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Banco Bibliográfico > DESCUBRIENDO EL PODER DE LA MENTE > Capitulo 6 : Cómo el cerebro modela la mente

Cómo lo hace el cerebro

CAPITULO 6. Cómo el cerebro modela la mente

¿Cómo entramos en los mundos mentales de los demás? De esto se ocupa parte de la ciencia de la psicología. Creamos nuestro conocimiento del mundo mental de otras personas de la misma forma que creamos el conocimiento del mundo físico. Es un modelo de las creencias, deseos e intenciones de los demás. Al percibir los movimientos de un objeto o de una silueta, el cerebro atiende a las claves que le indiquen la intencionalidad de esa acción, en eso consiste la sorpresa: nos llama la atención lo que indica una intención inesperada, que no predecíamos. También observamos a dónde atienden los demás, para saber sus intenciones y no podemos evitar mirar o actuar en la misma dirección. “El cerebro tiene una tendencia automática a imitar cualquier movimiento que vemos” (p. 183), no a realizar el movimiento, sino a imaginarlo, lo que supone activar las mismas áreas cerebrales que se encargarían de realizarlo (neuronas espejo). Para comrpender los objetivos de los demás construimos modelos internos que llenen ese vacío, entre mi pensamiento y el de otros. Estos modelos los creamos prediciendo los objetivos de la acción, los niños, por ejemplos, interpretan que un movimiento se hará siempre de la manera más cómoda y sencilla. Cuando observamos a otra persona estamos indagando sobre sus intenciones. Los movimientos que persiguen un objetivo son a los que atendemos antes que a otros. El cerebro imita movimientos de personas, pero no así de piedras o de hojas, porque no son agentes. Si un sujeto está realizando un movimiento, con otra persona al lado haciendo un movimiento distinto, su movimientos es más variable. Pero si a su lado se mueve un robot, esto no altera su forma de moverse, porque no se percibe al robot como un agente con objetivos e intenciones, luego no antendemos a su movimientos. Experiencia de ser agentes: el pensamiento puede hacer que pasen cosas en el mundo físico, a través de la acción voluntaria. El cerebro vincula causas y efectos para comprender cómo podemos actuar sobre el mundo, predice y elabora pautas temporales. Las causas y efectos se unen en unidades, acciones realizadas por agentes. El momento mental de una acción no es el mismo que el momento físico, hay un pequeño desfase por el cual el cerebro acerca mentalmente el suceso “acción” con el suceso “resultado de la acción”. Si la acción no es voluntaria (una descarga eléctrica me hace mover un dedo) el cerebro hace lo contrario, el desfase entre momento físico y mental alarga la distancia entre acción y resultado de la acción. Cada uno experimenta su condición de agente de manera distinta, pero lo que hacemos igual es predecir las relaciones de causa y efecto para crear un modelo que nos permite actuar sobre la realidad. Si observo una acción que realiza otra persona, el cerebro también hace un desfase entre momento físico y momento mental que acerca mentalmente acción y resultado. Percibimos la condición de agente de otros de la misma manera que percibimos la nuestra, por las relaciones de causa y efecto. Aunque no podemos compartir esa experiencia.

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