BUILDING CHARACTER IN SCHOOLS 
K.E. Ohlin, D. Farmer, Ryan Jossey-Bass
San francisco, 1999
Nº de páginas: 280

Resumen y traducción: María de la Válgoma
 

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INDICE

CAPITULO 0. Prólogo

El aumento de las tasas de violencia en las escuelas ha conducido a algunos a perder la esperanza en la educación del carácter en las escuelas. Un reciente estudio del Josephson Institute of Ethics encuentra que uno de cada cinco alumnos lleva un arma a la escuela. El 75% de los chicos y el 60% de las chicas informan que en el último año han golpeado a alguien en un estado de furia. Las estadísticas del Bulligyng son igualmente preocupantes. Un estudio reciente realizado por el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano, en el que participaron 15.686 alumnos de escuelas privadas y públicas muestra que el acoso afecta a uno de cada tres alumnos entre el 6º y el 10º grado. Más perturbador todavía es que, según el estudio del Departamento de Salud de Massachussets, el pasado año el 10% de los 4.000 estudiantes investigados reconocen que intentaron suicidarse.

Los sistemas de prevención y los programas de entrenamiento en habilidades sociales se han convertido en una industria próspera, pero esto implica que se considera la educación del carácter más como una medicina que como un alimento. Stephen Covey recomienda un cambio de paradigma, pasando de una "personalidad ética" a un "carácter ético". El interés por el carácter representa un deseo de disposiciones más profundas y más estables que una actitud positiva o una apertura a los sentimientos. Esta guía está dirigida a educadores en escuelas o en familia.

CAPITULO 1. ¿Por qué es importante la educación del carácter?

Desde finales de los años 60 la educación del carácter ha perdido presencia educativa, cuando debería ser el núcleo de toda educación. Se entiende por educación de un buen carácter el fomento de los hábitos de pensamiento, afectivos y de acción que permiten al individuo "florecer", es decir, usar bien su tiempo, talento y energía. Estos hábitos están íntimamente conectados:

1.- Buenos hábitos de pensamiento: incluye la capacidad para comprender una situación, deliberar, escoger el camino recto, y seguirlo. Aristóteles lo llamaba "sabiduría práctica", y su finalidad es escoger bien en todos las esferas de la vida.
2.- Buenos hábitos del corazón: incluye el desarrollo de un amplio repertorio de sentimientos morales, como el amor por el bien y el desprecio del mal, así como la capacidad para la empatia. Estos hábitos tienen como objetivo querer hacer lo que es recto.
3.- Buenos hábitos de acción: incluye el deseo de actuar una vez que se ha deliberado sobre el comportamiento. El mundo está lleno de personas que saben lo que deben hacer pero que carecen del correspondiente hábito de acción.

En una palabra la educación del carácter pretende enseñar a nuestros estudiantes el modo de tomar sabias decisiones y llevarlas a efecto. Según Aristóteles, una virtud es la disposición a escoger bien. Algunas son universales, hábitos intelectuales y morales que son imprescindibles para nuestro bienestar personal y también para el bienestar de la sociedad en que vivimos.

Expone el siguiente cuadro de las virtudes cardinales y de las relacionadas con ellas:
1.- Fortaleza: lealtad, esperanza, perseverancia, generosidad.
2.- Autodominio: paciencia, diligencia, gratitud, cortesía, orden.
3.- Justicia: Responsabilidad, ciudadanía, fiabilidad, respeto, deportividad, amabilidad y compasión.
4.- sabiduría: honestidad, integridad y humildad.

Les recomiendan elaborar un manifiesto con la misión, visión y valores de la clase. Ponen como ejemplo el redactado por el Curso 8º en una Escuela de Denver: "Queremos tomar el gran camino. Cuidaremos de nosotros mismos, de los demás y de nuestra escuela. Mostraremos y recibiremos respeto empleando palabras y acciones amables, oyendo con atención, respondiendo de nosotros mismos y de los demás, y siendo responsables de nuestra propia conducta y aprendizaje. Y esto lo haremos aunque nadie nos esté observando".

CAPITULO 2. ¿Creencias, valores o virtudes?

