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Banco Bibliográfico > DESCUBRIENDO EL PODER DE LA MENTE > Capitulo 3 : Lo que el cerebro nos dice del cuerpo

Penetrar en las ilusiones del cerebro

CAPITULO 3. Lo que el cerebro nos dice del cuerpo

A pesar de que hay una conexión muy directa entre el cerebro y las manos, no somos conscientes de lo que las manos hacen. La frontera entre el cuerpo y el mundo exterior no es tan clara como solemos pensar: si utilizamos una herramienta manual, el cerebro al poco tiempo considera esa herramienta como parte del cuerpo. En un sentido, mi cuerpo termina donde mi mano toca la herramienta, pero en cuanto al control que ejerce el cerebro, está fuera del cuerpo y llega hasta el objeto que estoy manipulando. Al revés, cuando tengo la intención de escribir, el brazo y la mano llevan a cabo esa tarea como si fuesen herramientas exteriores al cuerpo. Experimento de Benjamin Livet: los sujetos tenían que levantar un dedo cuando tuviesen ganas de hacerlo. Se medía la actividad cerebral. Antes de cualquier movimiento espontáneo hay un cambio en la actividad cerebral. Livet descubrió que los sujetos sentían las ganas de mover el dedo unos 200 ms antes de moverlo. Pero lo importante es que el cambio en la actividad cerebral se producía 500 ms antes de que hiciese el movimiento, 300 ms antes de que sintiese ganas de mover el dedo. Esto puede interpretarse como una predeterminación, no tomamos decisiones, sino que el cerebro ya las ha tomado antes de que seamos conscientes de ello. Esta conclusión no es válido por completo, ya que las acciones son muy triviales. Cuando son acciones más complejas o importantes, intervienen los valores morales o las expectativas sociales, y el proceso de decidir no es tan simple. “Esto no significa que no hayamos decidido libremente, sino tan sólo que en ese momento anterior no éramos conscientes de estar tomando la decisión (…) Nuestra experiencia del tiempo en que se producen las acciones no guarda relación fija con loq ue está pasando en el mundo físico” (p. 91). Primero el cerebro toma la decisión inconsciente de realizar una acción, y a continuación somos conscientes y llevamos a cabo la acción. Lo que solemos hacer más conscientemente es elegir un conjunto de acciones posibles en una situación determinada, del cual saldrá una acción concreta. Tarea del doble paso: el sujeto tiene que coger una barra, el investigador la mueve 150 ms. después de que haya iniciado la acción, y el sujeto cambia la trayectoria de la mano para coger la barra, en muchas ocasiones sin ser consciente de ello. El cerebro sí advierte el cambio y modifica el movimiento que está haciendo: “En este caso el cerebro puede generar acciones adecuadas sin que el individuo ni siquiera sepa de la necesidad de las mismas. En otros casos, el cerebro puede generar acciones adecuadas aunque sean distintas de las que el individuo piensa que deberían realizarse” (p. 93).
Hasta la década de 1980 se pensaba que desde los 16 años el cerebro había madurado hasta su tope y dejaba de crecer. Actualmente se sabe que el cerebro es muy plástico, lo es más en la juventud, pero no deja de serlo durante toda la vida: se hacen y deshacen constantemente conexiones para responder al entorno cambiante.
Daniel Wegner sugiere que no tenemos conocimiento directo de ser la causa de nuestras acciones: sabemos que queremos actuar y un poco después tiene lugar la acción, deducimos que nuestra intención originó la acción. Experimento de Wegner: una persona tiene intención de mover la mano para situar un cursor sobre un objeto en una pantalla, pero el experimentador hace ese movimiento entre 1 y 5 segundos antes (situando el cursor sobre el objeto). Como resultado, el sujeto creerá que ha movido la mano, aunque en realidad no lo ha hecho.
Jerarquía del conocimiento mediante el que hacemos que nuestro cuerpo actúe en el mundo: conocimiento sobre la posición del cuerpo en el espacio, conocimiento sobre cuándo o como movernos, conocimiento de que uno es agente, que realiza los movimientos. Experimento de Elodie Varraine: el sujeto recibía una instrucción – cuando la resistencia de una máquina de andar aumente, cambiar el ritmo de los pasos- y la ejecutaba varios segundos antes de que aumentase la resistencia, sin que el sujeto se diese cuenta (el cambio el gradual y el cerebro lo detecta y cumple la instrucción antes de que el sujeto sea consciente de que está cambiando su acción). “Es posible decidir y poner en práctica acciones basadas en instrucciones arbitrarias sin ser conscientes de ello” (p. 104). Experimento con hipnosis: a sujeto hipnotizados (inconscientes) se les pide que asocien una palabra a cada palabra que dice el experimentador, pero se les dice también que olviden esa tarea. Cuando despiertan y se les pide que digan las palabras que se les ocurran, no repiten las que dijeron estando hipnotizados. Cuando esto mismo se hace con sujetos amnésicos (que estaban conscientes cuando les enseñaron esa lista de palabras, pero no la recuerdan al momento siguiente), suelen decir las mismas palabras. Luego “observamos que nuestro cerebro puede establecer y controlar una estrategia compleja para la acción sin que nosotros sepamos nada (…) Hay muchas cosas que mi cerebro oculta y muchas que se inventa” (p. 107). Nuestro cerebro crea la ilusión de que tenemos contacto directo con el mundo o con nuestro propio cuerpo porque “nos oculta” los procesos complejos implicados en el descubrimiento de cosas, no somos conscientes de todas las inferencias y elecciones que el cerebro debe hacer constantemente.

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