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Banco Bibliográfico > EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA. > Capitulo 3 : La educación para la ciudadanía en un contexto de diversidad cultural

Una ciudadanía activa y responsable en el marco comunitario.

CAPITULO 3. La educación para la ciudadanía en un contexto de diversidad cultural

El multiculturalismo puede utilizarse como un procedimiento de afirmación indentitaria en el espacio publico, lo que provoca problemas de convivencia. La escuela debe promover una cultura de la interculturalidad, basada en valores comunes. Lo que esta en juego es un proyecto de reconfiguración del proyecto de socialización y de educación de la ciudadana. La escuela pública nace de la ilustración y de su función igualitaria. La razón nos homogeniza a todos. En este momento, surge el culto a la diferencia. “La educación cívica tiene que ser reconstituida en nuestra coyuntura crecientemente multicultural. En una sociedad en proceso de globalización, donde resurgen las reivindicaciones identitarias, la EpC tiene que integrar la diversidad cultural y el reconocimiento de las ciudadanías múltiples”. Fernández Tapias habla de “ciudadanía intercultural”: “Es la ciudadanía consonante con democracias intensamente pluralistas. Supone el recíproco reconocimiento igualitario de todos como sujetos de derechos (vertiente liberal de la ciudadanía) y capaces de participación política (vertiente republicana). A la vez conlleva la asunción compartida, desde las diferentes tradiciones de origen y comunidades de pertenencia, de los valores de la democracia como valores comunes”.
El reconocimiento identitario debería integrarse en el marco mas amplio de la justicia social y democrática, como dice Bauman: “situar la cuestión del reconocimiento en el marco de la justicia social, y no en el contexto de “autorrealización” puede tener un efecto desintoxicador: puede eliminar el veneno del sectarismo del aguijón de las reivindicaciones de reconocimiento. Las demandas de redistribución proclamadas en nombre de la igualdad son vehículo de integración, mientras que las reivindicaciones de reconocimiento reducidas a la pura distinción cultural promueven la división, la separación y, finalmente, una quiebra del diálogo”.
La educación se debe dirigir a enseñar los derechos y responsabilidades de la ciudadanía democrática y su reconocimiento a todos los humanos de cualquier comunidad. La educación moral comienza con relaciones afectivas en los círculos inmediatos, que progresivamente se van ampliando. El cosmopolitismo no es el primer paso, sino un resultado tardío o posterior.

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