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Banco Bibliográfico > The Development of the Person > Capitulo 7 : Adaptación en el periodo preescolar: la emergencia de una personalidad coherente

Desarrollo y adaptación

CAPITULO 7. Adaptación en el periodo preescolar: la emergencia de una personalidad coherente

Los autores han evaluado a los 4 años y medio y a los 5 varios rasgos que indican la adaptación de la personalidad infantil: la curiosidad (relacionada con el apego seguro), el control flexible de uno mismo y el autocontrol, y los problemas de comportamiento (capacidades de autoregulación), la confianza en uno mismo, la autoestima y la autoconfianza (en relación con la dependencia afectiva posterior y siguiendo la teoría del apego), la competencia social, las emociones interpersonales y la empatía (la efectividad social). A los 4 y 5 años se encuentra que una adaptación positiva se ha ido construyendo a partir de una historia anterior de cuidados y de adaptación. La teoría del apego permite demostrar una continuidad en la adaptación individual al entorno, en una historia de la vinculación afectiva que se combina con otros factores de predicción. Cómo emergen los patrones de adaptación en la edad preescolar: los autores consideran que surgen en las relaicones de cuidado. Hay grupos de niños que mantienen relaciones con sus cuidadores y con otros niños de rechazo y de resistencia, que tienen distintos patrones de adaptación. Los problemas de cada grupo de niños, tal como los fueron evaluando, eran distintos. Se puede encontrar esta diferente adaptación al estudiar la dependencia afectiva y los problemas con los iguales. Se dan varios patrones de adaptación problemática en la edad preescolar: a) el niño hostil, malo, agresivo, antisocial, b) el niño emocionalmente aislado, asocial, solitario, c) el niño desconectado, que está al margen, que parece psicótico, d) el niño sobreestimulado, que se frustra con facilidad, tenso o ansioso, impulsivo, que se evita los problemas más que mostrarse hostil, e) el niño dependiente, pasivo, débil, indefenso, que es dependiente de los cuidadores. La calidad de las relaciones entre el niño y el padre predecía los resultados en su adaptación en estos años, también la relación con el profesor. El contexto seguía siendo un predictor de la relación cuidador-niño y de la consecuente adaptación de este. Hay dos fuentes de apoyo importantes: la implicación y el apoyo de la abuela materna, y que el principal cuidador tenga una pareja estable y que le proporcione apoyo. Todas las medidas de satisfacción en la pareja y de apoyo social correlacionan con resultados positivos de manera fuerte, más que cualquier otra influencia en estos años.
El apoyo del entorno suele estar relacionado con la adaptación en cada edad de los niños, y da cuenta de muchos de los cambios en el modo de adaptarse – de la continuidad y la estabilidad del desarrollo de la personalidad infantil, que le permite atravesar momentos de desequilibrio y resolverlos-. Las medidas del apego seguro, de una personalidad estable (anteriores) dependen del apoyo general que da el entorno al niño, de la familia y los amigos, en todas las evaluaciones que realizaron los investigadores en la primera infancia y en la edad preescolar. Había una gran capacidad predictiva, de la adaptación de la personalidad infantil, cuando se combinaban las medidas de apoyo del entorno al niño, con la calidad del vínculo de apego y otros predictores tempranos de competencia personal. Lo que demostraba que la adaptación, desde las primeras edades, es resultado de una historia de experiencias acumuladas y de las circunstancias en el presente. Cuando aparecen problemas de comportamiento en la edad preescolar, hay una historia anterior de apego inseguro (ansiedad) en la mayoría de los casos. Pero hay niños que logran mejorar esa historia de comportamiento problemático en estos años, de manera excepcional, y se debe a que los padres habían mejorado su red social de amigos y de familiares, y tenían menos estrés que en años anteriores. En el periodo preescolar, las dificultades en la familia son un predictor muy fuerte de problemas de comportamiento en el niño. Cuando las madres que han tenido situaciones difíciles en la primera infancia logran resolverlas, mejoran en la relación con sus hijos, les tratan con más respeto hacia su autonomía, admiten mejor su deseo de exploración y les proporcionan un entorno seguro, estructurado. Son madres que logran proporcionales límites claros, que no se vuelven intrusivas, que son comprensivas, cálidas afectivamente y que les proporcionan apoyo. El cambio se demuestra posible, y de demuestra también que obedece a unas leyes de adaptación ante las dificultades: si mejoran las circunstancias personales de los padres, lo hace la adaptación de la educación familiar a sus objetivos, y la del niño a su entorno. A los 5 años los niños en este estudio habían formado ya unas personalidades coherentes, con formas propias de regularse y de controlarse, de relacionarse con el mundo físico y social, y cada niño mostraba una organización característica entre distintas situaciones, que le caracterizaba individualmente, y los autores consideran que esta estabilidad surge de las variaciones en el cuidado y en el patrón de las relaciones entre el padre y el niño, desde etapas anteriores a que se pueda observar esta organización del comportmaiento. Sobre esta base, se dedican a estudiar en etapas posteriores cómo los patrones de adaptación en la edad preescolar predicen la continuidad o el cambio en la adaptación en años posteriores.

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