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Banco Bibliográfico > DESCUBRIENDO EL PODER DE LA MENTE > Capitulo 0 : Prólogo: Los verdaderos científicos no estudian la mente

Introducción

CAPITULO 0. Prólogo: Los verdaderos científicos no estudian la mente

Entre los científicos se considera la psicología como una ciencia blanda. En las últimas décadas el estudio del cerebro (neurociencia cognitiva) y el uso de ordenadores (análisis de datos) parecen aumentar el carácter científico de la psicología. La teoría de Freud, por ejemplo, no es contrastable desde este paradigma científico. Los psicólogos tratan de descubrir las propiedades fundamentales de la mente. Lo que no se puede verificar es la experiencia subjetiva. Esto se ha tratado de resolver estudiando sólo la conducta, como hizo el “conductismo”, pero no es suficiente y hoy día se vuelve a estudiar la experiencia subjetiva, las percepciones, recuerdos e intenciones. “Pero el problema sigue ahí: la categoría de las cosas mentales que estudiamos es totalmente distinta de la de las cosas materiales que estudian otros científicos” (p. 19). Se puede estudiar la conducta (pulsar un botón) y se puede estudiar la actividad meramente mental (imaginar que se pulsa un botón), se activan las mismas áreas cerebrales en los dos casos. Los escáneres cerebrales permiten comprobar que el sujeto está imaginando algo (está quieto, pero está cumpliendo una instrucción del experimentador, imaginar que pulsa un botón). El autoinforme se contrasta con la actividad cerebral que mide el escáner. El autor considera que los únicos argumentos aceptables son los que derivan de experimentos prácticos, y no los argumentos filosóficos. Considerando así la psicología, sin el contraste de los datos no se puede rastrear el origen de las ideas o teorías sobre el ser humano. Parece haber una brecha insalvable entre realidad física objetiva y experiencia mental subjetiva. “Ningún instrumento de ésos nos permite ver qué está pasando en la mente. El contenido de la mente no es real” (p. 30). Aunque no hayamos resuelto este problema, de hecho las interacciones en la vida cotidiana entre las personas son tanto físicas como mentales. Pensamos en lo que otros piensan (teoría de la mente). La hipótesis del autor es que la distinción entre mental y físico es falsa, es una ilusión creada por el cerebro: “la conexión del cerebro con el mundo físico de los objetos no es más directa que su conexión con el mundo mental de las ideas. Al ocultarnos todas las deducciones inconscientes que hace, nuestro cerebro crea la ilusión de que tenemos contacto directo con los objetos del mundo físico. Y al mismo tiempo el cerebro crea la ilusión de que nuestro mundo mental está aislado y es privado. Mediante estas dos ilusiones nos experimentamos a nosotros mismos como agentes que actúan de manera independiente sobre el mundo; pero, al mismo tiempo, podemos compartir nuestras experiencias en el mundo. A lo largo de milenios, esta capacidad para compartir experiencias ha creado cultura humana, lo que, a su vez, ha modificado el funcionamiento del cerebro humano” (p. 32)

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