Las creencias, o las opiniones, son las posiciones intelectuales que tomamos en multitud de asuntos, políticos, económicos o religiosos. Los valores son lo que un individuo aprecia, o desea. Unos son meras preferencias, otros se refieren a las tradiciones de la comunidad, otros son religiosos. El enfoque educativo en los valores, muy popular en muchas escuelas, indica que los maestros no deben adoctrinar o imponer sus puntos de vista a los estudiantes. Al contrario, la escuela debe ayudar a los alumnos a elegir sus propios valores. Esto implica que no hay valores absolutos. El enfoque basado en las virtudes pretende hacernos capaces para desarrollar mejor nuestras relaciones, hacer con mayor perfección nuestro trabajo, y de esta manera alcanzar la excelencia humana. Son nuestras virtudes, no nuestras opiniones o nuestros valores, los que nos permiten ser mejores estudiantes, padres, maestros, amigos o ciudadanos.

La educación del carácter pretende conseguir que los alumnos internalicen las virtudes. Se trata de un proceso largo que se realiza en cuatro etapas:

1.- Conciencia: se trata de explicar y definir las virtudes, para conseguir un lenguaje común y compartir las metas.
2.- Comprensión: cuando el alumno comprende que vivir virtuosamente es importante para la felicidad personal y la felicidad de otros. Se consigue a través de historias, películas, etc.
3.- Acción: nos permite construir buenos hábitos. Aprendemos haciendo.
4.- Reflexión: implica pensar sobre lo que hemos hecho, cultiva el razonamiento moral y desarrolla el conocimiento de uno mismo.

¿Cómo se puede construir una comunidad virtuosa? ¿Cómo se puede cambiar la cultura de una escuela? Las escuelas que destacan en la educación del carácter son capaces de afirmar quienes son y lo que pretenden. Esos ideales y principios compartidos sirven de vínculo social. Los autores ofrecen algunas claves para desarrollar la asignación de virtudes:

1.- Llamar la atención sobre las iniciativas de educación del carácter.
1,1,- Creación de un equipo.
1.2.- Colaborar con las familias. La escuela necesita el compromiso y la confianza de los padres.
1.3.- Identificar las virtudes principales de la escuela.
1.4.- Fomentar la discusión.
1.5.- Revisar la propuesta de misión de la escuela.
1.6.- Lanzar el programa en un acto solemne y formal.

2.- Fomentar la comprensión de las virtudes básicas:
2.1.- Determinar lo que la escuela está ya haciendo.
2.2.- Identificar los caminos para que los maestros se preparen.
2.3.- Proporcionar información y recursos a los padres.
2.4.- Identificar los lazos entre el currículum y las virtudes básicas.

3.- Poner en acción las virtudes básicas:
3.1.- Implicar al personal. Esto incluye además de los maestros, el personal de iblioteca, administrativos, cafetería, conductores de autobús, etc.
3.2.- Implicar a los estudiantes.
3.3.- Integrar actividades extra-curriculares.
3.4.- Proporcionar oportunidades de ayuda.

4.- Reflexionar sobre el propio progreso:
4.1.- Considerar lo que se ha hecho bien.
4.2.- Considerar las mejoras.
4.3.- Evaluación de las conductas relevantes.

CAPITULO 3. Edificando una comunidad virtuosa

La escuela da lugar a una amplia variedad de relaciones sociales, cuya influencia es duradera. La influencia puede ser beneficiosa o perjudicial. Niños y adolescentes necesitan la tutela adulta no solo en álgebra o en literatura sino en adquirir los hábitos que contribuyen a un buen carácter.

La vida moral de una comunidad está hecha de muchas cosas pequeñas. En el aspecto académico, por ejemplo, cuidar la presentación de los trabajos, tener ordenado el pupitre. Los autores proporcionan una serie de consejos para el autobús escolar, los pasillos, los lugares de estudio, los lavabos, los patios de recreo y la cafetería.

CAPITULO 4. Cultivar el carácter a través del curriculum

Los autores muestran como puede usarse el curriculum para desarrollar la cultura moral, la imaginación moral y el discurso, y para alimentar la integridad moral más allá de los muros del colegio. Las historias, biografías y reflexiones proporcionan una guía para la formación del carácter. Un primer paso es que los maestros determinen lo que están realmente haciendo para cultivar el carácter a través del curriculum. La educación del carácter puede ser muy efectiva a través del currículum, sobre todo aprovechando la literatura y la historia. Las metas son siempre las mismas: aumentar el conocimiento de las virtudes, inspirar la comprensión, desarrollar hábitos de acción y alimentar la reflexión. Proporcionan un repertorio de lecturas para fomentar la imaginación moral. "Las buenas historias amplían las cabezas y los corazones de nuestros alumnos".

