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Banco Bibliográfico > HANDBOOK OF FAMILY COMMUNICATION > Capitulo 3 : INVESTIGACIÓN SOBRE LA ELECCIÓN DE PAREJA Y LAS RELACIONES PREMATRIMONIALES: ¿QUÉ SABEMOS EN REALIDAD?

Comunicación a lo largo del ciclo vital de la familia

CAPITULO 3. INVESTIGACIÓN SOBRE LA ELECCIÓN DE PAREJA Y LAS RELACIONES PREMATRIMONIALES: ¿QUÉ SABEMOS EN REALIDAD?

Las autoras estudian la elección de pareja (proceso por el que los individuos eligen a sus compañeros sentimentales) y la influencia de factores que predicen si las relaciones progresan, se mantienen, o se disuelven a lo largo del tiempo. Incluyen todas las situaciones posibles dentro de las relaciones románticas pre-matrimoniales. A partir de esta definición revisan ocho publicaciones periódicas de los campos de la sociología, la comunicación interpersonal y los estudios de la familia, entre 1991 y 2001. Identificaron 524 artículos relacionados con la elección de pareja. Agruparon los artículos en varias categorías, utilizando como criterio el estatus matrimonial de las parejas que formaban parte de la muestra estudiada en cada artículo: casadas (5%), no casadas (28%), una combinación de las dos anteriores (36%), o no especificado (32%).

Cambios demográficos, tiempos matrimoniales y tasas de matrimonio.
Las relaciones no matrimoniales, como las uniones de cohabitación, se han hecho más comunes en los últimas décadas. Las familias se han formado con mayor frecuencia fuera del matrimonio. Entre 1970 y 2000 el promedio de edad del primer matrimonio aumentó en 3,6 años para los hombres (de 23,2 años a 26,8 años) y en 4,3 años para las mujeres de 20,8 a 25,1 años). El número de individuos que se casan se ha mantenido constante, 9 de cada 10.

Cohabitación en la selección de pareja y relaciones prematrimoniales.
Para medir el éxito de las relaciones de cohabitación se utilizan dos criterios: calidad y estabilidad. En estas dos dimensiones las parejas que cohabitan tienen relaciones peores que las personas casadas (Thomson y Colella, 1992; Brown y Booth, 1996, Bumpass et al., 1991). Una explicación de este hecho es que las personas que eligen esta forma de convivencia tienen una predisposición previa al divorcio, Axinn y Thornton (1992) comprobaron que las personas que están muy en desacuerdo con el divorcio tenían menores probabilidades de cohabitar (1,4 veces menores). Otros datos indican que el atractivo de esta forma de convivencia se podía predecir a partir de actitudes y creencias sobre la familia, pero que sin embargo estas creencias no explicaban la diferencia en estabilidad de la pareja entre personas que cohabitan y personas casadas (DeMaris y MacDonald, 1993), de lo que se deduce que la inestabilidad y la baja calidad de las relaciones de cohabitación puede deberse a la propia experiencia de la cohabitación.

Perspectivas evolucionistas sobre la selección de pareja.
La psicología evolucionista propone que las elecciones de pareja están dirigidas por mecanismos psico-fisiológicos humanos (Kenrick, Groth, Trost y Sadalla, 1993). Se cree que los individuos eligen como parejas a las personas que poseen los rasgos necesarios permitir el éxito reproductivo y la supervivencia de su descendencia (Kenrick et al., 1993). Siguiendo estas teorías se encuentran diferencias entre los géneros en la selección de una pareja: las mujeres deberán ser más prudentes al elegir pareja porque son quienes hacen una “inversión” de trabajo físico mayor en la crianza de sus hijos, los hombres tienen más disposición a las relaciones esporádicas porque esto aumenta las probabilidades de procreación, los hombres prefieren, en mayor medida que las mujeres, a compañeras sanas, guapas y jóvenes, debido a que buscan una pareja que sea fértil y genéticamente sana, mientras que las mujeres prefieren hombres grandes, fuertes y atractivos. Estas teorías han tenido exíto en la predicción de algunas preferencias en la elección de parejas, pero no describen cómo estas preferencias influyen sobre los comportamientos que de hecho se llevan a cabo en la elección de pareja.

Vínculo sentimental adulto.
Hazan y Shaver (1987) relacionaron por vez primera la teoría del vínculo con las relaciones sentimentales adultas. En las entrevistas abiertas los individuos mencionaban de forma espontánea cuestiones que son relevantes a la teoría del vínculo, casi el 90% se refería a uno de estos cinco aspectos (sobre la relación sentimental): abierto, cerrado, dependiente, comprometido o afectuoso (Feeney y Noller, 1991). Los estilos de vínculo de los adultos son similares a los de los niños: seguro, ansioso-ambivalente y de evitación. Hay tres hipótesis sobre cómo la preferencia y la elección de pareja se relaciona con el propio estilo de vínculo y con el del otro: hipótesis del vínculo y la seguridad: el atractivo de la pareja depende, en parte, de la capacidad (percibida o imaginada) del otro de proporcionar seguridad, hipótesis de la similaridad: los individuos prefieren parejas que tienen un estilo de vínculo similar al propio, hipótesis de la complementariedad: los individuos se sienten más atraídos hacia personas que complementan sus propios de vínculo. Tanto en los hombres como en las mujeres el tipo de vínculo de cada uno afecta a la relación de la pareja. Aunque parece que los efectos negativos para la pareja de las personas con vínculos inseguros o de evitación se reducen en el caso de las mujeres (Pietromonaco y Carnelley, 1994).

Desarrollo y consecuencias de las relaciones prematrimoniales.
Las teorías del intercambio social y de la interdependencia (o de inversión) indican que hay variables que predicen el compromiso, la satisfacción y la estabilidad en las relaciones de noviazgo, de forma más clara respecto a unas consecuencias que a otras. Las recompensas específicas que se derivan del intercambio de recursos en las relaciones heterosexuales de noviazgo son lo que predice más fuertemente la satisfacción en la relación y el aumento de la satisfacción a lo largo del tiempo en las relaciones heterosexuales de noviazgo. Aunque más claramente en las mujeres que en los hombres. Las alternativas a la relación de noviazgo (otras personas) y la inversión en la relación son las variables que más fuertemente predicen el compromiso. La estabilidad de la relación de noviazgo (continuidad) se relaciona directamente con el nivel de necesidad de la otra persona y de dependencia de la otra persona para satisfacer esa necesidad – la necesidad es de compañía, sexo e intimidad-. Los modelos de contexto de las relaciones (Bradbury y Finchm, 1991), se basan en la premisa de que la satisfacción en una relación depende tanto de factores intrapersonales como interpersonales. Factores intrapersonales pueden ser el valor que se le da a la autonomía y al vínculo y las creencias y los criterios previos sobre las relaciones, factores interpersonales pueden ser tres tipos de comportamientos: sinceridad, comportamiento emocional positivo o negativo y estilo de resolución de conflictos.

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