Y el cerebro creo al hombre 

Ed. Destino, 2010
Nº de páginas: 0

Resumen y traducción: J.A. Marina
 

COMENTARIO


INDICE

CAPITULO 1. Despertar

Este libro trata de dos cuestiones. ¿Cómo construye el cerebro una mente?¿Cómo hace que esa mente sea consciente? Me interesan los sentimientos y el sentimiento de “sí mismo (self)”. “Creo que la conciencia surge cuando se le añade un proceso como el sí mismo” (25) “La simple presencia de imágenes organizadas que fluyen en una corriente mental produce una mente, pero si no se le añade algún proceso complementario, la mente se mantiene inconsciente. Y en esa mente inconsciente lo que se echa en falta es el sí mismo. Aquello que el cerebro precisa para hacerse consciente es adquirir una nueva propiedad –la subjetividad. Es adueñarse de esa corriente. Se hace por pasos: (1) el proto-sí mismo y sus sentimientos primordiales (2) el sí mismo central orientado a la acción, (3) el sí mismo biográfico que incorpora las dimensiones social y espiritual.
Una mente cuyo acontecer no es presenciado por un sí mismo protagonista sigue siendo aún una mente. Sin embargo, dado que el sí mismo, de sus capacidades y límites. Los procesos de la mente preceden a los procesos de la conciencia de sí.
Para estudiar el problema se han adoptado tres puntos de vista (1) Introspectivo (2) el estudio de la conducta (3) el estudio del cerebro. Hace falta un cuarto: investigar los antecedentes del “sí mismo” y la conciencia en el pasado evolutivo. Para ver el surgimiento, en este orden, del comportamiento, de la mente y del sí mismo. Comenzamos con la hipótesis de que los acontecimientos mentales corresponden a ciertos tipos de acontecimientos cerebrales. Los estados mentales no necesitan de la subjetividad para existir, sino solo para ser conocidos por el propio sujeto.
“La mente surge cuando la actividad de los pequeños circuitos se organiza a través de grandes redes y comportan patrones momentáneos. Esos patrones representan cosas y acontecimientos que se hallan situados fuera del cerebro, ya sea en el cuerpo o en el mundo externo, pero alguno de estos patrones representa también el propio procesamiento que el cerebro lleva a cabo de otros patrones. El término “mapa” se aplica a todos esos patrones de representación”(40)
El análisis se da en dos niveles: los procesos mentales y los procesos del sí mismo.
Ideas principales:
1.- El cuerpo es fundamento de la mente consciente.
2.- El cuerpo y el cerebro se adhieren. El cerebro y el cuerpo están inextricablemente unidos. El cerebro recibe continuamente señales del cuerpo y el cuerpo recibe señales del cerebro. A causa de esta configuración, las estructuras del proto-si-mismo tienen una relación directa y privilegiada con el cuerpo. Señalar una frontera bien definida entre cuerpo y cerebro es problemático.
3.- Los primeros productos del proto-sí- mismo son los sentimientos primordiales, presentes siempre que estamos despiertos. Tienen su origen en el tronco encefálico, no en la corteza. Todos los sentimientos de una emoción son variaciones sobre los sentimientos primordiales.
4.- Hay una génesis del sí mismo en varias etapas: (1) sentimiento primordial (2) sujeto de acción (3) conciencia autobiográfica.
5.- La mente consciente es resultado de muchas zonas cerebrales. Es como una sinfonía, con la peculiaridad de que no hay director al comienzo, sino que “es el concierto el que ha creado al director –el sujeto o el sí mismo- y no al revés” (50)
6.- Los logros de la conciencia son la gestión y el cuidado eficiente de la vida. “La conciencia surge dentro de la historia de la regulación biológica, que es un proceso dinámico conocido con el nombre de homeostasis y que, dicho de manera sucinta, se inicia ya en criaturas vivas unicelulares”(52)
7.- La homeostasis biológica se prolonga con la homeostasis cultural. “Los sistemas de justicia, las organizaciones políticas y económicas, las artes, la medicina y la tecnología son resultados de nuevos dispositivos de regulación” (54) La interacción entre estas dos clases de homeostasis no se circunscriben a cada individuo. Cada día aumenta el número de pruebas que indican que a lo largo de múltiples generaciones los avances culturales ocasionan cambios en el genoma” (55).
8.- Ver la mente consciente desde la óptica de la evolución contribuye a naturalizarla y a presentarla como el resultado de una serie de progresiones graduales en la complejidad del lenguaje biológico.
¿Para qué sirven estos estudios? ”Dilucidar los procesos mentales, tanto los conscientes como lo inconscientes, acrecienta la posibilidad de fortalecer y consolidad nuestras facultades de deliberación. Llegará el momento en que la cuestión de la responsabilidad humana tome en consideración la ciencia en evolución de la conciencia. Por ejemplo, ¿la globalización progresiva de la conciencia humana que ha ocasionado la revolución digital va a mantener y a reafirmar los objetivos y principios de la homeostasis básica, tal como lo hace la homeostasis sociocultural, o se separará, para bien o para mal, de su cordón umbilical evolutivo?”(57)
Situar la construcción de la mente humana en la historia de la biología y la cultura, abre el camino que lleva a reconciliar el humanismo tradicional con la ciencia moderna.
¿Importa para nuestras vidas saber cómo funciona el cerebro? Creo que sí importa, y mucho, tanto más si aparte de conocer lo que actualmente somos, nos preocupamos por aquello que podemos llegar a ser” (59)


