Los dominios de la vida
CAPITULO 8. La escuela
Si un niño tiene tendencias depresivas su rendimiento escolar será bajo. El
optimismo y la capacidad de recuperación ante los reveses o contratiempos
son la clave de los éxitos académicos. Es en la escuela primaria cuando
cristalizan los hábitos de cómo vemos el mundo.
Dos son los mayores factores de riesgo para la depresión y el escaso
rendimiento de los niños: la pauta explicativa pesimista y los momentos
malos en la vida. Los niños que consideran los acontecimientos negativos una
cosa permanente, total y personal ("esto me ha pasado porque soy un inútil")
con el correr de los años se deprimirán y fracasarán en los estudios. Por
otro lado los niños que sufren adversidades como padres que se separan,
abuelos que se mueren, pérdida de trabajo de los padres, etc. tienden a
deprimirse. Cuanto mayor sea el número de desdichas que sufra un niño, mayor
será su depresión. Entre todas estas desdichas, la intensidad
variable -desde muerte de la madre a pérdida de una mascota- la situación
que más gravemente afecta a los niños es el divorcio o que los padres
discutan o se peleen delante de ellos. Los hijos de padres que discuten o
pelean parecen ir tan mal como los de padres divorciados. Ver la infelicidad
de sus padres trastorna a un niño hasta hacerle caer en una depresión. Los
niños se deprimen en mayor proporción que las niñas, que son más fuetes,
justo lo contrario que sucede en la edad adulta.