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Banco Bibliográfico > HANDBOOK OF FAMILY COMMUNICATION > Capitulo 19 : Comunicación, conflicto y la calidad de las relaciones familiares.

Procesos de comunicación familiar

CAPITULO 19. Comunicación, conflicto y la calidad de las relaciones familiares.

En este capítulo se revisan los procesos de comunicación en los conflictos matrimoniales y familiares, centrándose en la influencia que la comunicación tiene sobre la calidad de las relaciones familiares. La calidad de la relación se define necesariamente por la naturaleza de la comunicación, ya que este es el medio por el que se logran las relaciones o incluso es la relación en sí misma. La investigación se centra en cómo las familias se comunican en un conflicto, no sobre qué comunican ni sobre cómo resuelven el conflicto.

Conflicto familiar normal. ¿Cómo se define la extensión del rango de conflicto que puede considerarse normal? Los teóricos clásicos del conflicto proponían que el conflicto social es inevitable (Deutsch, 1973; Simmel, 1955). La investigación muestra que el conflicto es más frecuente e intenso en las familias que en otros contextos sociales. Sin embargo la frecuencia de los conflictos en el matrimonio es más baja de lo que suele creerse, alrededor de dos o tres situaciones de desacuerdo al mes. Los conflictos entre padres y adolescentes se dan con mayor frecuencia y el conflicto entre hermanos con mucha mayor frecuencia (aunque en estas investigaciones el contenido del conflicto se considera secundario). Hay una indicación clara de que la cantidad de conflictos refleja la calidad de las relaciones familiares. En las relaciones matrimoniales puede haber una frecuencia similar de conflictos en una pareja con una buena relación que en una con mala relación, la diferencia está en cómo se maneja el conflicto, ya que las parejas insatisfechas tienden a prestar mucha antención a los conflictos. Otra conclusión de las investigaciones es que las parejas con mal ajuste dirigen quejas por características personales generales del otro con mayor frecuencia que las parejas bien ajustadas.

Aunque es difícil precisar qué conflictos pueden considerarse normales, las investigaciones indican que en las familias los conflictos siguen una evolución paralela a los cambios en la vida familiar, por ejemplo, es más frecuente en el inicio del matrimonio y de la paternidad, aumenta al principio de la adolescencia de los hijos, disminuye entre hermanos cuando no tienen que vivir juntos. En las familias hostiles el conflicto tiende a aumentar con el tiempo mientras que en las familias cálidas tiende a disminuir.

Los autores sugieren tres hipótesis sobre la comunicación y la calidad de la relación familiar:

- La forma en que los miembros de la familia discuten o se hacen cargo de los conflictos refleja en parte las presiones asociadas con etapas particulares de la familia.
- La comunicación para la solución de problemas tiene un impacto mayor en la calidad de las relaciones en periodos turbulentos que en periodos estables.
- Las expectativas de conflicto pueden calibrarse en relación con experiencias que son típicas de cada etapa, considerando normal niveles más altos de conflicto por ejemplo cuando los hijos son adolescentes.
PATRONES MANIFIESTOS DE COMUNICACIÓN. (Se distingue con este término el comportamiento de comunicación frente a la interpretación subjetiva de las señales y patrones observables de comunicación).
Una forma de estudiar cómo los miembros de una familia manejan el conflicto es considerar las variaciones de la comunicación a lo largo de un continuo: comunicación directa o actva frente a comunicación indirecta o inactiva, cooperación frente a competencia (o afecto positivo frente a negativo). De estas variaciones Van de Vliert y Euwema (1994) distinguen cuatro tipos de aproximación general al manejo de los conflictos: negociación (cooperativo/activo), no confrontación (cooperativo/no activo), pelea directa (competitivo/activo), pelea indirecta (competitivo/no activo).

