TEMPERAMENTO EN LA INFANCIA 
Aspectos conceptuales básicos
José Antonio Carranza, Carmen González Salinas
Ariel, Barcelona, 2003
Nº de páginas: 240

Resumen y traducción: María de la Válgoma
 

COMENTARIO

Es un libro muy útil porque revisa las investigaciones más solventes sobre el temperamento. Es un tema muy descuidado en los tratados de psicología evolutiva que se escriben en españa y, sin embargo, es un concepto muy importante para el Modelo FAD, que se basa en la distinción entre temperamento, carácter y personalidad.
INDICE
PARTE 1: El concepto de temperamento: Teorías, naturaleza y estructura

El concepto de temperamento: Teorías, naturaleza y estructura

CAPITULO 1. Antecedentes en el estudio del temperamento

Mencionan la teoría de los humores en la medicina greco-romana, la contribución de la filosofía y la psicología antigua. Según Strelau los primeros trabajos empíricos fueron conducidos por Heymans, que propuso tres dimensiones del temperamento: actividad, emocionalidad y predominio de las funciones primarias o secundarias (experiencias actuales o pasadas). Pavlov propuso unas diferencias vinculadas a cualidades del SNC. Había sistemas nerviosos fuertes y otros débiles, que dejaban de responder al aumentar la intensidad del estímulo. Habló también de la fuerza de inhibición, equilibrio entre activación e inhibición, flexibilidad del sistema nervioso. Kretschmer diferenció entre leptosomático, atlético y picnico. Menciona los estudios de Gesell y Shirley. Sechneirla propuso la aproximación y la retirada como caracteres básicos.


El concepto de temperamento: Teorías, naturaleza y estructura

CAPITULO 2. Marcos teóricos actuales sobre temperamento en la infancia

Gesell y Shirley aportaron tres importantes aspectos, (1) los rasgos temperamentales pueden ser considerados como características inherentes, de origen constitucional, que conforman la base de la personalidad y que influyen en las direcciones del desarrollo. (2) Aunque se espera alguna estabilidad del temperamento, los resultados evolutivos dependerán estrechamente de los procesos de maduración y del contexto social. (3) Diferentes trayectorias y resultados evolutivos pueden ocurrir en niños con rasgos temperamentales similares (p. 31). Thomas, Chess y colaboradores iniciaron el New York Longitudinal Study. Sus hipótesis eran: (1) Desde el nacimiento, los niños se diferencian individualmente en sus patrones de conducta. A esto se llama temperamento. (2) El temperamento influye tanto sobre las actitudes y las actividades de los cuidadores, como sobre el impacto que estas actitudes y actividades tienen sobre el niño. (3) El temperamento es un aspecto normal, incluso en los niños que se mueven en los extremos de la linea. (4) Temperamento no equivale a personalidad. Es un estilo de conducta. Identificaron nueve rasgos comportamentales: (1) nivel de actividad, (2) ritmicidad, (3) aproximación-evitación, (4) cualidad del humor (positivo/negativo), (5) intensidad del humor, (6) tendencia a distraerse, (7) amplitud y persistencia de la atención, (8) umbral sensorial, (9) adaptabilidad. A partir de estos elementos identificaron un temperamento fácil, un temperamento dificil y un temperamento lento en entrar en calor. Admitian que en el temperamento hay una parte heredable, pero al contrario que Buss y Plomin no mencionan este aspecto en su definición. Les parecen más importantes las influencias ambientales. Estudiaron la "bondad de ajuste" , que fue su concepto fundamental. Buss y Plomin estudian el temperamento como rasgos de personalidad, que aparecen pronto en la vida y son estables. Proponen tres: emocionalidad, actividad y sociabilidad. En la primera versión incluian la impulsividad, pero luego fue desechada. Emocionalidad es el estado de malestar que se acompaña de un alto nivel de arousal. En los primeros 6 meses se diferencia en miedo e ira. La actividad hace referencia a la forma en que se realizan las respuestas, y no a su contenido. Es un gasto de energía física, con tres factores: tiempo, vigor y resistencia. La sociabilidad es la preferencia que el niño manifiesta por estar con otros en lugar de permanecer solo (p.45). El temperamento cambiará relativamente a lo largo de la niñez por la maduración del sistema nervioso y el efecto de la socialización. Usan el concepto de armonía para dar cuenta de la influencia mutua entre el niño y el ambiente. Se producirá disarmonia cuando las características temperamentales del niño y del cuidador sean incompatibles. Al final, los individuos van buscando los ambientes adecuados a su temperamento. Rothbart y Derryberry .- Temperamento es las diferencias individuales en reactividad y autorregulación, que tienen un origen constitucional, y que se encuentran influidas a lo largo del tiempo por la herencia, la maduración y la experiencia. La reactividad se define como la tendencia a experimentar y expresar las emociones y el arousal. No solo intervienen las tendencias de respuesta sino los factores de la situación: intensidad, novedad, estado interno, valor de la señal. La autorregulación se define por los procesos que pueden modular (facilitando o inhibiendo) la actividad. La interacción entre los procesos reactivos y autorreguladores se inicia en los primeros momentos de la vida. También están influidos por la situación y por la edad. El mecanismo de autorregulación más sofisticado se denomina "control voluntario" (effortul control). Se refleja en las diferencias individuales para mantener voluntariamente la atención sobre una tarea, cambiar de forma consciente la atención de una a otra, iniciar una acción o inhibirla voluntariamente. Emerge al final del primer año de vida, pero continua madurando al menos durante el periodo escolar. Es muy importante el papel que juegan los cuidadores, mejorando los patrones de cambio y focalización atencional, así como deduciendo la expresión de su emocionalidad negativa. Es una teoria evolutiva, aunque consideren el temperamento relativamente estable. Se admite que existen etapas durante el desarrollo que se caracterizan claramente por inestabilidad temperamental y en las que puede observarse como nuevos sistemas reguladores maduran. Goldsmith y Campos definen el temperamento como las diferencias individuales en la tendencia a experimentar y expresar las emociones primarias y el arousal. Siguiendo a Ekman e Izard consideran que el temperamento hace referencia a las emociones primarias (biológicas y adaptativas): malestar, miedo, alegría, interés y placer. Habría que incluir también la actividad motora. No consideran que sea útil apelar a la heredabilidad, aunque las diferencias sean innatas. Estudian solamente la expresión conductual: facial, motora y vocal. Son importantes porque se dan en un contexto social y son comunicativas. La emoción se estudia como un organizador de los procesos cognitivos dentro de una persona y como un medio de comunicación social e interpersonal (p.56). A lo largo del desarrollo se mantiene estable (1) el tipo de meta asociada con cada emoción. (2) El tipo de apreciación de cómo lograr esa meta. (3) La tendencia de acción que acompaña a la emoción. La personalidad se asentará sobre la base de las diferencias temperamentales que se irán configurando a través de las relaciones sociales y gracias a la formación del autoconcepto (p. 57).


