VALORES Y SENTIMIENTOS DE LOS 2 A LOS 5 AÑOS 
Cómo hablar de las emociones con nuestros hijos

Claret, 2007
Nº de páginas: 385

Resumen y traducción: Rafael Bernabeu
 

COMENTARIO

Este libro trata temas muy interesantes, con un enfoque que puede ser muy útil: cómo enseñar a los niños de 2 a 5 años sobre las emociones, los sentimientos, los valores, la moral. Sin embargo el modo como aborda los temas es muy confuso, mezclando filosofía, psicología y opiniones no científicas, además no demuestra muchas de las cosas que afirma. No da consejos claros que puedan servir a los padres sobre cómo llevar a cabo esta educación moral temprana. Insiste mucho en que el desarrollo moral tiene lugar antes de lo que las teorías de Piaget y de Kholberg proponen, pero no lo demuestra. En mi opinión no es importante si el niño comprende cuestiones morales antes o después, sino saber en cada edad cuales son sus intereses, qué cosas se pregunta, qué podemos enseñarle, cómo podemos favorecer sentimientos pro-sociales y una primera conciencia moral. Lo que enseñamos al niño debe tener sentido en su experiencia concreta, además de ser la base de otros aprendizajes posteriores que irá llevando a cabo cada vez con mayor autonomía, por sí mismo.

INDICE
PARTE 1: introducción

introducción

CAPITULO 0. Introducción

Libro dirigido a educadores, también para padres. Consejos, ejercicios y preguntas, claves para que los niños desarrollen el juicio moral y la empatía. Cómo favorecer el diálogo y los debates sobre los valores morales y las emociones. De dos a cinco años los niños pueden ya conversar con los adultos, intercambios sobre valores y sentimientos. Los padres son también educadores, lo mismo que los abuelos. Inteligencia moral (Coles, Borbra), los padres se preguntan: ¿cómo podemos ayudar a nuestros hijos a ser buenas personas y a ser personas felices? Quieren que sus hijos sean amables, no detestables, y razonables, que muestren humanidad y bondad auténticas y duraderas. “Los padres saben que a menudo hablar de valores morales y de sentimientos resulta mucho más difícil de lo que las fórmulas que proponen nos hacen creer” (p.18). Temas complejos: honestidad, cortesía y responsabilidad. Se pide también a los padres que aclaren y examinen sus valores y sentimientos. Precaución y honestidad de los padres en las opiniones que expresa, evitar comportarse con el hijo como una “autoridad suprema”. Cuándo es preferible callarse, cuando hablar, enseñar a compartir y comunicarse, enseñar a estar solos: ¿cuál es la decisión mejor? Muchos factores en juego harán buena o mala esa decisión. Reglas y principios, tradiciones, creencias, intuiciones, experiencias: ayudan a juzgar con seguridad, a decidir. Mejorar la capacidad de reflexión de los niños: “todo lo podemos hacer es ayudar a nuestros hijos a adquirir un “buen” juicio y, así, las decisiones que tomen serán suyas” (p. 21) Los sentimientos y valores son lo más difícil de comprender en el mundo, es fácil perderse. Las cuestiones sobre valores están en segundo plano frente a la ciencia y la tecnología. Los padres deben acompañar a los niños en sus actividades para hablarles de valores. Utilizar películas y libros para conversar sobre valores y sentimientos.
Algunos padres dejan la educación moral en manos de su iglesia, consideran lo mismo religión y moral. El autor cree que los valores morales que los padres tratan de enseñar a sus hijos trascienden los valores religiosos. Cómo hablar con los hijos sobre temas serios o difíciles, como por ejemplo las enfermedades y la muerte. Los niños necesitan hablar sobre valores y son capaces desde edades tempranas. El autor considera que “las afirmaciones de Piaget sobre lo que un niño sabría o no hacer a determinada edad son completamente falsas” (p. 25), y cree que subestimaba las capacidades de los niños. Actualmente hay acuerdo en que los niños de 2 a 5 años pueden reflexionar sobre sentimientos o valores (según el autor). Pueden aprender si los adultos les guían. Principios que tienen en cuenta los educadores, basados en los trabajos de Piaget y de Montessori: escuchar atentamente al niño y observarle cuando habla, el niño es un filósofo que tiene su propio punto de vista y hay que tomarle en serio, escuchar lo que dice y descubrir su forma de razonar y argumentar, disfrutar de la conversación y el diálogo, argumentar, justificar, dar explicaciones en lugar de responder sí o no, los errores son una fuente de enseñanza, la noción de desarrollo es importante.

