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Banco Bibliográfico > EL NIÑO Y LA FAMILIA > Capitulo 6 : LOS PADRES SEPARADOS

CAPITULO 6. LOS PADRES SEPARADOS

Importancia de la edad del niño en el momento de la separación de los padres. El niño siente las desavenencias de los padres tanto más profundamente cuanto más pequeño es en la época en que se ponen de manifiesto. Si el niño es muy pequeño se puede decir que hay un verdadero traumatismo; después de los 5 ó 7 años, el niño tiene que superar grandes dificultades, pero no hay necesariamente traumatismo. Las necesidades del niño menor de 7 años durante su evolución. El niño muy pequeño necesita ante todo, seguridad. Y esta seguridad la encuentra junto a su madre. Pero después de los 7 años, tanto el niño como la niña que hasta entonces coincidían en la necesidad común y única de la madre, tienen necesidad de una presencia masculina en el hogar. Por eso, el niño que se queda con uno solo de sus padres, siente pronto la falta del otro, ya que este otro también es esencial para su propia construcción. Si la separación de los padres tiene lugar después de este período crítico, se recupera mucho más fácil y mucho más rápidamente, ya que a partir de esta edad, el niño se hace autónomo más aprisa y de esta manera sale a flote. Dificultades propias de los hijos de padres separados. Los hijos de padres separados, cuando son un poco mayores, presentan a menudo una actitud de inadaptación, tanto desde el punto de vista intelectual como afectivo. La relación de odio que siente que une a sus padres le impide encontrar esa seguridad indispensable para su desarrollo. Es preciso que el niño sienta que no tiene nada que ver en la separación de sus padres y que puede paralelamente seguir queriéndoles a pesar del fracaso de los mismos. Algunos niños encuentran obstáculos en su adaptación a la sociedad y se convierten en pequeños delincuentes en el momento de la adolescencia. De esta forma intentan acercarse, identificarse con sus padres, a quienes consideran también en cierto modo delincuentes por la consecución de ese acto “muy malo” que ha sido para ellos el divorcio de sus padres. Cuando los padres no superan la separación y mantienen una actitud neurótica, se produce un verdadero drama. El comportamiento de los padres separados ante el niño es importantísimo: es esencial no adoptar una actitud de víctima y dar testimonio de un dinamismo constructivo, de una asunción de las propias responsabilidades, de una voluntad de vivir. Es de importancia capital el que nunca se menosprecie ante el niño la actitud del otro cónyuge, lo que por otra parte suele ser bastante corriente. En todo caso, lo que asegura el desarrollo correcto del niño es la seguridad, el afecto y la confianza que encuentre junto a cada uno de sus dos padres, incluso por separado.

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