Comunicación directa e indirecta. Unos estudios sugieren que la comunicación indirecta (evitar tratar los conflictos) muestra más intención de acuerdo y de amabilidad (politeness), mientras que otros consideran que la comunicación directa es más funcional. Hay que considerar factores importantes como el contexto, las normas cuturales y la edad. Gottman (1994), a partir de un estudio longitudinal, considera que la evitación del conflicto puede llevar a la satisfacción matrimonial de forma provisional, ya que termina en una insatisfacción y en una comunicación disfuncional. La evitación del conflicto tiene consecuencias diferentes cuando ocurre en el contexto de una relación generalmente positiva y afectuosa, en contraste con una relación en la que la evitación del conflicto enmascara una hostilidad latente. Las creencias y los valores de la pareja también son factores importantes, que configuran lo que Fitzptrick (1988) denomina “esquema de la relación”, al cual se ajustan las parejas en su comportamiento ante el conflicto: las parejas “tradicionales” equilibran la sinceridad con las restricciones sociales, las parejas “independientes” dan más importancia la negociación verbal, las parejas “separadas” utlizan mensajes indirectos y evitan resolver los problemas del otro. La satisfacción en la pareja puede predecirse tanto por la comunicación que afronta los conflictos como por la que los evita, dependiendo de cómo encaje el patrón de comunicación en el patrón preferido de relación de la pareja.

Cooperación y competición. Las invstigaciones confirman ampliamente la presencia de comunicación negativa y competitiva en las relaciones infelices y mal ajustadas y mayor frecuencia de mensajes cooperativos y de apoyo en las relaciones bien ajustadas. En las parejas infelices la negatividad en los mensajes se suele convertir en un “estado de absorción” (absorbing state), en el que las conversaciones de hacen progresivamente más hostiles. Resulta importante el ratio de comportamientos positivos/negativos, que en las parejas estables es de 5:1 y en las inestables de 1:1. Por otra parte, la comunicación negativa en las primeras fases de la pareja es un elemento de predicción contradictorio, lo que no asegura que la satisfacción o insatisfacción en fases iniciales de la pareja se prolongue en fases posteriores.

Demanda – retirada. La secuencia de demanda y retirada, se refiere a las situaciones en las que una persona se acerca a la pareja para tratar una cuestión y la pareja intenta evitar la discusión. Normalmente quien busca la conversación pretende que el otro cambie en un aspecto de su comportamiento, mientras que este quiere mantener la misma situación. Las mujeres demandan cambios con más frecuencia.

Efectos del conflicto sobre los hijos. Las invetigaciones sobre este campo (muy numerosas) indican que a los niños les afectan los conflictos de los padres tanto inmediatamente (respuesta emocional) como a lo largo del tiempo (ajuste psicológico y desarrollo). El conflicto matrimonial intenso y negativo puede amenazar el sentido de seguridad (security and safety) del niño en la familia y fuera de ella. Los niños que observan a sus padres en conflictos competitivos pueden tener problemas en el desarrollo, ya que aprenden a manear los conflictos de forma indirecta (a evitarlos) y la forma de afrontar los conflictos de los padres tiende a reproducirse en las relaciones entre los hermanos. El conflicto competitivo de los padres es un predictor tan fuerte del mal ajuste de los hijos que supera los efectos del divorcio (Amato y Keith, 1991). Por otra parte, los niños difieren entre sí en la forma en que reaccionan al conflicto de los padres y muestran diferentes grados de capacidad de resistencia (resilience).

INFIDELIDAD EN LA COMUNICACIÓN. Una de las características más complejas de los conflictos íntimos es la tendencia de las personas de desarrollar interpretaciones profundamente diferentes de las mismas interacciones. Parece existir una relación recíproca entre la percepción incongruente de los conflictos y el aumento de éstos. A medida que los conflictos se hacen más graves, las percepciones y las interpretaciones se hacen más selectiva, más idiosincráticas y mas extremas.

Información frente a prejuicio. Los factores congnitivos, especialmente el procesamiento de los mensajes a partir de teorías puede dar lugar a interpretaciones de la comunicación dramáticamente contrarias a los significados tradicionales de informaciones explícitas, por lo que no hay una relación clara entre la cantidad de información que se transmite en una conversación y la comprensión mútua. Esta forma de procesar la información en las familias se debe a que la familiaridad aumenta la frecuencia con que se considera una certeza lo que sólo es una inferencia, se consideran las posibles fuentes de información de forma selectiva (sesgada) y por otra parte, las características de las interacciones difíciles o de disputa aumentan la atención selectiva a información que sirve a los objetivos de persuasión y de defensa y limita la consideración de posiciones, inferencias y perspectivas alternativas. Los conflictos continuados pueden deberse además a la incapacidad de “metacomunicarse”, de interpretar los mensajes en el nivel de la relación (Watzlawick, 1967), por ejemplo esto ocurre cuando lo que uno hace pretendiendo ayudar es interpretado por el otro como un gesto de arrogancia o de condescendencia.

