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Banco Bibliográfico > CUANDO LOS PADRES SE SEPARAN > Capitulo 8 : EL NIÑO FRENTE A LA JUSTICIA

CAPITULO 8. EL NIÑO FRENTE A LA JUSTICIA

Françoise Dolto apunta que ella sería partidaria de lo que ella llama el “divorcio administrativo”. Es decir, si hay acuerdo entre los cónyuges, el trámite sería gratuito y automático: se inscribiría el divorcio de la misma manera y con la misma facilidad con que se inscribe en el registro un matrimonio. Sólo si aparecen desacuerdos en algún punto se haría necesario apelar al tribunal y tomar abogados. En los juicios por divorcio se habla mucho de “derechos” y “deberes”, términos que normalmente se refieren a los padres. Sin embargo, estar ligado a la sociedad por derechos y deberes es algo inherente al sujeto, sea hijo o padre. Pero los juicios de divorcio provocan el que los niños crean que sólo tienen derechos, imaginan que son el centro de la vida de los padres; el padre y la madre no hacen mas que girar en círculo en torno a sus pretendidos derechos, que pasan a ser el centro de su obsesión. La ley prevé que las decisiones tomadas en un juicio de divorcio sean susceptibles de ser revisadas y con la frecuencia necesaria. Pero jamás se informa al niño de que puede acudir tantas veces como necesite al juez de asuntos matrimoniales. Según la autora, a partir de 8 años, cualquier niño está capacitado para poder comunicarse con el juez tantas veces como quiera. Los niños y adolescentes ignoran casi siempre las disposiciones de la sentencia de divorcio y nadie les informa al respecto. Pues bien, no sólo hay que informarles, sino que la decisión debe serle explicada: el juez elige atribuir la custodia al que considera más apto para llevar a cabo las tareas cotidianas, exigidas para el mantenimiento y educación de un niño que todavía no es autónomo. Pero es bueno que sea el juez quien hable con el niño, haciéndole saber que ha tomado la decisión que sea en función de lo que ha considerado menos malo para él, recordando al niño que él mismo está sometido a la ley y que no hace otra cosa que aplicarla. En definitiva, la labor del juez y de su equipo de psicólogos y otros especialistas, es tan importante que a veces de ellos depende que el niño consiga ser escuchado y exprese todos sus sentimientos y dudas en relación con el divorcio de sus padres.

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