APEGO ADULTO 
Judith Feeney y Patricia Noller
Desclèe de Brouver, Bilbao, 2001
Nº de páginas: 170

Resumen y traducción: María de la Válgoma
 

COMENTARIO


Si, como los autores sostienen hay muy pocos estudios sobre el apego adulto, este libro sería útil como resumen general del mismo. Personalmente creo que debería haber hablado más del fenómeno del apego, por ejemplo saber si se trata de un fenómeno que en parte, y dependiendo del tipo de apego, puede ser positivo o si por el contrario el apego es siempre negativo. Podría sostenerse lo primero, y así lo hace Bolwy al hablar del apego infantil, ya que dice que un apego seguro le sirve al niño para abrirse al mundo sin perder por ello su refugio salvador. Quizá para un adulto no es tan claro, si bien en el caso del amor de pareja está claro que un amor seguro y estable proporciona seguridad y autoestima, mientras que un amor ansioso provoca toda una serie de sentimientos patógenos (celos, miedo obsesión). Son interesantes las relaciones que establecen entre el tipo de apego y el mundo laboral y el mundo religioso, como compensatorios de apegos o relaciones negativas. Insiste demasiado en la importancia del apego con la madre, pareciendo que toda la vida futura va a depender de cómo hay sido esta relación primaria. Como nuestro "libro-base" -Aprender a vivir- nos ha enseñado que las cosas no son tan simplistas, no es de mucha utilidad para el proyecto FAD.


INDICE

CAPITULO 0. Introducción

Este libro proporciona una visión general de las teorías e investigaciones sobre el apego adulto, poniendo especial énfasis en las relaciones de noviazgo y matrimonio. Dado que la calidad de las relaciones de intimidad es un determinante fundamental del bienestar subjetivo, estos conceptos tienen una gran importancia tanto teórica comopráctica. Se parte del apego infantil para poder conceptuar el apego adulto y se estudia como el apego, el cuidado y la sexualidad se integran en el amor de pareja, y cómo el estilo de apego está ligado a conceptos como la personalidad y el bienestar.

CAPITULO 1. Apegos en la infancia y más adelante

El trabajo de Bolwy sobre el apego y la pérdida en los niños (1969, 1973, 1980) sigue siendo el más importante y del que parten todos los que estudian esta materia, las autoras incluidas. Este autor explica como los niños establecen un apego emocional con sus cuidadores primarios y la ansiedad que sienten cuando son separados de ellos. Está convencido de que el niño necesita una relación cercana y continuada con un cuidador primario para poder desarrollarse emocionalmente. Ha observado a niños con trastornos y dificultades de adaptación en entornos clínicos e institucionales, de bebés y niños separados de sus cuidadores primarios por un tiempo, e incluso a primates con sus madres. Por conducta de apago entiende: "cualquier forma de conducta que tiene como resultado el que una persona obtenga o retenga la proximidad de otro individuo diferenciado y preferido, que suele concebirse como más fuerte o más sabio". El niño despliega una serie de conductas (sonrisa, llanto, seguimiento con la mirada), para mantener la proximidad del cuidador, y lógicamente se hace más intensa cuando el niño se siente en peligro. La figura de apego sirve como una base segura para poder explorar y dominar el entorno. Las tres funciones de una relación de apego son: la búsqueda de proximidad, la base segura y el refugio. Dentro del apego madre-hijo Ainsworth estudia tres estilos: apego inseguro evitativo, apego seguro y apego inseguro resistente o ansioso -ambivalente, dependiendo de la interacción madre hijo y de la sensibilidad y receptividad de la madre a las señales y necesidades del niño (aunque también se habla de una contribución genética). otros investigadores añaden un cuarto grupo (la categoría desorganizada-desorientada del apego inseguro), útil para clasificar a niños que pertenecen a grupos de riesgo social (malos tratos, depresión materna). Bolwy cree que el sistema de apego desempeña un papel fundamental a lo largo de la vida de un individuo. Morris señala los paralelismos existentes entre el apego ansioso y la mala elección de parejas sentimentales y el matrimonio fracasado

