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Banco Bibliográfico > APRENDER A VIVIR > Capitulo 5 : Los recursos sociales

LA TEORÍA

CAPITULO 5. Los recursos sociales

El individuo vive dentro de una sociedad determinada, que es el origen de una parte de los recursos que su personalidad necesita adquirir para que él pueda vivir de acuerdo con el principio de la felicidad y la dignidad. Estos son los recursos sociales. La personalidad se desarrolla muy influida por la cultura en la que lo hace. Algunos de los psicólogos más relevantes del siglo veinte, como es el caso de Vigotsky, han afirmado que todas las adquisiciones de tipo intelectual que tienen lugar durante el desarrollo del niño se producen en un primer momento en el contexto de una relación social significativa, para más adelante convertirse en capacidades individuales. El lenguaje, que es la clave de la naturaleza humana y de su evolución, es un ejemplo de ello, y nuestra inteligencia, en todas sus expresiones, es fundamentalmente lingüística. A pesar de la naturalidad con que el ser humano se desarrolla dentro de su cultura, las relaciones entre el individuo y la sociedad son conflictivas y provocan tensiones. Habría que fomentar una cultura del cuidado, del crecimiento, de la expansión vital, para que los niños pudiesen crecer bien y los adultos descubriésemos un modo más digno y noble de vivir. Los recursos sociales son siempre externos, pueden ser de tipo económico y físico, como el alimento, el calor, el aire, el agua, etc., o pueden ser también de tipo psicológico, como la información, la comunicación, los lazos afectivos, las actividades de colaboración, los juegos compartidos, etc. La primera persona con quien el niño establece una relación es con la madre. La madre le proporciona los dos tipos de recursos sociales que hemos señalado, y aunque pueda parecer que la relación del niño con la madre está libre de los parámetros de la realidad exterior, no es así, ya que la madre es una persona con una historia personal, familiar, social y económica que determina su presente en el momento en el que comienza su relación con su hijo o hija, y también antes, durante el embarazo. El padre, los hermanos, el resto de la familia, otros niños, los compañeros del colegio, los maestros, los amigos, son también personas con las que el niño establece una relación en la que tiene muchas posibilidades de obtener recursos importantes para su desarrollo. La medida en que este entorno físico y social es determinante en la vida de un niño ha sido percibida de diferentes maneras desde las distintas posiciones teóricas que se han ocupado del desarrollo humano a lo largo de la historia, pero lo que parece claro es que en el desarrollo las influencias son múltiples y complejas. Las primeras relaciones del niño con las personas que le cuidan configuran la vinculación afectiva, el apego, en términos psicológicos. La seguridad básica, la capacidad de relación social, y algunas competencias cognitivas resultan afectadas por esta relación primordial. Este sería el primer y más básico recurso social del que puede disponer un niño para desarrollarse. Hay muchos estudios que han comprobado cómo las circunstancias adversas en muchos casos impiden la formación correcta del apego, lo que conlleva un fracaso del desarrollo casi siempre inevitable. Aunque hay que señalar que en el establecimiento del vínculo de apego, el niño es un elemento activo, pero en todo caso, no puede vincularse afectivamente sin la participación adecuada de los padres u otras personas, dentro de unas condiciones mínimas de bienestar y seguridad. Todas las personas con las que el niño establece alguna relación significativa representan para él la posibilidad de emprender muchas actividades en las que los mayores o también los hermanos, primos, amigos o compañeros, le sirven como guías. Muchos de los juegos que los niños tienen a su alcance son de aprendizaje, y en esos juegos suele estar presente siempre alguna otra persona, con quien los comparte o de quien aprende. En estos aprendizajes a través del juego, las personas que acompañan al niño suelen desarrollar estrategias muy eficaces e intuitivas que al ser examinadas desde un punto de vista pedagógico, muestran su importancia y acierto. En el lenguaje ocurre un aprendizaje similar, en el que fundamentalmente a través de la madre, el niño recibe una serie de estrategias que le permiten aprender. Para el niño son también fundamentales las relaciones de amistad con otros niños, que desde muy pronto le son posibles. Las características de las relaciones del niño con otros niños varían a lo largo de su crecimiento. En la comprensión por parte del niño del mundo social, los amigos son una referencia fundamental, por lo que se suele decir que éstos ejercen grandes influencias sobre sus comportamientos. Además los amigos son un medio por el que acceder a unidades sociales más amplias y complejas con una perspectiva de colaboración y comunicación. Los recursos sociales tienen siempre también una dimensión cultural y política, que puede denominarse “capital social”, ya que es un bien imprescindible para el desarrollo completo de la persona. Son las creencias vigentes en una sociedad, las pautas de comportamiento, los modos de vida, las morales aceptadas, las instituciones políticas. Tradicionalmente, han sido las relaciones sociales más cercanas y los espacios de convivencia, como la calle, la plaza, o el parque, los que han proporcionado a los niños la protección y la estimulación que les permiten adquirir muy pronto este tipo de recursos. Parece que actualmente este entorno es menos frecuente, aunque sigue existiendo, y que el espacio del niño se ha hecho más complejo y menos controlable por las personas cercanas a él.

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