A Good Childhood 
Una buena infancia 
Searching for values in a competitive ages
En busca de valores en una edad competitiva
Richard Layard y Judy Dunn
Alianza editorial, 2001
Nº de páginas: 234

Resumen y traducción: Mariola Lorente Arroyo
 

COMENTARIO

Este libro es el resultado de un completo estudio desarrollado en el Reino Unido durante 18 meses, entre 2007 y 2008. Aborda siete temas cruciales para la infancia: familia, amigos, estilo de vida, valores, escolarización, salud mental y desigualdad. La infancia está cambiando y tenemos que comprender y afrontar ese cambio de una manera positiva. El mundo en que crecen los niños de hoy es más complicado de lo que debería. Asistimos a grandes cambios en la sociedad, que además se producen a un ritmo muy acelerado: aumento de la población de más de 65 años, de la diversidad, en el acceso a la información, etc. Se tiende a desconfiar de estos cambios, puesto que no se sabe hacia dónde llevarán ni qué aspecto tendrá la sociedad del futuro.
Es indudable que la infancia se ve afectada por ellos. En UK existe un alto nivel de pobreza infantil, de menores encarcelados, con problemas de salud mental… de todos ellos se ocupará el presente informe. Se trata de un estudio independiente pero patrocinado por The Children´s Society, vinculada con la Iglesia, aunque en ningún momento resulta dogmático. Promueve valores sociales.
“Este libro no es un canto fúnebre, sino todo lo contrario”; los autores proponen gran cantidad de medidas que se podrían tomar para mejorar el bienestar infantil. Y es que “los niños son una responsabilidad sagrada”. Una sociedad que no vuelca sus esfuerzos en los más pequeños demuestra ser estrecha de miras; los niños son el futuro.
Se analiza la infancia del Reino Unido en base a una gran cantidad de aportaciones, testimonios y experiencias reales de niños y adultos. Además, recoge numerosos estudios e investigaciones internacionales, aportando mucha información de otros países. Pese a que encontraremos diferencias respecto a nuestro país (por ejemplo, aquí no hay menores en prisión), en general las ideas, conclusiones y propuestas son totalmente válidas, pues reflejan la situación actual y deberíamos tenerlas en cuenta.

INDICE

CAPITULO 1. ¿Hay un problema?

Los niños actuales disfrutan de más comodidades: educación, tecnología, son más abiertos, tolerantes, enferman menos. Por otro lado, se enfrentan a nuevos y estresantes desafíos: presiones consumistas, problemas escolares, emocionales y alta exposición a la violencia, que crean inquietud en los adultos. La infancia se está volviendo algo difícil, mucho más de lo que debería ser. Los datos del estudio avalan estos temores: de 1974 a 1999, ha aumentado el número de jóvenes con problemas emocionales y de comportamiento, y desde entonces se mantiene estable. UNICEF llevó a cabo un estudio de sobre los niños de los 21 países más ricos. EEUU y Reino Unido quedaron a la cola. Problemas: rupturas familiares, presiones de la publicidad y grupo de amigos, presiones escolares, desigualdades sociales y, por encima de todo, exceso de individualismo.
Los medios actuales suelen demonizar a niños y jóvenes, pero ¿qué pasa con los adultos? ¿No deberían reflexionar también ellos sobre las causas del malestar general?
El enfoque de este estudio no es en absoluto derrotista. Se pregunta qué necesitan los niños para prosperar y qué puede obstaculizar este desarrollo. Cada capítulo ofrece sorprendentes recomendaciones sobre cómo se podrían llevar unas vidas más plenas. Se destacan 7 elementos necesarios para que un niño pueda prosperar:
- familias cariñosas
- amigos
- estilo de vida positivo
- valores
- buenas escuelas
- buena salud mental
- suficiente dinero


