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Banco Bibliográfico > HANDBOOK OF FAMILY COMMUNICATION > Capitulo 21 : Emoción y comunicación en las familias.

Procesos de comunicación familiar

CAPITULO 21. Emoción y comunicación en las familias.

Las funciones de la comunicación de emociones. Una de las teorías de la emoción, de tipo funcionalista, propone que las personas nacemos con varios sistemas de emociones inscritos de forma permanente y que cumplen funciones cuciales en relación con nuestra supervivencia y bienestar (Anderson y Guerrero, 1998; Oatley y Jenkins, 1996). La función primaria de la emoción es de tipo informativo: nos informa del estado de nuestras necesidades y objetivos. Las emociones también informan a otros de lo que nos importa. Es más probable que las emociones se expresen en relaciones cercanas, de comunidad, más que en relaciones de negocios, de intercambio o en las que no se siente una responsabilidad por el bienestar del otro. La familia es el contexto en el que se espera que la comunicación de las emociones sea más afectiva, debido al alto grado de interdependencia de sus miembros.

Comunicación de la emoción en la relación matrimonial. La felicidad en el matrimonio está directamente relacionada, según se ha demostrado, con la capacidad de expresar las propias emociones y de identificar las emociones del otro. Los errores en la comunicación se deben a una interpretación incorrecta de las expresiones emocionales y llevan a situaciones de malestar. Los estados de ánimo tienen una importante influencia en la comunicación emocional en el matrimonio, ya que las personas ánimo positivo tienden a atribuir los conflictos a situaciones transitorias y externas, mientras que las persnas con ánimo negativo encuentran causas permanentes y globales a los conflictos en la pareja. Los vínculos afectivos anteriores también tienen importancia en la comunicación emocional del matrimonio, ya que los individuos desarrollan esquemas o modelos mentales sobre qué pueden esperar de sus relaciones afectivas, desarrollando estilos de apego o estilos afectivos. Por otra parte, las mujeres son generalmente mejores en cuanto a su capacidad de expresar y de interpretar emociones. Suelen expresar emociones de tristeza o de miedo con más frecuencia que los hombres, que expresan más frecuentemente emociones de enfado o rechazo.

Emoción en las relaciones de hermanos. Las relaciones entre hermanos, especialmente en la infancia, suelen caracterizarse por emociones ambivalentes de amor, resentimiento y hostilidad, debido a que estas relaciones conllevan tanto cooperación como competición. Suelen considerarse prototípicas las relaciones de envidia y de celos, aunque históricamente no siempre ha sido así (las familias actuales son más pequeñas que en épocas anteriores, en las que los hermanos mayores tenían que cuidar de los pequeños). Actualmente las expectativas que los niños tienen de los padres son más altas y se presta más atención a las preferencias de los padres hacia unos hermanos u otros. Comunmente el nacimiento de un hermano supone una pérdida de atención del hijo mayor y da lugar a los celos y a comportamientos prototípicos que suelen ser inevitables. Las diferencias de atención de los padres hacia cada uno de los hijos sí pueden tener consecuencias negativas sobre el sentimiento de competencia y de valía del niño que recibe menos atención, así como sobre la seguridad de su vínculo de apego y su ajuste psicológico. Por otra parte, las relaciones entre hermanos pueden ser una fuente de apoyo y de calidez durante toda la vida.

Socialización de la emoción: aprender reglas emocionales en la familia. Aunque los niños y los padres parecen tener capacidades innatas o intuitivas de comunicación, a medida que los niños crecen los padres dedican una gran parte del tiempo a enseñarles reglas de expresión emocional, de acuerdo con las normas de su propia familia de origen y de la cultura en general (Buck, 1989). Las disposiciones de los padres hacia los sentimientos, el control y la expresión de las emociones son muy diversas, aunque se han identificado dos orientaciones generales: acompañamiento de las emociones y eliminación de las emociones. En el caso del “acompañamiento de las emociones” (emotion coaching) los padres consideran los sentimientos válidos e importantes, enseñan de forma activa a sus hijos las causas, las características y las consecuencias de las emociones y les ayudan a regularlas y a manejar de forma constructiva las emociones difíciles, como el enfado, el miedo o la tristeza. En el caso de la “eliminación de las emociones” (emotion dismissing), los padres consideran la emociones difíciles poco importantes o peligrosas, intentando cambiarlas o incluso castigándolas. Por otra parte, la socialización de las emociones es un proceso recíproco en el que los distintos temperamentos de los niños tienen un papel importante, sin embargo, la actitud de los padres de acompañar las emociones de los hijos tiene siempre un efecto beneficioso. El género tiene también importancia en las prácticas de socialización de las emociones, un estudio muestra que las madres hablan más de emociones a sus hijas que a sus hijos y a la edad de 5 años las niñas tienen más conversaciones sobre emociones que los niños. El contexto cultural necesita ser investigado en mayor profundidad, ya que determina parte de las reglas y las orientaciones en la socialización de la emoción en la familia.

Las dinámicas de la comunicación de la emoción dentro de la familia. Las emociones crean atmósferas emocionales en las familias que afectan a todos sus miembros debido a su alto nivel de interdependencia, que afecta a sus sentimientos y al funcionamiento cotidiano. Las emociones de los padres repecto al matrimonio afectan a la relación con sus hijos, quienes a su vez afectan emocionalmente a los padres e influyen en el matrimonio. Se han descrito en las familias climas emocionales denominados “EE”, “expressed emotions”, caracterizadas por altos niveles de expresión emocional negativa, incluyendo la crítica, la hostilidad y la intromisión. Otros tipos de clima emocional son: el de frialdad y desvinculación emocional o el que se genera cuando un miembro de la familia ejerce un alto grado de control sobre el resto, a los que controla mediante un clima de miedo. Se han documentado también climas emocionales muy positivos, caracterizados por altos niveles de confianza mútua, de afecto y de calidez, los cuales promueven la empatía en los niños. Las mujeres suelen ser las que crean y mantienen los climas emocionales positivos en la familia, para lo que desarrollan una función de “trabajo emocional” que consiste en escuchar y atender las necesidades emocionales de los demás miembros de la familia, mientras que la expresión emocional de los padres puede tender más a manifestar su autoridad y suele tener una mayor consideración en la “jerarquía” de las emociones en la familia. Las mujeres tienen un papel de mediadoras en la familia, siendo responsables de cuidar de la relación entre los padres y los hijos y de iniciar “estrategias de mantenimiento de la paz” o de favorecer las reconciliaciones. También hay evidencias de la importancia de la cercanía de los hijos y el padre y de la expresión de las emociones del padre.

Comunicación de la emoción y funcionamiento adaptativo de la familia. El funcionamiento adaptativo de la familia se caracteriza por el intercambio abierto de información sobre los sentimientos y las emociones, la expresión frecuente de emociones positivas y la habilidad de observar y regular la expresión de las emociones (Blechmann, 1990). Se ha encontrado que el factor más importante es la expresión de emociones positivas con mayor frecuencia que la expresión de emociones negativas, tanto en el matrimonio como entre los padres y los hijos. La regulación de la emoción es especialmente importante en el aspecto de inhibición de las reacciones destructivas, del enfado y de la disputa. La competencia emocional y la inteligencia emocional son conceptos que describen capacidades propias de las familias adaptativas: capacidad de expresar e interpretar correctamente emociones, capacidad de comprender el significado de las emociones y de responder adecuadamente a ellas, capacidad de controlar y regular las emociones propias y las del otro.


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