PARTE 2: Los valores

Los valores

CAPITULO 1. ¿De qué valores se trata?

Los valores corresponden a todo lo que sentimos como positivo o bueno: deseos, preferencias, gustos. Los bebés tienen valores aunque no puedan expresarlos, los valores son esencialmente humanos. Los valores, las creencias y las decisiones no dependen sólo del condicionamiento: la pertinencia de un valor está en que distingue entre lo que queremos hacer y lo que debemos hacer. Los valores tienen una cierta objetividad, pueden ser objeto de debate.
Un valor moral concierne a la moralidad, que dicta lo que una persona debería hacer en una situación que engendra un conflicto interno. Los conflictos morales tienen su origen en los primeros años de vida. El lenguaje, desde los dos años y medio, permite a los niños pensar en el futuro y esto cambia sus decisiones: pueden esperar a obtener una recompensa, esto es un valor moral primario. Los valores pueden enunciarse y justificarse: la objetividad que atribuimos a los valores es esencial en la educación. Qué es importante y pertinente, esto tiene la objetividad de haberse consensuado socialmente. Filosofía para niños: las conversaciones entre niños y educadores deben comprender un elemento de objetividad. Los valores pueden tratarse con independencia de deseos, sentimientos y preferencias. Al hablar de valores las opiniones de los padres son importantes, pero no deben considerarse como una autoridad suprema, las opiniones de los niños también importan. Se puede cambiar de idea, llegar a un consenso, un compromiso o un acuerdo debatiendo sobre los valores con una actitud abierta.
Los valores pueden ser tan objetivos como los hechos, pero los profesores suelen creer que no es así. Leer un libro es un hecho, la utilidad de lo que se lee es un valor. Diferentes perspectivas sobre una misma cosa, unión entre los hechos y los valores. Los valores y las virtudes deben ser objeto de consenso para que la vida en sociedad sea posible. “Un acuerdo mínimo sobre algunos valores universales básicos nos proporciona una relativa estabilidad” (p. 53). El autor se limita a tratar valores que trascienden la religión y la cultura. Las investigaciones sobre la responsabilidad moral de los niños subrayan las similitudes entre las culturas y demuestran su alcance universal. Valores fundamentales y universales, estudios de Turiel sobre la distinción entre reglas fundamentales y otras menos importantes, convencionales. No se trata ni de “programar” a los niños, ni de dejarles actuar según sus impulsos, sino de que ante una situación determinada los niños actúen correctamente porque creen que lo que hacen está bien y porque han elegido actuar así. Los padres pueden compartir sus creencias y principios con sus hijos, pero no imponerlos “en bloque”. En algunos momentos los niños inevitablemente rechazan parte de las creencias de sus padres, y si las han asimilado en bloque, el rechazo puede ser mayor. Desde los dos años los educadores deben enseñar a los niños qué es la honestidad, la cortesía, la responsabilidad (incluido el respeto por las reglas), la cooperación y el compartir. Que comprenden la importancia de algunas virtudes: el reconocimiento, la generosidad, la bondad. Que sean capaces de manejar sus emociones. ¿Cómo lograrlo?