Codificación-descodificación de la comunicación emocional. Las parejas infelices a menudo construyen interpretaciones incongruentes de los mensajes emocionales. La mayoría de las parejas insatisfechas suelen interpretar incorrectamente la comunicación del otro. Las parejas satisfechas atribuyen con más frecuencia intenciones positivas a los mensajes del otro que intenciones negativas.

Pensamientos y sentimientos “en directo”. Se trata de los estudios en los que se graban las conversaciones de parejas y familias, para enseñárselas posteriormente a los participantes y pedirles que recuerden los pensamientos y sentimientos que tenían en cada momento. Estos estudios han confirmado la relación entre las capacidades de codificación y descodificación y la comunicación emocional. Una parte de los pensamiento en las conversaciones son de tipo pragmático; si el otro escucha, si está en una disposición crítica, de atención, de evasión...Generalmente las mujeres consideraban que el hombre estaba siendo menos cooperativo y que buscaba más la confrontación que ellas. A medida que el conflicto aumentaba la percepción mútua de las personas en conflicto era menos objetiva. En los conflictos familiares la percepción de negtividad de los adolescentes es mayor que la de los adultos, aunque se considera por las investigaciones que hay prejuicios en ambos casos. En conjunto, en los conflictos familiares los padres y los hijos adolescentes suelen percibir en los mensajes de los otros mayores niveles de resistencia, de negatividad y de control del que pretenden o creen tener quienes producen estos mensajes. Además, los mensajes negativos u hostiles suelen ser interpretados como tales con más exactitud que los mensajes positivos o afectuosos. Aunque otros estudios indican que las mujeres pueden controlar esta tendencia a atender a los mensajes negativos o a las provocaciones basándose en el compromiso, el cuidado de la relación y la comprensión de los sentimientos y los pensamientos del otro.
EVALUACIÓN Y CRÍTICA. La crítica común a las investigaciones de la comunicación en la familia es que muestran resultados que pueden parecer evidentes, como que la negatividad en la relación predice la insatisfacción matrimonial. Además estas investigaciones están realizadas a partir de teorías del aprendizaje social y tienden a conceptualizar los patrones de comunicación de las familias en términos de recompensa y castigo.

Comparaciones clínicas y sus limitaciones. Una crítica importante es que las familias normales deberían ser estudiadas por sí mismas y no para contraponerlas a las familias en situaciones de dificultad, que son las que son estudiadas en contextos clínicos. Establecer dicotomías entre familias ajustadas o desajustadas puede llevar a distinciones sobre la comunicación del mismo tipo: comunicación buena y mala. Diversos autores consideran que los patrones de comunicación que suelen considerarse “buenos” pueden tener efectos negativos, como por ejemplo la comunicación positiva que resulta en una acomodación de la familia. Estos autores consideran que los patrones de comunicación se deben a factores generalmente más complejos y profundos. Otra crítica a las investigaciones clínicas indica que estos estudios suelen prestar atención a los patrones de comunicación que permiten diferenciar familias ajustadas de familias desajustadas, con lo que pueden dejar de prestar atención a los elementos que comparten todos los tipos de familias en la comunicación emocional.

La comunicación como “comportamiento”. En las investigaciones sobre los conflictos familiares la línes que distingue tradicionalmente en psicología el comportamiento observable de las cogniciones no está claramente establecida. De esta forma se pasan por alto los procesos de interpretación de la información no lingüística y no codificada en los actos de comunicación en la familia. El hecho de que en estas investigaciones haya pocas conexiones replicables entre patrones observables de comunicación y calidad de las relaciones puede deberse a que los individuos, las parejas y las familias interpretan de muy distintas formas los significados de la comunicación objetivamente observada. Por otra parte, la exactitud de las observaciones de los investigadores es una conjetura más que un dato, por lo que la perspectiva que el observador va desarrollando no debería constituirse como una descripción definitiva del comportamiento o del significado real en cada situación observada.

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