CAPITULO 2. De la regulación de la vida al valor biológico

Mucho antes de que las criaturas vivas tuvieran mentes, o incluso cerebros, desplegaron comportamientos eficientes y adaptativos que a todos los efectos se asemejan a los que surgen en criaturas que tienen mentes conscientes. En los albores de la vida, los protozoos podían vivir como organismos independientes. Se unieron para formar las bacterias. Apareció una arquitectura biológica constante: las células constituyen tejidos, los tejidos órganos, los órganos sistemas. Incluso las células individuales tienen una determinación decisiva o poderosa a mantenerse con vida durante tanto tiempo como los genes en el interior de su microscópico núcleo les ordenaran hacerlo. En cierto sentido pueden aplicárseles los conceptos de deseo y voluntad. “Por extraño que pueda parecernos, la necesidad y todo lo que es preciso para implementarla PRECEDEN al conocimiento explícito y la deliberación con respecto a las condiciones de la vida” (67) La mente consciente se ha limitado a hacer cognoscible este know how, este saber de qué forma gestionar la vida. “una de las ideas conductoras de este libro es que la mente humana consciente ha hecho que la evolución tome un rumbo nuevo, precisamente porque nos ha facilitado la posibilidad de elegir, al haber hecho una regulación sociocultural relativamente flexible que nos permite dejar atrás la compleja organización social que, por ejemplo, representan los insectos sociales” (68)
Las neuronas tienen un papel esencial en la organización de los organismos complejos. Les diferencia una función: la capacidad de producir señales electroquímicas susceptibles de cambiar el estado de otras células. Las neuronas no inventaron las señales eléctricas. Los organismos unicelulares como, por ejemplo, los paramecios, también producen señales de este tipo y las utilizan para guiar su comportamiento. Las neuronas en cambio las utilizan para influir en otras celular (1) las otras neuronas, (2) Las células del sistema endocrino, (3) las células de las fibras musculares. Pero hay otra diferencia estratégica. Las neuronas existen en beneficio de todas las demás células corporales.
¿Cómo se introdujo en la vida la homeostasis? En el nivel de las redes de genes, la fuente primitiva del valor consistiría en una ordenación de la expresión génica que iba a redundar en la construcción de organismos “homeostáticamente competentes”- Para eso no bastaba con corregir los desequilibrios homeostáticos, por eso aparecieron dispositivos que permitían a los organismos anticipar los desequilibrios y que los motivaban a explorar entornos que era probable que ofrecieses soluciones” (81)
¿Qué entendemos por valor biológico? Resulta imprescindible para comprender la evolución del cerebro. La neurociencia ha estudiado los sistemas de recompensa y castigo, que están relacionados con el valor. Pero ¿Dónde se halla el motor de los sistemas de valores?¿Cuál es la forma biológica primitiva del valor?¿De dónde proviene el ímpetu? Esta ligado con la supervivencia y el bienestar.
La aparición del movimiento produjo unas necesidades especiales. Las células aun carentes de cerebro tuvieron que albergar un criterio de reacción, un conjunto en extremo simple de reglas conforme s las que tomar la “decisión de moverse” cuando se cumplieran ciertas condiciones” (90)
El diseño homeostático, presente en todas las criaturas de todos los niveles de complejidad, consiste precisamente en esto: una colección de directrices operativas que deben seguirse para que el organismo alcance sus metas. La esencia de esas líneas directrices es bastante sencilla: ”Si esto se presenta, entonces hacer aquello”(91) Para que cierta acción se lleve a cabo de manera expeditiva y correcta tiene que haber un incentivo tal que, en ciertas circunstancias, se pueda favorecer un tipo de reacciones sobre las otras. Las recompensas y castigos se administran basándose en el diseño de sistemas de criterios de reacción. No surgieron de una deliberación consciente.
Este mecanismo fue alcanzado la esfera consciente. Para que el cerebro pudiera medir el grado de necesidad, necesitaba (1) representación del estado actual del tejido correspondiente a la meta homeostática. (2) representación del estado deseable, (3) una sencilla comparación. Los agentes que intervienen en la orquestación de estos estados tisulares son las hormonas y los neuromoduladores.
Los cerebros comenzaron a utilizar indicios para predecir algo bueno. Se señalaría con la secreción de una molécula llamada dopamina y la oxitocina ; en cambio, una amenaza se marcaria con la hormona que secreta el cortisol o la prolactina. Los cerebros asimismo se hicieron capaces de utilizar un patrón de estímulos-por ejemplo, la repetición o la alteración de estímulos, para PREDECIR. Se conseguían así respuestas más diferenciadas y eficaces. La atraccio0n sexual tuvo la misma finalidad. Aparecieron sistemas más complejos que es lo que ahora conocemos como impulsos, motivaciones y emociones.
Los intervalos óptimos de la homeostasis se expresan como sensaciones agradable en la mente consciente, en tanto que los peligrosos se expresan como sensaciones no tan agradables. Nuestros sentimientos se encargan de la lectura consciente de nuestros estados corporales. Son el barómetro que mide la manera en que se gestiona la vida. La ventaja de la conciencia es que mejora la regulación de la vida en entornos que son cada vez más complejos. La mayor parte de la actividad reguladora en el organismo humano se realiza de modo inconsciente, y es bueno que así sea. No creo que nadie desee en serio gestionar de forma consciente su sistema endocrino o inmunitario, porque no habría forma de controlar con la celeridad suficiente las oscilaciones caóticas que experimentan. Sería como pretender que un avión moderno volara manualmente. Cuando los cerebros humanos empezaron a fraguar una mente consciente, nos alejamos de la simple regulación centrada en la supervivencia del organismo para acercarnos a una regulación progresivamente más deliberada, que entonces no solo se dedicó a buscar la supervivencia, sino ciertas variedades de bienestar. Repitieron la regulación de la vida mediante una serie de instrumentos culturales: el intercambio económico, las creencias religiosas, las convenciones sociales, etc.


CAPITULO 3. Crear mapas y elaborar imágenes

El rasgo distintivo de los cerebros es su asombrosa habilidad para crear mapas. Cuando el cerebro genera mapas, se INFORMA A SI MISMO. Puede utilizar esa información de manera no consciente para guiar la conducta motora. Pero cuando los cerebros crean mapas, están creando también imágenes, la principal divisa de nuestra mente La conciencia nos permite percibir mapas como imágenes, manipular esas imágenes y aplicarles el razonamiento. Aparecen en la INTEGRACION. La acción y los mapas, los movimientos y la mente forman parte de un ciclo interminable. Como ha dicho Roberto Llinás, el origen de la mente está en el control cerebral del movimiento organizado. Los mapas no son una mera copia, no es una transferencia pasiva desde el exterior al interior. El ensamblaje que los sentidos hacen aparecer supone una intervención activa ofrecida desde el interior del cerebro que se halla disponible desde edades tempranas del desarrollo, dada la pérdida de aceptación de la idea de hacer del cerebro una tabla rasa. (Damasio llama “imagen” a un patrón mental, y “mapa” a un “patrón neural que ocurre en el cerebro. La mente merece su propia descripción). Los mapas cerebrales son cambiantes. Al parecer los patrones de actividad en cortezas cerebrales sensoriales de los seres humanos se corresponden de una forma particular con una cierta clase de objeto.
La mente es la impresionante consecuencia de la incesante y dinámica elaboración de mapas en el cerebro. La jerarquización de los mapas no se hace por orden de llegada, sino por su importancia para nuestros fines. Las mentes pueden ser conscientes o inconscientes. Las imágenes siguen siendo formadas, tanto a través de la percepción como del recuerdo, aunque no seamos conscientes de ellas. Muchas imágenes nunca consiguen los favores de la conciencia y no son ni oídas ni vistas directamente en la mente consciente. Y sin embargo en muchos casos esos tipos de imágenes son capaces de influir en nuestro pensamiento y acciones. Un proceso mental rico relacionado con el razonamiento y el pensamiento creativo se puede desarrollar mientras somos conscientes de alguna otra cosa.
No todas las regiones cerebrales intervienen en la generación de mapas. Por ejemplo, no lo hace la medula espinal. Su pérdida acarrea muchos problemas, pero el cerebro mantiene su facultad de producir mapas. Tampoco el hipocampo, pero si la corteza. El estudio de niños que nacen sin corteza ha permitido comprobarlo. El proceso de selección de una mente es una empresa altamente selectiva. Debe haber una interconexión masiva entre las regiones, que permita la recursividad, es decir que entran otra vez en el circuito-. Tienen además que actuar sincrónicamente. Regiones separadas de la corteza visual intervenían en el procesamiento de un mismo objeto presentando una actividad sincronizada en la banda de 40 hercios. Los mapas posiblemente se ensambla de esta manera.