El concepto de temperamento: Teorías, naturaleza y estructura

CAPITULO 3. Naturaleza y estructura del temperamento en la infancia

La mayoria de los investigadores están de acuerdo en los siguientes rasgos: 1.- Las dimensiones temperamentales reflejan tendencias conductuales (disposición, rasgo, factor, dimensión, etc.). 2.- Se refiere a diferencias específicas y no a características generales, agrupando muchos fenómenos. 3.- Es relativamente estable y coherente, pero solo en comparación con otras características. 4.- Tiene una base biológica, pero "la organización de los ambientes puede influir en la organización, expresión y función del temperamento" (p.61). 5.- Se refiere a características formales de la conducta. 6.- El vínculo entre temperamento y conducta se vuelve más complejo cuando el niño madura. Basándose en todo esto puede darse una definición integradora del temperamento. "El temperamento está constituido por disposiciones básicas inherentes a la persona, que son relativamente consistentes y que subyacen a, y modulan la actividad, la reactividad, la emocionalidad y la sociabilidad. Los principales elementos del temperamento están presentes de forma temprana en la vida; estos son los que tienen más probabilidad de estar influidos fuertemente por los factores biológicos. A medida que sucede el desarrollo, la expresión del temperamento está cada vez más influida por la experiencia y el contexto". (p.62). Rothbart considera que el temperamento tiene que estudiarse porque nos proporciona una base general para las características psicológicas en torno a las cuales se desarrollo la personalidad. (Contenido de las cogniciónes, atribuciones, etc.). Se ha intentado aislar factorialmente los rasgos del temperamento. Bates obtuvo cuatro factores: enfadado/dificil, no adaptable, frio, imprevisible. Reseña los factores aislados en otras investigaciones. "Tras los diferentes nombres dados por los autores a sus dimensiones temperamentales podrían subyacer constructos similares· (p. 66). Rothbart y Mauro han detectado algunas dimensiones identificables en las diferentes aproximaciones teóricas: (1) malestar ante la novedad (evitación, miedo, no adaptables), (2) malestar irritable (irritabilidad, dificil, ira), (3) afecto positivo. (4) nivel de actividad. (5) ciclo de atención / persistencia. Como destaca Bates el concepto de temperamento constituye una manera breve de postular fuerzas endógenas que conforman las características individuales y sociales del niño, y puede ser un factor explicativo de los problemas conceptuales que pueden manifestar los niños en su desarrollo (p.68).

