CAPITULO 7. Un comentario final: ¿Existe el optimismo inteligente?
Los autores ponen fin al libro de una forma muy epicúrea: no se puede comprender acertadamente la vida desde la desdicha. Azaña afirmaba que “el pesimismo es un refugio de vanidad y tabla de salvación personal”, lo que al final es una vía estéril para la vida y para la sociedad. Nuestra vida está forjada de ilusiones, en la ilusión de que hay un margen de esperanza, para la acción y para el cambio. Y concluyen: Posiblemente la ilusión es la fibra con la que están hechas nuestras vidas.