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CAPITULO 8. La sociedad de la responsabilidad
“La libertad necesita del deber como estructura psicológica básica. Además, está sometida al deber, pues los humanos deberíamos considerar que no somos libres, sino que tenemos obligación de liberarnos… de la ignorancia, del fanatismo, del miedo, de la envidia, del individualismo feroz, de la desmemoria” (p. 172). La autoridad es parte del concepto de libertad, como una manifestación de la excelencia. El ejercicio de la libertad requiere autoridad personal. La libertad puede considerarse (Bauman, Durkheim) una creación social, y es imposible de conseguir sin vinculación social. La educación tiene como objetivo mantener la inteligencia social, ayuda al Gran Proyecto Ético. Al unir instrucción y formación del carácter se favorece la aparición de personalidades creadoras y libres. La creación ética nos provoca un sentimiento de precariedad, porque es muy frágil: hay que reforzarla urgentemente, esa es la tarea social prioritaria. Ni la cultura permisiva ni la cultura autoritaria colaboran a este objetivo, por eso debemos recuperar la autoridad.