Los valores

CAPITULO 2. Hablar de los valores. El papel del juicio

El juicio maneja la incertidumbre, la contradicción y la ambigüedad. Programa “Filosofía para niños” del Institute for the Advancement of Philosphy for Children, Lipman y Sharp. Programa educativo que favorece el desarrollo del juicio crítico por medio de ejercicios, preguntas y diálogos dirigidos. En el razonamiento para tomar una decisión surgen ambigüedades y contradicciones, sobre las que hay que reflexionar: el juicio es reflexionar sobre situaciones o relaciones parecidas o no, consiste en examinar las diferencias y las similitudes que no siempre son evidentes. Es el pensamiento crítico y creativo del que hablan los educadores. El juicio puede requerir, además de razonamiento, intuición, heurística, experiencia y sensatez. Además puede ser necesario tomar decisiones en una situación nueva.
“Uno de los objetivos de un programa de educación moral es ayudar a los niños a analizar situaciones adecuadamente y a llegar a un juicio moral claro” (p. 64). Los padres que quieran enseñar a razonar moralmente a sus hijos tienen que ayudarles a realizar juicios matizados.
Juicios y dilemas morales: una situación plantea un dilema moral cuando los valores morales están en conflicto con otros valores importantes. Los dilemas morales provocan incertidumbre, requieren reflexión. Los niños no siempre perciben estos dilemas, dan por hecho que una acción es la que corresponde a una situación, sin pensar en todas las consecuencias. Los niños entienden que algunas reglas sean universales, que haya que respetarlas siempre para la protección y la seguridad de todos, mientras que otras pueden cambiarse. Se preguntan por el fundamento de las reglas, ven el por qué y por eso piden explicaciones, no por cuestionar la autoridad. Tipos de reglas: convenciones de interés común, generalizaciones basadas en la experiencia, reglas prácticas y concretas, maneras tradicionales de proceder, estrategias personales. Existen además las reglas morales, los sistemas éticos y códigos de conducta dan lugar a reglas y principios morales, que deben interpretarse y aplicarse en contextos variados. Las reglas sirven para orientar la acción, pero no son la única manera, es aún mejor si se resuelve un problema teniendo en cuenta hechos, ideas, sentimientos y normas. Las reglas no siempre permiten tomar la decisión correcta. Conversaciones sobre las normas: ayudar a los niños a examinar los orígenes de las reglas, los castigos y las recompensas, las consecuencias de respetar o no la regla. De este modo se anima a los niños a decidir sobre la importancia de las reglas en su propia vida y la necesidad de que establezcan otras. Una regla dicta el comportamiento, mientras que una norma es la medida utilizada para emitir un juicio. En cuestiones morales no se pueden aplicar las reglas como en las matemáticas, hay que formarse un juicio teniendo en cuenta la situación, la medida, el momento, la persona y el objetivo (Aristóteles). La educación moral “consiste en favorecer, en el niño, una toma de conciencia que le permitirá respetar esas reglas con placer y de manera incondicional”. Capacidad de los niños de enfrentarse a situaciones donde haya que tomar decisiones, asumir la responsabilidad y las consecuencias. Relaciones entre emociones, valores y virtudes, que intervienen en el juicio moral. Emociones que suelen acompañar las decisiones morales: duda, incertidumbre, confianza. Las emociones dan lugar a evaluaciones de la situación, a examinar cuando algo es pertinente o prioritario. La ira es una emoción moral, pero debemos saber cuando expresarla y ante qué personas. Maneras de desarrollar un juicio seguro en niños y adultos:

1. Enseñarles a clasificar, seleccionar, denominar, reagrupar. Con niños de 2 a 4 años es educativo enseñarles a formar grupos de juguetes y objetos.
2. Enseñarles a distinguir similitudes, a los 2 años están desarrollando su identidad, primero establece semejanzas y luego diferencias.
3. Enseñarles a identificar diferencias. Puede haber situaciones aparentemente similares que no lo sean, los niños tienen que saber reconocer esto.
4. Reconocer las situaciones ambiguas y los ejemplos de este tipo ayudan a los niños a observar los matices.
5. Por medio del lenguaje los niños pueden conocer reglas convencionales (semáforo rojo, no pasar). Reconocer la arbitrariedad del lenguaje les puede ayudar a identificar estereotipos, como “blanco-bueno”, “negro-malo”. Metaconocimiento del niño sobre el lenguaje.
6. Imaginación. Es necesaria en la solución de problemas morales, anticipar los objetivos de una persona y las posibilidades para alcanzarlos. Los niños reflexionan en situaciones simuladas sobre las consecuencias de distintas acciones. Pueden evaluar argumentos y ejercitar su autonomía moral.
7. Pertinencia. En algunos casos las diferencias no son pertinentes para un juicio moral, por ejemplo las diferencias entre niños y niñas no pueden justificar el razonamiento moral.
8. Analogías. Utilizar el razonamiento analógico, que forma parte del programa Filosofía para niños.
9. Debatir valores y sentimientos, dialogar, discutir. El juicio entendido como competencia, las reglas no pueden aplicarse al pie de la letra, sino que hay que aceptar correr ciertos riesgos. Las fórmulas autoritarias no sirven. La incertidumbre ante cuestiones morales complejas no es algo malo. Los niños saben cuando los adultos no están realmente seguros de algo.
10. Consultar a otros. Pedir consejo, informarse sobre temas que puedan tener relevancia moral, sobre los que haya que hablar con los niños, sobre por ejemplo la sexualidad o la religión.
Ejercicios páginas 98-120

