Five Minds for the Future 
Las cinco mentes del futuro 
Howard Gardner
Paidós, 2011
Nº de páginas: 256

Resumen y traducción: Mariola Lorente Arroyo
 

COMENTARIO

Casi 30 años después de publicar su célebre teoría de las Inteligencias Múltiples, Howard Gardner reflexiona sobre la sociedad del futuro desde un punto de vista axiológico: ¿cómo debería ser? Partiendo de las condiciones actuales (mundo globalizado, grandes cambios, acumulación de información, hegemonía de la tecnociencia, etc.) se investiga el modelo de mente más adecuado para manejar esta situación; las cinco capacidades cognitivas que habrán de ser las más solicitadas tanto en el ámbito académico como en el económico y profesional: disciplinada, sintética, creativa, respetuosa y ética. La educación será el medio de fomentar estas nuevas mentes de las que, a juicio del autor, depende el futuro y la prosperidad de nuestra especie.
INDICE

CAPITULO 1. Las mentes consideradas desde un punto de vista global. Una introducción personal

Se trata de una obra de carácter descriptivo y axiológico, dominada por las consideraciones políticas y económicas. Gardner propone qué tipo de mentes se deberían desarrollar en el futuro. Estas son diferentes de las IM propuestas en obras anteriores. Son concebidas como usos generales de la mente, que requieren el empleo de los otros tipos de inteligencia. La tarea de cultivar estas mentes no atañe sólo a maestros y profesores, sino que se perfila como un desafío social de primer orden. Pero este libro no sólo está concebido para crear a los líderes del mañana, sino que es aplicable también al mundo laboral actual, a fin de mejorar nuestras aptitudes y capacidades.
Y ¿qué condiciones legitiman esta visión de futuro? El autor parte de las características del mundo actual, que va revisando: ciencia y tecnología, globalización, cambios políticos y demográficos, nuevas formas de comunicación, publicidad y persuasión, acumulación de conocimiento e información. El mundo está cambiando de forma significativa. En consecuencia, puede que algunas metas, capacidades y prácticas no sean ya las indicadas o que incluso lleguen a ser consideradas contraproducentes. La educación será su marco de referencia más inmediato, por lo que ocupará un lugar destacado en cada uno de los siguientes apartados.


CAPITULO 2. La mente disciplinada

Se logra al dominar al menos un modo de pensar: un tipo significativo de cognición que caracteriza una disciplina determinada, un oficio o profesión. Pero no se queda ahí, sino que trabaja constantemente para ampliar estos conocimientos, para mejorar sus habilidades y comprensión. ¿Cómo? A base de disciplina.
Es difícil desprenderse de viejos hábitos y formas de pensar. Los viejos hábitos no se pierden con facilidad, y las formas novedosas de pensar y actuar no suelen ser naturales. A lo largo de la historia, la educación formal ha dado más importancia a la repetición y al memorizar que a la comprensión del mundo.
Hay que distinguir entre materias (en lo que se dividen los programas de estudios) y disciplinas: modos de pensar el mundo. Ejemplos de disciplinas: historia, arte, ciencia…
En el futuro será esencial que los individuos piensen tal como se hace en las principales disciplinas. Si carecen de esta base disciplinar, los estudiantes siempre dependerán de los demás a la hora de formarse sus propios juicios y opiniones. Estas formas de pensar prestan un buen servicio a los estudiantes con independencia de la profesión que acaben ejerciendo. Las disciplinas académicas nos permiten participar en el mundo con los debidos conocimientos, y las profesionales, prosperar en el trabajo.
¿Cómo lograr una mente disciplinada? 4 pasos:
- identificar los temas o conceptos centrales en cada disciplina (de contenido, metodológicos, etc.)
- dedicar un periodo de tiempo significativo a ese tema (regla de los 10 años)
- abordar el tema de diferentes maneras
- plantear “situaciones de comprensión” que permitan a los estudiantes poner en práctica lo que han aprendido en una diversidad de condiciones.
La disciplina también puede entenderse en términos de ser muy constante, trabajador… en definitiva, disciplinado. Pero Gardner no está proponiendo este modelo, sino que habla de una formación continua. La formación disciplinar comporta la adquisición de nuevas habilidades. El ejemplo sería una persona que sigue aprendiendo porque a) es consciente del aumento y acumulación de nuevos datos, conocimientos y métodos y b) le apasiona el proceso de conocimiento, disfruta con él. En palabras de Platón, los discípulos deben encontrar placer en aquello que tienen que aprender. “No debemos ejercer una disciplina de forma obsesiva, compulsiva, por sí misma”. Una mente disciplinada, por sí sola, ya no basta. Cada vez hay más conocimiento en los espacios o relaciones entre unas disciplinas y otras, por lo que en el futuro, los individuos deberán aprender a sintetizar el conocimiento y a ampliarlo de nuevas maneras con las que aún no están familiarizados.


