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Banco Bibliográfico > HANDBOOK OF FAMILY COMMUNICATION > Capitulo 4 : COMUNICACIÓN EN EL MATRIMONIO.

Comunicación a lo largo del ciclo vital de la familia

CAPITULO 4. COMUNICACIÓN EN EL MATRIMONIO.

Los matrimonios en los que predomina el malestar tienen un comportamiento de comunicación para resolver problemas que: muestra más interrupciones, críticas y quejas, y soluciones negativas, menos sinceridad y menos sugerencias positivas, que las parejas en la que predomina el bienestar. En la interacción de las parejas felices se observan emociones placenteras, sonrisas, risas, afecto y calidez; en la interacción de las parejas infelices se perciben agitación, lágrimas, tensión, enfado, y frialdad. Son también característicos de las parejas insatisfechas, altos niveles de miedo, enfado, rechazo y tristeza, así como evitación. Los patrones de comunicación en las parejas insatisfechas se caracterizan por un comportamiento recíprocamente negativo. La dificultad más importante de estas parejas es evitar esos ciclos, que suelen tener una estructura semejante en todos los casos y son muy predecibles. Las parejas con menos malestar parecen ser más hábiles ante los intentos de reconducir la situación. Con respecto a la jerarquía de dominio del otro, cuando las parejas ejercen un control de la conversación por turnos son parejas más satisfechas y cuando ambos hacen movimientos de control similares, se produce más insatisfacción. La presencia de un patrón denominado de “demanda y retirada”, en el que uno de los miembros de la pareja (generalmente la mujer) hace demandas críticas al otro, que se retira y evita la conversación, se asocia claramente con una menor satisfacción. Las tipologías de parejas permiten predecir comportamientos de comunicación – siguiendo la tipología de Fitzpatrick (1988)-: las parejas independientes son más sinceras que las tradicionales, que lo son más que las separadas; las parejas separadas no tienen interacciones competitivas y simétricas; las parejas tradicionales muestran más mensajes de conciliación y menos de confrontación de los que serían esperables y las parejas separadas más de los esperables; los tipos de parejas no difieren en la comunicación de afecto positivo, pero sí en la de afecto neutro negativo (las parejas independientes muestran menos comportamiento neutral y más afecto negativo). La percepción social que cada miembro de la pareja tiene durante las interacciones (atribuciones, creencias, expectativas) influye en los resultados de la comunicación. Las explicaciones o atribuciones sobre el comportamiento de la pareja suelen tener resultados negativos en la comunicación y las expectativas de eficacia en la pareja para comunicarse tiene resultados positivos en la resolución de un conflicto.

La comunicación en contextos de apoyo de expresión afectiva tiene efectos positivos sobre la satisfacción en la pareja más relevantes que los efectos del comportamiento negativo. Cuando ha habido una transgresión en la pareja, la comunicación dirigida a reparar el daño se caracteriza porque la persona ofendida tiene una doble motivación, de vengarse y ser benevolente, por lo que las expresiones comunes, “te perdono” o “lo entiendo”, pueden no resultar suficientes para resolver los sentimientos de rencor, tanto de la persona que ha hecho el daño, como de la que lo ha recibido. El autor considera necesaria más investigación sobre este contexto, ya que el perdón es un mecanismo importante de reconstrucción de las relaciones.

La comunicación en el matrimonio se produce también dentro de un contexto más amplio. Las experiencias anteriores de los esposos y sus características personales predicen diferentes resultados en la comunicación: el divorcio de los padres predice una comunicación más pobre en el matrimonio de los hijos; las psicopatologías influyen en los resultados del matrimonio, junto con los factores de riesgo personales; el tipo de vínculo desarrollado en las relaciones afectivas infantiles es particularmente importante , porque da lugar a modelos de relaciones y a un funcionamiento subsecuente en la vida adulta. Las influencias del entorno general sobre el matrimonio se interrelacionan con los procesos interiores, y pueden ser: presiones económicas o de trabajo, experiencias concretas – en algunos casos de tipo traumático-, o el entorno “ecológico” de la pareja, formado por su vida cotidiana, la familia extendida, la situación socioeconómica y las circunstancias de dificultad. El entorno puede generar una presión sobre el matrimonio que aumente los conflictos y los patrones negativos de comunicación, pero ocurre también que el matrimonio funcione como amortiguador de las experiencias difíciles, mediante el apoyo y las capacidades de resolución de problemas. El autor concluye que la investigación sobre la comunicación en el matrimonio tiene importantes lagunas y se centra excesivamente en las situaciones de conflicto.

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