¡HAGALO YA! 
Manual del Postergador
Rita Emmett
Ed. Oberon, 2000
Nº de páginas: 248

Resumen y traducción: María de la Válgoma
 

COMENTARIO

No puede decirse que este sea un gran libro. En muchos momentos puede parecerse a un libro de autoayuda, con múltiples ejemplos de personas que han dejado de ser postergadoreas y gracias a eso han conseguido el éxito, tipo "Mi amiga Noah quería escribir un libro, pero como tenía dos niños pequeños era imposible pensar en ello. Al fin decidió que lo que sí podía era escribir una página al día, justo cuando los niños se iban a la cama. En un año y sin esfuerzo Noah había escrito su libro. Pero tiene lo que tantos otros libros americanos tienen: una visión positiva sobre la capacidad de los seres humanos para poder cambiar y mejorar. Poco válido para el programa, aunque puede servir para enseñar a los niños a organizar su tiempo, lo que no es poco.
INDICE
PARTE 1: Estudio de la postergación

Estudio de la postergación

CAPITULO 1. Atajar el miedo

Ley de Emmett: El temor a realizar una tarea consume más tiempo y energía que hacer la tarea en sí. El capítulo se inicia con una pregunta: ¿Cuanto tiempo, energía y emoción ha dedicado a sufrir o a sentirse culpable por aplazar algo, para descubrir después que cuando por fin se empieza la tarea requiere poco tiempo? Una de las razones por las que el trabajo se psoterga es porque resulta desagradable. Con frecuencia se aplazan los proyectos que tienen consecuencias a largo plazo. Hay algunas actitudes que favorecen la postergación. Si se busca el empleo perfecto o el estilo de vida que destierre tareas desagradables no se conseguirá, porque ni existe el trabajo perfecto ni una vida en la que no haya nada desagradable. Cuando se ha finalizado una tarea desagradable se produce satisfacción o al menos liberación. Muchas satisfacciones de la vida están precedidas de tareas desagradables. El ideal es resignarse a hacerlas y hacer en primer lugar las tareas menos placenteras para quitárselas de encima. Hay ciertos trabajos aburridos que pueden hacerse más divertidos. Se puede oir música mientras se revisan papeles. Hacerlo con otros también puede ayudar. La mayoría de las personas no son postergadoras, pero sí tienen ""zonas problemáticas", que es necesario identificar. Obligarse a no hacer algo placentero hasta que se termine la tarea desagradable, o premiarse por haberlo hecho puede funcionar. (La autora pone una lista de posibles premios).


Estudio de la postergación

CAPITULO 2. ¿Cuál es su excusa?

La mayoría de los postergadores se da a sí mismo excusas generalmente hipócritas y desafortunadas. Esas excusas socavan la confianza que otros tienen en alguien y sobre todo es una manera de ponerse límites, obstáculos que dañan la autoestima. Algunas personas se ponen excusas tan poderosas que han llegado a formar parte de su filosofía de vida. Piensan que son demasiado estúpidos, débiles o desorganizados como para poder cambiar. Esas excusas provienen del modo en que u no se habla a sí mismo, por eso es importante tomar el control y convertir esas conversaciones en algo positivo. Mientras alguien píense que no puede hacer algo seguirá sin poder hacerlo. Hay que sustituir las excusas por mensajes que convenzan de que se puede hacer lo que uno se proponga. Es fundamental convencerse de que se puede cambiar, y de que se puede empezar a cambiar ahora mismo (para evitar postergar el cambio). En algunos contados casos hay que aplazar ciertas tareas, pero eso es lo que la autora llama postergación positiva. Puede darse en trabajos creativos, como escribir. A veces hay que dejar madurar una idea hasta poder darle forma. Solo es bueno aplazar cuando hay alguna razón poderosa para hacerlo.


Estudio de la postergación

CAPITULO 3. Los juegos que inventamos

La postergación es un juego, el juego de aplazar, de no pensar en lo que se quiere evitar hacer. Uno no se cuenta que es pereza lo que le dejaría muy mal ante sí mismo- y practica lo que la autora denomina postergación hipócrita. Se asumen otras tareas para no hacer lo que se debe y justificarse: "no he podido terminar el artículo porque he tenido que llevar el coche al taller". Son los viajeros, las personas que reaccionan ante una tarea que no les gusta recordando que tienen otra cosa muy importante que hacer en otro sitio. O son preparadores perfectos, personas que antes de iniciar una tarea tiene que hacer tantos preparativos que se les terminará ele tiempo sin que hayan comenzado a realizarla. Están también los socializadores que antes de ejecutar la tarea que deben se les ocurre llamar a amigos o parientes que no han visto en años. Y los enderezadores, que piensan que un trabajo de calidad no puede hacerse en medio de tal desorden y se ponen a enderezar, organizar, arreglar, archivar, etc. etc. Por último, están los felices ayudadores que practican el estilo más sutil y maligno de postergación hipócrita. Dejan todo por ayudar a quien sea (aunque no les hayan pedido ayuda) y quieren gustar. Su autoestima se basa en que los demás piensen bien de ellos. Es muy frecuente en los postergadores la actitud de dejarse llevar, un estilo de postergación que consume tiempo e impide hacer muchas cosas, además de minar nuestra estima y hacer que uno se sienta estúpido y desorganizado. La manera de acabar con la postergación hipócrita es reconocerla. Esta y otros tipos de postergación tienen una característica común: la falta de un centro. Hay que centrarse, establecer fechas límites para cada tarea o adquirir compromisos. Si se escribe una lista con las cosas por hacer, las otras cosas "importantes" por hacer, que son las que generan este tipo de postergación, caerán por su propio peso. otro tipo de postergación es la postergación rebelde, que a veces tienen las personas sin otro poder, pero que a través de la constante postergación tienen el poder de sacar de sus casillas a las personas que les rodean, generalmente la familia más próxima. No se nace postergador. Se nace con entusiasmo por hacer las cosas ahora, y en algún lugar del camino se aprende a poner excusas y a posponer las cosas.