CAPITULO 4. El cuerpo en la mente

Los cerebros complejos elaboran de manera natural con mayor o menos detalle mapas explícitos de las estructuras que componen el cuerpo propiamente dicho. El referente del cerebro es el cuerpo, del que hace mapas muy detallados, entre los que están los de los terminales sensoriales”. La representación del mundo exterior al cuerpo sólo puede entrar en el cerebro a través del propio cuerpo, a saber, a través de su superficie. La mente solo puede conocer el exterior a partir del cerebro, pero el cerebro solo puede conocerlo a través del cuerpo. Además, estos mapas van a permitir crear la identidad reflexiva. El cuerpo es más que un objeto, es el objeto central de la elaboración de mapas. El cerebro es, por supuesto, una parte del cuerpo, pero es una parte especial y conviene distinguirlos. Para comunicarse con el cerebro, el cuerpo utiliza señales tanto químicas como neuronales. El cerebro puede hacer algo más que elaborar mapas de los estados que ocurren en realidad. Puede también transformar los estados corporales y, de una manera aún más asombrosas, SIMULAR estados corporales que aún no han ocurrido
La comunicación cuerpo-cerebro se efectúa en los dos sentidos, pero no simétricamente. Las señales aferentes que van del cuerpo al cerebro, tanto químicas como neuronales, permiten que el cerebro cree y mantenga actualizado su documental multimedia sobre el cuerpo y permite al cuerpo alertar al cerebro de importantes cambios que se producen en su estructura y estado. Las ordenes que van del cerebro al cuerpo, tanto si son químicas como neuronales, consisten en ordenes destinadas a cambiar el cuerpo.
El cuerpo, todo el sistema muscular y visceral, envía información detallada al cerebro acerca de su estado y de sus movimientos (interocepción). Además de su aspecto cuantitativo, tienen un aspecto cualitativo. “El estado del cuerpo se percibe como cierta variación de placer o dolor, de relajación o tensión: puede haber una sensación de vigor o de lasitud, de ligereza física o de pesadez, la sensación de fluir sin impedimento o de encontrar resistencia, de entusiasmo o de desaliento. Esta cualidad probablemente viene a ser añadida por ciertos núcleos cerebrales. Además, las regiones que reciben las señales que van del cuerpo al cerebro responden, a su vez, alterando el estado actual del cuerpo. Me imagino que estas respuestas son las que inician el bucle bidireccional tenso y resonante entre los estados corporales y los estados cerebrales. Por ejemplo, la sensación de dolor producida por una herida desencadena respuestas múltiples en el cuerpo.
Es un hecho probado que en el cerebro se elaboran continuamente mapas el cuerpo y de la mayoría de sus aspectos, y que una cantidad variable, pero considerable, de la información relativa entra en la mente consciente. Pero esto no es la única red que enlaza el cuerpo y el cerebro. En torno a 1990, propuse que en ciertas circunstancias –por ejemplo, cuidado una emoción se pone en movimiento- el cerebro construye rápidamente mapas del cuerpo comparables a los que produciría si el cuerpo hubiera realmente cambiado a causa de esa emoción. El cerebro simula dentro de las regiones somato-sensoriales ciertos estados corporales como si en realidad como si en realidad ocurrieran. Esta simulación anticipada es muy útil, como lo demuestra el estudio de las “copias eferentes”.” La copia eferente es lo que permite que las estructuras motoras que están a punto de ordenar la ejecución de ciertos movimientos, informen a las estructuras visuales de las posibles consecuencias de ese movimiento en términos de desplazamiento espacial. Por ejemplo, cuando nuestros ojos están a punto de moverse hacia un objeto situado en la periferia de nuestro campo de visión, la región visual del cerebro es alertada del inminente movimiento y está preparada para suavizar la transición al nuevo objeto sin generar borrosidad. Por ejemplo, las neuronas espejo actuarían de esa manea. “Si un cerebro complejo puede simular el estado corporal de otro, se supone que también sería capaz ante todo de simular sus propios estados corporales.
Las neuronas espejo nos permiten comprender los movimientos de otro. Es un sistema que probablemente evoluciono a partir de un bucle de simulación corporal anterior. El hecho de que el cuerpo de un organismo dado pueda representarse en el cerebro es esencial para que se cree una identidad reflexiva.
El cuerpo vivo es el lugar central. La regulación de la vida es la necesidad y la motivación. La elaboración de mapas cerebrales es el activador, el motor que transforma la regulación ordinaria de la vida en una regulación dotada de una mente y, con el tiempo, la transforma en una regulación consciente (171)


CAPITULO 5. Emociones y sentimientos

Tratar las emociones comporta investigar los dispositivos en extremo diversos que intervienen en la regulación de la vida, presentes en los cerebros pero inspirados por principios y metas que anteceden a la existencia de cerebros y que, en general, operan de manera automática y en cierto modo a ciegas, hasta que empiezan a ser conocidos por las mentes conscientes en forma de sentimientos. Emoción y sentimiento son procesos distintos. “Las emociones son programas complejos de acciones, en amplia medida automáticos, confeccionados por la evolución. Las acciones se complementan con un programa cognitivo que incluso ciertas ideas y modos de cognición, pero el mundo de las emociones es en amplia medida el mundo de acciones que se llevan a cabo en nuestros cuerpos, desde las expresiones faciales y las posturas hasta los cambios en las vísceras y el medio interno. Las sensaciones que sentimos de las emociones, por otro lado, son percepciones mixtas de lo que sucede en nuestro cuerpo y mente cuando manifiestan emociones.
Las emociones funcionan haciendo que las imágenes procesadas en el cerebro pongan en acción una serie de regiones desencadenantes de las emociones, por ejemplo, la amígdala o regiones concretas de la corteza del lóbulo frontal. Impulsos y motivaciones son los constituyentes más simples de la emoción y por eso la alegría o la tristeza que sentimos altera el estado de nuestros impulsos y motivaciones, haciendo que cambie de inmediato la propia combinación de apetitos y deseos.
El estímulo emocionalmente competente es como una llave que encaja en una cerradura. Activa una región emocional (o varias en el caso de emociones agridulces) Es un comportamiento parecido al que se da en el sistema inmunológica. Los glóbulos blancos tienen una gran cantidad de anticuerpos. Cuando un antígeno entra en el torrente sanguíneo acaba acoplándose al correspondiente anticuerpo.
Los sentimientos de la emoción son, en primer lugar, percepciones compuestas de un estado particular del cuerpo, en el curso de una emoción real o simulada; y, en segundo lugar, son un estado de recursos cognitivos alterados y un despliegue de ciertos guiones mentales. En nuestra mente, estas percepciones se hallan conectadas al objeto que las causa. Todos los sentimientos de emoción contienen una variación sobre el tema de los sentimientos primordiales.
La ínsula tiene importancia en la generación de sentimientos (especialmente el de asco), y también la corteza cingulada , que tiende a activarse de manera paralela a la ínsula. También intervienen dos regiones subcorticales: el núcleo del tracto solitario y el núcleo parabraquial.
¿Cómo sentimos una emoción? Tres vías: (1) Tener una emoción que modifica el cuerpo, que a su vez informa al cerebro. (2) entran en juego la capacidad de simular un cambio corporal (3) alterar la transmisión de las señales corporales al cerebro (sustancias psicótropas internas o externas). Desde que un estímulo es procesado visualmente hasta que los sujetos notificaron por primera vez sentimientos transcurrieron quinientas milésimas de segundo. Es mucho porque una neurona puede activarse en unas 5 milésimas de segundo. Pero en términos de mente consciente no lo es, porque tardamos doscientas milésimas en percibir una pauta y ochocientas en procesar un concepto.
Las emociones no son objeto de aprendizaje, son automáticas, establecidas por el genoma. Pero a pesar de ello son educables. Los estímulos emocionalmente competentes cambian de una persona a otra y de una cultura a otra.