PARTE 3: Los valores básicos

Los valores básicos

CAPITULO 3. La honestidad

Cómo explicar a los niños por qué está mal mentir: puede causar un perjuicio, puede minar la confianza mutua, supone no responsabilizarse y puede ser injustificada. Los niños aprenden a fingir, a usar el humor o la exageración, que no tiene nada que ver con las mentiras deliberadas: los niños diferencian una mentira por una mala acción, de una exageración de una equivocación. El autor afirma que los niños de cinco años diferencian entre una mentira perjudicial y otra sin importancia teniendo en cuenta las intenciones de quien miente, pero no lo demuestra, cita una investigación de Bussey (1992), Lying and truthfulness: children´s definitions, standards and evaluative reactions. Child Development, 63, p. 129-137

“Algunos estudios han demostrado de manera irrefutable que los niños – incluso los de tres años- que mienten cuando desobedecen han alcanzado un estadio de desarrollo superior en los ámbitos cognitivo y emocional” (p. 130), no cita estos estudios. Mentir requiere, según el autor, creatividad y empatía hacia los demás, las aptitudes para la mentira son un aspecto de la inteligencia de la persona y de su capacidad de interpretar los sentimientos de los demás. Los niños que mienten mejor tienen más inteligencia emocional, según el autor. También hay que enseñar a los niños que hacer trampas está mal porque supone no respetar las reglas. Otros aspectos de la honestidad son no robar y cumplir las promesas. No sirve enseñarles a los niños que siempre está mal hacer trampas o mentir, hay que enseñarles a considerar la situación, las intenciones, los riesgos. El autor considera que lo que importa en todo caso es dialogar, debatir y tener conversaciones con los niños. Ejercicios p. 137-146


Los valores básicos

CAPITULO 4. La cortesía

No sirve con enseñar a los niños a ser educados (modales), hay que preguntarse por qué y qué entendemos por buenos o malos modales. Los factores culturales influyen en que algo se considere de buena educación o no. Dos formas de cortesía que parecen universales son la gratitud y los saludos. Las demostraciones de gratitud varían de unas culturas a otras. Los educadores pueden enseñar a los niños a ser agradecidos y a mostrar agradecimiento, que debe ser sincero y auténtico. Es un valor moral que demuestra respeto hacia el otro y psicológicamente ayuda al bienestar. La cortesía no debe enseñarse como deferencia ni como sumisión, pero si como gratitud, atención y saludos (según el autor), sí debe enseñarse. Explicar a los niños cómo y por qué una actitud cortés es apropiada según la situación. “En otras palabras, no queremos que nuestros hijos sean maleducados con los demás” (p. 154). Aplicar la regla de oro: ¿te gustaría que te tratasen con malos modales? Esta regla modificada sería, según el autor: “No hagas a los demás no que no te gustaría que te hicieran a ti teniendo en cuenta las diferencias y los parecidos entre los otros y tú mismo e incluso entre las diversas situaciones” (p. 155). Ejercitar el juicio. El autor considera que ser demasiado educado o respetuoso puede ser tan inconveniente como ser maleducado. Ejercicios p. 159-165


