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Banco Bibliográfico > APRENDER A VIVIR > Capitulo 11 : La personalidad elegida

DESCENDIENDO A LA REALIDAD CONCRETA

CAPITULO 11. La personalidad elegida

Lo que hacemos depende de nuestra personalidad recibida ( funciones cognitivas básicas, temperamento y sexo) y de nuestra personalidad aprendida ( el carácter, formado por hábitos cognitivos, afectivos y operativos), pero además hay una tercera etapa en el desarrollo de la personalidad, a la que se llega a partir de la idea de la libertad y de la capacidad del hombre de elegir sus modos de actuar y de ser, que es la personalidad elegida. Hay preguntas que parecen haber quedado sin responder en las teorías sobre la personalidad, son dos fundamentales: ¿ La acción humana deriva directamente de la personalidad? ¿ Cuál es la relación entre personalidad e identidad personal? La identidad es la comprensión que una persona tiene de sí misma, de los roles con los que se identifica, de los valores culturales o morales que acepta. La identidad tiene la facultad de influir en el carácter, aunque éste tenga un desarrollo evolutivamente anterior. Esto es precisamente lo que ocurre en la adolescencia: la posibilidad de elegir cómo se quiere ser. Por eso en la adolescencia hay una fuerte distinción entre el yo real y el yo ideal. La imaginación adolescente contiene tanto lo que se quiere llegar a ser, como lo que se teme llegar a ser. El adolescente cuenta con sus recursos personales y sociales disponibles para realizar una elección arriesgada. Tiene que decidir qué hacer con algo con lo que se encuentra por primera vez de manera consciente: su personalidad aprendida. Puede aceptarla (aceptarse) como es o intentar cambiarla (cambiarse). La acción entra en una relación compleja con la realidad experimentada y con la personalidad, en la que los tres elementos se determinan recíprocamente. Se ponen en juego la personalidad aprendida (carácter) junto con los proyectos que organizan la acción ( y la socializan) y con la experiencia de la realidad que se tiene a medida que la personalidad y la acción son afectadas por el contacto con la realidad. Es un tipo de acción compleja y que requiere la elección, al mismo tiempo que tiene una capacidad transformadora doble: del carácter y de la realidad. La importancia de los valores y de la educación en este proceso complejo que da lugar a la personalidad elegida y la desarrolla, es que ambos elementos son guías afectivas al mismo tiempo que intelectuales de la acción y llevan al descubrimiento de la identidad. Lo que se puede imaginar como valioso tiene la posibilidad de llegar a ser real mediante este proceso, y a la vez, de hacernos a nosotros mismos valiosos. En una dimensión más real y concreta, la personalidad elegida necesita vincularse a unos u otros proyectos, todo aquello que proyectamos hacer y para lo que establecemos unas condiciones que lo hagan posible, condiciones materiales y capacidades personales. Los proyectos requieren una estructura que los sostenga, y en todos los casos esa estructura tiene un componente social y uno personal, desde los proyectos más cotidianos y sencillos, a los más innovadores y complejos. El proyecto siempre tiene además que sostenerse a sí mismo en el intento de alcanzar unos valores, el objetivo, para impulsar la acción y revelar la identidad de quien lleva a cabo el proyecto, debe ser valioso. Los tres proyectos fundamentales que definen el progreso de la humanidad son la libertad, la felicidad y la dignidad. Lo que ha comenzado siendo una aspiración, se ha convertido en un proyecto concreto que acabará dando a luz los recursos necesarios para su realización. La psicología emergente que se ha propuesto en este libro debería completarse con una pedagogía de la posibilidad y la creación.

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