CAPITULO 2. La familia

Una familia cariñosa es la clave para comenzar bien en la vida. Sea cual sea el tipo de cultura, sociedad o estructura familiar, hay 3 pilares que deben estar presentes: buen cuidado físico, amor y límites claros. Sin embargo, cada vez hay más rupturas familiares y niños que viven separados de sus padres. La implicación y el apego tanto de la madre como del padre, influyen positivamente en el bienestar psicológico, emocional y social del niño.
Se suelen consignar 4 estilos de paternidad: autoritario, permisivo, descuidado y disciplinado. El primero de ellos, cariñoso pero firme, es el más adecuado. Si los niños encuentran a sus padres indolentes o excesivamente fríos y severos, es más probable que se vuelvan destructivos o agresivos. También es crucial la forma en que los padres se llevan entre sí; el ambiente familiar. Muchos padres no se dan cuenta de ello. Se debería invertir la tendencia al aumento de los conflictos familiares.
Otros factores decisivos son, en caso de que ambos progenitores trabajen, por quién son cuidados: familiares, guarderías, etc. Deberían contar con más fondos, mayor formación y reconocimiento, puesto que los profesionales de la infancia realizan una labor de suma importancia.


CAPITULO 3. Los amigos

A medida que crecen, los niños van pasando menos tiempo con sus padres y más con los amigos. La amistad consiste en explorar un mundo fuera de la familia. Que los niños tengan amigos es un componente fundamental de su desarrollo. De hecho, si se les pregunta a ellos sobre los ingredientes de una vida plena, “amigos” es una de las palabras más repetida. Desde los dos años, en general, los niños son ya capaces de comprender los sentimientos de los demás; de mostrar cierta empatía. Empiezan a tener preferencias por otros niños. Por desgracia, parece que en la actualidad está disminuyendo el porcentaje de niños que afirman tener un amigo íntimo en quien confiar. En este apartado se analiza la importancia de la amistad para la salud mental de las personas, la relevancia de las habilidades sociales, la amistad como caldo de cultivo de los sentimientos morales.
A continuación se remarca la necesidad de espacios abiertos y de juego para los niños. Debe haber lugares en los que puedan reunirse sin peligro para desarrollarse juntos. Pero existe una gran inseguridad ciudadana. En el Reino Unido se da un exagerado alarmismo por asesinatos de niños a manos de extraños, cuando las cifras son ínfimas. Alimentado por los medios de comunicación. Es necesario restablecer una sensación de equilibrio. Lo que sí es cierto es que hay menos lugares en que los niños puedan jugar con seguridad. Se necesitan parques, campos de deporte, clubs juveniles, promover el ejercicio físico, etc.
Después se centra en las relaciones entre chicos y chicas jóvenes. Tener un bebé durante la adolescencia es más común en el Reino Unido que en cualquier otro país de la Unión Europea (aunque no tanto como en EEUU).
Por último, se fija en los aspectos negativos de las amistades infantiles, el acoso escolar y la delincuencia precoz. Las buenas amistades son los cimientos de la entrada de los niños en el mundo social.