CAPITULO 3. La mente sintética

Comenzamos con un rápido repaso a la historia de las grandes síntesis, desde Aristóteles hasta la Wikipedia. La capacidad para reunir información procedente de fuentes dispares en un todo coherente es hoy en día fundamental. Las fuentes de información son inmensas, la información se acumula e incrementa a ritmos vertiginosos y los individuos reclaman coherencia y unificación.
Existen muchos tipos de síntesis: narraciones, taxonomías, conceptos complejos, reglas y aforismos, metáforas imágenes y temas impactantes, expresiones sin palabras (cuadros, música…), teorías y metateorías.
Componentes de la síntesis:
1. una meta: un enunciado u oración acerca de lo que intenta lograr la persona que sintetiza.
2. un punto de partida: una idea, imagen u obra anterior en la que basarse.
3. selección de la estrategia, el método y el enfoque.
4. esbozos y feedback.

La forma más ambiciosa de entender la síntesis sería el trabajo interdisciplinar, término del que se abusa. Gardner prefiere hablar de multiperspectivismo.


CAPITULO 4. La mente creativa

En la sociedad actual la creatividad es un valor ensalzado, pero en épocas anteriores no ha sido valorada. Las sociedades tendían a ser conservadoras y los individuos creativos eran, cuando menos, rechazados. A día de hoy, cualquier empresa que no apueste por la innovación será desplazada.
Dos teóricos de la creatividad: de Bono y el pensamiento lateral, que presenta algunas limitaciones; y Csikszentmihalyi, que entiende la creatividad como la interacción de 3 factores: el individuo, el ámbito cultural y el campo social. La prueba de fuego de la creatividad sería: “la aportación que ha hecho, ¿ha modificado de forma significativa el dominio en el que actúa? La buena noticia es que como no existe ninguna ley al respecto, nunca se puede afirmar que uno no sea creativo”.
Esto no significa que en creatividad “todo vale”. Los criterios para determinar la creatividad son fundamentales a la hora de formular un juicio.
Para ser creador se necesita inteligencia, habilidad y disciplina. Por otro lado, hay que distinguir entre el creador y el experto. Para alcanzar la creatividad primero hay que dominar una materia o campo, convertirse en experto, pero no quedarse ahí, no seguir una trayectoria lineal, sino dar rodeos, avanzar, ir más allá. Sólo alguien que esté dispuesto a intentarlo una y otra vez tiene posibilidades de llegar a ser realmente creativo.
Consecuencias educativas: parecidas a las de la mente sintética. Los niños pequeños son creativos por sí mismos. El desafío está en mantener viva esa curiosidad a lo largo de toda la etapa educativa, lo cual depende muchísimo del entorno: tanto el escolar como el social. Mientras que en el mundo profesional la creatividad es un valor a la alza, las escuelas tienen un ritmo muy conservador. Una forma de enseñar creatividad es enseñar soluciones diferentes e igualmente viables a un mismo problema. También ofrecer ejemplos de personas creativas que hayan encontrado el éxito siguiendo su propio camino.
Ejemplos: Amazon, Google y eBay. No sólo se trata de tener ideas creativas. Hay que saber mantenerlas y gestionarlas, sobre todo en el caso de que sean negocios o empresas. Y no se trata de que estén dirigidas o fundadas por alguien creativo; todas estas empresas fomentan también la creatividad entre sus empleados.
Creatividad por grupos. Salvo en la esfera de los negocios, casi todos los estudios acerca de creatividad se han centrado en las mentes, métodos y motivaciones del creador individual. La creatividad de los grupos es algo más que la suma de las partes que integran dichos grupos. Cada vez se está trabajando más por equipos.
Por otro lado, en los últimos años ha cristalizado otro tipo de creatividad grupal: la sabiduría de las multitudes. Mayor ejemplo: wikipedia. La gloria personal va perdiendo relevancia.
Relacionada con la síntesis, de hecho grandes creaciones han surgido de intentos de síntesis, aunque las metas que subyacen a estas actitudes son diferentes.
Los futuros descubrimientos en materia de biología humana, en particular del cerebro y de los genes, serán clave para el desarrollo de actividades ingeniosas y creativas.


