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9 marzo 2007
Martínez Camino, secretario de la Conferencia episcopal, publica un largo artículo en EL MUNDO criticando mi frase del domingo anterior. Me gustaría contestarle, para abrir un debate razonado, del que todos saldríamos beneficiados. No tengo ningún afán en tener razón. Lo único que me interesa es tener ideas claras y verdaderas sobre las cosas, no dejarme llevar por prejuicios, y colaborar, justamente, a lo que el libro de texto defiende: El Gran proyecto Ético.
Un lector atento de este libro me dice que al centrar todo el texto en la idea de que debemos construir un Gran Proyecto Humano, reduzco toda la ética a la exterioridad de la acción. ¿Qué es una acción buena? La que colabora en la realización del GPH. ¿Y la perfección personal? ¿No estoy descuidando la vida íntima, la conciencia personal, los íntimos diálogos con la trascendencia o con Dios? Creo que no. Plantearé el tema en el campo de la moral cristiana, porque lo ha estudiado muy bien. Creo que el cristianismo fue evolucionando de una religión de la acción a una religión de la interioridad. De hecho, creo que colaboró poderosísimamente a descubrir el valor de la subjetividad, y la individualidad. Pondré varios ejemplos.
- El “amor de Dios” se va convirtiendo en un “sentimiento”, en una “experiencia afectiva”. Al leer los escritos de San Juan me encuentro con un tratamiento del amor de Dios muy poco sentimental. A Dios nadie le ha visto nunca. ¿Quién ama a Dios? El que guarda sus mandamientos.
- El gran consejo evangélico es “Buscad el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás vendrá por añadidura”. El Gran Proyecto Humano puede traducirse en lenguaje religioso como la Búsqueda del reino de Dios.
- La justicia como entrada en el reino de Dios y modo de conocer a Dios. Es la enseñanza de los salmos y de los profetas. Y también de las bienaventuranzas: “Bienaventurado los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios”.
- Como vieron los teólogos medievales –poniendo de acuerdo las enseñanzas bíblicas y la doctrina de Aristóteles- la justicia es una virtud particular, pero también puede considerarse la plenitud de todas las virtudes. Por eso, se llama “justo” en el lenguaje bíblico al hombre bueno. El que obra con justicia se hace bueno.
Pues bien, algo así está en EpC. La construcción del GPH va unida a un modo bueno de comportarse el ciudadano. El buen ciudadano se hace justo. Esto no supone que no haya posibilidad de buscar la perfección personal en la intimidad. Sin duda alguna, el eremita que en lo alto del monte, en plena soledad –y para este caso es indiferente que sea un eremita hindú que uno cristiano- está buscando su libertad individual, su transformación, su relación con la realidad trascendental, me parece admirable. Lo único que digo es que eso no forma parte de la EpC, que es una ética para la convivencia. Es algo más, que cada sujeto concreto puede buscar y, si lo encuentra, explicárselo a los demás. Pero no puede formar parte de un libro de texto obligatorio de ética básica.
jam @ 13:52
10 marzo 2007
Reviso las primeras pruebas del libro de texto. He tomado una elección arriesgada, que SM, con gran arrojo, ha hecho suya. He escrito un libro como si se tratara de la asignatura troncal que debía ser (y que espero que llegará a ser). Es decir, una asignatura básica de 70 horas. Me ha parecido importante reivindicar la seriedad conceptual del currículo, no caer en la tentación de limitarme a responder a los temas del Decreto de Mínimos. Eso me obliga a indicar a los profesores cómo pueden hacer un uso mínimo y un uso máximo del libro de texto. Proporcionarles diferentes itinerarios para transitar por él, de acuerdo a su situación concreta, es decir, si de utiliza en 2ª o en 3ª de ESO. Además, mis últimas experiencias, que ya les he contado, me animan a introducir una novedad: ¿Y si este texto escolar fuera triplemente interactivo? Una posibilidad:
- Alumnos- profesor
- Alumnos- familia
- Asignatura- profesores de otras asignaturas.
Las páginas blancas serían las específicas de la asignatura. Las páginas rojas (educación emocional) interesarán con toda seguridad a los padres, y las páginas verdes (pensamiento crítico) forzosamente han de interesar al resto de los profesores. Cualquier persona sensata me dirá que pensar eso es insensato. Pero ¿y si necesitáramos una cierta insensatez en la educación para salirnos de las rutinas?
jam @ 14:02
11 marzo 2007
Escribo en el tren volviendo de Zaragoza a Madrid. He participado en el III Congreso Nacional de Orientadores. Es conmovedor ver a tanta gente reunida para hablar de educación una mañana de domingo. Fuera hacia un sol maravilloso y tentador. El tema del Congreso era sobre las nuevas posibilidades de educación para la diversidad. Hablo de este asunto porque surgió el tema de la Educación para la Ciudadanía. Me pareció que todos estaban de acuerdo en su necesidad, pero creían que los Departamentos de Orientación deberían tener un cierto protagonismo, sobre todo en los aspectos más prácticos de su aplicación. Esto confirma mi creencia de que la EpC debe ser una asignatura radiante.
Debe ocurrir con ella lo mismo que he pedido para el departamento de lengua. Ambos tienen un currículo específico, pero deben ocuparse de irradiar a todo el centro actividades que fomenten la buena convivencia en un caso, y actividades que fomenten la lectura y la escritura, en el otro. Sería recuperar la transversalidad, pero convirtiéndola en responsabilidad de un departamento. Esto es difícil de organizar en la rígida estructura de los departamentos, pero al menos voy a intentar hacer un libro de texto transversal, es decir, que señale los temas que podrían ser de interés, y en los que podrían colaborar, otros docentes:
- Tutores
- Departamentos de orientación
- Religión
- Las demás asignaturas: en especial ciencias sociales, lengua y ciencias de la naturaleza.
Hoy he publicado en LA VANGUARDIA un artículo sobre “La gresca nacional”, al final del cual señalo que tendría que haber un curso de “Educación ciudadana para políticos”
jam @ 12:24
12 marzo 2007
Como he contado anteriormente en este blog, el día 8 de marzo Carmen Planelles (periodista de EFE) me hizo una entrevista. Estábamos terminando cuando me dijo que no había hablado de los obispos, contesté que esa no era mi batalla en este momento. A los pocos días salió la entrevista en todos los periódicos, en titulares se destacaba este asunto, lo que me hace ver de que manera tan sesgada se está tratando la EpC. Si quieren leer la versión completa: Entrevista EFE
jam @ 12:42
14 marzo 2007
He presentado en el Instituto Francés de Barcelona la obra de Philipp Blom “Encyclopedie” , editada por Anagrama. Es una apasionante historia de los redactores, de la redacción y de los avatares editoriales de la obra que marcó tan decisivamente la historia de Europa. Blom es un defensor apasionado de la ilustración. A lo largo de las conversaciones que mantuvimos, salió el tema de la EpC y de la postura de la jerarquía católica sobre ella. Su comentario me pareció interesante. “Este debate es parecido al que suscitó la aparición de la Enciclopedia”. En parte tiene razón. Tanto en aquel momento como ahora hubo una reacción de miedo ante un laicismo que se consideraba peligroso. Sin embargo, muchas cosas han cambiado. En la actualidad, hay un respeto por la libertad de conciencia religiosa, y un reconocimiento de la independencia de la religión y el Estado, que en aquel momento no existía.
jam @ 12:51
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