LA ESCUELA INTELIGENTE 
David Perkins
Gedisa, 1995
Nº de páginas: 262

Resumen y traducción: Rafael Bernabeu
 

COMENTARIO

Este libro me parece una aproximación a algunas de las necesidades de cambio que existen en los colegios en la actualidad, aunque me parece que no aporta soluciones concretas, sino más bien una orientación de por donde se debe ir. Aunque no se analizan en profundidad las causas que originan un mal funcionamiento en la educación, se pueden extraer algunas conclusiones sobre cómo evitar estos errores. La participación de los alumnos en su aprendizaje y el uso de métodos innovadores por parte del profesor parecen ser temas claves.
INDICE

CAPITULO 1. La escuela inteligente

Los métodos de enseñanza que se aplican en los colegios suelen estar de forma permanente en cuestión debido a los múltiples problemas que el aprendizaje conlleva para el alumno y a los fracasos que se dan con cierta frecuencia. El fracaso puede estar tanto en los resultados académicos de los alumnos, como en la relación del profesor con ellos, o en la propia satisfacción del profesor con su trabajo. Los métodos de enseñanza han sufrido un cambio considerable a lo largo del siglo veinte, siguiendo una tendencia que disminuye la importancia del conocimiento de los datos para dar más relevancia a la capacidad de aprender y a los procesos de aprendizaje en sí mismos. Además se ha introducido la cuestión de la formación del alumno como miembro de la sociedad, a través de la educación de los valores. Sin embargo, se puede decir que en muchos casos se sigue aplicando una metodología de enseñanza basada en el uso de la memoria o en el aprendizaje de procedimientos establecidos, y algunos de los problemas que se dan de forma cotidiana en la escuela se mantienen sin resolver.

CAPITULO 2. Las campanas de alarma

Las “campanas de alarma” se refieren a las situaciones en que los profesores detectan fallos en la enseñanza o en el aprendizaje que tienen consecuencias sobre los resultados de los alumnos. Estas alarmas dan lugar a discusiones sobre el origen del problema y sobre cómo solucionarlo. Algunas de las causas de estas situaciones están en el tipo de aprendizaje que se lleva a cabo. Este aprendizaje se caracteriza en primer lugar por su fragilidad, es decir, porque lo que el alumno sabe no lo ha integrado y elaborado suficientemente, de manera que no llega a tener un conocimiento suficiente que le permita manejar lo que conoce y ponerlo en práctica. En segundo lugar, se trata de un conocimiento al que se llega a través de un pensamiento pobre, es decir, sin hacer suficiente trabajo intelectual, sino más bien aplicando solamente la capacidad de memorización. Y en tercer lugar, se produce este conocimiento mediante lo que se denomina una “búsqueda trivial”, es decir, que el alumno no ha puesto en marcha un proceso de búsqueda del conocimiento significativo. Lo que estas características del aprendizaje producen es una primacía de la capacidad de cada alumno sobre el esfuerzo, de forma que los alumnos que parten con más capacidades adquieren ese conocimiento, mientras que aquellos que se esfuerzan más, si no disponen de esas capacidades, no llegan a un conocimiento suficiente.

CAPITULO 3. La enseñanza y el aprendizaje

En este libro se sostiene la teoría de que el aprendizaje es posible cuando la posibilidad de acceder a él por parte del alumno es razonable y cuando existe una motivación para ello. En primer lugar, el alumno debe enfrentarse a un aprendizaje que suponga una dificultad media para él, que no sea extremadamente difícil para sus capacidades, que no bloquee su capacidad. Y en segundo lugar, el alumno necesita sentir una motivación para aprender en cada situación concreta. Con estos dos elementos, la accesibilidad de lo que se quiere aprender y la motivación para aprenderlo, los alumnos y los profesores pueden desarrollar procesos de enseñanza y de aprendizaje efectivos. La dificultad está en saber qué es lo que se quiere enseñar y cómo presentar ese contenido al alumno de forma que le sea posible aprenderlo y que se sienta motivado para hacerlo. La motivación de los alumnos es una cuestión que en parte depende de ellos mismos, pero que en parte también puede depender del profesor y de cómo le presente el aprendizaje y le guíe a través de los procesos que lo forman.

CAPITULO 4. El contenido

Dados unos temas que serán objeto de aprendizaje, el profesor es el que debe presentar al alumno el contenido de esos temas, aquello que es esencial y que es lo que debe llegar a comprenderse. La comprensión es el objetivo de cada enseñanza en concreto, no solo el manejo de la información y de los datos o el saber realizar determinados procedimientos, sino el saber entender lo que es básico en cada uno de los temas que se explican. Esto es importante porque se trata de dar al alumno la capacidad de pensar activamente sobre los temas que se le muestran y de elegir sobre ellos aquello que considera importante, lo que va permitiendo al alumno establecer su propia red de contenidos y de significados, traspasando la información de unos temas a otros y llegando a conclusiones y conocimientos importantes para él mismo, los cuales en muchos casos ni siquiera son recogidos por las evaluaciones, ya que pasan a formar parte del conocimiento implícito que el alumno se va formando sobre el mundo en el que vive y sobre otras realidades a las que no tienen acceso directamente.

