CAPITULO 5. Establecer conexiones: El enfoque de la tutoría en el Proyecto Spectrum.
Los niños no suelen tener la oportunidad de participar en tareas escolares que tengan relación con el mundo real ni de ver una conexión entre sus intereses, destrezas y pasiones y los que se valoran en la vida fuera del aula. En el último año de desarrollo del proyecto Spectrum pretendieron diseñar e implementar un programa que se basara en el enfoque de Spectrum y acercara más las experiencias de clase a los mundos profesional y ocupacional. Consideraron que el mejor medio era la tutoría, porque para establecer conexiones sólidas con el mundo real son fundamentales las relaciones con las personas de la comunidad y las experiencias que estas personas faciliten. Es preciso que los niños interactúen con adultos que conozcan bien y les entusiasmen las áreas en las que destaquen. Los niños necesitan además unas experiencias que sean adecuadas a su edad y que no sean sólo esporádicas.
Diseñaron un programa de tutoría en el que un adulto trabaja con cada niño una vez a la semana y que desempeña tres importantes funciones: presta apoyo académico a la manera de tutor escolar, sirve de modelo de acción y de valores y presta atención y cuidado (lo que resulta importante para niños que no tienen una situación familiar adecuada). El programa se denominó Connections, porque pretendía establecer conexiones cognitivas entre los niños y adultos de la comunidad. Se centraron en niños de edad preescolar (hasta 6 años). Los autores indican que aunque parezca una edad demasiado temprana, este tipo de experiencias resulta especialmente adecuado para los niños de preescolar. El objetivo era “convertir la clase en un mundo real y hacer más significativas para los alumnos sus primeras experiencias escolares”, mediante lo que podían aportar los tutores adultos (dominios, destrezas y pasiones).
Se decidieron a colabrar con la Samuel P. Mason Elementary School, de Boston, uno de os centros más pequeños y empobrecidos del sistema escolar público de la ciudad. La violencia y las drogas dominan en las barriadas en las que viven la mayoría de los alumnos y sus familias. El personal destacaba por ser muy dedicado y motivado, tenían 260 alumnos. La directora había organizado un grupo de padres muy activo y aprovechando este hecho formaron el Connections Parents Advisory Council.
Seleccionaron a diez tutores. La escuela estaba cerca del Boston Parks and Recreation Department (BPR), y seis de los diez tutores elegidos trabajaban allí. Los tutores eran, en cuanto a las profesiones, dos planificadores urbanos, dos guardas de parques y dos deportistas, un músico, un poeta, un artista de vídeo y un fotógrafo. Eran un grupo diverso de afroamericanos, blancos anglosajones, indios y personas de otros razas. Ocho eran varones y dos mujeres.
Los niños conocían a los tutores realizando durante el curso las actividades de Spectrum: “Todo sobre mí”, “Todo sobre mi familia” y “Todo sobre mi comunidad/vecindario”. Los tutores se prepararon previamente con los investigadores de Spectrum y seguían su formación a lo largo del curso. Los tutores iban a la escuela una vez por semana, con gran entusiasmo de los niños. Realizaban actividades en las que el tutor era experto, como plantar semillas o fabricar cámaras de fotografía manualmente. Además, cada grupo hizo una excursión al lugar de trabajo de su tutor. Visitaron un estudio de video, un estudio de fotografía, la oficina de un urbanista, una estación de guardas, unas cuadras y un conservatorio superior de música. Las evaluaciones posteriores indicaron que las experiencias de los niños con sus tutores habían dado lugar a impresiones duraderas en los niños, que identificaban sin problemas la profesión de su tutor y su centro de trabajo.
Después de cada actividad con el tutor, se pedía a los niños que reflexionasen, preguntándoles: ¿Qué has hecho? y ¿Qué has aprendido?. Escribían y dibujaban sobre sus experiencias. Al final del curso los niños estudiaron todas sus reflexiones, encuadernaron sus trabajos y decoraron los libros obtenidos, que se llevaron orgullosos a casa. Cada alumno tenía su carpeta individual, en la que guardaba sus trabajos de tutoría. Esta era una forma de mostrar a los alumnos que su trabajo era importante.
El beneficio más inmediato de este proyecto era que los niños que se aburrían en la escuela o que estaban en contra de ella se mostraban muy interesados durante las visitas de los tutores y con las actividades. Los alumnos que molestaban o no participaban, tomaban un papel activo y cooperaban, conversaban tranquilamente con sus tutores, hacían preguntas, expresaban sus ideas y sus estrategias o incluso actuaban como líderes de su grupo.
Los autores indican que: “al traer a los tutores a la escuela, intentamos mostrar a los alumnos que la comunidad valora a individuos con muy diferentes capacidades, a la que aportan sus conocimientos y destrezas y que los niños tienen la posibilidad de hacer sus propias contribuciones”. Los componentes del programa que mostraban una eficacia educativa eran: el desarrollo de relaciones personales, el fomento de las destrezas sociales, ayudar a los niños a descubrir sus capacidades más destacadas, ayudarles a adquirir destrezas en un dominio determinado, conectar la escuela con el mundo. Por otra parte, la respuesta de los padres y de los maestros fue muy positiva y se reforzó mucho la relación de las familias y a escuela.
Los aspectos problemáticos de este programa tenían relación con las ausencias de algunos tutores y su capacidad para enseñar. Por esto, resulta importante el compromiso y la responsabilidad de los tutores y la presencia de los investigadores y los maestros. Al final del curso de produjo la “conexión culminante”, exponiendo cada grupo y su tutor sus trabajos, sus ideas y los productos creados.