CAPITULO 2. Primeros estudios empíricos del apego adulto

El apego adulto ha sido estudiado sobre todo por Shaver y Hazan (1988). Su principal premisa es que el amor de pareja puede conceptuarse como un proceso de apego, ya que son relaciones con vínculos afectivos duraderos caracterizados por complejas dinámicas emocionales. Aseguran que el amor de pareja tiene unas bases y funciones biológicas que repercuten en la salud de los padres y en los cuidados que éstos proporcionan a sus hijos. Y sostienen que las diferencias en la experiencia social temprana generan diferencias relativamente duraderas en los estilos relacionales, es decir, que el amor de pareja adopta formas diferentes en función de la historia de apego de cada individuo. El amor de pareja abarca cuatro temas fundamentales: la naturaleza del amor como emoción, la relación entre amor y apego, el concepto de amor como integración de sistemas conductuales y la comparación de la perspectiva del apego con las anteriores conceptualizaciones del amor. Los investigadores ven muchos paralelismos entre el apego infantil y el amor de pareja (contacto, deseo de compartir, intensa empatía), aunque difieren en aspectos fundamentales (cuidado recíproco, frente a la asimetría del apego infantil, componente sexual). El amor adulto implica tres conductas: apego, cuidado y sexualidad, pero la fundamental sería la de apego, porque juega un papel capital en la creencia sobre uno mismo y sobre los demás. Estos investigadores no ven el amor de pareja como un fenómeno aislado, sino como una parte integrante del vínculo afectivo humano. La teoría del apego engloba aspectos relacionados con la experiencia del amor, como el efecto de las relaciones amorosas en otras personas, en los proyectos laborales y los efectos de la separación y la pérdida. Permite explicar formas sanas, y disfuncionales del amor, utilizando los principios sobre el apego.Estudian tres tipos de independencia entre los dos miembros de la pareja, los evitativos establecen límites claros en la dependencia, el compromiso y la expresión del afecto. Por el contrario, los ansioso-ambivalentes desean una cercanía, compromiso y afecto sin restricciones, idealizando a la pareja.

CAPITULO 3. Conceptualización y medida del apego adulto

Capítulo absolutamente "psicologicista" dedicado a discutir si las categorías de Shaver y Hazan siguen siendo válidas o es mejor llevar a cabo otras. Explicación de lo hecho por una serie de psicólogos para combatir o reforzar las citadas teorías. En especial se ha debatido si las medidas de apego reflejan tendencias estables del individuo o solo miden el funcionamiento de la relación presente. Parece ser que han llegado a la conclusión de que ambos factores desempeñan un papel significativo. En el poco tiempo transcurrido desde el inicio de las investigaciones sobre el apego adulto, se han hecho avances importantes en su conceptualización y medida.