PARTE 2: La medida del temperamento en la infancia: métodos e instrumentos

La medida del temperamento en la infancia: métodos e instrumentos

CAPITULO 4. Medida del temperamento a través de cuestionarios

Los autores estudian los distintos cuestionarios y métodos de evaluación. "Los resultados de esstos estudios nos llevan a sugerir que en el informe de los padres sobre la conducta de sus hijos se pueden identificar tanto componentes objetivos como subjetivos. Desde nuestro puto de vista, sin emabrgo, el componente subjetivo no se puede considerar como varianza de error, sino como un factor que pone de manifiesto que las percepciones de los padres y las iteracciones padres-hijos tienen una influencia sobre el desarrollo general de los niños y el temperamento en particular"(p. 88).


La medida del temperamento en la infancia: métodos e instrumentos

CAPITULO 5. La medida del temperamento por medio de la observación directa

Relación de los protocolos de obsrevación del temperamento, y de los riesgos posibles en la evaluación de los datos.


La medida del temperamento en la infancia: métodos e instrumentos

CAPITULO 6. Los correlatos psicofisiológicos del temperamento

Las investigaciones actuales sobre fisiología-temperamento han prestado atención fundamental a tres aspectos interrelacionados: los circuitos potencialmente relacionados con la emocionalidad, el papel que tienen las aminas biógenas reguladoras sobre el temperamento y las relaciones entre la lñateralidad del cerebro y el temperamento. Estudian con detenimiento la teoría de Kagan sobre la inhibición conductual, la teoría del tono vagal de Porges, y la teoría de la lateralidad de Fox y Davidson., que supone que el hemisferio izquiero está especializado en afectos positivos, y el derecho en negativos.

PARTE 3: El desarrollo del temperamento en la infancia

El desarrollo del temperamento en la infancia

CAPITULO 7. Continuidad y cambio en el temperamento

El concepto de estabilidad estudiado ha sido el de estabilidad normativa, es decir, se compara en cada momento el lugar que ocupa un sujeto en relación a los demás que componen la muestra. Son, pues, diferencias individuales relativas. Los niños con puntuaciones en los extremos obtenian coeficientes de estabilidad más altos. Se ha estudiado menos la estabilidad como regularidad en los patrones de cambio. El estudio de monozigóticos mostró que e los cambios en la conducta eran similares, mientras que no lo eran en los dizigóticos. Esto sugiere que las influencias genéticas modulan el curso evolutivo de la conducta inhibida. El Proyecto australiano sobre temperamento encontró dos conjuntos de factores que siguieron de año en año: aproximación/sociabilidad/ritmicidad y irritabilidad/persistencia/inflexibilidad. A veces el problema puede consistir en desenmascarar la estabilidad subyacente a una aparente inestabilidad. Al estudiar la timidez en gemelos puede verse que bajo las conductas fenotípicamente diferentes podemos encontrar una influencia genética común. Además, una característica puede ser continua a lo largo de un período y después cambiar. Dunn escribe: "Necesitamos identificar cuáles son los factores que afectan a qué niños y a qué dimensiones del temperamento, en qué etapas evolutivas y distinguir fuentes de variación endógenas y exógenas. Las causas de la estabilidad pueden ser muy diferentes para distintas dimensiones de temperamento y para niños diferentes". Hay algunos factores endógenos, como la maduración.