Identificar las grandes vidas, cultivar la imaginación moral y la empatía, plantear cuestiones morales es solo la mitad de lo que el currículum puede promover. La otra mitad consiste en animar a nuestros estudiantes a conseguir la integridad moral. La virtud es difícil, como Aristóteles explicó supone la disposición a escoger habitualmente lo mejor entre dos extremos. Nuestro método para enseñar matemáticas, ciencia o gimnasia o cualquier cosa tiene que incluir el esfuerzo para ayudar a nuestros estudiantes a seguir el camino que conduce a la buena elección, internalizando virtudes como la autodisciplina, la perseverancia, la diligencia y la responsabilidad. La autoestima y la alegría del éxito son los frutos, no las raíces de esas virtudes.

CAPITULO 5. Comprometer a los padres en la educación del carácter

Los padres son los principales educadores morales de los niños y la escuela puede ayudarles en muchas cosas. Los programas para educación de los padres van creciendo lentamente en las escuelas que toman seriamente el papel de las familias como principales educadores morales. Los autores mencionan algunos programas (p.53). Algunos de ellos ponen en relación a los padres para que comprendan que casi todos tienen las mismas preocupaciones por sus hijos. También fomentan la interacción entre padres e hijos. En algunos de los programas de formación del carácter no se admiten a los niños si no es con el compromiso profundo de sus padres, que tienen que firmar compromisos o pactos para ayudar a sus niños y a la escuela. A veces los padres firman un contrato en el que intervienen también los alumnos y los profesores. Los padres se comprometen a proporcionar un entorno familiar que anime y estimule el aprendizaje discutiendo los deberes con sus niños, insistiendo en la importancia del aprendizaje y fomentando un respeto positivo por la escuela. Los alumnos se comprometen a hacer los deberes, asistir a la escuela regularmente, seguir las normas, incluyendo las de vestuario, y demostrar respeto por la autoridad, y los derechos de los demás. Por su parte, los maestros se comprometen a fomentar las habilidades académicas y la educación del carácter y el servicio a la comunidad, proporcionar un ambiente positivo y ordenado, notificar a los padres de los progresos del niño y usar la tecnología para mejorar la enseñanza. Aunque son conscientes de que las conversaciones entre padres e hijos se van haciendo cada vez más difíciles con la edad, insisten en la necesidad de mantenerlo. Para los alumnos más pequeños algunas escuelas envían ocasionalmente trabajos para padres e hijos, un encargo educativo, que suele ser divertido y que requiere que padres e hijos trabajen juntos.

CAPITULO 6. El trabajo del maestro

La educación para la virtud trata de despertar en la mente y el corazón de los alumnos nuevas posibilidades y dirigirlas en la buena dirección. Hay seis caminos principales para promover el buen carácter:
1.- El ejemplo.
2.- La explicación
3.- Un entorno ético.
4.- La experiencia. No basta conocer las cosas bien sino que los alumnos deben ser conscientes de lo que esto significa.
5.- Exhortaciones.
6.- Expectación de la excelencia. Un estudio realizado en 1998 por la Public Agenda Foundation revela que: tres cuartas partes de los adolescentes disfrutan yendo a la escuela, pero muchos tienen serias quejas sobre la atmósfera y la cualidad de la educación. La mitad de los estudiantes dicen que la escuela no les anima a sacar lo mejor de ellos mismos. Dos terceras partes que no están desarrollando todas sus capacidades y tres cuartas partes creen que aprenderían más si hubiera unos estándar más altos. (Public Agenda Foundation, "Getting By: Wat American Teenagers Really Think About Their Schools" (www.publicagenda.org), Feb. 11.1998)

CAPITULO 7. Ayudando a que los alumnos se hagan cargo de los mandos

La formación del carácter es un proceso individual. Algunos niños responden con gran intensidad y otros se resisten agresivamente a ser educados.
Unos cambian su carácter al leer una biografía. Otros responden a un entrenador deportivo, otros al ayudar a personas menos afortunadas. Hay más de un camino para asegurar la mejora en el carácter. Indica distintos enfoques: dar a los alumnos lo que realmente necesitan, tomar tiempo para escuchar a los alumnos, mostrarles quienes pueden ser, querer a los alumnos, darles una estructura, enseñarles a ser amistosos.

