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Como escribir un libro de texto

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20 abril 2007


Después de la calma vino la tempestad. Tras un par de semanas de tranquilidad, han comenzado de nuevo los viajes. A pesar de la dispersión de los temas, cada vez me parece más evidente la conexión de todo lo que estudio. El lunes di una conferencia en Valladolid acerca de “La inteligencia emprendedora”. Se daban los Premios de Castilla León a la Excelencia en la Gestión Empresarial. Se unían, pues, dos asuntos que me interesan mucho desde el punto de vista educativo. En primer lugar, la gestión. Es lamentable que, por un intento de preservar el carácter humanista de la educación hayamos rechazado con inquina todo lo que procede del mundo de la empresa y de la economía. Pero lo cierto es que las empresas estudian con gran interés todo lo que tiene que ver con gestión y organización. El sistema sanitario durante mucho tiempo pensó como pensamos en el sistema educativo –incluido la universidad-,  que el mejor médico podía ser el mejor director de hospital, cosa a todas luces disparatada. Nosotros hablamos mucho de “sistema educativo”, pero enfatizamos lo de “educativo” y pasamos velozmente por lo de “sistema”. Hay que empezar a pensar al revés. Es el sistema el que educa, y debemos aprender cómo funcionan los sistemas y como se gestionan los sistemas. Por ejemplo, las empresas tienen que someterse a cambios muy profundos para mantenerse eficaces, y una pregunta que se considera fundamental en todas las teorías de la gestión es: ¿Quién debe liderar el cambio? Todos hablamos de que el sistema educativo debe cambiar, pero no veo que nos hayamos formulado rigurosamente esa misma pregunta. En segundo lugar me interesa la “inteligencia emprendedora”. Emprender es una actitud vital, que no se debe reducir a la economía. Consiste en saber elaborar proyectos y llevarlos a cabo. Me ha parecido por ello muy importante que entre las ocho competencias educativas fundamentales que ha propuesto la Unión Europea y que se han incorporado a la LOE esté las de “Aprender a emprender”, es decir, a tomar iniciativas.

En Movilizacion educativa estamos colaborando con Caja Navarra para elaborar un proyecto de Escuelas Emprendedoras: emprendedoras educativas, emprendedoras sociales, emprendedoras económicas. Entendida en  sentido amplio, esta competencia está muy relacionada con EpC porque tiene que ver con una postura activa, autónoma, y  resuelta.

El martes, di una conferencia sobre EpC en una Jornada de Fere Andalucía. Antes hubo una declaración institucional de FERE acerca de esta asignatura, que me pareció muy sensata. Expusieron que no estuvieron de acuerdo con ella cuando se propuso, que intentaron que se cambiasen algunas cosas, pero que una vez que ha sido aprobada lo que les parece importante es impartirla bien y de tal manera que no entre en contradicción con el ideario religioso de los centros. Creen que esto es posible y por lo tanto no ven ninguna razón para plantearse la objeción de conciencia. Durante una de las preguntas que se hicieron en el coloquio posterior volví a recomendar a los católicos que hicieran lo posible porque esta asignatura tuviera éxito y sirviera para elevar el nivel ético de nuestra sociedad, porque de ello no se desprende ningún perjuicio religioso, no estamos compitiendo como marcas en el mercado –o compras religión o compras ética- sino empeñados en un Gran Proyecto Humano, común a todos, que unos pueden justificar laicamente y otros religiosamente.

La mañana del miércoles la pasé en la luminosa Palma de Mallorca. Se reunían en la sala Magna del Pueblo español los presidentes de los Consejos Escolares de toda España. Para tratar el tema de las Enseñanzas Artísticas. Di una de las conferencias iniciales. Hablé del desarrollo de la inteligencia creadora como fundamento de un concepto más activo, más dinámico de la educación. