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Banco Bibliográfico > APRENDER A VIVIR > Capitulo 3 : Una teoría educativa de la personalidad

LA TEORÍA

CAPITULO 3. Una teoría educativa de la personalidad

A pesar de la individualidad que se manifiesta en el hecho de que cada persona es única, es posible plantearse una serie de rasgos de personalidad, que pueden ser compartidos, que deberían favorecerse y estimularse a través de la educación. La inteligencia, la autonomía, la tenacidad, la capacidad de amar, el poder de recuperación ante el fracaso, la energía para enfrentarse a los problemas, la valentía, el sentido del humor, la aptitud para disfrutar de las cosas, la delicadeza, el entendimiento con los demás, la creatividad, el sentido de la justicia, etc... pueden ser algunas propiedades de la personalidad deseables y necesarias. ¿ Por qué? Porque esas cualidades son necesarias para acercarse a la felicidad y para crear un mundo digno de convivencia. Pero, ¿ de dónde podemos obtener esos elementos de la personalidad? Podemos responder a esa pregunta con una teoría de la personalidad que describe cómo emerge, distinguiendo tres etapas: - Personalidad recibida: es la matriz personal, genéticamente condicionada. Sus elementos principales son las funciones intelectuales básicas, el temperamento y el sexo. - Personalidad aprendida: es el carácter. El conjunto de hábitos afectivos, cognitivos y operativos adquiridos a partir de la personalidad base. Siendo muy estables, son aprendidos. - Personalidad elegida: es el modo como una persona concreta en una situación concreta se enfrenta o acepta su carácter y juega sus cartas. Incluye el proyecto vital, el sistema de valores, el modo de desarrollar ese proyecto en esa circunstancia. Mientras que el temperamento y el carácter son manifestaciones de la inteligencia computacional, del yo ocurrente, la personalidad elegida incluiría la inteligencia ejecutiva, el yo ejecutivo. La personalidad sería el modo en que una persona aplica sus capacidades en su situación vital. Tiene un aspecto estructural ( capacidades y recursos), un aspecto coyuntural ( planes para una situación) y un aspecto circunstancial ( la propia situación). Lo que define una personalidad es el modo en que un individuo elige y realiza sus planes personales, aplicando sus recursos en una situación dada. Con un pensamiento sistémico, podría concluirse lo siguiente con respecto a las relaciones entre la personalidad y la situación a la hora de determinar el comportamiento: “ Hay predisposiciones personales que se actualizan en presencia de determinadas situaciones. La personalidad real se da siempre en situación, a la que puede someterse o contra la que puede rebelarse. Uno de los rasgos de la personalidad es su dependencia o independencia del contexto.” La educación de la personalidad es el esfuerzo por hacer que el mayor número de posibilidades inscritas en cada niño lleguen a hacerse reales de forma compartida con otros. Esta capacidad de hacer real lo posible es la personalidad inteligente. La consecución de la inteligencia, como principal propiedad de la personalidad ideal, es el desarrollo de acciones que encaminen hacia la felicidad y la dignidad, de uno mismo y de los otros. Es lo que desde la antigüedad se ha llamado sabiduría. El proyecto educativo sería pues el siguiente: La educación debe colaborar a la ampliación de los recursos de cada niño, para que él – que es el protagonista real- configure una personalidad inteligente. La inteligencia se despliega en la acción, en especial en la acción dirigida a la felicidad. Aplica sus recursos, que son innatos o aprendidos, cognitivos, afectivos u operativos, personales o sociales.

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