CAPITULO 4. El estilo de vida

Se refiere al tiempo de ocio de los niños: en qué lo ocupan, qué actividades les satisfacen más. Los niños actuales tienen más tiempo para el ocio y más dinero para gastar en sí mismos: gigantesco mercado de los adolescentes. Las formas de ocio derivadas de las nuevas tecnologías (Internet, videojuegos, móviles, televisión, etc.), generan un tipo de ocio pasivo. Los efectos de estos elementos suponen una nueva cultura de la juventud, bastante apartada del mundo de los adultos. Esta cultura moderna tiene sus beneficios; la mayoría de los niños lleva una vida razonablemente feliz. Pero tiene también una serie de peligros:
- Fomento del consumismo: para ser feliz hay que ser rico, guapo y/o famoso.
- Modelo conflictivo y a menudo violento de las relaciones humanas. Agresividad.
- Vida poco saludable: comer, beber y fumar en exceso, inactividad física.
En cuanto a las tecnologías, más importante que la cantidad de dispositivos tecnológicos que se poseen, o el tiempo que se pasa con ellos, son los contenidos a que dan acceso, ya que hay bastantes riesgos: pornografía, racismo, ciberacoso…
En la actualidad, los niños tienen un poder adquisitivo sin precedentes. Tanto de dinero propio como los bienes que consiguen por presión a sus padres. La mercadotecnia se lanza vorazmente sobre los niños, demasiado pequeños para entrever sus mecanismos y no dejarse influir por ella. La publicidad alimenta la filosofía del “eres lo que posees”. A ello contribuye la exposición a los programas de cotilleos, vidas de famosos, culebrones, ídolos de masas… que dan una imagen distorsionada de la realidad. Esta exposición eleva las aspiraciones hasta hacerlas irreales y reduce la autoestima. Han sido demostrados efectos negativos de la publicidad en niños. Se supone que los adultos tienen capacidad de juicio frente al marketing, pero no los niños, por lo que no deberían estar expuestos a él. Es necesario un mayor control.
Otros derivados de estas formas de ocio son: la agresividad, que se ve fomentada por los medios y por los videojuegos, y las redes sociales.
Esta cultura resulta perjudicial para la salud física, por efecto de:
- Alcohol
- Drogas ilegales
- Obesidad
- Tabaco
Frente a ello: limitar la publicidad dirigida a niños (y la de productos nocivos para la salud dirigidos a adultos pero que los niños ven. Por ejemplo, retrasando su horario de emisión), fomentar el ejercicio físico (los padres deberían ser conscientes de que sus hijos necesitan hacer ejercicio, y estimularlo), restringir el acceso de jóvenes al tabaco y al alcohol (elevando su precio, no publicitándolo, impidiendo el acceso de los menores a estos productos).
Está claro que todos participamos en alguna medida de estas formas de cultura, pero debemos tener unos intereses y proyectos alternativos que nos llenen. Una investigación médica concluyó que lo que más contribuye a reducir un estilo de vida poco saludable es una ética educativa basada en una forma positiva de vivir: consideración hacia los demás, autocomprensión y cultivar intereses constructivos.
Los autores consideran necesario un replanteamiento de los valores actuales de la sociedad, que son los que los niños aprenden.


CAPITULO 5. Los valores

Los valores y creencias, de acuerdo a los cuales nos conducimos, han sido siempre un elemento vertebrador de las sociedades. A lo largo del tiempo, se ha producido un paso de valores religiosos a seculares, entendiéndose ahora como obligaciones sociales. En teoría todos coincidiríamos en estos valores: altruismo, justicia… pero a día de hoy, el mensaje que los niños y jóvenes reciben es que necesitan poseer más bienes materiales para sí mismos y competir contra los demás. Esto supone un individualismo desmedido, pese a que nadie duda de los beneficios de ser amables con los demás, no sólo por ellos, sino por nosotros mismos. A todos nos gustaría una sociedad en la que se respetaran los derechos de los demás, incluidos los niños. “Una sociedad de ese tipo tiene que construirse sobre las actitudes que las personas adquieren en su infancia. Así pues, ¿cómo adquieren los jóvenes su consideración hacia los demás? ”. ¿Cómo adquieren los niños una moral? Los seres humanos nacen con un “potencial moral”, pero este sólo se desarrolla en su interacción con otras personas: primero sus padres, luego con otros niños, otros adultos, etc. Son necesarias relaciones fructíferas. Los niños necesitan amor incondicional y unas directrices firmes sobre sus límites y comportamiento. Se podrían resumir en tres lemas:
- los demás son tan importantes como uno mismo
- ten en cuenta cómo les afectará tu conducta y cómo se sentirán
- el acuerdo implica un compromiso
Los progenitores suponen la máxima influencia sobre los valores de los niños, pero los colegios juegan también un papel decisivo. Haría falta, por tanto, un vocabulario común que fuera utilizado tanto por docentes como por padres. Los valores son esencialmente conceptos morales. Vivir de acuerdo con ellos es una cuestión de capacidad psicológica. Por tanto, los niños deben aprender a comprender sus propias emociones, a desarrollar estrategias para gestionarlas y a cultivar las partes positivas de su naturaleza: “su mejo yo”. Igualmente han de aprender a comprender a los demás, a no atribuirles intenciones malévolas cuando no las hay, a responder de forma constructiva cuando las hay y, en definitiva, a sacar lo mejor de los demás.
Los autores proponen que se debería impartir el conocimiento social y emocional en los colegios. En el Reino Unido existe la asignatura “Educación personal y social”, que necesita algunas mejoras. Dado el exceso de individualismo y de competitividad, los valores morales se ven menoscabados. Padres y docentes (y la sociedad en general) debería dar ejemplo a los niños y enseñarles la importancia del respeto, la honradez, etc.