El libro está seguido de varios apéndices bibliográficos y estratégicos, incluyendo algunos de los métodos puestos en práctica. Hay también algunas unidades didácticas para distintos cursos.

CAPITULO 8. Apéndice 1: Manifiesto sobre la educación del carácter

Las escuelas americanas han tenido desde su fundación un mandato moral. La autoridad moral, después de haberse implantado firmemente en nuestras escuelas y maestros, ha retrocedido dramáticamente en las pasadas décadas. Mientras muchos maestros trabajan esforzadamente para promover el buen carácter en sus clases, muchos otros están recibiendo mensajes confusos y mezclados. Los intentos hechos para restaurar los valores y la ética en el currículum escolar a través de la clarificación de los valores, la ética de la situación y la discusión de dilemas morales han demostrado ser débiles y efímeros, al no conseguir fortalecer el carácter y la conducta de nuestros jóvenes. Con mucha frecuencia nuestras escuelas defienden los derechos a expensas de la responsabilidad y la autoestima a expensas de la autodisciplina.

Inquietos por las crecientes tasas de violencia, de suicidios adolescentes, de embarazos de menores de edad, y de una variedad de otras patologías sociales que afectan a los jóvenes americanos, proponemos que las escuelas y maestros reafirmen su responsabilidad como educadores del carácter. Las escuelas, sin embargo, no pueden asumir esa responsabilidad solas; familia, vecinos, comunidades religiosas, tienen que participar en esta tarea. Mantenemos que la auténtica reforma educativa en esta Nación comenzará con nuestra respuesta a la formación del carácter. De la educación del carácter depende la excelencia académica, la realización personal y la verdadera ciudadanía. Pone en juego lo mejor de nuestros estudiantes, facultades, claustros y padres.

Los firmantes de este manifiesto creen que los siguientes principios deben guiar la reforma educativa:
1.- La educación es en su sentido más completo una empresa moral, un esfuerzo continuo y consciente para guiar a los estudiantes al conocimiento y la realización de lo que es bueno y valioso.
2.- Afirmamos que los padres como primeros educadores morales de sus hijos y las escuelas deben ser miembros de un mismo equipo. En consecuencia, todas las escuelas tienen la obligación de fomentar en sus estudiantes las virtudes personales y cívicas como integridad, coraje, responsabilidad, diligencia, servicio y respeto por la dignidad de todas las personas.
3.- La educación del carácter trata de desarrollar las virtudes -buenos hábitos y disposiciones que conducen a los estudiantes a una vida adulta responsable y madura. La virtud debe ser nuestra principal preocupación en la educación para el carácter. La educación del carácter no trata de conseguir ideas correctas, las actitudes aceptadas sobre ecología, valoración en las escuelas, género, o temas políticos o ideológicos.
4.- Los maestros y los equipos directivos de las escuelas son esenciales en esta empresa y tienen que ser educados, seleccionados y animados teniendo presente esta misión. Todos los adultos en la escuela tienen que encarnar y reflejar la autoridad moral de que han sido conferidos por los padres y la comunidad.
5.- La educación del carácter no es un camino único, un programa fijo, o un eslogan pegado en el muro. Es una parte integral de la vida escolar. La escuela tiene que convertirse en una comunidad de virtud en la que la responsabilidad, el trabajo duro, la honestidad, y la amabilidad sean presentados como modelo, enseñadas, esperadas, aplaudidas y practicadas continuamente. Desde el aula hasta el patio de recreo, desde la cafetería hasta la sala de profesores, la formación del buen carácter tiene que ser la preocupación principal.
6.- La comunidad humana guarda un tesoro de sabiduría moral, gran parte del cual está contenido en nuestras grandes historias, obras de arte, literatura y biografía. Maestros y estudiantes tienen que aprovechar este tesoro dentro y fuera del currículum académico.
7.- Por último, los jóvenes necesitan ser conscientes de que la forja de su propio carácter es una tarea esencial y necesaria en su vida y toda su experiencia escolar, éxitos y fallos, académicas y atléticas, intelectuales y sociales proporcionan gran parte del material para esa empresa personal.
La educación del carácter no es solo una tendencia educativa, es una dimensión fundamental de la buena enseñanza, un respeto confesado hacia la inteligencia y el espíritu de los individuos. Necesitamos volver a comprometer los corazones, las mentes y las manos de nuestros niños para que formen su propio carácter, ayudándoles a "conocer el bien, amar el bien y realizar el bien". Una vez conseguido, habríamos asegurado la libertad y la justicia para todos.