El desarrollo del temperamento en la infancia

CAPITULO 8. El desarrollo de las características temperamentales en la infancia

La evolución del temperamento comienza con una reactividad emocional y motora que se verá influida a lo largo del tiempo por el desarrollo de dos mecanismos de control. El más primitivo es la inhibición conductual, que tiene una gran base emocional y aparece durante el primer año. El segundo, el control voluntario, depende de mecanismos atencionales, tiene un caracter más autorregulador y se irá desarrollando en los años preescolares. La aparición de estos sistemas da lugar a la interacción entre las diferentes dimensiones temperamentales. 1.- El nivel de actividad. Su evolución es muy compleja, con grandes cambios. Posiblemente provocados por la relación con la afectividad, tanto positiva como negativa. Otro factor de inestabilidad viene dado por la emergencia de la inhibición conductual o miedo. La posibilidad de que la actividad sirva a diferentes patrones afectivos nos hace comprender mejor las estabilidades e inestabilidades del nivel de actividad a lo largo del desarrollo. 2.- La emocionalidad positiva. Aparece claramente a los 3 meses. Está relacionada con las tendencias de aproximación. Es un aspecto largamente perdurable en el sujeto. 3.- La irritabilidad. La propensión al malestar es una de las características temperamentales que pueden ser observadas ya desde el nacimiento. A veces predicen el miedo social e incluso el estilo tímido en años preescolares. El malestar del recién nacido predice la conducta irritable y temerosa más tarde. De acuerdo con Kagan es importante especificar la causa del malestar. Los niños que lloran cuando se limitan sus movimientos muestran un tono vagal alto, mientras que los que lloran ante la estimulación desagradable muestran un tono vagal bajo. El llanto del recién nacido se transforma en emociones negativas diferenciadas a lo largo de la infancia, esto es, ira y miedo. Hay resultados contradictorios sobre la estabilidad de estas emociones (p. 123). La inestabilidad puede deberse a que cambian mucho las capacidades del niño para desengancharse de un estímulo desagradable, y también porque las estimulaciones que provoca que el niño llore cambian con la edad. Según Kagan la irritabilidad de los 2 meses es debida al bajo umbral al frio, hambre, ruidos fuertes, etc. A los 9 meses, por la aparición de algo no familiar. A los 12, la separación temporal de la madre. Hacia los 3 años los desencadenantes del llanto serán más variados, dada la extensión y diversidad de las interacciones sociales. 4.- Duración de la orientación/autorregulación. Las diferencias individuales en el ciclo de atención están presentes en el nacimiento. No se ha encontrado estabilidad en las medidas de alerta en el periodo del recién nacido y las dedicadas a los 3 y 4 meses. Los patrones atencionales cambian de acuerdo con la maduración del SNC. A los 4 meses se establece una red de orientación, que permite la atención sostenida. Más tarde hay una red ejecutiva, reguladora que permite dirigir la atención, inhibirla o mantenerla. Esta red está implicada en el control voluntario.


El desarrollo del temperamento en la infancia

CAPITULO 9. La continuidad de las características temperamentales más allá de la infancia

El nivel de actividad se relaciona con la emocionalidad positiva. Los estudios de Rothbart demuestran una cierta estabilidad de la emocionalidad positiva desde la infancia a los 7 años. Algo semejante pasa con la emocionalidad negativa. Estos datos sugieren una considerable continuidad del miedo. El miedo puede tener un papel muy importante en el desarrollo de la conciencia temprana (Kochanska). Los niños temerosos muestran durante el periodo preescolar mejor interiorización de los principios morales, exhibiendo un mejor rendimiento cuando los padres usan una disciplina suave, no orientada por el poder. En cambio la frustración del niño se relaciona con una conducta de aproximación fuerte y una tendencia externalizante (agresión). Respecto a los sistemas de control voluntario, los sistemas neurológicos relacionados con la atención prestan una gran contribución al temperamento, especialmente las diferencias individuales en la capacidad del niño para suprimir sus tendencias más reactivas, permitiendo al individuo que se desenganche y mueva su atención a fuentes seleccionadas de información. Aunque no parecen claras las relaciones entre las medidas de la atención del sistema atencional posterior con las medidas del sistema anterior, las medidas de la atención sostenida muestran una cierta estabilidad hacia finales del primer año. A partir de ese momento, las relaciones entre la atención sostenida y la capacidad para esperar comienzan a mostrarse cada vez más consistentes a lo largo del periodo preescolar, niñez y adolescencia. Naturalmente, el desarrollo y la aplicación de dichos mecanismos atencionales como medio de regulación del sistema posterior más reactivo lleva consigo una serie de relaciones con el desarrollo de las otras dimensiones temperamentales. En este sentido, hemos destacado la contribución del control voluntario del niño a la progresiva capacidad de regular la aproximación reactiva y las tendencias de miedo, y así llevar a cabo formas màs sofisticadas y planificadas de autorregulación. las diferencias individuales en estos procesos reactivos y reguladores parecen proporcionar un fundamento al desarrollo de la personalidad en las esferas emocional, cognitiva y social (p. 136).