CAPITULO 6. La escolarización

“Los colegios deberían ser elementos de transformación: deberían expandir los poderes de la mente y enriquecer el espíritu”. Los niños no sólo deben adquirir contenidos, sino sobre todo, el hábito y la capacidad de aprender.
Dos tercios de los niños de 10 años afirman que casi siempre les gusta ir al colegio, lo cual es un buen comienzo. El sistema educativo británico parece haber conseguido algunos éxitos, pero también notables fracasos. Hay, por tanto, bastante desequilibrio. En los últimos estudios PISA, los chicos de 15 años aparecen en el nivel intermedio, junto a países como Francia y Alemania. Pero el Reino Unido se queda atrás cuando se superan los 16 años, puesto que se produce un enorme abandono de la formación. Se estudian una serie de datos de las escuelas de Primaria y de Secundaria:
Importancia y necesidad de buenos docentes. Mejorar la formación profesional. Apoyar a quienes tienen más dificultades de aprendizaje, y a los entornos más desfavorecidos. Exceso de evaluaciones. Fomentar la motivación y el bienestar. Disciplina y clima escolar. Prestar más atención al desarrollo emocional.


CAPITULO 7. Salud mental

La mayoría de los niños lleva una vida feliz, pero hay una minoría gravemente trastornada. No obstante, en UK, apenas una cuarta parte de los niños afectados recibe algún tipo de ayuda especializada. Según un estudio del gobierno, uno de cada diez niños y niñas de entre 5 y 16 años tiene problemas de salud mental clínicamente significativos. Esto es, problemas lo bastante graves como para causar serios trastornos o impedir su desarrollo en aspectos importantes. Algunos son específicos de la infancia, pero muchos son el equivalente a problemas demasiado familiares de la vida adulta. Dificultades emocionales, ansiedades diacapacitantes, depresión, desórdenes de conducta, comportamiento incontrolable y destructivo, hiperactividad y falta de atención, autismo….
El trastorno mental tiene muchas causas, relacionadas con la complicada interacción de genes y experiencia. Al observarse de forma simultánea los posibles factores, entre los que afectaban directamente a los problemas de salud mental se incluían: vivir separado del padre (aumentaba el riesgo de problemas en más de un 40%); los conflictos familiares; la salud mental precaria de algún progenitor, vivir en una casa alquilada y más de dos acontecimientos vitales adversos. Esto parece reforzar la importancia de elementos que se defienden en este informe, como la vida familiar y las amistades estables. Los trastornos graves de conducta entre los 7 y los 9 años predicen problemas posteriores como la delincuencia, las drogas, los embarazos adolescentes y la dependencia de los servicios sociales en la vida adulta.
¿Qué puede hacerse ante este problema? En el caso de los niños con estas dificultades, ante todo hay que identificarlos. No deberían ser estigmatizados o etiquetados sencillamente como trastornados, pero deben reconocerse sus problemas para que puedan recibir la ayuda necesaria. Aparte de los padres, quienes están en una mejor posición para identificar estos problemas en los niños son los docentes, los médicos de familia y, si es el caso, los trabajadores sociales. Los autores sugieren que debería mejorarse la formación de todos ellos en cuanto al diagnóstico de estos trastornos. Si los problemas son graves, los niños deben ser remitidos a la Child and Adolescent Mental Health Services, para una evaluación profesional, de la que surgirá un plan de acción. Los autores examinan los tratamientos disponibles, el sistema de servicios y los costes de los trastornos mentales. También incluyen propuestas de mejora. Se trata de un problema que vale la pena afrontar cuanto antes, ya que se vuelve más difícil de manejar en la adolescencia.