Los valores básicos

CAPITULO 5. La responsabilidad

La identidad personal y la autonomía, dos componentes de la responsabilidad que aparecen desde la primera infancia. Antes de empezar a hablar el niño es consciente de sus logros. Cada vez que los padres hacen algo que el niño podría hacer sólo no están favoreciendo su autonomía, ni tienen en cuenta su necesidad de autoestima. Si el niño rompe una norma hay que expresar desaprobación y explicar por qué. Los niños suelen negar que hayan hecho algo que no debían hacer, hay que demostrarles, cuando sea el caso, que sí lo han hecho. Si no podía haber actuado de otra manera, no se le puede considerar responsable. Incluso cuando las acciones son involuntarias los niños entienden que pueden ser responsables si se han despreocupado, descuidado o no han previsto que algo podía pasar. El autor considera que Piaget subestimó estas capacidades de los niños, que el autor denomina “zona gris en materia de sanciones” y afirma que: “Hoy día estamos seguros de que los niños, incluso los que solo tienen tres años, comprenden perfectamente lo que está en juego respecto a la indolencia y la negligencia. Además, tanto en los niños como en los adultos, el elemento clave para estimar el carácter reprensible de un acto es la capacidad de prever las consecuencias” (p. 173). Los educadores deberían poner tanta atención a los elogios como a las críticas, como aspectos importantes de la responsabilidad. “El castigo concierne en realidad a un tercer tipo de responsabilidad, después de las responsabilidades causal y moral” (p. 173). La desaprobación puede ser una forma de castigo. El autor no trata el castigo, remite a otros libros. Son importantes el arrepentimiento, los remordimientos y las disculpas, son útiles para tomar decisiones. El autor considera que se puede “sensibilizar” a los niños sobre las responsabilidades morales de los 2 años, no indica de qué manera. Por otra parte las reglas no deben enseñar una obediencia ciega, cuando algo es injusto los niños tienen que poder decirlo. Las reglas de los juegos y otras reglas no fundamentales pueden modificarse y esto forma parte del aprendizaje moral. “Hoy en día sabemos que desde los cinco años de edad los niños son capaces de reflexionar sobre problemas morales complejos. También sabemos perfectamente que a los niños menores de cinco años – a partir de dos años-, hay que proponerles aspectos referentes al diálogo y las explicaciones” (p. 180). Las responsabilidades de los niños deben ser adecuadas a su edad. Ejercicios, 182-189

PARTE 4: Los sentimientos

Los sentimientos

CAPITULO 6. La solicitud*

* Seguramente es la traducción de “caring”

Los educadores deben prestar atención a las relaciones humanas: el cuidado no se aprende sólo mediante razonamiento (ética relacional). La compasión precoz que muestran los bebés puede dar lugar a empatía y bondad hacia los demás. Los bebés tienen una “bondad natural”. Los adultos pueden darles oportunidades para comportarse bondadosamente. EN otros casos los niños pequeños muerden, tiran del pelo, etc..., la respuesta no debe ser cruel ni agresiva, sino evitar que agredan, mediane un gesto o una intervención verbal. La compasión es la pena que se siente por alguien, siendo consciente de su sufrimiento. La empatía es la capacidad de imaginar la experiencia vivida por otra persona, que puede ser negativa o positiva. La empatía ante la alegría de otra persona evita los celos. Para desarrollar la empatía los padres pueden favorecer el reconocimiento y la expresión (verbal) de las emociones experimentadas por el niño. Se puede aumentar la sensibilidad a los sentimientos del otro mediante cuentos, relatos o en debates abiertos sobre los sentimientos y los pensamietos de los personajes. El educador puede utilizar sus propias experiencias, y más adelante se pueden enseñar estrategias para comprender mejor los sentimientos ajenos. Los niños aprenden también a compartir, que hay lugares y objetos comunes y otros que son privados (importancia del respeto y de la identidad personal). Desde los dos ay medio los niños pueden desarrollar la noción de equidad, de lo que es justo o injusto al distribuir un bien. Por otra parte, los niños pueden identificar, por un mal aprendizaje, cooperar con obedecer. El valor moral de la cooperación significa trabajar con los demás, con una cierta independencia. El juicio moral, en este aspecto, significa encontrar los límites, para saber cuando hay que compartir, cooperar y ayudar, y cuando no. Ejercicios pag. 233-248


