nombre
 
contraseña Entrar
Registrarse | Olvidó su contraseña

Los valores básicos

CAPITULO 5. La responsabilidad

La identidad personal y la autonomía, dos componentes de la responsabilidad que aparecen desde la primera infancia. Antes de empezar a hablar el niño es consciente de sus logros. Cada vez que los padres hacen algo que el niño podría hacer sólo no están favoreciendo su autonomía, ni tienen en cuenta su necesidad de autoestima. Si el niño rompe una norma hay que expresar desaprobación y explicar por qué. Los niños suelen negar que hayan hecho algo que no debían hacer, hay que demostrarles, cuando sea el caso, que sí lo han hecho. Si no podía haber actuado de otra manera, no se le puede considerar responsable. Incluso cuando las acciones son involuntarias los niños entienden que pueden ser responsables si se han despreocupado, descuidado o no han previsto que algo podía pasar. El autor considera que Piaget subestimó estas capacidades de los niños, que el autor denomina “zona gris en materia de sanciones” y afirma que: “Hoy día estamos seguros de que los niños, incluso los que solo tienen tres años, comprenden perfectamente lo que está en juego respecto a la indolencia y la negligencia. Además, tanto en los niños como en los adultos, el elemento clave para estimar el carácter reprensible de un acto es la capacidad de prever las consecuencias” (p. 173). Los educadores deberían poner tanta atención a los elogios como a las críticas, como aspectos importantes de la responsabilidad. “El castigo concierne en realidad a un tercer tipo de responsabilidad, después de las responsabilidades causal y moral” (p. 173). La desaprobación puede ser una forma de castigo. El autor no trata el castigo, remite a otros libros. Son importantes el arrepentimiento, los remordimientos y las disculpas, son útiles para tomar decisiones. El autor considera que se puede “sensibilizar” a los niños sobre las responsabilidades morales de los 2 años, no indica de qué manera. Por otra parte las reglas no deben enseñar una obediencia ciega, cuando algo es injusto los niños tienen que poder decirlo. Las reglas de los juegos y otras reglas no fundamentales pueden modificarse y esto forma parte del aprendizaje moral. “Hoy en día sabemos que desde los cinco años de edad los niños son capaces de reflexionar sobre problemas morales complejos. También sabemos perfectamente que a los niños menores de cinco años – a partir de dos años-, hay que proponerles aspectos referentes al diálogo y las explicaciones” (p. 180). Las responsabilidades de los niños deben ser adecuadas a su edad. Ejercicios, 182-189

Capitulo AnteriorVolver al Indice Capitulo Siguiente


acerca de | nota legal | condiciones de uso | contacto | Optimizada para Internet Explorer 800x600
© Empresas Filosóficas S.L. | joseantoniomarina.net | | Diseño web