PROFESORES ALUMNOS FAMILIAS.  
7 Pasos para un nuevo modelo de escuela.
Lourdes Bazarra, Olga Casanova, Jerónimo G. Ugarte (Grupo Arcix)
Narcea, 2007
Nº de páginas: 186

Resumen y traducción: Rafael Bernabeu
 

COMENTARIO

La escuela actual tiene que educar a contracorriente de muchos de los valores sociales que aprenden los niños y adolescentes. Esto ha creado una situación de crisis que se ha hecho más grave por el desconcierto de profesores y padres ante las dificultades de los alumnos, las principales de ellas la desmotivación, la poca capacidad de esfuerzo y la búsqueda de lo fácil. Por otra parte la escuela tiene que cambiar su organización, tiene que mejorar la disposición de los profesores a educar en todos los aspectos de la personalidad del alumno y es necesario formar equipos eficaces. Es fundamental la colaboración con los padres, que deben encontrar los puntos de acuerdo con los profesores, para desarrollar un proyecto educativo común, con una identidad moral clara y reconocible por los alumnos. Los autores aportan soluciones prácticas y no sólo teóricas, muchas de las cuales son recomendadas por los informes internacionales sobre la calidad de la educación.


INDICE
PARTE 1: Profesores y alumnos: 7 pasos para hacer deseables los lunes.

Profesores y alumnos: 7 pasos para hacer deseables los lunes.

CAPITULO 1. Buscamos “hacernos interesantes” (primer paso)

Es necesario que la escuela seduzca, interese y provoque curiosidad. Esto, que es excepcional, debería ser común. Los alumnos deberían ir a clase pensando “a ver qué descubrimos hoy”. ¿Por qué no nos preocupamos de “hacernos interesantes” en lugar de aburrirnos, repetirnos? El aprendizaje requiere esfuerzo, pero debe ser placentero. “Cuando alguien pone curiosidad y afecto al mirarnos, los seres humanos, instintivamente, deseamos hacer real lo que el otro intuye en nosotros” (p. 21). Al no implicar a los alumnos en su aprendizaje, se sitúan como espectadores y jueces, jugadores que se creen perfectos porque no juegan. Alumnos y profesores deben construir un equipo. “En la Era del Aprendizaje, la escuela y sus participantes estamos llamados a ser vanguardia, referencia social. Y esa fuerza necesita de individualidades capaces de hacerse equipo. Un equipo que sea percibido como valioso, profesional, interesante y capaz por los alumnos, por las familias y la sociedad” (p. 23). Los autores mencionan la propuesta de Donata Elschenbroich, “todo lo que hay que saber a los siete años”. Dos elementos: el programa (lo que tenemos que aprender), y lo que se puede aprender a partir del programa.


Profesores y alumnos: 7 pasos para hacer deseables los lunes.

CAPITULO 2. Buscamos “comunicarnos bien” (segundo paso)

Capacidades perdidas que es urgente recuperar en la escuela: 1) valorar y conocer el significado de las palabras, 2) autocrítica y coherencia personal, 3) desprenderse de lo que uno sabe para buscar evidencias compartidas, 4) tener noción del bien común, lo que nos beneficia a todos. Los profesores deben ser buenos comunicadores para enseñar bien. El proyecto es aprender y al primero que debe seducir es al profesor, que debe conocer sus motivaciones. El equipo educativa debe presentar y argumentar su proyecto, por qué hace lo que hace y qué valor tiene: esto es la cultura del centro, que incluye las relaciones profesores-padres. La organización del aula comunica nuestras intenciones, lo mismo que la metodología, que puede ser de co-protagonistas o de espectadores. “La palabra es uno de nuestros instrumentos profesionales estrella (...) Los profesores tenemos que saber hablar muy bien. La palabra debe ser capaz de con-mover, debe visualizar, generar deseo y acción (...) Todos los profesores deberíamos sentirnos profesores de Lengua. La pobreza de lenguaje, las carencias expresivas – orales y escritas- en los Centros educativos son uno de los problemas más serios que padecemos como adultos y que terminamos compartiendo también con los alumnos en las aulas”. La pregunta es el instrumento fundamental para dialogar, junto con la observación previa: el profesor debe conocer la situación, los deseos y las necesidades de los alumnos. Es importante que las palabras y las ideas se conviertan en experiencia, y que la comunicación sea un diálogo. Hay que explicar a los alumnos lo que se hace. Dos problemas que dificultan la capacidad de escuchar: 1) analfabetismo emocional, 2) dislexia emocional. No comprender las emociones o interpretarlas mal es una de las causas de otras dificultades del aprendizaje. En una buena comunicación hay que lograr: ponerse en el lugar del otro, expresar su punto de vista, reflejar lo que he escuchado y comprendido, solucionar las dificultades de comunicación en la conversación, expresar los sentimientos, hacer preguntas que hagan pensar, transmitir y provocar optimismo.