CAPITULO 9. Apéncice 2: CIEN CAMINOS PARA LA EDUCACIÓN DEL CARÁCTER

1.- Construyendo una comunidad virtuosa.

1.- Desarrollar un código de ética escolar. Distribuirla a cada miembro de la comunidad escolar. Referirse a él con frecuencia. Exponerlo de forma visible. Asegurarse de que toda la administración escolar lo refleja.
2.- Instituir un programa de tutoría de estudiante a estudiante.
3.- Promover clubs de ayuda en todo el centro o en toda la clase con misiones reales para servir a la escuela, a la clase o a la comunidad exterior.
4.- Animar a los alumnos para identificar una necesidad, recoger donaciones y ayudar a administrar la distribución de los fondos.
5.- Asegurarse de que el sistema de evaluación de las escuelas atiende a lo académico y a la educación del carácter.
6.- Reconocer una variedad de realizaciones, tales como mejorar las realizaciones anteriores o conseguir una meta decidida.
7.- Prohibir consistentemente el gossip y cuando sea apropiado, discutir sus consecuencias dañinas.
8.- Reforzar una tolerancia 0 en el lenguaje obsceno y vulgar en toda la escuela.
9.- Usar todo tipo de medios de información para subrayar los logros, sobre todo los de carácter moral, de los estudiantes y de los miembros del claustro.
10.- Cuando los conflictos surgen en la escuela o en las clases, tratarlo con discreción, tacto y reserva, informando discretamente a los adultos implicados en el conflicto.
11.- Organizar turnos de alumnos para que cuiden las mascotas de las clases y las lleven a casa los fines de semana o las vacaciones. Discutir y demostrar la responsabilidad que requiere cuidar de las criaturas vivas.
12.- Invitar a los alumnos para que voluntariamente decoren su comunidad. Con el apoyo familiar animar a los estudiantes para crear una comunidad deportiva, recoger basura, plantar árboles, pintar un mural, limpiar los grafitis o los parques y playas.
13.- Buscar el significado de las tradiciones de la escuela y enfatizar las que promueven la unidad escolar.
14.- Desplegar la bandera de la escuela. Aprender su himno. Si no lo hay, conseguirlo.
15.- Celebrar ceremonias para marcar el comienzo y el fin del año escolar y la jubilación de maestros o miembros de la administración de la escuela.
16.- Analizar las asambleas escolares. ¿Controla una minoría de estudiantes la mayor parte de las asambleas? ¿Cómo podría conseguirse que participaran más estudiantes? .
17.- Asegurarse de que los alumnos se comportan responsable y respetuosamente cuando asisten a competiciones atléticas.
18.- En la educación física y en los programas deportivos implantar un premio para el mejor deportista. La participación deportiva debería proporcionar buenos hábitos para la vida.
19.- Colgar retratos de héroes o heroínas en las clases o en los pasillos con textos explicativos.
20.- Hacer de la escuela un lugar acogedor. ¿Puede la gente darse una idea de lo que sucede en las aulas al pasear por los pasillos? ¿Se ve con frecuencia al Director con los alumnos? ¿Hay claros signos de bienvenida en la puerta de entrada?
21.- Comenzar un libro de la escuela con fotos, nuevas historias y anécdotas reflejando la tradición escolar. Implicar a los miembros de la escuela para que contribuyan y mantengan la colección. Mostrarla a los visitantes y a las familias.
22.- Reconocer públicamente el trabajo de los "héroes silenciosos" que mantienen el funcionamiento de la escuela: personal de limpieza, secretaria, cafetería, voluntarios.
23.- Organizar un sistema para dar la bienvenida y orientar a los nuevos estudiantes en la escuela.
24.- Prohibir el despliegue de símbolos de bandas en la escuela. Limpiar inmediatamente los graffitis incluso en los lavabos.
25.- Permitir que los estudiantes tomen alguna responsabilidad para el mantenimiento y la decoración de la escuela. Cada clase puede "adoptar un patio o hall o pasillo", organizar los libros, plantar flores, etc. Los carteles identificarán a los cuidadores.

