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Banco Bibliográfico > CUANDO LOS PADRES SE SEPARAN > Capitulo 4 : LA RELACION CON LOS NUEVOS COMPAÑEROS DE LOS PADRES

CAPITULO 4. LA RELACION CON LOS NUEVOS COMPAÑEROS DE LOS PADRES

Es importante para el desarrollo del niño la existencia de un adulto al lado de su progenitor, que le impida mantener una intimidad total con éste. La mayoría de las veces los problemas en la relación del padrastro o madrastra con el niño, no están causados por el niño; las dificultades pueden proceder de su madre (sus celos, por ejemplo ante lo fructífero del segundo matrimonio de su ex marido y ante el afecto de su hijo por la rival vencedora, incluso aunque la madre se haya vuelto a casar). A veces el problema también puede derivar del cambio de actitud del padre cuando su nueva mujer tiene con él otro hijo; el hijo del primer matrimonio puede recordarle la dolorosa atmósfera de los años que le obligaron a la ruptura. En todo caso, la nueva vida de pareja de los padres después de una separación, generalmente tiene efectos positivos sobre los hijos. En general el niño tiene necesidad de que varios adultos de sexo diferente se ocupen de él; aunque sea muy pequeño, le alegra la presencia de varias imágenes de hombres y de varias imágenes de mujeres. Ciertos niños dicen a su madre: “mi hermana y yo no queremos que te vuelvas a casar”. La madre nunca debe ceder ante este chantaje y debe explicarles que si se casa es porque lo necesita ella, independientemente de su relación con ellos. Si la madre les obedece, siempre existe el riesgo de que en algún momento les diga: “yo me sacrifiqué por vosotros y no me volví a casar”. La vida de estos niños queda como paralizada a consecuencia de la culpa; de hecho, tendrán que hacerse cargo de su madre por el resto de su vida, aunque ellos mismos evolucionen y se casen. En todo caso, para que haya una buena relación con los nuevos compañeros de los padres, éstos deben dejar claro pero con cariño, cuál es la situación de su nuevo cónyuge o compañero. Si el padre por ejemplo da a la madrastra su apoyo simbólico, ésta pasa a ser una persona creíble para el niño: A veces vemos a padres que dicen a sus nuevos cónyuges. “no es tu hijo, así que déjalo tranquilo”; a partir de ahí, el padrastro o madrastra no es creíble, porque la madre o el padre no lo hacen creíble. En todo caso, hay que dejarles claro que es tu nuevo compañero-a y que si no está a gusto deberá hablar con el otro progenitor para ir a vivir con él, pero sin mayores traumas.

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