CAPITULO 4. Mundos separados
Todos los niños tienen al menos dos entornos distingos: el hogar y el mundo de fuera del hogar, cada uno de sus propias reglas de comportamiento. Los niños tienen una extraordinaria facilidad para cambiar de u no a otro, para cambiar de personalidad. Eso se ve claramente observando el juego. Un niño puede ser muy quisquilloso para comer en casa y comer en la guardería las cosas que en casa se niega a probar. Los niños aprender por separado como comportarse en cada contexto. Y parecen estar motivados para mantener separadas las dos vidas (por eso es muy raro que u n niño que sufre maltrato en casa lo cuente). Los niños quieren desesperadamente seres normales, y parte de esa normalidad es tener unos padres normales. Si sus padres son distintos querrán ocultárselo a sus compañeros. "Los padres pertenecen al hogar, y cuando salen de él ponen nerviosos a los niños" dice Rich. En la adolescencia tal afirmación no puede ser más cierta. Todos los padres lo sabemos.