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CAPITULO 5. Adolescencia en China y Japón: Adaptarse a un entorno cambiante.

Hay una imagen de los niños y adolescentes de estas regiones: controlados socialmente, estudiosos pero sin participar de otras actividades, depresivos y con problemas psicológicos; imagen que en este capítulo se demuestra poco realista. Los niños japoneses y chinos han experimentado en las últimas décadas avances en sus modos de vida, con más oportunidades para un desarrollo sano, más acceso a la educación, y más oportunidades de relacionarse con sus iguales en el resto del mundo. Aunque algunos segmentos de la población no se han beneficiado tanto, en China, del paso a una economía de mercado. Los problemas económicos les dejan en situaciones de mucha vulnerabilidad. En Japón el desempleo es un problema nacional que ha afectado a muchas de las estructuras sociales que proporcionaban un horizonte seguro a los adolescentes. La vida familiar se un aprendizaje por imitación de modelos: el entorno educa la personalidad del niño, y los padres son tolerantes, el entorno es positivo, y se muestran modelos de comportamiento social positivo. En la primera infancia se toleran los comportamientos disruptivos de los niños, pero la entrada en la escuela primaria les exige ya comportarse bien. Creen en la benevolencia natural de los niños, y las relaciones suelen ser buenas, porque los niños son fáciles de educar. Las familias han cambiado y son más pequeñas, lo cual contrasta con la familia extensa tradicional de China y Japón, donde la responsabilidad educativa no era solo de los padres, sino de toda la aldea. En Japón los profesores están ejerciendo esa labor educativa que es similar a la de los padres. Al incorporarse las mujeres al trabajo tienen menos tiempo para estar con sus hijos, y algunas de las funciones de los padres se han ido transfiriendo a los colegios. Otros problemas son los de las familias de un solo niño, cada día más comunes, en las que el niño aprende otros valores, más individualistas (sobre todo en Japón), como una “generación yo”, centrada sobre sí misma, que enfatiza los derechos más que los deberes. Los jóvenes confían mucho en sus amigos, como red de apoyo social más importantes. En ambos países se anima mucho a los jóvenes a participar en grupos y organizaciones basadas en la escuela. Las relaciones románticas entre los japoneses no están bien vistas en la Secundaria, pero de hecho las mantienen, aunque en una proporción baja, alrededor del 16% de los chicos y el 25% de las chicas en Bachillerato.

La mejora del sistema educativo en China y Japón es uno de los mayores logros sociales del pasado siglo, y es un currículo muy exigente. Las chicas están un poco por debajo en logro educativo, pero tienen oportunidades para superar estas limitaciones. Hay programas que fomentan los talentos extraordinarios de los niños, colegios y currículos especiales. Son programas muy exigentes, pero que sin embargo fomentan poco la creatividad de los adolescentes. Hay además muchos programas extraescolares en los que los alumnos participan, en forma de clubs, para promover la creatividad, el comportamiento cooperativo, la autonomía. Hay además academias privadas, que preparan el ingreso en la universidad, además de la escuela, lo que explica los niveles tan altos que alcanzan algunos alumnos. En cuanto al empleo, en Japón los profesores son los que recomiendan a los alumnos para un empleo. Las estadísticas no confirman esa visión del adolescente como depresivo o demasiado tenso, y los estudios no indican un grado muy alto de desajustes sociales. Cuando los padres y la sociedad en general apoyan al estudiante y le proporcionan todos los medios que necesita, se pueden tener esos niveles tan altos de logro sin que haya una mala salud mental. En Japón preocupa el aumento de la violencia escolar, y entre los jóvenes de China está aumentado el abuso de las drogas, en ambos países se están relajando las actitudes contrarias a las drogas (legales o ilegales). Las relaciones sexuales suelen ser discretas y seguras, y no hay discusión social sobre este tema, ni encuestas, pero sí se da educación sexual. Ha aumentado mucho el consumismo y las aspiraciones económicas de los chinos. Los japoneses muestran poco interés por la participación cívica, pero a pesar de esto una parte trabaja en algún servicio a su comunidad, sobre todo desde las escuelas. En China hay un problema de escasez de servicios para los jóvenes, debido al extraordinario aumento de la población. En su conjunto, los autores consideran que los jóvenes de esta región han tenido un desarrollo generalmente positivo, pero el desarrollo está teniendo consecuencias negativas y hay cuestiones sin resolver: la corrupción y la contaminación en China, y los ciclos económicos de Japón.

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