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Banco Bibliográfico > Y el cerebro creo al hombre > Capitulo 11 : Vivir una conciencia

CAPITULO 11. Vivir una conciencia

La conciencia llegó, vió y venció. ¿Por qué? Aportó una amplia diversidad de ventajas evidentes, y otras que no lo son tanto, a la gestión de la vida. Las imágenes, cuando son procesadas en la mente consciente, aportan detalles acerca del entorno, y esos detalles sirven para aumentar la precisión de una respuesta. El sí mismo centra el proceso mental, imbuye de una motivación a la aventura de encontrar otros objetos y en la exploración del mundo exterior al cerebro infunde una preocupación por el principal problema al que se enfrenta el organismo: la regulación eficiente de la vida. Las ventajas están relacionadas con la planificación y la deliberación. Un ejemplo de esta capacidad evolutivamente original fue la de aplazar la recompensa. “Esta tendencia de la conciencia nos llevó a una gestión mas sutil de la homeostasis básica y, en última instancia, a los inicios de la homeostasis sociocultural.
Cualquier examen que se precie de las ventajas que la conciencia aporta debe tomar en consideración las pruebas, cada vez más convincentes, de que son los procesos inconscientes en muchas ocasiones los que controlan la realización de nuestros actos. Los experimentos de Libet, Wegner, Haggard mostraron que la impresión subjetiva de cuándo ha dado comienzo una acción pueden ser erróneas. Esto ha llevado a muchos a minimizar el valor del control consciente autodirigido, y la responsabilidad personal. No se puede poner en duda el control inconsciente del comportamiento individual, del que sacamos muchas ventajas, Pero “los procesos conscientes están, en una parte sustancial y de diversas maneras, sujetos a un control y a una orientación consciente. Dicho con otras palabra, hay dos tipos de control de las acciones, uno consciente y otro inconsciente, pero el control inconsciente puede ser configurado en parte por el control de la variedad consciente. La infancia y la adolescencia del ser humano duran el desmedido tiempo que duran porque se tarda mucho en formar y capacitar los procesos inconscientes de nuestro cerebro y en crear, dentro de ese espacio cerebral inconsciente, una forma de control que, de manera más o menos fiable, pueda actuar de acuerdo a metas e intenciones conscientes. Podemos describir esta lenta formación, tal como ha defendido de una manera convincente Patricia Churchland, como el proceso de transferencia de parte del control consciente a un servidor inconsciente, pero en todo caso no como una rendición, como una entrega del control consciente a las fuerzas inconscientes que, sin duda, pueden causar graves trastornos en el comportamiento humano.
La conciencia no se deprecia aporque existan procesos inconscientes, sino que, al contrario, amplía su campo de acción. La relación entre procesos conscientes e inconscientes es, al fin y al cabo, un ejemplo más de las extrañas formas de colaboración funcional que surgen a raíz de los procesos de coevolucion. La conciencia y el control directo de las acciones tuvieron forzosamente que surgir cuando las mentes no conscientes controlaban ya la acción y al hacerlo obtenían muy buenos resultados. La interacción cooperativa entre consciente e inconsciente se da en el comportamiento de los atletas, de los músicos, en el moral, todos funcionan con hábitos que han sido adquiridos por repetición. Lo que se entiende por deliberación consciente no es la dirección inmediata de los actos, sino la capacidad de elegir metas. “La deliberación consciente, bajo la dirección de un vigoroso sí mismo construido sobre una autobiografía organizada y una identidad definida, es una consecuencia fundamental de la conciencia, precisamente el tipo de logro que permite restar credibilidad a la noción de que la conciencia es un epifenómeno inútil. No podemos llevar el tipo de vida que llevamos sin una deliberación reflexiva y consciente. Sin embargo, ello no obsta para que los resultados de la deliberación consciente estén significativamente limitados por una gran colección de predisposiciones inconscientes, algunas de origen biológico, otras adquiridas a través de la cultura, y que sea también preciso afrontar la cuestión del control inconsciente de la acción. El ejercicio de la toma de decisiones va aguzándose hasta convertirse en una habilidad, con la ayuda del procesamiento mental inconsciente, que llamamos “inconsciente cognitivo”. Las decisiones conscientes comienzan con la reflexión, la simulación y puesta a prueba en la mente consciente. Sin embargo, la maquinaria de los apetitos y los deseos puede hacer que los componentes conscientes e inconscientes de este complejo y frágil dispositivo de deliberación y ejecución descarrilen, en cuyo caso apelamos a la prohibición, que puede no ser eficaz si previamente no hemos hecho una larga preparación consciente.