CAPITULO 4. Refinando la teoría: Funciones y licitadores del apego adulto

Los investigadores sobre el apego sostienen que las funciones fundamentales del apego infantil, en la teoría de Bowlby (mantenimiento de la proximidad, protesta por la separación, base segura- de donde partir a explorar- y refugio seguro) son aplicables a la conducta de apego adulta. También los estudios que miden las diferentes respuestas frente al estrés (respuestas frente a amenazas del entorno físico y social, ante las separaciones de pareja) refuerzan dichas funciones. Hazan y Zeifman estudiaron los procesos mediante los cuales los jóvenes transfieren a otros jóvenes de su misma edad el apego que antes tuvieron con sus padres. El periodo que se extiende de la niñez a la adolescencia está marcado por un cambio gradual en el objeto de la conducta de apego y no de todas las funciones a la vez (se prefiere pasar el tiempo con los amigos -búsqueda de proximidad- pero, hasta el final de la adolescencia el refugio seguro sigue estando en los padres). Se ha estudiado también el tipo de apego laboral, y como varia de unos sujetos a otros. Por ej. el tipo de adultos evitativos podría trabajar compulsivamente o utilizar su trabajo para evitar las relaciones de intimidad. Los de apego seguro estaban satisfechos con su trabajo, que no interfería con sus relaciones personales y se sentían valorados. Mientras que los ansioso-ambivalentes no estaban demasiado satisfechos de su trabajo, no se sentían valorados y aunque preferían trabajar en equipo creían que los demás dificultaban su trabajo. Otros estudios han aplicado la teoría del apego a la conducta religiosa (Kirkpatrick 1992, 1994). La mayoría de los cristianos creen que tienen una relación personal con Dios, lo que les proporciona una base segura y es una fuente de consuelo, apoyo y fuerza y les ayuda en momentos de estrés. Por otro lado sirve para compensar las relaciones humanas insatisfactorias, y supone un apego sustitutivo. Los modelos mentales del apego son relativamente constantes y las creencias sobre las figuras de apego (incluyendo a Dios) reflejan experiencias previas con relaciones de apego. El estilo de apego se ha relacionado también con las respuestas ante situaciones estresantes. Se da un mayor apego cuando se experimentan condiciones sociales o ambientales estresantes o que representan una amenaza para el futuro de las relaciones de apego (conflictos de pareja, frialdad del otro miembro de la misma) y condiciones propias del individuo (mala salud).

CAPITULO 5. Estilo de apego, modelos internos y comunicación

El concepto de modelos internos o representaciones mentales es fundamental en la teoría del apego de Bowlby. Lo define como el mecanismo a través del cual las experiencias tempranas de apego afectan a una persona a lo largo de su vida. Los individuos necesitan tener un modelo de su entorno (modelo ambiental) y un modelo de sus propias habilidades y potencialidades (modelo organísmico), una especie de mapas o planos que utilizamos para predecir las conductas de los demás y para organizar nuestra propia conducta para lograr objetivos relacionales. Al parecer, estos modelos internos se desarrollan a partir de la historia de relaciones que ha mantenido el niño, cuando explora sus relaciones a través de conductas como la demanda de atención y consuelo. Cuando los padres cooperan es probable que los niños desarrollen relaciones positivas con los demás y que exploren su entorno con confianza. Estos modelos, en principio muy sencillos se van haciendo más elaborados a lo largo del desarrollo. Afectan a la selección e interpretación de los datos, a la forma en que evaluamos a los demás y a las relaciones que tenemos con ellos, y sobre todo a la conducta. Pero los modelos pueden modificarse en función de la experiencia, aunque suelen ser relativamente estables, porque tienden a funcionar de manera automática. A veces cambian, en situaciones de transiciones vitales significativas, o a medida que la persona logre dar nuevas interpretaciones a sus experiencias pasadas, sea a través de procesos educativos o de terapias. El estilo de apego también afecta a la comunicación en las relaciones adultas de intimidad. Los individuos seguros presentan estilos más constructivos a la hora de enfrentarse a los conflictos.