Profesores y alumnos: 7 pasos para hacer deseables los lunes.

CAPITULO 3. Buscamos “motivación y voluntad” (tercer paso)

“Necesitamos dar sentido a nuestra vida: afectos, familia, trabajo, la relación con nosotros mismos... en un momento social de cambio y transformación en el que necesitamos que las cosas signifiquen, que tengan un valor y que parte de ese valor seamos nosotros mismos” (p. 41). La motivación es uno de los grandes problemas en la sociedad: necesitamos una actitud entusiasta para “formar equipos con capacidad de aprendizaje, sociedades de aprendizaje que vayan ligadas a la investigación y la mejora” (p. 42). Los profesores se encuentran con alumnos que no quieren aprender, pero también los alumnos ven a profesores que se limitan a enseñar y que no aprenden nada con ellos. Este problema de motivación esconde el hecho de que todos tenemos motivos, para hacer o no hacer algo. Debemos tener muy presente el concepto de voluntad. Tenemos motivaciones internas y motivaciones externas. Estas últimas son lo que otros consideran importante o valioso y que en la escuela es lo que esperan de nosotros en varios planos: técnico (conocimiuentos), afectivo, social y humano. No querer hacer nada es antinatural en el ser humano y es así como están aprendiendo a vivir muchos alumnos, porque se les facilita la vida. Hay que enseñar a mantener el esfuerzo y a retrasar la recompensa. Objetivos importantes: sabiduría, afectos, compromiso ético. Podemos motivar a los alumnos: haciendo énfasis en el esfuerzo y en los resultados que conseguimos, enseñamos que es posible lograr lo que se quiere, conocemos y respetamos las capacidades de cada alumno, establecemos relaciones y vínculos individuales y de equipo, entusiasmamos. Requisitos para motivar: herramientas personales y académicas adecuadas, no fracasar continuamente, considerar el error algo natural, sentirnos integrados, con competencia y capacidad de influir en nuestro entorno. El mecanismo natural que debemos poner en marcha es el de la curiosidad.


Profesores y alumnos: 7 pasos para hacer deseables los lunes.

CAPITULO 4. Buscamos “atender la individualidad” (cuarto paso)

La sociedad y la escuela han perdido homogeneidad, la vida actual está dominada por la incertidumbre: no sabemos cómo va a ser el futuro. En los centros educativos se habla de diversidad, y en las familias, en las culturas de los alumnos, en los modelos y en las capacidades de aprendizaje. La escuela tiene una necesidad urgente de cambio. Ahora los profesores deben planificar lo que van a hacer los alumnos y adaptar el aprendizaje al perfil de la clase. Las actividades de aprendizaje deben permitir: 1) aprendizaje personal, 2) aprendizaje en grupo, 3) ayudar a otros a aprender. Las nuevas estrategias docentes se caracterizan por:

Organización del centro:
- Aulas: desdoblamientos, agrupamientos flexibles, aprendizaje de lenguas
- Curriculares: adaptaciones curriculares, articulación de los cambios de ciclo y de etapa
- Equipos educativos: profesores de seguimiento, organización para la resolución de conflictos y mediación.
- Tutorías grupales y personales
- Compensatoria: estrategias peculiares

Organización de aula:
- Diversificar la metodología
- Personalizar la evaluación
- Corresponsabilidad en el aprendizaje personal y de equipo

Enseñanza personalizada pero dentro de un grupo. Se puede hacer “una pedagogía silenciosa a través de la cual los niños y adolescentes experimentan que hay otros modos de atender la realidad basados en el respeto, el afecto, el acuerdo y la inteligencia. Esta opción ha disminuido significativamente la violencia y el absentismo en muchos centros educativos, tanto públicos como concertados. Su éxito es el resultado de una solución global ante un problema complejo que requiere no actuaciones puntuales y aisladas sino estructurales y en las que deben implicarse padres y sociedad. Esta respuesta hace entrar en escena nuevos papeles educativos que van más allá del aula y que permiten que las aulas recuperen su papel de espacios de aprendizaje” (53).



