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Banco Bibliográfico > VALORES Y SENTIMIENTOS DE LOS 2 A LOS 5 AÑOS > Capitulo 7 : Para comprender mejor las emociones

Los sentimientos

CAPITULO 7. Para comprender mejor las emociones

Los sentimientos están en el centro de la vida moral. “Las emociones, indisociables de los valores, son a menudo las ismas que algunas virtudes y algunos vicios, como los celos, la piedad, el orgullo o la vergüenza” (p. 251) Las emociones tienen en común una apreciación de la experiencia. Según la definición de Martha Nussbaum (Upheavals of thought: The Intelligence of emotions. Cambridge. Cambridge University Press, 2001), que cita el autor: “Las emociones son juicios a través de los cuales las personas reconocen la gran importancia, para su propia felicidad, de las cosas que no controlan totalmente, reconociendo a la vez su impotencia frente al mundo y los acontecimientos” (p. 252). Las emociones son una forma de juicio. Una emoción básica es la tristeza, otra la alegría. Los niños aprenden desde pequeños qué significa estar triste, los educadores deben ayudarles a determinar qué es la tristeza, nombrarla, reconocer sus causas y sus manifestaciones. Puede ser por algo que le ha pasado, por empatía o compasión. La tristeza puede confundirse con el miedo o la ira, y los educadores deben ayudar a los niños a distinguir estas emociones. Tampoco la tristeza es lo mismo que la depresión. Las emociones no son estados de ánimo. El miedo es otra de las emociones básicas, reacción ante una situación percibida como amenazante. Da lugar a la lucha o la huida. El temperamento: tendencias emocionales desde el nacimiento, rasgos del carácter. Pero el temperamento no determina a la persona, ya que interviene decisivamente el aprendizaje afectivo, potenciando o atenuando las predisposiciones innatas. Plasticidad psicológica. Los niños pueden hacer las mismas cosas y por los mismos motivos, pero con un estilo de actuación distinto (estrategias, o estilos de aprendizaje). El ritmo, la sociabilidad, la intensidad o nivel de actividad, el humor, la atención, son rasgos temperamentales que se muestran en el comportamiento de un niño. El razonamiento moral no puede disociarse del temperamento: los rasgos temperamentales predisponen a algunas virtudes o defectos morales. Emociones básicas: ira, miedo, alegría, tristeza, sorpresa, asco. Emociones complejas, como la nostalgia, mezcla de emociones básicas (alegría y tristeza). Otras son la esperanza, la frustración, la decepción. Los niños las comprenden entre los dos y los cinco años, hacia los seis años pueden hablar de ellas y de otras emociones como la vergüenza, la culpabilidad, los celos y el orgullo. Los niños tienen dificultades (a los cinco años) para discernir el miedo de la tristeza, la ira del miedo y la tristeza de la ira. Esto puede predecir o favorecer comportamientos violentos, según una investigación del autor. Emociones positivas y negativas, pero todas las emociones desempeñan un papel en la vida moral. Cómo hablar con los niños del odio, el asco, el asombro o el amor. Los niños dicen “te odio” cuando se enfadan o se frustran, hay que explicarlas las diferencias. Hacia los dos años un niño empieza a sentir asco, pero no debe convertirse en un calificativo dirigido a otras personas, lo que puede originar prejuicios, odio y violencia. Nussbaum considera que la vergüenza y el orgullo son dos emociones morales que obstaculizan la compasión, el amor y la moralidad. Los niños se asombran ante otras personas, y esta emoción suele ir unida a la gratitud, es parte del aprendizaje del amor y la compasión. No es una emoción vinculada a nuestras prioridades. En el programa Filosofía para Niños el asombro es una emoción clave. Los niños pueden hablar sobre el amor que sienten, desde los dos años se les puede ayudar a comprender los matices de esta emoción, entre 3 y 5 años pueden distinguir entre “querer” y “querer mucho”. Desde los tres años los niños empiezan a sentir varias emociones complejas, a comprenderlas y reconocerlas. Muchos niños tienen dificultad para nombrar y distinguir entre sí las emociones. Desde los dos años los niños hablan sobre el miedo, la angustia, la ira y el amor, desde los tres años hablan sobre el asco, la sorpresa, la esperanza, la culpabilidad, la vergüenza, los celos, la envidia, el amor y el odio, según el autor. La dificultad para reconocer las emociones es el mecanismo explicativo de ciertos casos de violencia y de abusos, y un punto de referencia para las intervenciones clínicas. Programa Filosofía para Niños: niños de cinco años, despúes de doce meses de seguir este programa, tienen mejores resultados en el nivel de empatía. El trabajo de este programa con niños de 3 a 5 Años ha permitido aumentar su confianza en sí mismos y su autoestima. La sensibilidad de los niños en edad preescolar a las emociones es un buen indicador de las relaciones que tienen con sus padres y sus semejantes. Se han encontrado correlaciones directas entre la mala comprensión de las emociones y el comportamiento antisocial (agresividad, empatía limitada, malos modales, desadaptación). Ejercicios: 279-282

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