CAPITULO 5. La mente respetuosa

La pertenencia a un grupo es una de las principales características del ser humano. Se trata de una tendencia profundamente arraigada, que implica establecer marcas características que diferencien estos grupos e indiquen la pertenencia a ellos y adoptar actitudes (que pueden ser hostiles o no) hacia otros colectivos diferentes. Estas tendencias pueden ser desde muy agresivas a totalmente altruistas.
La época presente es diferente: un mundo constituido por cientos de naciones, miles de lenguas y más de seis mil millones de habitantes. No se deben ignorar las diferencias ni tratar de erradicarlas. Deben aceptarse y vivir con ellas. Por eso Gardner habla de respeto. Pero no de respeto porque sí, no se trata de respetar todo. Hay que ser críticos.
Esta tendencia es un poco ambigua. Los niños pequeños pueden ser muy empáticos, pero pronto empiezan también a establecer grupos y distinciones. La tarea de los educadores parece bastante clara: ofrecer lecciones y modelos que fomenten una actitud comprensiva y respetuosa. Si bien existen materias “universales” como la ciencia y las matemáticas, otras cuestiones (historia, arte…) deberían ser enseñadas desde distintos puntos de vista.
Es muy abundante en nuestros días una forma de respeto falso o pseudorespeto que responde al hecho de que hay que ser políticamente correcto. Se adopta esta imagen de cara a la galería, pero sin autenticidad ni convicción. Debe ser detectada y evitada.
El entorno desempeña un papel central para el fomento del respeto. Contextos escolares, laborales y sociales. En el complejo terreno global en que vivimos se debería dar prioridad al respeto hacia quienes tienen experiencias y creencias diferentes, “y esperar que nos devuelvan el favor”. Es decir, predicar con el ejemplo.
Es preciso orientar a los individuos con potencial de liderazgo para que pongan sus aptitudes al servicio de los demás, al igual que a los emprendedores a que formen organizaciones que sirvan al bien común en vez de a fines egoístas. Y hacer extensible su participación en ellas a toda la población.
Ejemplo: una orquesta compuesta por jóvenes músicos de origen israelí y árabe.