Los sentimientos

CAPITULO 7. Para comprender mejor las emociones

Los sentimientos están en el centro de la vida moral. “Las emociones, indisociables de los valores, son a menudo las ismas que algunas virtudes y algunos vicios, como los celos, la piedad, el orgullo o la vergüenza” (p. 251) Las emociones tienen en común una apreciación de la experiencia. Según la definición de Martha Nussbaum (Upheavals of thought: The Intelligence of emotions. Cambridge. Cambridge University Press, 2001), que cita el autor: “Las emociones son juicios a través de los cuales las personas reconocen la gran importancia, para su propia felicidad, de las cosas que no controlan totalmente, reconociendo a la vez su impotencia frente al mundo y los acontecimientos” (p. 252). Las emociones son una forma de juicio. Una emoción básica es la tristeza, otra la alegría. Los niños aprenden desde pequeños qué significa estar triste, los educadores deben ayudarles a determinar qué es la tristeza, nombrarla, reconocer sus causas y sus manifestaciones. Puede ser por algo que le ha pasado, por empatía o compasión. La tristeza puede confundirse con el miedo o la ira, y los educadores deben ayudar a los niños a distinguir estas emociones. Tampoco la tristeza es lo mismo que la depresión. Las emociones no son estados de ánimo. El miedo es otra de las emociones básicas, reacción ante una situación percibida como amenazante. Da lugar a la lucha o la huida. El temperamento: tendencias emocionales desde el nacimiento, rasgos del carácter. Pero el temperamento no determina a la persona, ya que interviene decisivamente el aprendizaje afectivo, potenciando o atenuando las predisposiciones innatas. Plasticidad psicológica. Los niños pueden hacer las mismas cosas y por los mismos motivos, pero con un estilo de actuación distinto (estrategias, o estilos de aprendizaje). El ritmo, la sociabilidad, la intensidad o nivel de actividad, el humor, la atención, son rasgos temperamentales que se muestran en el comportamiento de un niño. El razonamiento moral no puede disociarse del temperamento: los rasgos temperamentales predisponen a algunas virtudes o defectos morales. Emociones básicas: ira, miedo, alegría, tristeza, sorpresa, asco. Emociones complejas, como la nostalgia, mezcla de emociones básicas (alegría y tristeza). Otras son la esperanza, la frustración, la decepción. Los niños las comprenden entre los dos y los cinco años, hacia los seis años pueden hablar de ellas y de otras emociones como la vergüenza, la culpabilidad, los celos y el orgullo. Los niños tienen dificultades (a los cinco años) para discernir el miedo de la tristeza, la ira del miedo y la tristeza de la ira. Esto puede predecir o favorecer comportamientos violentos, según una investigación del autor. Emociones positivas y negativas, pero todas las emociones desempeñan un papel en la vida moral. Cómo hablar con los niños del odio, el asco, el asombro o el amor. Los niños dicen “te odio” cuando se enfadan o se frustran, hay que explicarlas las diferencias. Hacia los dos años un niño empieza a sentir asco, pero no debe convertirse en un calificativo dirigido a otras personas, lo que puede originar prejuicios, odio y violencia. Nussbaum considera que la vergüenza y el orgullo son dos emociones morales que obstaculizan la compasión, el amor y la moralidad. Los niños se asombran ante otras personas, y esta emoción suele ir unida a la gratitud, es parte del aprendizaje del amor y la compasión. No es una emoción vinculada a nuestras prioridades. En el programa Filosofía para Niños el asombro es una emoción clave. Los niños pueden hablar sobre el amor que sienten, desde los dos años se les puede ayudar a comprender los matices de esta emoción, entre 3 y 5 años pueden distinguir entre “querer” y “querer mucho”. Desde los tres años los niños empiezan a sentir varias emociones complejas, a comprenderlas y reconocerlas. Muchos niños tienen dificultad para nombrar y distinguir entre sí las emociones. Desde los dos años los niños hablan sobre el miedo, la angustia, la ira y el amor, desde los tres años hablan sobre el asco, la sorpresa, la esperanza, la culpabilidad, la vergüenza, los celos, la envidia, el amor y el odio, según el autor. La dificultad para reconocer las emociones es el mecanismo explicativo de ciertos casos de violencia y de abusos, y un punto de referencia para las intervenciones clínicas. Programa Filosofía para Niños: niños de cinco años, despúes de doce meses de seguir este programa, tienen mejores resultados en el nivel de empatía. El trabajo de este programa con niños de 3 a 5 Años ha permitido aumentar su confianza en sí mismos y su autoestima. La sensibilidad de los niños en edad preescolar a las emociones es un buen indicador de las relaciones que tienen con sus padres y sus semejantes. Se han encontrado correlaciones directas entre la mala comprensión de las emociones y el comportamiento antisocial (agresividad, empatía limitada, malos modales, desadaptación). Ejercicios: 279-282


