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CAPITULO 1. Despertar

Este libro trata de dos cuestiones. ¿Cómo construye el cerebro una mente?¿Cómo hace que esa mente sea consciente? Me interesan los sentimientos y el sentimiento de “sí mismo (self)”. “Creo que la conciencia surge cuando se le añade un proceso como el sí mismo” (25) “La simple presencia de imágenes organizadas que fluyen en una corriente mental produce una mente, pero si no se le añade algún proceso complementario, la mente se mantiene inconsciente. Y en esa mente inconsciente lo que se echa en falta es el sí mismo. Aquello que el cerebro precisa para hacerse consciente es adquirir una nueva propiedad –la subjetividad. Es adueñarse de esa corriente. Se hace por pasos: (1) el proto-sí mismo y sus sentimientos primordiales (2) el sí mismo central orientado a la acción, (3) el sí mismo biográfico que incorpora las dimensiones social y espiritual.
Una mente cuyo acontecer no es presenciado por un sí mismo protagonista sigue siendo aún una mente. Sin embargo, dado que el sí mismo, de sus capacidades y límites. Los procesos de la mente preceden a los procesos de la conciencia de sí.
Para estudiar el problema se han adoptado tres puntos de vista (1) Introspectivo (2) el estudio de la conducta (3) el estudio del cerebro. Hace falta un cuarto: investigar los antecedentes del “sí mismo” y la conciencia en el pasado evolutivo. Para ver el surgimiento, en este orden, del comportamiento, de la mente y del sí mismo. Comenzamos con la hipótesis de que los acontecimientos mentales corresponden a ciertos tipos de acontecimientos cerebrales. Los estados mentales no necesitan de la subjetividad para existir, sino solo para ser conocidos por el propio sujeto.
“La mente surge cuando la actividad de los pequeños circuitos se organiza a través de grandes redes y comportan patrones momentáneos. Esos patrones representan cosas y acontecimientos que se hallan situados fuera del cerebro, ya sea en el cuerpo o en el mundo externo, pero alguno de estos patrones representa también el propio procesamiento que el cerebro lleva a cabo de otros patrones. El término “mapa” se aplica a todos esos patrones de representación”(40)
El análisis se da en dos niveles: los procesos mentales y los procesos del sí mismo.
Ideas principales:
1.- El cuerpo es fundamento de la mente consciente.
2.- El cuerpo y el cerebro se adhieren. El cerebro y el cuerpo están inextricablemente unidos. El cerebro recibe continuamente señales del cuerpo y el cuerpo recibe señales del cerebro. A causa de esta configuración, las estructuras del proto-si-mismo tienen una relación directa y privilegiada con el cuerpo. Señalar una frontera bien definida entre cuerpo y cerebro es problemático.
3.- Los primeros productos del proto-sí- mismo son los sentimientos primordiales, presentes siempre que estamos despiertos. Tienen su origen en el tronco encefálico, no en la corteza. Todos los sentimientos de una emoción son variaciones sobre los sentimientos primordiales.
4.- Hay una génesis del sí mismo en varias etapas: (1) sentimiento primordial (2) sujeto de acción (3) conciencia autobiográfica.
5.- La mente consciente es resultado de muchas zonas cerebrales. Es como una sinfonía, con la peculiaridad de que no hay director al comienzo, sino que “es el concierto el que ha creado al director –el sujeto o el sí mismo- y no al revés” (50)
6.- Los logros de la conciencia son la gestión y el cuidado eficiente de la vida. “La conciencia surge dentro de la historia de la regulación biológica, que es un proceso dinámico conocido con el nombre de homeostasis y que, dicho de manera sucinta, se inicia ya en criaturas vivas unicelulares”(52)
7.- La homeostasis biológica se prolonga con la homeostasis cultural. “Los sistemas de justicia, las organizaciones políticas y económicas, las artes, la medicina y la tecnología son resultados de nuevos dispositivos de regulación” (54) La interacción entre estas dos clases de homeostasis no se circunscriben a cada individuo. Cada día aumenta el número de pruebas que indican que a lo largo de múltiples generaciones los avances culturales ocasionan cambios en el genoma” (55).
8.- Ver la mente consciente desde la óptica de la evolución contribuye a naturalizarla y a presentarla como el resultado de una serie de progresiones graduales en la complejidad del lenguaje biológico.
¿Para qué sirven estos estudios? ”Dilucidar los procesos mentales, tanto los conscientes como lo inconscientes, acrecienta la posibilidad de fortalecer y consolidad nuestras facultades de deliberación. Llegará el momento en que la cuestión de la responsabilidad humana tome en consideración la ciencia en evolución de la conciencia. Por ejemplo, ¿la globalización progresiva de la conciencia humana que ha ocasionado la revolución digital va a mantener y a reafirmar los objetivos y principios de la homeostasis básica, tal como lo hace la homeostasis sociocultural, o se separará, para bien o para mal, de su cordón umbilical evolutivo?”(57)
Situar la construcción de la mente humana en la historia de la biología y la cultura, abre el camino que lleva a reconciliar el humanismo tradicional con la ciencia moderna.
¿Importa para nuestras vidas saber cómo funciona el cerebro? Creo que sí importa, y mucho, tanto más si aparte de conocer lo que actualmente somos, nos preocupamos por aquello que podemos llegar a ser” (59)

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