El desarrollo del temperamento en la infancia

CAPITULO 10. El contexto social como marco para el desarrollo del temperamento

Hasta ahora se ha estudiado la influencia de la maduración biológica y la consiguiente adquisición de habilidades cognitivas. El contexto social influye decisivamente en la personalidad, de la misma manera que los individuos influyen en el entorno. Los padres parecen jugar un papel importante tanto en la estabilidad como en el cambio en la expresión del malestar infantil. Una falta de sensibilidad parental aumenta el nivel de malestar. Lo mismo pasa con los conflictos maritales. Tambien se da el fenómeno contrario en los niños que mantienen emocionalidad negativa baja o disminuyen la que tenian. Engfer puso de manifiesto que los niños cambiaron entre 4 y 18 meses a un temperamento dificil cuando sus padres tuvieron problemas matrimoniales. (p.138). Se han buscado correlaciones con otros factores. Los altos niveles de ruido en el hogar están relacionados con temperamentos menos dóciles en niños de 18 meses. Los niños demostraban mayor malestar que las niñas. La cultura ha recibido gran atención por su capacidad para configurar valores y actitudes. Los diferentes grupos étnico-culturales difieren en la expresión de las características temperamentales. Los niños orientales fueron puntuados por sus padres como más activos, con más tendencia al malestar, con mayor duración de la orientación y mayor facilidad para tranquilizarse que los niños españoles y americanos. ¿Dónde residen los factores explicativos de estas diferencias culturales? Pueden influir las costumbres dietéticas, puede también cambiar el significado de algunas características temperamentales. Las madres mediterráneas consideran difícil al niño que plantea problemas con la comida y el sueño, mientras que las australianas se fijan en la falta de sociabilidad y amabilidad en las interacciones. DeVries estudió a 13 familias masai que sobrevivieron de una grave sequia. Previamente se había puntuado a 13 niños, 7 con temperamento fácil y 6 con temperamento dificil. Murieron 5 de los primeros y solo 2 de los segundo. La explicación dada era que las mayores exigencias y demanda de atención de los niños difíciles generaba que las madres pasaran más tiempo amamantándolos (p. 142). Otros investigadores han estudiado cómo la organización del ambiente influye en la expresión y función del temperamento y desarrollaron el concepto de "nicho evolutivo", el escenario físico y social donde vive el niño. En los procesos interpersonales, los valores puntuales determinan como la gente percibe y responde a los rasgos temperamentales. La timidez es percibida de forma negativa por los americanos, mientras que los chinos valoran positivamente la conducta cautelosa social de los niños. En Occidente se valora la timidez de las chicas. El valor atribuido por la cultura a un rasgo temperamental también influirá sobre su desarrollo. Los individuos también influyen sobre su ambiente. Los niños provocan reacciones en el cuidado. Los estudios que relacionan el temperamento del niño con los estilos de crianza de los padres parecen apoyar la idea de la covarianza reactiva, ya que el niño sociable, fácil de tranquilizar y adaptable parece provocar un tipo de crianza afectuoso y sensible, mientras que el niño irritable provoca irritación (p. 145). Pero tambien puede pasar lo contrario pues algunos padres se esfuerzan más con estos niños. Sin embargo, se ha comprobado que las madres no pueden mantener un determinado tipo de relación afectuosa y de esfuerzo de estimulación con niños diagnosticados como "difíciles". Los niños buscan contextos que se ajusten a las características peculiares de su temperamento. Así pues el temperamento influye sobre el ambiente y el ambiente influye sobre el temperamento. Maccoby mostró que los niños cuyas madres estuvieron muy implicadas en actividades didácticas con ellos se mostraron menos difíciles con el tiempo. En cambio madres con niños más difíciles tuvieron una tendencia a implicarse menos. En el primer caso se dió una influencia del ambiente sobre el temperamento y en segundo del temperamento sobre el ambiente. Parece que una mayor sensibilidad de la madre durante el periodo neonatal se asoció con menores niveles de emocionalidad negativa a los 4 meses de edad. A su vez, la alta emocionalidad negativa a los 4 meses predijo una sensibilidad materna más baja cuando los niños tenian 8 meses de edad. La bidireccionalidad del influjo parece comprobada.