CAPITULO 6. Apego adulto: ampliación de la imagen

En capítulos anteriores se ha evaluado el apego y sus consecuencias en las relaciones y su comunicación. En éste se presenta una serie de estudios que relacionan el estilo de apego con otras características o con otras dimensiones de la conducta. Los investigadores señalan la evidencia de las conexiones entre el estilo de apego y los tres componentes del amor de pareja: apego, cuidado y sexualidad. La importancia del cuidado y los lazos íntimos está afuera de toda duda. Un cuidado beneficioso es un índice predictivo de satisfacción mayor que las medidas basadas en la personalidad, en circunstancias materiales o en la salud. La satisfacción sexual contribuye también a la calidad y estabilidad de la relación. Hazan, Zeifman y Middleton (1994) identificaron tres estilos sexuales diferentes que se corresponden con los tres estilos principales de apego. Los individuos seguros era menos probable que mantuvieran aventuras de una sola noche y que tuvieran relaciones sexuales fuera de su pareja. Disfrutan del contacto físico, sea sexual o no. Por el contrario los evitativos tienen relaciones con baja intimidad psicológica (parejas ocasionales, sexo sin amor, "aventuras"). Las mujeres ansioso-ambivalentes presentaban conductas de exhibicionismo, vouyerismo y vínculos de dominación, mientras que los hombres de tal grupo son más reticentes sexualmente. Ambos pueden disfrutar del contacto físico (caricias, abrazos) pero menos de otras conductas más claramente sexuales. ¿Difieren los hombres y mujeres en su estilo de apego? La medida original del estilo de apego adulto parece no mantener ninguna relación con el género. Sin embargo las medidas elaboradas después sugieren que los hombres muestran un apego más resistente y que las mujeres muestran una mayor comodidad con la cercanía y una mayor preocupación por la relación. Los hombres tienden mas que las mujeres a ver las relaciones como algo que ocupa un segundo lugar respecto al logro. La ansiedad es negativa tanto en hombres como en mujeres, aunque puede que sea más negativa en el hombre (por contradecir el rol típico), pero hay pocos datos para asegurarlo. Existe también una correlación entre personalidad y apego (no hay que olvidar que el estilo de apego es parte de la personalidad). Por ej. una persona neurótica necesita mayor aprobación y estará muy preocupada por la relación.

CAPITULO 7. Aplicaciones y direcciones futuras

Ainsworth dice que el trabajo de Bowlby "ha tenido un impacto más fuerte en la psicología americana que cualquier otra teoría del desarrollo de la personalidad desde Freud". Estas investigaciones se centran en la experiencia de cuidado que son necesarias para satisfacer las necesidades emocionales de los niños. Gracias al trabajo de Bowlby se han llevado a cabo una serie de cambios importantes en el cuidado de niños hospitalizados e institucionalizados, partiendo de la idea de que la separación de los padres en la infancia es estresante y puede perturbar las relaciones familiares. Pero mientras que las condiciones sociales y económicas obligan a los padres y madres a trabajar fuera del hogar se insiste en que los padres estén razonablemente disponibles para sus hijos. La teoría del apego es útil para tratar una serie de temas fundamentales para el estudio de las relaciones cercanas, como la atracción, la compatibilidad y el conflicto interpersonal. Según la teoría del apego, la atracción tiene lugar cuando una persona ve en otra las posibilidades de satisfacer sus necesidades de apego, de cuidado o sexuales. La compatibilidad depende de hasta que punto la pareja esté disponible y atienda a las propias necesidades. Si una persona ha tenido en su infancia un cuidado inconstante podrá poner obstáculos al desarrollo de una comunicación abierta y eficaz con su pareja, o bien mantener una relación con una pareja que no fuera incompatible con ella, debido a las expectativas que tendría respecto de las relaciones personales. El conflicto se produce, antes o después en todas las parejas que establecen relaciones cercanas (las personas ansiosas tendrán más conflictos). Quienes sienten ansiedad por sus relaciones tienen formas más destructivas de enfrentarse al conflicto. Pero cabe preguntarse: ¿Qué es lo que reflejan los estilos de apego? ¿Es único o múltiple? De quién son propios los patronos de apego, ¿del individuo o de la relación? ¿Cuándo se estabilizan los estilos de apego y hasta qué puntos son estables? Respondiendo a estas cuestiones puede decirse que aunque algunos estudios han apoyado el papel del temperamento del niño, las pruebas de la importancia de las experiencias de cuidado tienen al menos la misma fuerza. El número de apegos es múltiple, aunque no todos tienen la misma importancia (El más importante es el que se tiene con la madre). Y en cuanto a sí el apego es una cualidad del niño o de la relación, los científicos dicen que la estabilidad del apego depende del entorno social. Pero los psicólogos nunca han defendido que los patrones de apego adulto reflejen solo los patrones del cuidado materno experimentado durante la infancia, o que los patrones de apego infantiles queden fijados para toda la vida, puesto que puede haber luego relaciones compensatorias. Hay una serie de aspectos teóricos y metodológicos que se debe resolver y que hoy por hoy siguen sin respuesta.