Equipos Educativos Multidisciplinares:

- Nuevos modelos de aprendizaje: el alumno es responsable de su aprendizaje, que es personalizado, el aula es un espacio flexible que integra la diversidad.
- Profesores de seguimiento: tutorías personalizadas.
- Mediadores, espacios de resolución de conflictos: capacidad de análisis autocrítico de un conflicto, clima de respeto en el centro.
- Talleres de habilidades sociales: para alumnos con dificultades de relación.
- Talleres de trabajo social: proyectos de participación ciudadana, compromiso de la escuela con su comunidad, con la ciudad y el país.

Los profesores tienen actualmente demasiadas horas de aula, lo que dificulta la investigación y la evaluación. Son necesarios cambios de organización, planificación, uso del espacio y de los recursos.


Profesores y alumnos: 7 pasos para hacer deseables los lunes.

CAPITULO 5. Buscamos una metodología que nos haga “co-protagonistas” (quinto paso)

“Hace tiempo que los profesores no somos dueños del conocimiento” (p. 57). “Un colegio debería ser un Espacio de Curiosidades Múltiples” (p. 58). Es necesario tener un pensamiento auto-crítico sobre la metodología que utilizamos en el aula. Hay que investigar más en profundidad el aprendizaje y los modelos que permitan a los alumnos “manejar y dar sentido al conocimiento” (p. 59). Al educar sólo hasta un nivel, sin preguntarse qué otras capacidades podríamos desarrollar, se limitan las posibilidades del alumno y de toda la sociedad. Además hay casos de “ignorancia deliberada”, de no querer aprender nada. Esto es más probable cuando: “hay poca cultura de aprendizaje en casa, faltan recursos, la experiencia en el colegio es mala, hay pocas aspiraciones personales y de grupo, hay poca autoestima y los maestros no tienen en cuenta las necesidades del aprendiz”. Por otra parte, hay que considerar que no todos aprendemos de la misma manera, no se puede enseñar como si todos los grupos fuesen iguales. Hay cuatro estilos de aprendizaje en los alumnos: 1) pragmático, el consejo y la práctica, 2) teórico, conocer y comprender la teoría, 3) reflexivos, observar y pensar, 4) activos, participar. Nuevos modelos de aprendizaje que están aplicando en algunas aulas: a) aprendizaje cooperativo, para desarrollar el trabajo en grupos y las relaciones interpersonales, b) aprendizaje por proyectos, desarrolla la auto-regulación del aprendizaje y la implicación, c) aula inteligente – un aula grande con unos ochenta alumnos y varios profesores en la que se llevan a cabo distintos aprendizajes a un mismo tiempo-, d) aula-materia, en secundaria, dedicada a una asignatura.


Profesores y alumnos: 7 pasos para hacer deseables los lunes.

CAPITULO 6. Buscamos “co-evaluarnos” (sexto paso)

“Nuestra calidad como personas no está en no cometer errores, sino en saber qué hacemos con ellos (...) Sin embargo, vivimos en un tiempo en el que no queremos aprender sino acertar o tener razón.” (p. 69). Esto hace difícil la ilusión, el compromiso y el pensamiento auto-crítico. La búsqueda de la calidad, la cultura interna de análisis pueden quedar en una burocracia o en la gestión. Es necesaria una gestión nueva del profesorado que incluya: 1) observación, análisis y reflexión, 2) estrategias y creatividad, 3) compromiso y seguimiento. “Hay una cultura de la perfección, ligada a la comodidad, que nos hace descubrir y disfrutar muy poco” (p. 71). Posibilidades de la evaluación, para superar la visión negativa:
- Reconocer y disfrutar lo que funciona
- Mejorar
- Descubrir hacia donde crecer, qué necesitamos aprender
- Poner en juego nuevas capacidad y aprendizajes
- Conseguir calidad y bienestar
- Desarrollar motivación y autoestima