Ap Dijkssterhuis realizo un experimento sobre decisiones pensadas y espontaneas (sin tiempo para pensar) “Las decisiones que se habían tomado sin mediar ninguna deliberación consciente resultaron satisfactorias. Eso sugiere que los procesos inconscientes son capaces de cierto razonamiento lógico. El espacio inconsciente tiene unas capacidad mucho mayor que el consciente, ya que puede contener y manejar muchas variables que potencialmente ayudan a la mejor elección en una pequeña ventana de tiempo. (410) Otro asunto que puso de manifiesto este estudio es el tiempo necesario para tomar una decisión. Vale la pena aprovechar algunos atajos. Los registros emocionales son uno de ellos, y nuestro inconsciente cognitivo también. El experimento de Dijksterhuis viene a ilustrar la combinación de facultades conscientes e inconscientes. EL procesamiento inconsciente, por sí solo, no es suficiente. En estos experimentos, los procesos inconscientes realizan sin duda mucho trabajo, pero los sujetos se aprovechan de años de deliberación consciente, en cuyo transcurso han ejercitado y adiestrado repetidamente sus propios sucesos inconscientes. Además, mientras los procesos inconscientes se realicen con la debida diligencia, los sujetos permanecen plenamente conscientes. Los pacientes inconscientes, ya sea debido a los efectos de la anestesia o porque han entrado en coma, no toman decisiones en el mundo real, del mismo modo que tampoco disfrutan del sexo. Una vez mas la oportuna sinergia entre los niveles de lo implícito y lo explícito prevalece. Nos nutrimos del inconsciente cognitivo con bastante regularidad a lo largo del día, y discretamente le subcontratamos una serie de tareas a la habilidad de su competencia, entre otras cosas , la ejecución de respuestas. Cultivamos y ejercitamos nuestras habilidades detenidamente, con plena conciencia, pero luego dejamos que se escondan y pasen a las galerías subterráneas de nuestra mente, dejando libre el exiguo espacio de reflexión consciente.
Lo mas probable es que un proceso de razonamiento discurra inconscientemente por las galerías subterráneas de la mente y que ese razonamiento produzca resultados sin que ni siquiera llegue a conocerse los pasos intermedios. Pero con independencia de cual sea ese proceso, lo cierto es que se produce el equivalente de una intuición. Las pruebas que corroboran la existencia de un procedimiento inconsciente no han dejado de acumularse. “Los factores emocionales inconscientes son uno de los principales problemas a los que se enfrentan los votantes en las elecciones políticas y los miembros de un jurado. La reflexión y la reevaluación son esenciales. Explicar estos mecanismos nos permite comprender mejor nuestra responsabilidad.
Debemos hablar del inconsciente genómico, una de las fuerzas ocultas con las que rivaliza la deliberación consciente. El nombre hace referencia al colosal numero de instrucciones que, contenidas en nuestro genoma guían la construcción del organismo con los rasgos y caracteres de nuestro fenotipo, en lo relativo tanto al cuerpo como al cerebro y que como tales contribuyen al funcionamiento del organismo. La psicología los estudiaba con el nombre de impulsos, motivaciones, “El inconsciente genético participo en la configuración inicial de las artes, desde la música y la pintura hasta la poesía. Tuvo algo que ver con la temprana estructuración del espacio social y sexual, con las narraciones fundamentales de la religión. La asimetría cognitiva de la sexualidad en hombres y mujeres, muchos de cuyos parámetros se hallan grabados en nuestro genoma, acecha en muchos comportamientos. El inconsciente genómico es responsable de la uniformidad que caracteriza al repertorio del comportamiento humano.