CAPITULO 6. Una arquitectura para la memoria

Aquello a que normalmente nos referimos como el recuerdo de un objeto es el recuerdo compuesto de las actividades sensoriales y motoras relacionadas con la interacción entre el organismo y el objeto a lo largo de cierto periodo de tiempo. No tenemos recuerdos de un objeto aislado. El cerebro retiene un recuerdo de lo que sucedió durante una interacción, y la interacción incluye, cosa importante, nuestro propio pasado, y a menudo el pasado de nuestra especie biológica y el de nuestra cultura. El hecho de que percibamos activamente, y no por medio de una receptividad pasiva, es el secreto que subyace al efecto Proust.
– El desarrollo biológico de la capacidad de elaboración de mapas y su directa consecuencia - las imágenes y las mentes- marcan una transición en la evolución que no ha sido suficientemente señalada. Antes de hacer mapas podrían haber existido “disposiciones”. Si recibes un golpe haz esto. Cuando fueron capaces de elaborar mapas, los organismos fueron más allá de las respuestas de formulario y pasaron a responder basándose en la información más rica entonces disponible en los mapas. Mejoró la calidad de la gestión. Ambos mecanismos (disposiciones y mapas) permanecieron y trabajaron sinérgicamente. El cerebro puede mantener tantos recuerdos, porque tiene “una ágil formula de reconstrucción, y utilizamos la maquinaria existente de la percepción para volver a montarlas”. (213) Crea ficheros de memoria de los mapas sensoriales y luego reproduce una aproximación de su contenido original. Ese proceso es lo que conocemos con el nombre de recuerdo.
¿Dónde se reconstruyen las imágenes de manera que podamos examinarlas en nuestra fantasía? Hay una gradación en el recuerdo, de mayor a menor concreción (episódico a semántico) Los mapas se pueden grabar en forma de disposiciones. Se pueden utilizar las disposiciones para reconstruir los mapas en las cortezas sensoriales iniciales, e el formato en que fueron experimentadas. Los conjuntos de células situadas en los niveles superiores de las jerarquías de procesamiento no contendría representaciones explícitas de los mapas relativos a objetos y acontecimientos, sino que, más bien, esos conjuntos contendrían un know how, es decir, disposiciones para la reconstrucción eventual de representaciones explícitas cuando fuera necesario.
El espacio disposicional es aquel en el que las disposiciones detentan la base de conocimiento así como los dispositivos para la reconstrucción de ese conocimiento en el recuerdo. El espacio disposicional es la fuente de las imágenes que se forman en el proceso de imaginación y razonamiento, y se utiliza también para generar movimiento, Cuando los circuitos disposicionales se activan, emiten señales a otros circuitos, dando lugar a que se generen imágenes o acciones. Los contenidos presentes en el espacio de imágenes son explícitos, mientras que los contenidos del espacio disposicional son implícitos podemos acceder a los contenidos de las imágenes de manera consciente pero nunca accedemos directamente a los contenidos de las disposiciones. (225) Nuestra base de conocimiento es implícita, encubierta e inconsciente. “Las disposiciones no son palabras, son registros abstractos de potencialidades, las palabra so los signos susceptibles de designar cualquier entidad, acontecimiento o relación, así como las reglas promedio de las cuales unimos las palabras y los signos, la gramática de un lenguaje, existen también como disposiciones antes de cobrar vida como imágenes o actos, como en el habla o en el lenguaje de signos”


CAPITULO 7. La conciencia observada

La conciencia es un estado mental al que se le ha añadido un proceso en que uno se siente a sí mismo. Los estados mentales conscientes manejan necesariamente un conocimiento basado en diferentes materiales sensoriales y manifiestan propiedades cualitativas variadas para las diferentes corrientes sensoriales, Los estados mentales conscientes son sentidos.(243) No se trata de estados de vigilia, porque conciencia y vigilia no son lo mismo. Los sueños son un modo de conciencia, y en cambio puede haber vigilia sin conciencia, como en los casos de afección neurológica que llamamos estados vegetativos. Los estudios de Adrian Owen mostraron que un cerebro en estado vegetativo muestra patrones de actividad congruentes con las preguntas que el médico le hacía. Incluso en ausencia de todos los signos conductuales de conciencia, podía haber signos de la clase de actividad cerebral que se suele considerar correlativa de los procesos mentales. Algo parecido ocurre en ciertas crisis epilépticas. El paciente está despierto, pero sufre una ausencia de conciencia.
“Este tipo de casos proporcionan una prueba convincente, tal vez la única definitiva, de una discontinuidad entre, por un lado, dos funciones que siguen estando disponibles, la mente y la vigilia, y del otro, la función del “sí mismo”, que desde cualquier punto de vista no era accesible.(253) La vigilia y la mente no son “cosas” que se rijan por la ley de todo o nada. El sí mismo no es una cosa, sino un proceso dinámico que durante la mayor parte de nuestras horas de vigilia se mantiene en niveles bastante estables, pero que se halla sujeto a variaciones, grandes y pequeñas durante ese periodo, sobre todo en los tramos finales de la vigilia. La conciencia fluctúa. Hay una escala de “intensidad” de la conciencia. No es lo mismo cuando estamos a punto de dormirnos que cuando participamos en un intenso debate que reclama sagacidad y atención a los detalles que afloran sin cesar. Pero hay un segundo criterio con el que podemos evaluar la conciencia y que tiene que ver con el campo de la acción. A veces nos encontramos sosegadamente identificados con nosotros mismos, en otras, por ejemplo, cuando estamos agitados por preocupaciones y prisas, hay una conciencia extendida a muchas cosas. A la conciencia de mínimo alcance la he llamado “conciencia central”, es la conciencia centrada en el aquí y ahora. A la conciencia de gran alcance le he dado el nombre de conciencia autobiográfica o extendida. Tampoco son categorías rígidas, pero distinguirlas tiene una utilidad: nos permite proponer que hay manifestaciones diferentes en la escala de la conciencia, desde el animal al hombre.
La conciencia central no necesita del lenguaje, y debió de haber precedido al lenguaje, lógicamente en las especies no humanas, pero también en la humana. En efecto, el lenguaje probablemente no hubiera evolucionado ni siquiera en individuos desprovistos de esta básica concien cia central. ¿Para que iban a necesitarlo? Al contrario, en los niveles más elevados de la escala, la conciencia autobiográfica depende exhaustivamente del lenguaje” (264)
Para comprender lo que es la conciencia debemos conocer la magnitud de lo que hubo antes, es decir, de lo que seres vivos con cerebros normales y mentes era capaces de hacer antes de que su especie llegara a tener conciencia. Hay un gran inconsciente que está formado por dos componentes: uno activo, el que constituyen todas las imágenes que se forman sobre cada tema y cada matiz, imágenes que posiblemente no pueden competir con éxito por los favores del sí mismo y por ello permanecen en gran medida desconocidas, y un componente latente, constituido por el repositorio de archivos y registros codificados a partir de los cuales se pueden formar imágenes explícitas”(265) Influyen varios factores: (1) EL cerebro produce constantemente una cantidad sobreabundante de imágenes. (2) El cerebro tiende en gran medida a organizar esta abundancia de material dándole cierto tipo de estructura narrativa coherente en la que a ciertas acciones se les otorga el papel de causas de ciertos efectos. Esto precisa de la selección de la imágenes correctas y su ordenación en una hilera de unidades de tiempo y en cuadres espaciales. No es una tarea fácil dado que, desde la perspectiva de su dueño, no todas las imágenes son del mismo tipo. Algunas están mas relacionadas que otras con las propias necesidades y, por ello, las acompañan sentimientos diferentes. Las imágenes son valoradas de manera variada. Dicho sea de paso, cuando dio que “el cerebro tiende a organizar”, y no “el sí mismo organiza”. Lo hago a propósito. En ciertas ocasiones la edición procede de forma natural con u mínimo control autoimpuesto. Que esa edición, en tales ocasiones, tenga éxito, depende de lo “bien” que nuestro sí mismo maduro haya “educado” a nuestros procesos no conscientes”(266). (3) Solo un reducido número de imágenes puede mostrarse claramente en un momento determinado, debido al escaso espacio de elaboración de imágenes. En la generación de la era digital que ha crecido realizando multitareas, están subiendo los limites superiores de atención en el cerebro humano. Lo cual es posible que cambie ciertos aspectos de la conciencia en un futuro no muy lejano, si es que no lo ha hecho ya. El hecho de romper la invisible barrera de la atención tiene ventajas evidentes, y las capacidades asociativas que ha generado la multitarea constituyen una ventaja tremenda, aunque habrá que hacer frente a algunos costes en término de aprendizaje, consolidación de la memoria y emociones. Y lo cierto es que no tenemos ni idea de cuáles pueden ser estos costes” (267)
Tal vez la selección de imágenes se hiciera antes de que la conciencia existiera, aprovechando lo que estaba mas relacionado con las necesidades. La intensidad de la emoción se utiliza para marcar la importancia relativa de la imagen. La hipótesis del marcador somático ofrece un mecanismo para el modo en que el cerebro realizaría una selección de las imágenes según su valor y cómo esa selección se traduciría en continuidades editadas de imágenes.(268)
Con anterioridad a la aparición del “si mismo” y de la conciencia, los organismos estuvieron perfeccionando una máquina de regulación biológica sobre la que se acabó construyendo la conciencia. “Antes de la conciencia, la regulación de la vida era totalmente automática, y después de la aparición de la conciencia, la regulación de la vida conservó un automatismo, pero de manera paulatina quedó bajo el influjo de deliberaciones orientadas por el sí mismo. De ahí que los fundamentos de los procesos de a conciencia sean los procesos inconscientes que se encargan de la regulación de la vida; las disposiciones ciegas que regulan las funciones metabólicas y se hallan en los núcleos del tronco encefálico y del hipotálamo; las disposiciones que se encargan de transmitir castigos y gratificaciones y que promueven impulsos, motivaciones y emociones; y el dispositivo que procesa los mapas y se encarga de elaborar imágenes en la percepción y en el recuerdo, y que puede seleccionar y editar esta clase de imágenes. La conciencia es una recién llegada en la gestión de la vida. (271).


