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Banco Bibliográfico > CUANDO LOS PADRES SE SEPARAN > Capitulo 1 : LA SEPARACIÓN DE LOS PADRES Y EL INCONSCIENTE DEL NIÑO

CAPITULO 1. LA SEPARACIÓN DE LOS PADRES Y EL INCONSCIENTE DEL NIÑO

Las continuas disputas entre los padres ¿no perturban al niño tan profundamente como la separación o el divorcio? Lógicamente, en un hogar donde el padre y la madre viven en permanente desacuerdo, el niño experimenta una sensación de amenaza sobre su propia estabilidad. Los niños sienten angustia ante un posible divorcio de los padres. Sin embargo, los niños son seres muy lógicos y los padres deberían explicarles que la rotura el compromiso entre marido y mujer no les exime del compromiso adquirido respecto al cuidado de los hijos. El divorcio muchas veces es una situación legal que también para los hijos aporta una solución; normalmente el divorcio sirve para clarificar al niño una situación anterior que le resultaba incomprensible y estresante, siempre y cuando la nueva situación le sea explicada abiertamente. ¿Cómo vive el niño las disociaciones provocadas por el divorcio? En la vida del niño hay tres continuidades: la continuidad del cuerpo, la continuidad de la afectividad y la continuidad social. Lo que es continuo en el propio niño es su cuerpo y su afectividad. Su cuerpo se construyó en cierto espacio, con sus padres que estaban allí; si cuando los padres se separan el espacio donde vive ya no es el mismo, el niño deja incluso de reencontrarse en su propio cuerpo, es decir, en sus referentes espaciales y temporales. Por el contrario, si cuando la pareja se separa el niño permanece en el espacio en el que sus padres han estado unidos, hay continuidad y el trance del divorcio resulta menos duro para él. Comprender que el divorcio en la mayoría de los casos es un acto responsable de los padres, es un trabajo afectivo que el niño, si es muy pequeño, sólo puede realizar cuando permanece en el mismo espacio. Tanto es así que si los padres tienen esta posibilidad, lo mejor sería que la vivienda quedara para los hijos y que los padres fueran a cumplir allí alternativamente con sus “deberes paternos”. El lugar de residencia habitual de los hijos debería continuar siendo el mismo. Lo mismo ocurre en relación con el colegio. En caso de divorcio está contraindicado que el niño cambie de colegio; de lo contrario, el niño sufriría en la mayoría de los casos un retraso escolar de aproximadamente dos años. También es importante que al niño se le informe sobre el hecho del divorcio y no que se le den explicaciones del tipo “tu padre (o tu madre) se ha ido de viaje”. Hay que decirles la verdad sobre el nuevo modo de vida de sus padres, ahora separados. De lo contrario, el niño se volverá taciturno, no jugará en clase, estará en la luna sumido en sus pensamientos y reflexiones. Este comportamiento expresa un trastorno profundo que el niño no puede expresar con palabras; tendría que haber hablado primeramente con sus padres sobre el problema.

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