2.- Explotando el currículum

26.- indicar a los alumnos que hagan un trabajo sobre un figura pública viva, (Mi héroe personal), enfocado a sus virtudes y comportamientos. Antes, ayudarles a que comprendan lo que constituye una vida particularmente noble.
27.- En las clases de historia y literatura, plantear regularmente debates sobre motivaciones, acciones y consecuencias.
28.- Insistir en que la calidad importa. Los trabajos deben ser entregados puntualmente, limpios y completos. Los detalles cuentan.
29.- Incluir el estudio de los héroes locales en las clases de estudios sociales.
30.- Ayudar a los estudiantes para que tengan amigos. Cuando se formen grupos de aprendizaje hay que tener presente las necesidades académicas y emocionales. Esos grupos pueden ser una oportunidad para relacionar a estudiantes que tal vez no lo hicieran de otra manera.
31.- Comprobar que los alumnos tienen una comprensión clara de lo que constituye "copiar" y de la firme política de la escuela en contra de ello. Pero, lo que es más importante, esforzarse para que comprendan por qué está mal.
32.- Celebrar el nacimiento de los héroes y heroínas comentando sus logros.
33.- Escoger los mejores libros infantiles y adultos para leer con sus estudiantes, sin perder el tiempo con textos mediocres o vulgares.
34.- No minusvalorar el poder de las historias para la formar la imaginación moral del niño. Leer en voz alta a los alumnos diariamente.
35.- Dirigir debates literarios, incluso en los grados más elementales. Hacer preguntas que animen a la reflexión. No saltar precipitadamente a la moral de la historia, ignorando la riqueza, belleza o complejidad del texto. Pueden incluirse cuestiones generales: ¿Qué os hace pensar o sentir este libro? ¿Dime que clase de persona era t al personaje? ¿Por qué piensas que el autor escribió este libro, qué quería decir? Sin embargo, no dejes la historia sin conseguir que los alumnos capten su mensaje.
36.- Favorecer la empatía en las clases de literatura o historia enseñando a los niños a ponerse en el lugar de la gente sobre la que están leyendo o escribiendo.
37.- Leer y discutir biografías referentes a todas las áreas. Ayudar a los alumnos a identificar la personalidad del protagonista.
38.- Mientras se habla de los grandes hombres y mujeres no hay que evitar sistemáticamente el tema de las debilidades personales, en especial en los cursos superiores. Puede plantearse la siguiente cuestión: ¿Puede una persona ser "grande" y buena y sin embargo tener algún fallo en su carácter?
39.- Enseñar a los alumnos a escribir cartas comprometidas: notas de agradecimiento, cartas a los gobernantes, cartas al editor, etc.
40.- Encargar trabajos en casa que estimulen y reten a los alumnos. Comprometer y pedir assignments, aumentará la autodisciplina y la perseverancia.
41.- Organice un sistema de lectura entre los cursos más jóvenes y mayores. Enseñe a los mayores las técnicas que ayudarán a realizar sus experiencias didácticas con éxito. Imprima en ellos la responsabilidad y la paciencia requeridas para ayudar a los más jóvenes y a los menos tratados.
42.- Haga que los estudiantes aprendan de memoria poemas y algunos textos en prosa especialmente importantes, como la Declaración de Independencia. En el proceso, asegúrese de que comprenden las ideas que hacen de esos textos dignos de ser aprendidos de memoria.
43.- En las clases de ciencias cuando sea apropiado saque las consecuencias éticas de los temas que se están estudiando. Los estudiantes necesitan comprender que la moralidad y la ética no son exclusiva de las humanidades.
44.- En las clases de matemáticas, insista en los hábitos necesarios para ser un buen estudiante de matemáticas, como el coraje, la perseverancia y el trabajo duro. Las normas de clase y el sistema de trabajos en casa deben reflejar y apoyar estos hábitos.
45.- En los estudios sociales, examine -y reexamine anualmente, si el currículum lo permite- las responsabilidades del ciudadano. ¿Qué pueden hacer los alumnos ahora para construir los hábitos de una ciudadanía responsable?