CAPITULO 6. La mente ética

Pretende recoger el tipo de actitud que deberían mostrar los individuos tanto a nivel laboral como social. ¿Qué es un trabajo bien hecho? El entorno de trabajo y la sociedad en general deberían apoyar el sentido del trabajo bien hecho. En una sociedad desarrollada, es fácil reconocer a los profesionales, sin embargo no todos ellos se comportan de un modo realmente profesional.
Para Gardner, el modelo a seguir son “individuos que se comportan como profesionales con independencia de la formación que han recibido; volcados en la profesión y que son ejemplo de la orientación ética en el trabajo”. Dicha orientación ética no sólo ha de darse en el plano laboral. También el papel que debe cumplir el ciudadano requiere una orientación ética: “la convicción de que la comunidad a la que se pertenece ha de tener determinadas características de las que uno se sienta orgulloso y el compromiso personal de trabajar en bien de la comunidad para que se sienta orgullosa de ser como es”. No sólo hay que centrarse en el propio trabajo, porque a parte de trabajadores somos ciudadanos y pertenecemos a una comunidad. La ética implica una actitud más abstracta. La orientación ética se inicia en el hogar: los niños observan a sus padres como trabajadores (actitud ante el trabajo, etc.) y como ciudadanos. En general, cualquier adulto representa un modelo de conducta. Los jóvenes también son conscientes del contexto político en que viven. Igual de influyentes son sus coetáneos.
Pero ¿cómo alcanzar un acuerdo sobre lo que es un buen trabajo? ¿Qué criterio se adopta? Puede que no exista una ética universal, pero todas las sociedades comparten valores como la lealtad, la sinceridad, la integridad, la imparcialidad y la justicia.
Indicadores de un buen trabajador: unos principios que pueda enunciar o reconocer, transparentes, coherentes y orienten realmente su actuación. Que se atenga a ellos incluso si van contra su propio interés.
Ejemplos de casos de comportamiento inmoral por parte de grandes empresas.
La ética en la educación resulta esencial, ya que los niños pasan más tiempo en la escuela y con los profesores que en casa con sus padres. Por eso los maestros constituyen modelos fundamentales. A través de ellos los niños se familiarizan con una profesión. En la escuela suele enfatizarse el aprendizaje formal, pero se debería incidir más en el fomento de principios éticos y del pensamiento creativo y sintetizador. Además, si los estudiantes comprueban que el conocimiento puede tener un uso constructivo, disfrutan más con él. No es hasta la adolescencia cuando los alumnos son capaces de pensar de una manera más esquemática y general sobre los roles sociales. Lo que nos lleva a la principal diferencia entre respeto y ética: esta es más abstracta, constituye un paso más. La primera pone en relación a la persona con otras personas, y la segunda a la persona con un rol.
Tras nuevos ejemplos de malas prácticas empresariales, Gardner propone impartir cursos de ética en las facultades de ciencias económicas.
Para resumir, “el hecho de que una persona llegue a ser buen trabajador depende de si está dispuesta o no a realizar un buen trabajo y a seguir esforzándose por alcanzar esa meta cuando las cosas se ponen difíciles”. Se proponen 4 puntos que marcan ese camino:
- Misión: tener claras nuestras metas.
- Modelos: tener contacto con ejemplos de buen trabajo.
- Prueba del espejo individual: reflexionar sobre uno mismo ¿soy un buen trabajador/ciudadano? Y consultarlo con otros individuos sinceros e informados.
- Prueba del espejo: responsabilidad profesional: reflexionar sobre nuestro entorno, ambiente de trabajo, etc.
Se trata de incorporar estos principios a nuestra arquitectura mental, convertirlos en hábitos mentales.


CAPITULO 7. Conclusión: hacia el cultivo de las cinco mentes

Mediante unas tablas, el autor recapitula los principales rasgos de cada tipo de mente. Consciente de la dificultad de llevarlas a la práctica, establece una serie de obstáculos con que habrá que luchar. Propone un orden en que se podrían ir desarrollando estas mentes: respeto-disciplina-síntesis-ética. La creatividad depende del tipo de sociedad de que se trate, y en todo caso va muy ligada a la disciplina. El cultivo de un tipo de mente no debe excluir el de las demás. La garantía de este cultivo depende del sistema educativo. Sería ideal que los educadores apreciaran e incorporaran estas mentes. Pero la educación es una responsabilidad compartida por padres, vecinos, medios de comunicación e instituciones.