“La calidad de un grupo, de una persona, se manifiesta a través de lo que hace con sus problemas, con sus retos y dificultades” (p. 72). Hay que pasar de “soy así” a “podría ser así” (mundo de las posibilidades). Seis creencias necesarias para favorecer el aprendizaje:
1. Todos los niños son capaces de aprender
2. Los profesores marcamos la diferencia
3. Mi desarrollo como profesor exige investigación y reflexión
4. Los profesores debemos ser modelos de ciudadanos cultos
5. Aprender es una responsabilidad para toda la vida
6. El conocimiento es un proyecto de inteligencia compartida

Procedimiento de evaluación:
- Análisis, “qué pasa” (objetivos, resultados y actitud)
- Qué funciona
- Qué necesitamos mejorar
- Elección de objetivos: priorizar, estrategias
- Estrategia

Ponerlo todo por escrito, revisión al final de cada trimestre. “Somos todos responsables de convertir la evaluación en un valor y en un deber social y no en un capricho y en un empeño de algunos” (p. 75). Cultura de aprender y no de acertar siempre: curiosidad y crecimiento.


Profesores y alumnos: 7 pasos para hacer deseables los lunes.

CAPITULO 7. Buscamos “una nueva arquitectura escolar” (séptimo paso)

Las escuelas deberían diseñarse para facilitar el aprendizaje, “dar juego a la investigación, al trabajo en equipo y a la reflexión personal”. Es importante la luz, el espacio (versalitidad) y el mobiliario (distribución, organización). Expresión de un modelo de aprendizaje: personal y de equipo, de observación, reflexión e investigación, creastivo, corresponsable, implicado con nuestra propia vida y con el mundo. Es urgente una “revolución” metodológica. Una escuela ideal facilitaría el aprendizaje porque el alumno se sentiría bien en ella. Hay tres rasgos básicos: 1) luz, 2) espacios amplios para todas las actividades, 3) mobiliario y tecnología al servicio del aprendizaje. Hay que crear espacios adecuados para alumnos, profesores y padres. Además del aula, son necesarias salas y talleres que se pueden utilizar a diario. Las clases no se deberían dar siempre en el aula, sino que hay que utilizar otros espacios de la escuela, buscando siempre el más adecuado para cada actividad. El mobiliario debe ser cómodo y la decoración sencilla, limpia. Debe haber muchas plantas y ventanas que dejen entrar la luz. Las aulas se pueden dividir en aulas de ciencias y de letras. Debe ser cálida y orientada al sur, con la ventanas la izquierda de los alumnos. Pueden tener una pequeña terraza o jardín, para que las clases puedan darse también al aire libre. La biblioteca debe ser un lugar atractivo para todos, debe estar en centro del colegio, y ser de fácil acceso. Los libros deben estar a mano, aunque haya que pedirlos al bibliotecario. Debe haber salas dedicadas a la investigación y el trabajo, otras con ordenadores. La tecnología es útil y puede facilitar la gestión en la escuela, pero no es lo más importante. El cuidado de la escuela transmite a los alumnos que les consideramos importantes y que podemos hacer la vida mejor y más valiosa. Se trata de mejorar las escuelas que ya existen y de ser arriesgados cuando se construye una nueva. Los criterios serían creatividad, eficacia y belleza. La escuela debe ser un lugar polivalente y acogedor, que invite al aprendizaje y a la curiosidad.

PARTE 2: Profesores y familias: 7 pasos para salir de un crisis.

Profesores y familias: 7 pasos para salir de un crisis.

CAPITULO 8. ¡Estamos en crisis! (primer paso)

Las relaciones entre profesores y padres están en un momento de crisis, los alumnos padecen un desconcierto vital ante los cambios sociales tan intensos que vivimos. Es imprescindible que la escuela y las familias construyan un nuevo marco de colaboración.


Profesores y familias: 7 pasos para salir de un crisis.

