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Banco Bibliográfico > Y el cerebro creo al hombre > Capitulo 2 : De la regulación de la vida al valor biológico

CAPITULO 2. De la regulación de la vida al valor biológico

Mucho antes de que las criaturas vivas tuvieran mentes, o incluso cerebros, desplegaron comportamientos eficientes y adaptativos que a todos los efectos se asemejan a los que surgen en criaturas que tienen mentes conscientes. En los albores de la vida, los protozoos podían vivir como organismos independientes. Se unieron para formar las bacterias. Apareció una arquitectura biológica constante: las células constituyen tejidos, los tejidos órganos, los órganos sistemas. Incluso las células individuales tienen una determinación decisiva o poderosa a mantenerse con vida durante tanto tiempo como los genes en el interior de su microscópico núcleo les ordenaran hacerlo. En cierto sentido pueden aplicárseles los conceptos de deseo y voluntad. “Por extraño que pueda parecernos, la necesidad y todo lo que es preciso para implementarla PRECEDEN al conocimiento explícito y la deliberación con respecto a las condiciones de la vida” (67) La mente consciente se ha limitado a hacer cognoscible este know how, este saber de qué forma gestionar la vida. “una de las ideas conductoras de este libro es que la mente humana consciente ha hecho que la evolución tome un rumbo nuevo, precisamente porque nos ha facilitado la posibilidad de elegir, al haber hecho una regulación sociocultural relativamente flexible que nos permite dejar atrás la compleja organización social que, por ejemplo, representan los insectos sociales” (68)
Las neuronas tienen un papel esencial en la organización de los organismos complejos. Les diferencia una función: la capacidad de producir señales electroquímicas susceptibles de cambiar el estado de otras células. Las neuronas no inventaron las señales eléctricas. Los organismos unicelulares como, por ejemplo, los paramecios, también producen señales de este tipo y las utilizan para guiar su comportamiento. Las neuronas en cambio las utilizan para influir en otras celular (1) las otras neuronas, (2) Las células del sistema endocrino, (3) las células de las fibras musculares. Pero hay otra diferencia estratégica. Las neuronas existen en beneficio de todas las demás células corporales.
¿Cómo se introdujo en la vida la homeostasis? En el nivel de las redes de genes, la fuente primitiva del valor consistiría en una ordenación de la expresión génica que iba a redundar en la construcción de organismos “homeostáticamente competentes”- Para eso no bastaba con corregir los desequilibrios homeostáticos, por eso aparecieron dispositivos que permitían a los organismos anticipar los desequilibrios y que los motivaban a explorar entornos que era probable que ofrecieses soluciones” (81)
¿Qué entendemos por valor biológico? Resulta imprescindible para comprender la evolución del cerebro. La neurociencia ha estudiado los sistemas de recompensa y castigo, que están relacionados con el valor. Pero ¿Dónde se halla el motor de los sistemas de valores?¿Cuál es la forma biológica primitiva del valor?¿De dónde proviene el ímpetu? Esta ligado con la supervivencia y el bienestar.
La aparición del movimiento produjo unas necesidades especiales. Las células aun carentes de cerebro tuvieron que albergar un criterio de reacción, un conjunto en extremo simple de reglas conforme s las que tomar la “decisión de moverse” cuando se cumplieran ciertas condiciones” (90)
El diseño homeostático, presente en todas las criaturas de todos los niveles de complejidad, consiste precisamente en esto: una colección de directrices operativas que deben seguirse para que el organismo alcance sus metas. La esencia de esas líneas directrices es bastante sencilla: ”Si esto se presenta, entonces hacer aquello”(91) Para que cierta acción se lleve a cabo de manera expeditiva y correcta tiene que haber un incentivo tal que, en ciertas circunstancias, se pueda favorecer un tipo de reacciones sobre las otras. Las recompensas y castigos se administran basándose en el diseño de sistemas de criterios de reacción. No surgieron de una deliberación consciente.
Este mecanismo fue alcanzado la esfera consciente. Para que el cerebro pudiera medir el grado de necesidad, necesitaba (1) representación del estado actual del tejido correspondiente a la meta homeostática. (2) representación del estado deseable, (3) una sencilla comparación. Los agentes que intervienen en la orquestación de estos estados tisulares son las hormonas y los neuromoduladores.
Los cerebros comenzaron a utilizar indicios para predecir algo bueno. Se señalaría con la secreción de una molécula llamada dopamina y la oxitocina ; en cambio, una amenaza se marcaria con la hormona que secreta el cortisol o la prolactina. Los cerebros asimismo se hicieron capaces de utilizar un patrón de estímulos-por ejemplo, la repetición o la alteración de estímulos, para PREDECIR. Se conseguían así respuestas más diferenciadas y eficaces. La atraccio0n sexual tuvo la misma finalidad. Aparecieron sistemas más complejos que es lo que ahora conocemos como impulsos, motivaciones y emociones.
Los intervalos óptimos de la homeostasis se expresan como sensaciones agradable en la mente consciente, en tanto que los peligrosos se expresan como sensaciones no tan agradables. Nuestros sentimientos se encargan de la lectura consciente de nuestros estados corporales. Son el barómetro que mide la manera en que se gestiona la vida. La ventaja de la conciencia es que mejora la regulación de la vida en entornos que son cada vez más complejos. La mayor parte de la actividad reguladora en el organismo humano se realiza de modo inconsciente, y es bueno que así sea. No creo que nadie desee en serio gestionar de forma consciente su sistema endocrino o inmunitario, porque no habría forma de controlar con la celeridad suficiente las oscilaciones caóticas que experimentan. Sería como pretender que un avión moderno volara manualmente. Cuando los cerebros humanos empezaron a fraguar una mente consciente, nos alejamos de la simple regulación centrada en la supervivencia del organismo para acercarnos a una regulación progresivamente más deliberada, que entonces no solo se dedicó a buscar la supervivencia, sino ciertas variedades de bienestar. Repitieron la regulación de la vida mediante una serie de instrumentos culturales: el intercambio económico, las creencias religiosas, las convenciones sociales, etc.

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