CAPITULO 8. Las desigualdades


Después de EEUU, el Reino Unido es el más desigual de los países ricos, lo que tiene un impacto directo sobre los niños. UK tiene una proporción excepcionalmente alta de niños que viven muy por debajo del nivel de vida medio. En los países europeos se define a una persona como pobre si tiene unos ingresos por debajo del 60% del nivel medio. En UK, un 22% de niños viven en ese tipo de pobreza. Pero la pobreza no es el único factor que influye negativamente en el bienestar infantil. “En todos los estudios de individuos, el efecto de la renta familiar en los resultados se reduce, incluso desaparece, cuando se tienen en cuenta otras causas del bienestar infantil”. Los autores se preguntan: ¿a nuestros niños les va peor porque muchos de ellos son pobres, o a nuestros niños más acomodados también les va peor que a los niños de una riqueza similar en otros países? Se decantan por la segunda alternativa. La desigualdad es perjudicial tanto para los que están arriba como para los de abajo. Hay que reducir la desigualdad de ingresos, pero eso no es suficiente. También se debe cambiar la ética general de la sociedad; aumentar el respeto. Una sociedad que practica un menor respeto producirá peores resultados y dará lugar a más desigualdades. Sin embargo, muchas personas no están interesadas en reducir la desigualdad. Sus razones son 3:
- la reducción de la pobreza reducirá los incentivos, y por consiguiente, la renta media
- la movilidad social es más importante que la reducción de la pobreza
- la reducción de la pobreza es imposible
Los autores las estudian una a una y proponen sus alternativas y sus soluciones. Es urgente reducir la pobreza infantil. Aunque la privación material no es el único tipo de privación ni la única forma de desigualdad. Hay muchas formas de quedar desfavorecido que acechan a los niños: los problemas mentales, discapacidades físicas, dificultades de aprendizaje, minorías étnicas, problemas en el hogar, etc. Si bien el informe no puede dar cuenta de todos ellos, se ocupa especialmente de dos grupos: los niños tutelados (estudios demuestran que los niños que fueron tutelados constituyen el 27% de la población reclusa) y los niños en reclusión (en UK hay 3.000 menores de 18 años en reclusión. Se analizan críticamente estas situaciones y se sugieren mejoras.
Los autores señalan que ninguno de los objetivos el libro pueden alcanzarse a no ser que el trabajo con niños reciba una mayor valoración. Se debe aumentar el salario y el estatus de los profesionales de la infancia. La atención social a los niños requiere una formación y una remuneración mayores de las que recibe en la actualidad.


CAPITULO 9. Conclusiones

Hay que crear una sociedad donde haya una ética más igualitaria y considerada. A juicio de los autores, ningún gobierno tendría que afrontar los enormes gastos necesarios para eliminar la pobreza infantil si se produjera un importante cambio en los valores públicos. Por eso, los valores constituyen el tema central de este informe. Tres palabras resumen su mensaje: AMOR, RESPETO y EVIDENCIA (es decir, apoyar con pruebas todo lo que sugieren o exponen). “Necesitamos una sociedad que valore más a los niños”.
Este informe recorre la vida de los niños en cada etapa y aporta recomendaciones para cada una de ellas, basadas en la evidencia y explicando el razonamiento. En este capítulo se reagrupan todas estas recomendaciones de acuerdo con el conjunto de personas al que van dirigidas: progenitores, docentes, el gobierno, los medios y la sociedad en general.
Uno de los retos que lanzan los autores, es reducir la tasa de pobreza infantil relativa para 2015. Desde el 22% que hay actualmente en UK hasta el 10% de los países escandinavos. Estos países son tomados como referencia, porque demuestran que es posible construir una sociedad moderna con mayores niveles de bienestar infantil que en el Reino Unido. “En Dinamarca, Suecia y los Países Bajos, aproximadamente dos tercios de la población cree que se puede confiar en la mayoría de las personas, el doble que en UK o en EEUU. No es coincidencia que ésos sean también los países donde, según un estudio de UNICEF, el bienestar infantil es el más alto”.

Mensajes para los jóvenes:
Durante las reuniones del grupo de trabajo, acudieron grupos de niños y jóvenes a presentar sus propias experiencias. Estos testimonios fueron de enorme utilidad para el estudio, contribuyendo a que hundiera sus raíces en experiencias e ideas reales de los niños. Aunque el libro resultante es para adultos, sus autores desean transmitir una serie de mensajes a los jóvenes, acerca de cuestiones que ellos pueden controlar: la familia, los amigos, el estilo de vida, la salud, los valores y el aprendizaje.