CAPITULO 9. ¿En qué consiste la crisis entre profesores y padres de alumnos? (segundo paso)

Consiste en “un creciente y preocupante aumento de la divergencia entre profesores y padres de alumnos en el desempeño y modo de entender su responsabilidad educativa” (p. 101). La formación de cada niño es un único proyecto complementario y continuado que se desarrolla en la familia y en la escuela. Por eso es necesario ponerse de acuerdo sobre los objetivos educativos cardinales. La teoría sobre los objetivos de la educación muchas veces no coincide con la práctica, en la que prevalece (en la escuela) el logro de objetivos académicos, sobre la ética y el humanismo. Se desarrollan el egoísmo y la competitividad, además se pasan por alto las diferencias individuales, las potencialidades de cada alumno. Se forman “pequeños mundos” en la familia y en la escuela donde no es posible salir de la forma de pensar de cada uno, y termina por crearse un conflicto que impide alcanzar los objetivos educativos compartidos.


Profesores y familias: 7 pasos para salir de un crisis.

CAPITULO 10. ¿Por qué hemos llegado a esta situación de crisis? (tercer paso)

La política educativa desconcierta e ignora a los profesores, es un motivo de enfrentamientos que impide un pacto educativo. Uno de los motivos por los que hay una crisis en la relación entre profesores y familias es la lucha por establecer el espacio educativo que corresponde a cada uno. Los padres pierden su espacio educativo por el miedo a educar ante los cambios que se han producido en la vida de los niños y adolescentes: pasan más tiempo solos, viven en un desconcierto moral, aprenden que tener es más importante que ser, usan y abusan de la psicología como excusa para no enfrentarse a los problemas. Los chicos están más tiempo que antes solos en sus casas, tienen muchas formas de distraerse y no tienen suficiente voluntad como para cumplir sus responsabilidades. Hay un descontrol del uso del tiempo, no se crean los hábitos adecuados si no están presentes los padres de algún modo, no se interiorizan las actitudes que permiten el estudio en casa. Viven en un mundo material que les lleva en busca de una felicidad inmediata y perecedera. Se han “colado” referentes morales que aprovechan la debilidad educativa, la duda en cuestiones éticas de padres y profesores. Así los adolescentes reciben una “moral a la carta” que estimula el consumismo, obstaculizando el aprendizaje. No es que los adolescentes no acepten una ética o unos valores, sino que la eficacia del marketing está sustituyendo a la educación que deberían proporcionar familia y escuela. La exaltación del pluralismo ético llega a ser una forma de amoralidad, donde se admiten todo tipo de justificaciones de las empresas o los medios de comunicación, que eluden su responsabilidad con la sociedad. Por otra parte, en la jerarquía de valores de los adolescentes y los jóvenes predominan el éxito profesional y los bienes materiales, que pueden dejar a la familia y a los amigos en un segundo plano. Se aprende así una moral del “todo vale”. Los adolescentes han aprendido además a manipular a sus padres, convirtiendo todo lo que les supone una dificultad en un problema emocional. De esta forma tienen a sus padres preocupados ante lo que podría pasarles, lo que podrían hacer. Eluden sus hábitos de responsabilidad y “se ganan” a sus padres evitando: 1) cumplir sus obligaciones, y 2) tener conflictos con ellos. Los padres disminuyen la exigencia parcial o totalmente en los estudios y en otros aspectos, porque los hijos dicen que se deprimen, se estresan o se angustian.
Respecto de los profesores, la idea de que son especialistas en una materia que tienen que transmitir conocimientos ya no es aceptable. La inteligencia que los nuevos profesores deben educar tiene que estar compuesta por competencias afectivas y cognitivas: educación ética y conocimientos. Es además imprescindible que trabajen en equipo, para que esas dos dimensiones educativas (ética y de conocimientos) estén presentes en el modo de dirección de centro, en el personal docente y en el no docente. Pero esto se interpreta en la sociedad equivocadamente: los colegios son un “cajón de sastre” donde cabe todo, que debe cumplir funciones de todo tipo. Ante esto hay que aclarar que los profesores no son profesionales de la psicología, no tienen que rellenar los vacíos emocionales que los padres puedan dejar en sus hijos, y no son cuidadores.