Tenemos la sensación de que controlamos nuestro comportamiento. Dan Wegner describe la voluntad como “el marcador somático de una autoría personal, una emoción que autentifica al dueño de la acción como el sí mismo”. Un mayor control del arbitrio que rige el comportamiento humano sólo puede venir de la acumulación de conocimiento y de la con sideración de los hechos descubiertos.. Tenemos que ser conscientes del peculiar obstáculo al que se enfrentan las decisiones que tomamos de una manera conscientemente deliberada –el tener que acceder al inconsciente cognitivo para así penetrar en la maquinaria de la acción- y asimismo tenemos que agilizar esa influencia. En cuanto a lo primero, un modo de trasponer el obstáculo sería el intenso proceso de ensayo consciente de aquellos procedimientos y acciones que queremos que se realicen de manera inconsciente, es decir, un proceso de adiestramiento práctico repetido que conducirá a dominar una habilidad de ejecución, un programa de acción conscientemente compuesto y que actúa soterrado. Este mecanismo ha funcionado en los grandes adoctrinamiento políticos o religiosos, pero funciona en todos los registros cotidianos. “Nuestra insuficiente educación de los procesos inconscientes posiblemente explica, por ejemplo, por qué somos tantos los que no hacemos lo que deberíamos hacer en materia de dieta y ejercicio físico. Cabe decir lo mismo de una epidemia como la drogadicción. Sabemos que una de las razones por las que tantos individuos acaban siendo adictos a las drogas, y no digamos al alcohol, se halla estrechamente vinculada a las presiones de la homeostasis. A lo largo del día nos enfrentamos inevitablemente a frustraciones,. Ansiedades y dificultades que alejan la homeostasis del estado de equilibrio y, en consecuencia pueden hacer que nos sintamos mal. Uno de los efectos del consumo de drogas es que restaura rápidamente el equilibrio perdido, aunque de un modo pasajero ¿Cómo lo hacen? Cambiando la manera en que es sentida la imagen que el cerebro se forma en ese momento del cuerpo. El cerebro se imagina un organismo que función a con mayor soltura. El sufrimiento que correspondía a la imagen sentida antes se transforma en un placer pasajero. Eliminar esta engañosa situación exige un colosal esfuerzo. La demanda inconsciente de homeostasis tiene en su poder el control natural y solo puede ser contrarrestada por una poderosa y bien encaminada fuerza en sentido contrario. Spinoza dio la solución: una emoción que acarrea consecuencias negativas solo puede ser contrarrestada por otra emoción aún más fuerte. Y eso significa que tal vez limitarnos a encauzar el proceso inconsciente para que pueda rechazar ciertas cosas sin perder los buenos modales no es propiamente una solución. La mente consciente tiene que adiestrar el dispositivo inconsciente para que pueda soltar un contragolpe emocional.
En ningún tema la cooperación de lo consciente e inconsciente es mas importante que en lo relativo al comportamientos social. La civilización y en particular el aspecto de la civilización relacionado con la justicia, gira en torno a la idea de que los seres humanos poseemos una forma de conciencia que, por ejemplo, los animales no tienen. En general, las culturas han desarrollado sistemas de justicia que abordan las complejidades de la toma de decisiones desde el punto de vista del sentido común y aspiran a proteger a la sociedad. En la actualidad ha ido creciendo la preocupación de que los estudios y las pruebas que se han aportado acerca de la función cerebral puedan socavar la idea de responsabilidad. "El hecho de que simplemente todo el mundo con uso de razón y capacidad de juicio sea responsable de sus actos no significa que la neurobiología de la conciencia sea irrelevante para el proceso de la justicia, ni para el proceso de la educación, que es el encargado de preparar a los futuros adultos para que puedan llevar una existencia social adaptada. Al contrario, es preciso que abogados, jueces, legisladores, políticos y educadores conozcan la neurobiología de la conciencia y de la toma de decisiones. Es importante promover la redacción de leyes realistas y preparar a las futuras generaciones para que ejerzan un dominio responsable de sus actos.