3.- Implicando a los maestros, directivos y personal administrativo.

46.- Escoja un lema personal o una afirmación de la misión.
47.- Diga a sus alumnos quienes son sus héroes y por qué los escogen.
48.- Dirija con el ejemplo. Recoja un trozo de papel que encuentre en el suelo. Deje la clase limpia para el siguiente profesor. Diga gracias.
49.- Emplee el lenguaje de la virtud en las conversaciones con los colegas: responsabilidad, compromiso, perseverancia, coraje, etc.
50.- Haga que las expectativas de su clase sean claras y controlables por sus alumnos.
51.- Admita las equivocaciones y busque corregirlas. Anime a los alumnos a hacer lo mismo.
52.- Cumpla sus promesas. Por ejemplo, haga los exámenes la fecha que había indicado.
53.- Si usted participa en servicios comunitarios o religiosos, permita que sus alumnos le sepan de una apropiada y discreta manera.
54.- Dé ejemplo de integridad, permitiendo que los alumnos vean que usted cumple las expectativas de trabajo duro, responsabilidad, gratitud y perseverancia que espera de ellos.
55.- Dé a los alumnos el feedback suficiente y detenido cuando evalúe su trabajo. Eso demostrará a sus estudiantes que su trabajo importa y que los profesores se interesan por su progreso y éxito.
56.- Enseñe la justicia y la compasión ayudando a sus alumnos a distinguir entre el autor y la falta.
57.- Esté pendiente de los alumnos que son maltratados por sus compañeros. Pero use la discreción: a veces una respuesta inmediata, a veces una reunión privada o con un pequeño grupo.
58.- Critique constructivamente (individual o colectivamente), suavizando la crítica con la compasión. Use los debates en clase como una ocasión para enseñar a los estudiantes a hacer lo mismo cuando responden unos a otros.
59.- Incluya en las reuniones del claustro debates sobre el clima moral de la escuela. ¿Cómo puede mejorarse?
60.- Comience un boletín donde los maestros y directivos puedan compartir sus propios "cien caminos".

4.- Implicando a los padres

61.- Elaborar un código escrito de conducta para las clases y la escuela. Ir a los padres que lean y firmen el código como una demostración de apoyo mutuo.
62.- Intente que una representación de padres esté presente mientras se elabora ese código.
63.- Esfuércese en notificar a los padres de los estudiantes que se han comportado mal mediante notas, llamadas por teléfono o visitas personales.
64.- Preste atención a los buenos comportamientos y escriba o llame a los padres para informarles.
65.- Comunique a los padres los medios apropiados que pueden ayudar a los estudiantes en sus tareas de casa.
66.- Envíe una carta a todos los padres antes de que comience el curso, presentándose usted mismo, a su clase, su entusiasmo y sus expectativas, particularmente su esperanza de que puedan ayudar a que usted ayude a su hijo.
67.- Implique a la mayor cantidad de padres posible en las organizaciones de padres y docentes.
68.- Comparta frecuentemente con los padres la visión de la escuela y sus grandes ideales para sus alumnos.
69.- Abra diálogo con los padres. Ellos pueden ser los mayores aliados de los maestros para conseguir el éxito escolar. Pueden proporcionar información pertinente y valiosa sobre los antecedentes sociales y académicos del niño, sus intereses y dificultades.
70.- En la carta escolar, informe a los padres de los acontecimientos próximos, las unidades de estudio, y las oportunidades para participar en actividades escolares y extraescolares.
71.- Desarrolle una lista de lecturas sugestivas y útiles para la educación del carácter y compártalas con los padres.
72.- Cuando sea apropiado organice aulas para padres.
73.- Permita que los padres tengan acceso a la biblioteca de la escuela. Proporcióneles una lista de lecturas de sólido contenido moral que sería bueno que leyeran en voz alta.
74.- Organice oportunidades para que los padres tengan una participación significativa en el aula, por ejemplo, leyendo con los estudiantes, presentando una lección en un área que dominen, ayudando a organizar los juegos de clase o los proyectos.
75.- Envié mensualmente una carta a los padres que incluya detalles sobre sus esfuerzos en la educación del carácter.
76.- Incluya anécdotas sobre comportamientos recomendables de los alumnos en la carta de la escuela.
77.- Incluya un "rincón de los padres" en esa publicación, donde los padres puedan participar con experiencias, consejos, recomendación de libros, etc.
78.- Cuando llegue un alumno nuevo a su escuela, dé la bienvenida a él y a su familia
79.- ¿Qué puede hacer su escuela para animar a los padres para que participen en las reuniones? ¿Se ha hecho algo para tener relación con los padres que no asisten nunca?
80.- Durante las reuniones de padres y profesores, pregunte a los padres si tienen alguna pregunta que hacer, y escuche con mucha atención lo que dicen.