Profesores y familias: 7 pasos para salir de un crisis.

CAPITULO 11. ¿Qué actitud debemos adoptar ante esta crisis? (cuarto paso)

Ir del diagnóstico teórico a la actuación práctica en busca de soluciones. Las tres respuestas posibles son: esconder o negar la crisis, considerarla una fatalidad del destino y afrontarla y superarla. A las reuniones con los profesores suelen ir los padres que tienen mejor disposición a colaborar, lo que puede dar lugar a una visión idílica. En otros casos se cree que las cosas son así, que no se puede hacer nada o que uno mismo no tiene recursos para mejorar las cosas. Pero también se puede reconocer que la relación entre padres y profesores tiene que cambiar, y desde esta perspectiva la crisis es una oportunidad de cambio.


Profesores y familias: 7 pasos para salir de un crisis.

CAPITULO 12. Una estrategia para salir de la crisis (quinto paso)

Hay que educar a los alumnos con una identidad compartida entre familias y escuela. Los dos motivos para hacerlo son: a) querer a los alumnos e hijos, b) construir la mejor ciudad posible. La identidad compartida para educar tiene tres aspectos: 1) educar diciendo que no, 2) no desautorizar, 3) compartir valores. Una identidad compartida no significa que la diversidad no sea importante: hay ideas y comportamientos que necesitan un espacio de pluralidad, otros, de diversidad. Es esencial acompañar a los alumnos, recorrer con ellos su maduración personal, hasta su incorporación como adultos a la vida social. Hay que tener claro que no todas las “ofertas” de forma de ser y de vivir son igualmente válidas, no todas son elegibles. Nuestro modo personal de entender la educación puede integrarse en un proyecto educativo común: educamos con nuestras características personales, de empatía, creatividad, capacidad de comunicación. “El espacio total de la educación se queda incompleto si no le añadimos un espacio de uniformidad y de consenso, donde poder situar una serie de principios esenciales en los que padres y profesores coincidamos no solo teóricamente sino, y eso es lo realmente importante, en la praxis del día a día de nuestra actuación educativa” (p. 132). Debe haber una serie de objetivos primordiales ante los que no quepa objeción. Tres aspectos esenciales para una educación eficaz:

1) Educar con el “no” es absolutamente necesario. Muchos padres tratan de evitar a sus hijos el esfuerzo, el sacrificio y la austeridad en la que ellos mismos se educaron. Decir no implica entrar en conflicto, y este es uno de los motivos por los que suele evitarse. Decir que no tiene un sentido y un valor educativos. Muchos alumnos no tienen una mínima conciencia de cuales son los límites en su comportamiento. El respeto a los demás y a uno mismo es el principio desde el que hay que educar, y del que provienen muchos otros valores. Es una responsabilidad que implica esfuerzo y constancia, para lograr que los límites se conviertan en hábitos comportamiento. Estos hábitos no surgen en la adolescencia si en la infancia no han sido conscientemente educados. Para esto es importante que padres y profesores compartan unos criterios esenciales para guiar el proceso de formación de los alumnos.
2) Evitar desautorizaciones. Los alumnos no necesitan asistir a los desacuerdos entre profesores y padres, que pueden resolverse en los espacios oportunos para ello. Los alumnos aprenden fácilmente a identificar los puntos débiles de las normas y pueden aprovechar las discordancia entre lo que dicen unos y otros educadores. Cuando hay problemas en los estudios, por ejemplo, son frecuentes las desautorizaciones. Esto merma la relación de respeto que el alumno debe tener con padres y profesores. Al final, se trata de que los alumnos no eludan sus responsabilidades.
3) Compartir valores. El principio esencial con el que contamos es “el respeto a los demás y a uno mismo”. Para dar lugar a una identidad educativa compartida debemos tener claro de qué valores hablamos. Debe construirse un tronco común de formación, entre escuela y familias, donde situar los valores que consideramos esenciales. Algunos de los que los autores consideran indispensables son: tolerancia, compromiso ético, vocación de servicio a los demás, responsabilidad, esfuerzo.

Es indispensable la coherencia de los educadores, tiene que haber una concordancia entre lo que dicen y lo que hacen.