Se puede considerar a la naturaleza como indiferente, despreocupada y desmesurada, pero la conciencia humana creo la posibilidad de poner en tela de juicio esa manera de proceder de la naturaleza. La aparición de la conciencia estuvo vinculada a cambios evolutivos en el cerebro, en el comportamiento y en la mente que, en última instancia, condujeron a la creación de la cultura, una novedad radical en la gran trayectoria de la historia natura. Permitió dar una respuesta rebelde. La mente rebelde no se desarrolló de forma repentina. Las mentes constituidas por mapas de diversas modalidades sensoriales fueron útiles para mejorar la regulación de la vida, pero inclusive cuando los mapas se transformaron en imágenes mentales que eran sentidas, no fueron independientes y menos aún rebeldes. Fue cuando las mentes añadieron un si mismo central a su repertorio, momento que marcó el verdadero comienzo de la conciencia, cuando hubo un gran cambio. Descubrir el momento en que el sí mismo se hizo protagonista de la mente yu empezó a generar la revolución biológica que llamamos cultura seria una maravilla, pero no lo conocemos. Sabemos que nuestros antepasados anduvieron sobre la tierra hace unos 200.000 años. Hace 30000 apareció el arte. No sabemos la relación que hay entre el arte y el lenguaje. Comparto la idea de Julian Haynes de que algo de gran transcendencia tuvo que ocurrir a la mente humana en épocas recientes, entre la Iliada y l Odisea. A medida que el conocimiento acerca de los seres humanos y del universo se fue acumulando, una reflexión perseverante pudo haber cambiado el procesamiento cerebral. Se sirvió de los rasgos que el cerebro humano había adquirido muy probablemente durante el largo periodo del Pleistoceno.
Lo que impulso a la cultura fue la necesidad de encontrar el equilibrio, por eso hablo de “homeostasis sociocultural”. En un ejercicio de extraordinaria originalidad fisiológica, la reflexión y planificación consciente de la acción introdujeron nuevas posibilidades, en la forma de regular la vida, ajenas a la homeostasis automatizada. La reflexión consciente pudo poner en tela de juicio y modular incluso la homeostasis automatizada, y decidirse por un intervalo óptimo de homeostasis de un nivel mas elevado que el necesario para la supervivencia, y en consecuencia más propicio al bienestar. El bienestar imaginado, soñado y anticipado se convirtió en un factor activo de motivación parta la acción humana. La homeostasis cultural se añadió como una nueva capa funcional de gestión de la vida, pero la homeostasis biológica siguió allí.
“Los individuos y los grupos cuyo cerebro les hizo capaces de inventar o utilizar este tipo de narraciones para mejorar ellos mismos y las sociedades en las que vivían. Llegaron a ser lo bastante aptos y eficaces como para que los rasgos arquitectónicos de ese cerebro fueran seleccionados, tanto individualmente como a escala de grupo, y su frecuencia se hiciera mayor a lo largo de las generaciones. La biología y la cultura son plenamente interactivas. La homeostasis sociocultural está modelada por el funcionamiento de muchas mentes cuyos cerebros han sido construidos de un cierto modo bajo la dirección de genomas específicos. Cada vez son más las pruebas de que los avances socioculturales pueden llevar a profundas modificaciones del genoma humano. Baste citar, por ejemplo, que la explotación de productos lácteos y la disponibilidad de leche en la dieta condujeron a cambios en los genes que permitieron la tolerancia a la lactosa”(439)
¿Cuál es el último talento que la conciencia ha concedido a los seres humanos? Tal vez la capacidad de navegar en un futuro por los mares de nuestra imaginación, guiando la embarcación de la identidad reflexiva hasta un abrigo seguro y productivo. Este talento, el mayor de todos, depende una vez más de la intersección del sí mismo y la memoria. La memoria es responsable del incesante colocar la propia identidad, el si mismo, en un aquí y ahora evanescente entre un pasado vivido a fondo y un futuro prefigurado. EL futuro tira de nosotros hacia delante, desde un punto de fuga remoto, y nos confiere la voluntad de persistir en el viaje, en el presente.

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