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Banco Bibliográfico > TEMPERAMENTO EN LA INFANCIA > Capitulo 8 : El desarrollo de las características temperamentales en la infancia

El desarrollo del temperamento en la infancia

CAPITULO 8. El desarrollo de las características temperamentales en la infancia

La evolución del temperamento comienza con una reactividad emocional y motora que se verá influida a lo largo del tiempo por el desarrollo de dos mecanismos de control. El más primitivo es la inhibición conductual, que tiene una gran base emocional y aparece durante el primer año. El segundo, el control voluntario, depende de mecanismos atencionales, tiene un caracter más autorregulador y se irá desarrollando en los años preescolares. La aparición de estos sistemas da lugar a la interacción entre las diferentes dimensiones temperamentales. 1.- El nivel de actividad. Su evolución es muy compleja, con grandes cambios. Posiblemente provocados por la relación con la afectividad, tanto positiva como negativa. Otro factor de inestabilidad viene dado por la emergencia de la inhibición conductual o miedo. La posibilidad de que la actividad sirva a diferentes patrones afectivos nos hace comprender mejor las estabilidades e inestabilidades del nivel de actividad a lo largo del desarrollo. 2.- La emocionalidad positiva. Aparece claramente a los 3 meses. Está relacionada con las tendencias de aproximación. Es un aspecto largamente perdurable en el sujeto. 3.- La irritabilidad. La propensión al malestar es una de las características temperamentales que pueden ser observadas ya desde el nacimiento. A veces predicen el miedo social e incluso el estilo tímido en años preescolares. El malestar del recién nacido predice la conducta irritable y temerosa más tarde. De acuerdo con Kagan es importante especificar la causa del malestar. Los niños que lloran cuando se limitan sus movimientos muestran un tono vagal alto, mientras que los que lloran ante la estimulación desagradable muestran un tono vagal bajo. El llanto del recién nacido se transforma en emociones negativas diferenciadas a lo largo de la infancia, esto es, ira y miedo. Hay resultados contradictorios sobre la estabilidad de estas emociones (p. 123). La inestabilidad puede deberse a que cambian mucho las capacidades del niño para desengancharse de un estímulo desagradable, y también porque las estimulaciones que provoca que el niño llore cambian con la edad. Según Kagan la irritabilidad de los 2 meses es debida al bajo umbral al frio, hambre, ruidos fuertes, etc. A los 9 meses, por la aparición de algo no familiar. A los 12, la separación temporal de la madre. Hacia los 3 años los desencadenantes del llanto serán más variados, dada la extensión y diversidad de las interacciones sociales. 4.- Duración de la orientación/autorregulación. Las diferencias individuales en el ciclo de atención están presentes en el nacimiento. No se ha encontrado estabilidad en las medidas de alerta en el periodo del recién nacido y las dedicadas a los 3 y 4 meses. Los patrones atencionales cambian de acuerdo con la maduración del SNC. A los 4 meses se establece una red de orientación, que permite la atención sostenida. Más tarde hay una red ejecutiva, reguladora que permite dirigir la atención, inhibirla o mantenerla. Esta red está implicada en el control voluntario.

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