CAPITULO 5. El curriculum

Todo aquello que forma parte del curriculum es lo que el alumno debe aprender y sobre lo que debe adquirir una cierta capacidad de manejo y de representación de la información y los procedimientos. Además, junto con el curriculum se establecen formas de evaluación del aprendizaje del alumno que son esenciales para determinar la forma en que el alumno se enfrenta al aprendizaje y los resultados que obtiene en ese proceso. Los muchos temas que existen en el curriculum de los alumnos necesitan ser progresivamente integrados para que el alumno no adquiera simplemente un volumen de conocimientos específicos, sino que además de esto desarrolle un conjunto de conocimientos globales y generales que sean aplicables fuera del contexto específico del aula, que produzcan significado en áreas de la experiencia personal y social del alumno. Esto último es lo que se puede denominar “metacurriculum”, ya que se trata de todo aquello que va más allá de lo marcado en el curriculum pero que también debe ser un objetivo de los profesores.

CAPITULO 6. Las aulas: el papel de la inteligencia repartida

El papel del profesor en el aula no es solo explicar los contenidos del curriculum y ejercer la autoridad, sino que además debe intentar que se produzca algún tipo de comunicación entre los alumnos durante el proceso de aprendizaje. Esto es lo que se denomina la “inteligencia repartida”, que trata de reflejar el hecho de que la comprensión de los contenidos de aprendizaje se produce por parte de todo el grupo de alumnos, de forma que unos y otros pueden colaborar entre sí para dar lugar a un conocimiento conjunto que abarque a todos los alumnos, aunque cada uno elabore su propio saber individual. Para esto son importantes los materiales y los métodos que se utilicen por parte del profesor para mostrar los temas a los alumnos. Además es importante el papel del profesor como estimulante del aprendizaje para los alumnos. Para que este tipo de aprendizaje compartido sea posible es necesario que la autoridad del profesor esté bien establecida, para que esto no interfiera en el proceso de aprender.

CAPITULO 7. Motivación: La economía cognitiva de la educación

La motivación es la preocupación central de los educadores, ya que un alumno sin motivación no hace esfuerzos ni consigue aprendizajes significativos. La educación es un esfuerzo de tipo cognitivo que para tener buenos resultados necesita estar bien ajustado. Los medios de los que dispone el alumno son su propia capacidad y los estímulos que le aporta el profesor. El equilibrio entre los medios del alumno y las dificultades que le supone el aprendizaje es lo que lo hace posible. Un aprendizaje muy difícil o muy fácil no es origen de una economía cognitiva adecuada, sin embargo, un aprendizaje con cierta dificultad, adaptado a los medios de los que dispone el alumno, si da lugar a una economía cognitiva equilibrada. Los métodos de evaluación son importantes para motivar o desmotivar al alumno. Los exámenes son siempre una obligación y una exigencia para el alumno, pero pueden ser también una oportunidad de mostrar lo que sabe y por tanto pueden llegar a ser motivadores.

CAPITULO 8. Revitalizar la educación

Hay muchos ejemplos de cómo es posible cambiar las formas tradicionales de la educación por otras más avanzadas. Los profesores, junto con sus alumnos, pueden crear métodos de aprendizaje basados en la investigación y la capacidad creativa del alumno. Las clases pueden convertirse en proyectos reducidos de investigación en los que el aprendizaje se estimula de forma mucho más intensa que mediante la simple exposición de los temarios. En todas las disciplinas que engloban el curriculum hay posibilidades de expandir la inteligencia y los conocimientos de los alumnos proponiéndoles actividades diferentes. Estas posibilidades de innovación están limitadas por las exigencias del curriculum y por las evaluaciones, además de por las prisas con las que suelen darse las clases debido a la carga de temas que hay en la mayoría de las asignaturas.

CAPITULO 9. El desafío de un cambio a gran escala

A partir de las ideas expuestas en los capítulos anteriores se proponen cambios que se den de forma generalizada en la educación. La mayor participación de los alumnos en sus propios procesos de aprendizaje y que el alumno sea capaz de aprender por sí mismo son los dos grandes objetivos que se plantean para el cambio de las estructuras educativas tradicionales. Los cambios en la educación suelen venir dados por los cambios en las leyes que la regulan, pero también por las innovaciones que los profesores ponen en práctica de forma particular con sus alumnos. La extensión de estas innovaciones de unos colegios a otros pasa por una mayor comunicación entre los distintos educadores y por la preocupación por la formación continua de los profesores. Al mismo tiempo es importante conservar los criterios y los métodos que se han mostrado efectivos a lo largo del tiempo.