PARTE 2: Por qué postergamos

Por qué postergamos

CAPITULO 4. Los temores que paralizan

Segunda ley de Emmett: la obsesión por la perfección es la ruina de los postergadores. Un posteregador suele estar lleno de miedos de muy diverso tipo. Uno de los miedos más comunes es el miedo a la imperfección. Suele esperar a tener el ánimo adecuado, el tiempo suficiente, las condiciones ideales, y todo eso junto, es decir, lo que no suele ocurrir. Mientras todos esos factores no se den unidos mantienen su vida en suspenso. Por eso es útil darse cuenta de que esas situaciones perfectas tal vez no lleguen nunca. Vivimos en un mundo imperfecto y somos imperfectos. Esto no quiere decir que nos conformemos con la mediocridad. Hay que buscar la excelencia, porque eso se puede conseguir, la perfección por lo general no. otros miedos son el miedo a lo desconocido, el miedo a ser juzgado, el miedo a equivocarse (La autora cuenta una anécdota sobre Edison, quien antes de inventar la bombilla había realizado 1.600 experimentos fallidos. Cuando un amigo le dijo que porqué perdía tanto tiempo si no estaba consiguiendo nada, Edison le respondió: "Por supuesto que estoy consiguiendo algo ¡He aprendido 1.600 maneras de las que no funciona!"). Los errores nos enseñan que debe haber otro modo de hacer algo. otros miedos son el miedo al éxito, el miedo a tener que responder a grandes exigencias, el miedo al cambio, el miedo a tener demasiada responsabilidad, el miedo a los sentimientos, el miedo a terminar -y tener que emprender otra tarea igualmente molesta- el miedo a ser rechazado, a tomar una decisión equivocada. ¿Cómo se puede vencer el miedo? No todos se pueden dominar de igual manera, pero la mayoría se pueden dominar haciéndose dos preguntas y respondiéndolas con honestidad: 1) ¿De qué tengo miedo Identificar el miedo ayuda a debilitarlo, 2) ¿Qué pasaría si mi peor temor se hiciera realidad? Uno puede descubrir, que después de todo, no nos va la vida en ello. Así que si se identifica el miedo, se afronta y se magnifica y se decide que se puede sobrevivir e incluso aprender de él se está en condiciones de tomar el control sobre la propia vida. (No debemos dejar que nuestros temores nos impidan perseguir nuestras esperanzas. John F. Kennedy).


Por qué postergamos

CAPITULO 5. Quiero hacerlo todo

Otro tipo de postergado es el SAEN (Super atención y entusiasmo natural), personas que se meten incesantemente en nuevas tareas. Se suelen meter en un proyecto muy interesante, pero a la mitad de la realización lo abandonan por algo todavía más excitante. Su atención pasa de una cosa a otra y dejan muchos planes y proyectos inconclusos. Para evitarlo cuando se piensa en un proyecto mientras se está realizando otro hay que utilizar estrategias de concentración en el trabajo presente. P. ej. poner un reloj minutero. Cada vez que se acelere dígase a sí mismo que no puede hacerlo todo. Hay que ser selectivo, aprender a delegar, a eliminar, coordinar, priorizar. Hay que aprender a decir que no cada cierto tiempo, y establecer límites. El agotamiento es resultado de no conocer los propios límites, no esforzarse por lograr un equilibrio en su vida, no decir que no cuando es necesario.


Por qué postergamos

CAPITULO 6. ¡Socorro! Estoy agobiado

Una de las principales razones por las que la gente psoterga es porque se siente agobiada, sobrepasada, arrollada. Se siente aplastada por la apisonadora de las cosas que hay que hacer. Entonces dejan de pensar, y de actuar. Se bloquean y caen en una parálisis inactiva. El secreto para manejar este problema está contenido en un proverbio chino: "Un recorrido de diez mil km. empieza con un solo paso". Hay que dividir el trabajo en trozos manejables y establecer prioridades. Una vez que se identifican todas las pequeñas tareas que constituyen un gran proyecto, hay que concentrarse en dar un solo paso, hacer una cosa de la lista. Las listas son importantes porque ayudan a recordar las cosas, ayudan a establecer metas y prioridades, mantiene centreada a la persona que la sigue, permiten organizar y clarificar las ideas, entre otras muchas cosas. Hay los que hacen listas, los que no las hacen y los que las hacen pero las pierden. Si ciertas cosas en la vida siempre se pierden es porque no se tiene un lugar especial para ellas. A veces se pierden porque se escriben en un papel pequeño, o detrás de un sobre. Es mejor hacerlo en un cuaderno o en una agenda. Aunque hay quien las pierde para no tener que hacer las cosas que ha apuntado. Es importante utilizar los pequeños espacios de tiempo. Los postergadores pierden mucho tiempo porque deciden que no vale la pena empezar un trabajo si solo tienen una hora, ellos no empezarán más que si tienen la tarde entera. Hay que aprovechar los pequeños huecos, ya que es difícil tener un día o una tarde libre, pero por muy ocupado que esté en un día siempre se encontrarán aquellos.