5.- Implicando a los estudiantes

81.- Organice un programa de servicio de ayuda en el cual los estudiantes "adopten a un anciano" de la comunidad. Organice oportunidades para que los alumnos visiten, escriban cartas o lean a sus adoptados.
82.- Organice las oportunidades para que sus alumnos realicen servicios comunitarios.
83.- Prohíba a sus alumnos que sean antipáticos o que usen a otros como cabezas de turco en el aula.
84.- Deje claro a los estudiantes que tienen la responsabilidad moral de trabajar duro en la escuela.
85.- Convenza a los alumnos de que ser un buen estudiante es mucho más que tener éxito académico.
86.- Una vez que los alumnos hayan desarrollado la comprensión de la honestidad y de la integridad académica, considere la institución de un sistema de honor para el control de los exámenes y del trabajo en casa.
87.- Proporcione oportunidades para que se preparen para competir y para colaborar.
88.- Ayude a sus alumnos a adquirir capacidad de crítica, incluyendo la habilidad para juzgar la verdad, el valor, y las falsedades que son presentadas en la TV, la radio o Internet.
89.- Invite a los graduados que vuelvan y hablen acerca de sus experiencias en la siguiente etapa de la vida. Pídales que discutan qué hábitos o virtudes harían que la transición al trabajo o a la Universidad sea fácil, y qué hábitos malos pueden causar problemas.
90.- Proporcione a sus estudiantes algunas citas o anécdotas a partir de las cuales puedan elaborar su lema personal.
91.- Enseñe abiertamente la cortesía.
92..- Esfuércese en inculcar una perspectiva ética en sus estudiantes. Explíqueles con frecuencia su responsabilidad e intentar ser mejores. Elabore estándar mínimos para la calidad de los trabajos que usted aceptará, y no acepte lo que no los cumplan.
93.- Durante los años de elección, anime a sus alumnos para conocer las posiciones de los candidatos, escuchar los debates y si pueden hacerlo, voten.
94.- Use con sus estudiantes el lenguaje de la virtud, responsabilidad, respeto, integridad, diligencia, etc. y enséñeles a que hagan lo mismo.
95.- En la escuela secundaria posterior investigue lo que se está haciendo para evitar que los alumnos fracasen. Cada alumno necesita un profesor o consejero que se tome interés específico por él.
96.- En los años últimos implante un programa de orientación. Los orientadores no deberán contentarse con proporcionar un trabajo o información universitaria, sino que deberán tomar interés en el desarrollo intelectual y moral de sus alumnos.
97.- Considere responsable a los alumnos de la estricta asistencia a clase y de la puntualidad.
98.- Enseñe a sus alumnos la verdadera amistad, a través de historias, discusiones o ejemplos. Ayúdeles a reconocer las características de un buen amigo, y la capacidad destructiva de los falsos amigos.
99.- Obrar rectamente no es siempre fácil, especialmente frente a la presión de los compañeros. Ayude a los alumnos, individualmente y en clase, para que comprendan las consecuencias a largo plazo de sus acciones. Pueden necesitan la ayuda de un adulto responsable antes y después de que hayan tomado una decisión.
100.- Recuerde a los estudiantes y a usted mismo, que la formación del carácter no es un proyecto fácil ni de una etapa, sino que es el trabajo de toda la vida.