Los sentimientos

CAPITULO 8. Las emociones y la moralidad

Una virtud es un rasgo del carácter deseable o admirable. Pueden ser actitudes agradables, comportamientos buenos en sí mismos o acciones que se siguen de un conjunto de valores positivos. El autor define una virtud como una cualidad que permite al ser humano poner en práctica un valor determinado, promoverlo, expresarlo, repetirlo y apreciarlo. Qué debemos decir a los niños sobre el control de las emociones. Cualquier emoción hay que comprenderla para poder controlarla. El educador debe insistir en la responsabilidad, no en el control. “Ser responsable significa asumir la responsabilidad de alguna cosa” (p. 289). Las emociones son parte de la responsabilidad moral. Hacer comprender a los niños que ellos son la fuente de sus sentimientos y son responsables de estos, tanto como de sus acciones. Hablar con los niños de la vergüenza, el orgullo, los celos y la confianza. La vergüenza excesiva puede disminuir la autoestima o causar una depresión. La educación moral puede enseñar al niño a ser tolerante, a respetar las debilidades de las personas y las suyas propias, en lugar de una exigencia excesiva. Enseñar el valor que tienen las personas, a quererlas como son. Los celos son parte de la vida y hay que enseñar a los niños a hablar de ellos, hacer explícita esa emoción y prever sus consecuencias. Explicar con palabras lo que los padres creen que el niño siente, cuando va tener un hermanito. Es importante hablar sobre otras emociones que acompañan a los celos frecuentemente, como la ira, la envidia o el odio. Los educadores deben inculcar a los niños humildad y orgullo en la justa medida. Enseñarles que es bueno estar orgulloso de uno mismo, de sus logros y también de los demás. La humildad nos permite sentir admiración y asombro, reconocer cualidades en los demás. La confianza es una virtud moral, una emoción esencial en la moralidad. Ejercicios: 303-311

PARTE 5: Los temas más delicados

Los temas más delicados

CAPITULO 9. La separación y el divorcio

En las separaciones los niños se preocupan sobre todo por su propia seguridad, se sienten expuestos a unos cambios que no pueden controlar. Sin embargo los padres no deben dar demasiadas explicaciones a los niños pequeños. Hay que recordar el afecto que se siente por el niño, hacérselo saber, hacerle ver cómo otras personas también le quieren y le cuidan. No se le puede dar una garantía absoluta del amor de otras personas, pero sí que le quieren y le protegerán. Otro tipo de separación es la que ocurre con la muerte de una persona: antes no se solía hablar de estos temas, según el autor, hoy día se pueden explicar las emociones y sentimientos que acompañan a la pérdida de una persona querida a través de cuentos, películas. Desde los tres años los niños pueden preguntar sobre la muerte, descubren las diferencias entre el mundo animado y el inanimado, también es importante ayudarles a distinguir entre la realidad y la ficción.


Los temas más delicados

CAPITULO 10. Las enfermedades

Los niños en edad preescolar pueden sentirse culpables cuando están enfermos, creer que se trata de un castigo. Hay que enseñarles que no es así. Y educarles en hábitos de higiene, para prevenirlas. Además pueden asustarse cuando están enfermos, y hay que hablarles claramente de lo que les pasa, normalmente desde los 3 o 4 años.


Los temas más delicados

CAPITULO 11. Las caricias

Cuestiones sobre el cuerpo y la intimidad, sobre el respeto o falta de respeto. Hay ejercicios del programa de Filosofía para Niños que trabajan en estos temas. Los niños distinguen el significado de los abrazos y otras muestras de afecto, pero puede ser bueno clarificarles las cosas: ¿qué es un familiar?, ¿qué es un amigo?, ¿qué es un extraño?, ¿qué es el cariño?, ¿qué es el amor?, ¿qué es la amistad? Hacia los cinco años, según el autor, los niños comprenden la amistad y su dimensión moral de la misma manera que los adultos. Enseñar a los niños cuando no pueden confiar en otra persona y a mostrar cuando se siente incómodo con alguna muestra de afecto, que puede no serlo. Evitar que los niños vivan situaciones de acoso o de abuso y que no digan nada o incluso las consideren parte de lo normal, aunque les desagraden. Ejercicios del programa Filosofía para niños: ¿Nuestro cuerpo nos pertenece? Partes de vosotros mismos. ¿Qué es lo que hace que seáis vosotros mismos?


Los temas más delicados

CAPITULO 12. Las creencias

Cuando los niños hacen preguntas sobre temas espirituales o trascendentes es recomendable darles explicaciones que les conforten, dejando entrever las dudas o incertidumbres que cada uno tenga. Desde los tres años se les pueden dar explicaciones más detalladas y hablar sobre las creencias de las personas, que pueden ser diferentes de las nuestras. Dentro del juicio moral es importante que tengan cabida las dudas y las incertidumbres, los pensadores y los científicos tienen dudas y así avanza el conocimiento humano. Ejercicios.