nombre
 
contraseña Entrar
Registrarse | Olvidó su contraseña
Banco Bibliográfico > HANDBOOK OF FAMILY COMMUNICATION > Capitulo 15 : COMPETENCIAS DE COMUNICACIÓN Y PRIORIDADES SOCIOCULTURALES DE LA INFANCIA.

La comunicación relacional de los miembros de la familia.

CAPITULO 15. COMPETENCIAS DE COMUNICACIÓN Y PRIORIDADES SOCIOCULTURALES DE LA INFANCIA.

En la infancia (3 a 12 años) las dos prioridades culturales – lo que la sociedad considera deseable - son el rendimiento del niño en el colegio y las relaciones con los otros niños. Para tener éxito en estos dos campos son necesarias tres competencias de comunicación específicas: comportamiento de cuidado, discusión o manejo de los conflictos y reglas de expresión emocional.

El aprendizaje del niño en el colegio se ha considerado tradicionalmente una responsabilidad de la familia. En el colegio el progreso del niño no es sólo académico, sino también en su corrección social, ya que participar en la clase requiere ir aprendiendo nuevas normas de discurso. Los niños que llegan al colegio con las capacidades que son necesarias tienen un mejor ajuste con los otros niños y mayores logros académicos. Por otra parte, los malos resultados académicos son un factor de riesgo muy importante para muchos problemas sociales y de comportamiento.

En las relaciones de iguales de los niños es importante si el niño es aceptado o rechazado, ya que esto indica su nivel de socialización y tiene efectos sobre su desarrollo en general, especialmente en los resultados académicos. Además de la aceptación del niño en un grupo, es necesario considerar si ese niño es popular o no entre sus amigos, es decir, si sabe mantener buenas relaciones. Los amigos proporcionan a los niños apoyo, información, ayuda instrumental, afecto, afirmación, compañía y oportunidades para aprender a resolver conflictos en un entorno de apoyo mútuo.

Los niños buscan progresivamente más apoyo emocional en los amigos y menos en los padres, por lo que adquieren una competencia de comunicación básica: los comportamientos de cuidado mútuo, de apoyo emocional y de reconfortarse. Este comportamiento surge ante la tristeza, la ansiedad, el miedo, la ira y otras emociones similares. Para adquirir esta competencia de comunicación es necesario adquirir un conocimiento sobre los estados psicológicos y los sentimientos de los otros, recursos de comunicación para demostrar las intenciones de apoyo y deben querer ofrecer este apoyo.
Otra competencia que necesitan adquirir los niños es la habilidad para argumentar persuasivamente y resolver con eficacia los conflictos. Para ello es necesario que los niños sepan reconocer varios objetivos de un discurso (fines instrumentales, mantenimiento de relaciones, ejercer poder o dominio), que tengan madurez emocional y capacidad para distanciarse de lo inmediato (perspectiva). La resolución de un conflicto a menudo requiere la integración de la propia perspectiva y la de otros, para encontrar soluciones aceptables. Estas habilidades se desarrollan durante la etapa preescolar y de educación primaria, de forma que los niños aprenden a dar razones, encuentran debilidades en los argumentos de otros y pueden realizar argumentaciones más largas. Se ha encontrado que los niños en edad preescolar utilizan más la coacción y que los niños más mayores, quienes utilizan más la negoación o la retirada en los conflictos (Laursen, Finkelstein y Betts, 2001).

Los niños aprenden también las normas de expresión emocional y el control de sí mismos. Estas normas adquieren significado a medida que a los niños les empieza a preocupar la imagen que los demás tienen de ellos, en la etapa de la educación primaria (Merrell, Gimpel, 1998). Adquieren también la capacidad de comprender las expresiones emocionales de otros. La cultura determina una forma apropiada de socialización, a la que los niños se ajustan, que en muchos casos enseña a esconder o enmascarar emociones como el miedo o el enfado; este aprendizaje se adquiere progresivamente entre los 5 y los 12 años. Se aprenden también las “mentiras inocentes” (white lies). El auto-control en la expresión emocional varía, dependiendo si el niño se encuentra con sus profesores (máximo auto-control), con sus amigos o con sus padres (mínimo auto-control). Por otra parte, los niños aprenden a comunicarse de forma adecuada para su cultura, pero tienen que aprender además a comprender las razones sociales o morales de esos comportamientos.

La familia es el agente de socialización primario. La comunicación en la que se adquieren más competencias sociales es la del niño con la madre (aunque se haya exagerado la capacidad de las madres de influir sobre sus hijos). El ideal cultural de comunicación adulto-niño en la cultura occidental es la “authoritative parenting” (paternidad, o crianza, con autoridad y no autoritaria), según Sillars (1995). Sin quitar importancia a los padres, se empieza a considerar la necesidad de estudiar las caracteríticas particulares de cada niño para comprender su proceso de socialización. Además, se empiezan a estudiar otros comportamientos de los padres que no son únicamente los que culturalmente se les suelen asignar (Grusec, Goodnow, & Kuczynski, 2000).

Entre los 2 y los 5 años los niños empiezan a pasar más tiempo con sus hermanos y menos con sus madres (Dunn & Creps, 1996). Entre los hermanos se realizan más juegos creativos, simbólicos y role-playing que con otros niños. También tienen conflictos frecuentes e intensos. Los hermanos sirven como un “campo de entrenamiento” para las competencias sociales, sin embargo, que un niño tenga hermanos es un factor importante para su socialización, pero es más importante la calidad de la relación entre ellos.

El modelo Circumplejo de Olson (2000) del funcionamiento familiar incorpora factores clave para el desarrollo de las competencias de comunicación. Sus tres componentes básicos son: cohesión, adaptabilidad y comunicación. La cohesión se define como el vínculo emocional que los miembros de la familia tienen entre sí, haciendo énfasis cómo cada uno aprende a estar con los otros y a distanciarse. La flexibilidad se refiere a la cantidad de cambios en el liderazgo de la familia, en los papeles y en las reglas, aprendiendo a yuxtaponer estabilidad y cambio. La comunicación es el mecanismo que facilita el movimiento en las dos dimensiones anteriores: cercanía-lejanía y estabilidad-cambio.

Capitulo AnteriorVolver al Indice Capitulo Siguiente


acerca de | nota legal | condiciones de uso | contacto | Optimizada para Internet Explorer 800x600
© Empresas Filosóficas S.L. | joseantoniomarina.net | | Diseño web