CAPITULO 8. La construcción de una mente consciente

No hay un único dispositivo que la explique. Es un proceso que se formó a lo largo de millones de años. Plantearé una hipótesis en dos pasos:
1.- El cerebro construye la conciencia generando para ello la formación de un sí mismo (self) en una mente despierta. Este proceso de subjetivación, en lo esencial, centra y focaliza la mente en el organismo material que habita. Si bien el estado de vigilia y de mente son componentes indispensables de la conciencia, el sí mismo, el sentido de ser uno mismo, es su elemento distintivo.
2- El sí mismo se forma de manera escalonada. La primera etapa (proto-si-mismo) es una descripción neuronal de los aspectos relativamente estables del organismo. Los principales productos del proto sí-mismo son las sensaciones espontáneas del cuerpo vivo (sentimientos primordiales)
El segundo estadio : el sí mismo central. Cuando el proto-si-mismo es modificado a través de una interacción entre el organismo y un objeto, y cuando, en consecuencia, las imágenes del objeto son también modificadas, se genera el pulso del sí mismo central. Las imágenes modificadas del objeto y del organismo se enlazan en un patrón coherente.
Tercer estadio: el sí mismo autobiográfico. Surge cuando los objetos de la propia biografía generan pulsos de un si mismo central que con posterioridad son vinculados de manera momentánea en un patrón coherente a gran escala.
Los ingredientes de una mente consciente. (1) Las imágenes y la vigilia. Todos los aspectos de la conciencia se forjan con imágenes, pero no todas son de la misma clase. Unas describen los objetos, otras el propio organismo. Todas las imágenes tienen ligar en un espacio de trabajo formado por varias regiones sensoriales. (2) El proto-si-mismo es el trampolín que se requiere para la formación del sentido de sí que emerge en la conciencia central de sí. Son mapas que producen sentimientos primordiales y que se hallan espontáneamente presentes en el cerebro despierto normal (3) Mapas maestros del organismo que describen el esquema del cuerpo entero con sus principales componentes. (4) Mapas de los portales sensoriales. Mientras los mapas que representan objetos cambian, los que representan la interioridad permanecen bastante estables. (5) construir el si mismo central. El cerebro tiene que introducir en la mente algo que no estaba: un protagonista. El si mismo central se crea al enlazar el proto-si-mismo modificado con el objeto causante de la modificación, un objeto que entonces aparece marcado con el sello distinto del sentimiento y realzado por la atención (309)


CAPITULO 9. El sí mismo autobiográfico

Los sí mismos autobiográficos son autobiografías hechas conscientes. Se basan en el campo de acción de la propia historia memorizada. Mientras que el si mismo central está siempre en línea, el autobiográfico lleva una doble vida. Puede ser público o latente. Pueden ser reevaluadas y reelaboradas. Esta labor de construcción y reconstrucción se produce en amplia medida en un procesamiento no consciente y por lo que sabemos puede suceder incluso en sueños. En su realización se sirven de la arquitectura de convergencia divergencia a fin de convertir las imágenes codificadas en que se hallan contenida en el espacio disposicional en imágenes explicitas en el espacio de imágenes. Como hay tantos registros no necesitamos recordarlos todos Como construye el cerebro? “En primer lugar, conjuntos sustanciosos de recuerdos biográficos definitorios tienen que agruparse de tal modo que cada uno pueda ser fácilmente tratado como un objeto individual. Cada uno de esos objetos puede modificar su propio porto si mismo y producir su pulso de sí mismo central, con los respectivos sentimientos de conocer y la consiguiente preeminencia del objeto que lleva consigo a remolque. En segundo lugar, dado que los objetos de nuestra biografía son tan numerosos, el cerebro necesita dispositivos capaces de coordinar la evocación de recuerdos, entregarlos al proto- si- mismo para la necesaria interacción y retener los resultados de la interacción en un patrón coherente relacionado con los objetos causantes. Desde el punto de vista neural, el proceso de coordinación resulta complicado por el hecho de que las imágenes que constituyen una biografía se implementan en gran parte en los espacios de imágenes situados en la corteza cerebral, y no obstante, para que sean conscientes esas mismas imágenes tienen que interactuar con la maquinaria del proto-sí- mismo que se halla instalada en el tronco cefálico Parece que construir un si mismo biográfico depende de dos mecanismos combinados. El primero es subsidiario del sí mismo central, y garantiza que cada conjunto biográfico sea tratado como un objeto y se haga consciente en un pulso de sí mismo central. El segundo lleva a cabo una operación de coordinación Que incluye los siguientes pasos: (1) Ciertos contenidos son evocados a partir de la memoria y presentados como imágenes, (2) Las imágenes pueden interactuar de una manera ordenada con otro sistema en algún otros lugar del cerebro: el proto- si -mismo (3) Los resultados de la interacción se mantienen coherentemente durante una cierta ventana de tiempo. Son organizadores espontáneos de un proceso. La coordinación no la dirige un misterioso agente exterior al cerebro sino una serie de factores naturales como el orden de introducción de los contenidos y el valor acordado a ellos. Consideremos que cualquier imagen que ha de ser procesada por el cerebro es valorada automáticamente y marcada con un valor en un proceso basado en las disposiciones originales del cerebro (sistema de valores biológicos), así como en las disposiciones que son adquiridas por medio del aprendizaje que se prolonga a lo largo de toda la vida.
Hay varios candidatos a funcionar como coordinadores. El tálamo es una presencia inamovible en cualquier examen de la base neural de la conciencia. El estudio de las cortezas posteromediales ha sido fructífero. El estudio de la anestesia ha servido para analizar las áreas relacionadas con la conciencia. La corteza posteromedial es afectada. También en el sueño profundo de ondas lentas disminuye su actividad, pero aumento un poco en el sueño REM, sin llegar al nivel de la vigilia.