Profesores y familias: 7 pasos para salir de un crisis.

CAPITULO 13. Una herramienta: la comunicación (sexto paso)


Condiciones para una comunicación eficaz entre profesores y padres: sinceridad, crítica y autocrítica, empatía. Los motivos de la falta de sinceridad suelen ser: evitar que la imagen del alumno quede perjudicada (padres), reconocer la parte de responsabilidad que ellos tienen sobre los fracasos o problemas de sus hijos (padres), dificultad para transmitir toda la información sobre el alumno o decir todo lo que se piensa, por temor al conflicto (profesores), no hacer un seguimiento adecuado de los alumnos (tutores). La crítica no tiene por qué ser destructiva, ni ser un ataque y una defensa. Es preciso que padres y profesores puedan reconocer qué hacen mal para mejorar. La comunicación requiere escuchar a los demás, atender a sus razones y captar lo que nos quiere decir. Son importantes varias cuestiones: conocer a los demás, orientarse hacia el servicio y aprovechar la diversidad.
Modos de comunicación entre un centro escolar y los padres de alumnos: entrevistas profesores-padres, comunicaciones generales de centro. Hay que reducir el estrés con el que algunos profesores acuden a las entrevistas, además los tutores pueden aprender técnicas para mejorar la comunicación con los padres. Para mejorar una entrevista es necesario atender a: la información, los aspectos formales (tiempos y espacios), tipo de entrevista (características y estrategias) y conclusiones (decálogo de actuación y memoria de la entrevista). El éxito de una entrevista depende en gran medida de la calidad y la cantidad de la información que se recoge. Los padres es importante que sean sinceros. Los tutores pueden proporcionar información académica (general o de grupo, y particular del alumno) y personal (general o de grupo, y particular). Los tutores tienen que mejorar la forma en que recogen y presentan información a los padres de alumnos. Hay que recoger datos individuales sobre los alumnos: formación académica y personal (ética), trayectoria anterior y situación actual. El mejor modo es mediante una ficha individual de datos académicos y personales. En los datos personales hay que recoger sus competencias personales y sociales. Las entrevistas tienen una gran importancia educativa y esto debe reconocerse así en los centros docentes. Cada profesor (en ESO y Bachillerato) puede elaborar una ficha de cada alumno que entregue al tutor. La información tiene que presentarse a los padres con claridad, rigor y seguridad. La entrevista tiene que hacerse en un espacio y tiempo adecuado, porque es una muestra de profesionalidad en el educador. Y es importante que los padres comprendan la importancia que la entrevista tiene en la educación de sus hijos. Las entrevistas pueden ser sobre un problema personal (de los padres o de los alumnos) o sobre un problema académico (al principio de curso, o al final).
Decálogo para una buena entrevista: 1) Aterrizar lo antes posible en el tema, 2) filosofía de colaboración, 3) preparar la entrevista, 4) hablar de las cualidades positivas de los alumnos al principio, 5) establecer siempre un plan de recuperación ante un problema, 6) asumir cuando un problema supera nuestra responsabilidad o capacidad de solucionarlo, 7) ser fieles al ideario educativo del centro, 8) contar con el apoyo y confianza de la dirección, 9) defender la profesionalidad del profesor, 10) no llevarse a casa los problemas.
Escuelas de padres. Deben ser un punto de encuentro para lograr la convergencia educativa, en lugar de divergencia. No se trata solo de aprender a ser mejores padres, los profesores deben estar presentes, y las reuniones deben ser muy participativas, como una oportunidad de hablar sobre educación. Las conferencias de tipo teórico no son lo más eficaz: deben ser reuniones más dinámicas y participativas.


Profesores y familias: 7 pasos para salir de un crisis.

CAPITULO 14. ¿Y ahora qué? Como anticiparnos a una crisis.

“Solamente cuando escuela y familias crean realmente en sus posibilidades conjuntas de construir el futuro de la educación, empezarán a vivir el presente con optimismo”. Para afrontar una crisis en la escuela es necesario: encontrar el momento adecuado, tener una estrategia y tener ilusión y compromiso. La educación actual necesita innovación, investigación sobre nuevas metodologías, y que los profesores adquieran una función más global de educadores.