CAPITULO 10. Hacia una visión de conjunto

Considero que la neurología de la conciencia se halla organizada alrededor de estructuras del cerebro que intervienen en la generación de la triada rectora formada por el estado de vigilia, la mente y el sí mismo. Si bien intervienen principalmente tres importantes divisiones anatómicas –el tronco encefálico, el tálamo y la corteza- no hay un alineamiento entre cada región cerebral y cada función. Las tres intervienen en las tres.
El diseño básico del tronco encefálico humano se remonta a la época de los reptiles. Es el encargado de las regulaciones básicas de la vida, La corteza cerebral en cambio es más moderna. En ella no se duplican las estructuras vitales y por eso tienen que estar conectado el tronco y la corteza. El tálamo fue la solución. Es un casamentero de esa extraña pareja.
¿Cómo intervienen las neuronas? Se acepta que la activación de las neuronas unidas por sinapsis en el interior de circuitos microscópicos da lugar a fenómenos básicos de elaboración de la mente que denominamos “protofenómenos de cognición”. El hecho de aumentar ese tipo de fenómenos redunda en la elaboración de mapas. Y parte de esa colaboración depende de la sincronización de protofenómenos separados.
La neurología tiene que lidiar con el problema de los qualia..
Problema I: Los qualia se refieren a aquellas sensaciones sentidas que van necesariamente parejas a la experiencia subjetiva. Una sensación siempre va acompañada de emociones. El cerebro tiene regiones que producen emociones: “la célebre amígdala, una parte casi igualmente celebre de la corteza prefrontal que conocemos con el nombre de sector ventromedial, y una gama de núcleos en el cerebro anterior basal y en el tronco encefálico (383) La manera en que se desencadenan emociones es interesante: “La elaboración de imágenes puede enviar señales a cualquiera de las regiones que desencadenan emociones, de manera directa o después de haberla procesado. Si la configuración de las señales se adecúa al perfil al que una región configurada en sus conexiones para responder –es decir, si las señales asumen el papel de estímulo emocionalmente competente-, el resultado es que se desencadena una cascada de acontecimientos que se escenifican en otras partes del cerebro y, con posterioridad, en el propio cuerpo, daño lugar todo ello a una emoción. La lectura perceptiva de una emoción es un sentimiento.
El secreto que subyace a mi experiencia compuesta de este momento es la capacidad del cerebro para responder al mismo contenido en diferentes lugares y en paralelo De unas zonas obtengo el bienestar y de otras la información sobre el color del cielo. No es un misterio
Problema II: Si las experiencias subjetivas van acompañadas de sensaciones sentidas, ¿Cómo se entenderán los estados de esta sensaciones sentidas? ¿Por qué razón la construcción de mapas conceptuales, que son acontecimientos físicos y neuroquímicos, debería dar lugar a la sensación sentida de algo? Hay que comenzar con el sentimiento primordial. Los estados de sentimiento surgen primero de la actividad de unos pocos núcleos situados en el tronco encefálico. En el proceso de utilizar señales para regular la vida, la actividad de los núcleos transforma esas señales. La transformación, además, viene realzada porque las señales tienen lugar en un circuito en bucle, por medio del cual el cuerpo se comunica con el sistema nervioso central y este reacciona a los mensajes que le envía el cuerpo. Las señales no son separables de los estados del organismo en los que se originan. El conjunto constituye una unidad dinámica enlazada. El hecho de que las neuronas sean diferenciaciones de otras células vivas, a la vez distintas funcionalmente y orgánicamente similares, apoya esta idea, Las neuronas no son un mero chip que recibe señales del cuerpo. Las neuronas sensoriales son células corporales de una clase especializada que reciben señales de otras células corporales. Además, hay aspectos en la vida de las células que sugieren la presencia de precursores de una función como el “sentir”. Los organismos unicelulares son “sensibles” a las intrusiones amenazadoras, Así, por ejemplo, cuando se pincha a una ameba, esta se retrae y encoge al tiempo que se aparta del objeto punzante. Cuando se hace lo mismo con un paramecio, este se aleja nadando del objeto amenazante. No saben lo que hacen. Ni las neuronas tampoco. Rodolfo Llinás piensa que los sentimientos surgen de esta “sensibilidad” o “irritabilidad” de las neuronas.
¡Como encajan los qualia en el proceso de si mismo? Dado que redondean la construcción de la mente, ambos forman parte de los contenidos que conocemos como el proceso de formación del sí mismo, proceso que ilumina la construcción de la mente. Se hallan a caballo entre la mente y el sí mismo. El diseño neural que propicia los qualia proporciona al Un cerebro las percepciones sentidas, una sensación sentida de experiencia pura. Una vez que el proceso se le añade una protagonista, la experiencia, esta es reclamada por su nuevo dueño recién acuñado, la conciencia del sí mismo (393)


CAPITULO 11. Vivir una conciencia

La conciencia llegó, vió y venció. ¿Por qué? Aportó una amplia diversidad de ventajas evidentes, y otras que no lo son tanto, a la gestión de la vida. Las imágenes, cuando son procesadas en la mente consciente, aportan detalles acerca del entorno, y esos detalles sirven para aumentar la precisión de una respuesta. El sí mismo centra el proceso mental, imbuye de una motivación a la aventura de encontrar otros objetos y en la exploración del mundo exterior al cerebro infunde una preocupación por el principal problema al que se enfrenta el organismo: la regulación eficiente de la vida. Las ventajas están relacionadas con la planificación y la deliberación. Un ejemplo de esta capacidad evolutivamente original fue la de aplazar la recompensa. “Esta tendencia de la conciencia nos llevó a una gestión mas sutil de la homeostasis básica y, en última instancia, a los inicios de la homeostasis sociocultural.
Cualquier examen que se precie de las ventajas que la conciencia aporta debe tomar en consideración las pruebas, cada vez más convincentes, de que son los procesos inconscientes en muchas ocasiones los que controlan la realización de nuestros actos. Los experimentos de Libet, Wegner, Haggard mostraron que la impresión subjetiva de cuándo ha dado comienzo una acción pueden ser erróneas. Esto ha llevado a muchos a minimizar el valor del control consciente autodirigido, y la responsabilidad personal. No se puede poner en duda el control inconsciente del comportamiento individual, del que sacamos muchas ventajas, Pero “los procesos conscientes están, en una parte sustancial y de diversas maneras, sujetos a un control y a una orientación consciente. Dicho con otras palabra, hay dos tipos de control de las acciones, uno consciente y otro inconsciente, pero el control inconsciente puede ser configurado en parte por el control de la variedad consciente. La infancia y la adolescencia del ser humano duran el desmedido tiempo que duran porque se tarda mucho en formar y capacitar los procesos inconscientes de nuestro cerebro y en crear, dentro de ese espacio cerebral inconsciente, una forma de control que, de manera más o menos fiable, pueda actuar de acuerdo a metas e intenciones conscientes. Podemos describir esta lenta formación, tal como ha defendido de una manera convincente Patricia Churchland, como el proceso de transferencia de parte del control consciente a un servidor inconsciente, pero en todo caso no como una rendición, como una entrega del control consciente a las fuerzas inconscientes que, sin duda, pueden causar graves trastornos en el comportamiento humano.
La conciencia no se deprecia aporque existan procesos inconscientes, sino que, al contrario, amplía su campo de acción. La relación entre procesos conscientes e inconscientes es, al fin y al cabo, un ejemplo más de las extrañas formas de colaboración funcional que surgen a raíz de los procesos de coevolucion. La conciencia y el control directo de las acciones tuvieron forzosamente que surgir cuando las mentes no conscientes controlaban ya la acción y al hacerlo obtenían muy buenos resultados. La interacción cooperativa entre consciente e inconsciente se da en el comportamiento de los atletas, de los músicos, en el moral, todos funcionan con hábitos que han sido adquiridos por repetición. Lo que se entiende por deliberación consciente no es la dirección inmediata de los actos, sino la capacidad de elegir metas. “La deliberación consciente, bajo la dirección de un vigoroso sí mismo construido sobre una autobiografía organizada y una identidad definida, es una consecuencia fundamental de la conciencia, precisamente el tipo de logro que permite restar credibilidad a la noción de que la conciencia es un epifenómeno inútil. No podemos llevar el tipo de vida que llevamos sin una deliberación reflexiva y consciente. Sin embargo, ello no obsta para que los resultados de la deliberación consciente estén significativamente limitados por una gran colección de predisposiciones inconscientes, algunas de origen biológico, otras adquiridas a través de la cultura, y que sea también preciso afrontar la cuestión del control inconsciente de la acción. El ejercicio de la toma de decisiones va aguzándose hasta convertirse en una habilidad, con la ayuda del procesamiento mental inconsciente, que llamamos “inconsciente cognitivo”. Las decisiones conscientes comienzan con la reflexión, la simulación y puesta a prueba en la mente consciente. Sin embargo, la maquinaria de los apetitos y los deseos puede hacer que los componentes conscientes e inconscientes de este complejo y frágil dispositivo de deliberación y ejecución descarrilen, en cuyo caso apelamos a la prohibición, que puede no ser eficaz si previamente no hemos hecho una larga preparación consciente.
Ap Dijkssterhuis realizo un experimento sobre decisiones pensadas y espontaneas (sin tiempo para pensar) “Las decisiones que se habían tomado sin mediar ninguna deliberación consciente resultaron satisfactorias. Eso sugiere que los procesos inconscientes son capaces de cierto razonamiento lógico. El espacio inconsciente tiene unas capacidad mucho mayor que el consciente, ya que puede contener y manejar muchas variables que potencialmente ayudan a la mejor elección en una pequeña ventana de tiempo. (410) Otro asunto que puso de manifiesto este estudio es el tiempo necesario para tomar una decisión. Vale la pena aprovechar algunos atajos. Los registros emocionales son uno de ellos, y nuestro inconsciente cognitivo también. El experimento de Dijksterhuis viene a ilustrar la combinación de facultades conscientes e inconscientes. EL procesamiento inconsciente, por sí solo, no es suficiente. En estos experimentos, los procesos inconscientes realizan sin duda mucho trabajo, pero los sujetos se aprovechan de años de deliberación consciente, en cuyo transcurso han ejercitado y adiestrado repetidamente sus propios sucesos inconscientes. Además, mientras los procesos inconscientes se realicen con la debida diligencia, los sujetos permanecen plenamente conscientes. Los pacientes inconscientes, ya sea debido a los efectos de la anestesia o porque han entrado en coma, no toman decisiones en el mundo real, del mismo modo que tampoco disfrutan del sexo. Una vez mas la oportuna sinergia entre los niveles de lo implícito y lo explícito prevalece. Nos nutrimos del inconsciente cognitivo con bastante regularidad a lo largo del día, y discretamente le subcontratamos una serie de tareas a la habilidad de su competencia, entre otras cosas , la ejecución de respuestas. Cultivamos y ejercitamos nuestras habilidades detenidamente, con plena conciencia, pero luego dejamos que se escondan y pasen a las galerías subterráneas de nuestra mente, dejando libre el exiguo espacio de reflexión consciente.
Lo mas probable es que un proceso de razonamiento discurra inconscientemente por las galerías subterráneas de la mente y que ese razonamiento produzca resultados sin que ni siquiera llegue a conocerse los pasos intermedios. Pero con independencia de cual sea ese proceso, lo cierto es que se produce el equivalente de una intuición. Las pruebas que corroboran la existencia de un procedimiento inconsciente no han dejado de acumularse. “Los factores emocionales inconscientes son uno de los principales problemas a los que se enfrentan los votantes en las elecciones políticas y los miembros de un jurado. La reflexión y la reevaluación son esenciales. Explicar estos mecanismos nos permite comprender mejor nuestra responsabilidad.
Debemos hablar del inconsciente genómico, una de las fuerzas ocultas con las que rivaliza la deliberación consciente. El nombre hace referencia al colosal numero de instrucciones que, contenidas en nuestro genoma guían la construcción del organismo con los rasgos y caracteres de nuestro fenotipo, en lo relativo tanto al cuerpo como al cerebro y que como tales contribuyen al funcionamiento del organismo. La psicología los estudiaba con el nombre de impulsos, motivaciones, “El inconsciente genético participo en la configuración inicial de las artes, desde la música y la pintura hasta la poesía. Tuvo algo que ver con la temprana estructuración del espacio social y sexual, con las narraciones fundamentales de la religión. La asimetría cognitiva de la sexualidad en hombres y mujeres, muchos de cuyos parámetros se hallan grabados en nuestro genoma, acecha en muchos comportamientos. El inconsciente genómico es responsable de la uniformidad que caracteriza al repertorio del comportamiento humano.
Tenemos la sensación de que controlamos nuestro comportamiento. Dan Wegner describe la voluntad como “el marcador somático de una autoría personal, una emoción que autentifica al dueño de la acción como el sí mismo”. Un mayor control del arbitrio que rige el comportamiento humano sólo puede venir de la acumulación de conocimiento y de la con sideración de los hechos descubiertos.. Tenemos que ser conscientes del peculiar obstáculo al que se enfrentan las decisiones que tomamos de una manera conscientemente deliberada –el tener que acceder al inconsciente cognitivo para así penetrar en la maquinaria de la acción- y asimismo tenemos que agilizar esa influencia. En cuanto a lo primero, un modo de trasponer el obstáculo sería el intenso proceso de ensayo consciente de aquellos procedimientos y acciones que queremos que se realicen de manera inconsciente, es decir, un proceso de adiestramiento práctico repetido que conducirá a dominar una habilidad de ejecución, un programa de acción conscientemente compuesto y que actúa soterrado. Este mecanismo ha funcionado en los grandes adoctrinamiento políticos o religiosos, pero funciona en todos los registros cotidianos. “Nuestra insuficiente educación de los procesos inconscientes posiblemente explica, por ejemplo, por qué somos tantos los que no hacemos lo que deberíamos hacer en materia de dieta y ejercicio físico. Cabe decir lo mismo de una epidemia como la drogadicción. Sabemos que una de las razones por las que tantos individuos acaban siendo adictos a las drogas, y no digamos al alcohol, se halla estrechamente vinculada a las presiones de la homeostasis. A lo largo del día nos enfrentamos inevitablemente a frustraciones,. Ansiedades y dificultades que alejan la homeostasis del estado de equilibrio y, en consecuencia pueden hacer que nos sintamos mal. Uno de los efectos del consumo de drogas es que restaura rápidamente el equilibrio perdido, aunque de un modo pasajero ¿Cómo lo hacen? Cambiando la manera en que es sentida la imagen que el cerebro se forma en ese momento del cuerpo. El cerebro se imagina un organismo que función a con mayor soltura. El sufrimiento que correspondía a la imagen sentida antes se transforma en un placer pasajero. Eliminar esta engañosa situación exige un colosal esfuerzo. La demanda inconsciente de homeostasis tiene en su poder el control natural y solo puede ser contrarrestada por una poderosa y bien encaminada fuerza en sentido contrario. Spinoza dio la solución: una emoción que acarrea consecuencias negativas solo puede ser contrarrestada por otra emoción aún más fuerte. Y eso significa que tal vez limitarnos a encauzar el proceso inconsciente para que pueda rechazar ciertas cosas sin perder los buenos modales no es propiamente una solución. La mente consciente tiene que adiestrar el dispositivo inconsciente para que pueda soltar un contragolpe emocional.
En ningún tema la cooperación de lo consciente e inconsciente es mas importante que en lo relativo al comportamientos social. La civilización y en particular el aspecto de la civilización relacionado con la justicia, gira en torno a la idea de que los seres humanos poseemos una forma de conciencia que, por ejemplo, los animales no tienen. En general, las culturas han desarrollado sistemas de justicia que abordan las complejidades de la toma de decisiones desde el punto de vista del sentido común y aspiran a proteger a la sociedad. En la actualidad ha ido creciendo la preocupación de que los estudios y las pruebas que se han aportado acerca de la función cerebral puedan socavar la idea de responsabilidad. "El hecho de que simplemente todo el mundo con uso de razón y capacidad de juicio sea responsable de sus actos no significa que la neurobiología de la conciencia sea irrelevante para el proceso de la justicia, ni para el proceso de la educación, que es el encargado de preparar a los futuros adultos para que puedan llevar una existencia social adaptada. Al contrario, es preciso que abogados, jueces, legisladores, políticos y educadores conozcan la neurobiología de la conciencia y de la toma de decisiones. Es importante promover la redacción de leyes realistas y preparar a las futuras generaciones para que ejerzan un dominio responsable de sus actos.
Se puede considerar a la naturaleza como indiferente, despreocupada y desmesurada, pero la conciencia humana creo la posibilidad de poner en tela de juicio esa manera de proceder de la naturaleza. La aparición de la conciencia estuvo vinculada a cambios evolutivos en el cerebro, en el comportamiento y en la mente que, en última instancia, condujeron a la creación de la cultura, una novedad radical en la gran trayectoria de la historia natura. Permitió dar una respuesta rebelde. La mente rebelde no se desarrolló de forma repentina. Las mentes constituidas por mapas de diversas modalidades sensoriales fueron útiles para mejorar la regulación de la vida, pero inclusive cuando los mapas se transformaron en imágenes mentales que eran sentidas, no fueron independientes y menos aún rebeldes. Fue cuando las mentes añadieron un si mismo central a su repertorio, momento que marcó el verdadero comienzo de la conciencia, cuando hubo un gran cambio. Descubrir el momento en que el sí mismo se hizo protagonista de la mente yu empezó a generar la revolución biológica que llamamos cultura seria una maravilla, pero no lo conocemos. Sabemos que nuestros antepasados anduvieron sobre la tierra hace unos 200.000 años. Hace 30000 apareció el arte. No sabemos la relación que hay entre el arte y el lenguaje. Comparto la idea de Julian Haynes de que algo de gran transcendencia tuvo que ocurrir a la mente humana en épocas recientes, entre la Iliada y l Odisea. A medida que el conocimiento acerca de los seres humanos y del universo se fue acumulando, una reflexión perseverante pudo haber cambiado el procesamiento cerebral. Se sirvió de los rasgos que el cerebro humano había adquirido muy probablemente durante el largo periodo del Pleistoceno.
Lo que impulso a la cultura fue la necesidad de encontrar el equilibrio, por eso hablo de “homeostasis sociocultural”. En un ejercicio de extraordinaria originalidad fisiológica, la reflexión y planificación consciente de la acción introdujeron nuevas posibilidades, en la forma de regular la vida, ajenas a la homeostasis automatizada. La reflexión consciente pudo poner en tela de juicio y modular incluso la homeostasis automatizada, y decidirse por un intervalo óptimo de homeostasis de un nivel mas elevado que el necesario para la supervivencia, y en consecuencia más propicio al bienestar. El bienestar imaginado, soñado y anticipado se convirtió en un factor activo de motivación parta la acción humana. La homeostasis cultural se añadió como una nueva capa funcional de gestión de la vida, pero la homeostasis biológica siguió allí.
“Los individuos y los grupos cuyo cerebro les hizo capaces de inventar o utilizar este tipo de narraciones para mejorar ellos mismos y las sociedades en las que vivían. Llegaron a ser lo bastante aptos y eficaces como para que los rasgos arquitectónicos de ese cerebro fueran seleccionados, tanto individualmente como a escala de grupo, y su frecuencia se hiciera mayor a lo largo de las generaciones. La biología y la cultura son plenamente interactivas. La homeostasis sociocultural está modelada por el funcionamiento de muchas mentes cuyos cerebros han sido construidos de un cierto modo bajo la dirección de genomas específicos. Cada vez son más las pruebas de que los avances socioculturales pueden llevar a profundas modificaciones del genoma humano. Baste citar, por ejemplo, que la explotación de productos lácteos y la disponibilidad de leche en la dieta condujeron a cambios en los genes que permitieron la tolerancia a la lactosa”(439)
¿Cuál es el último talento que la conciencia ha concedido a los seres humanos? Tal vez la capacidad de navegar en un futuro por los mares de nuestra imaginación, guiando la embarcación de la identidad reflexiva hasta un abrigo seguro y productivo. Este talento, el mayor de todos, depende una vez más de la intersección del sí mismo y la memoria. La memoria es responsable del incesante colocar la propia identidad, el si mismo, en un aquí y ahora evanescente entre un pasado vivido a fondo y un futuro prefigurado. EL futuro tira de nosotros hacia delante, desde un punto de fuga remoto, y nos confiere la voluntad de persistir en el viaje, en el presente.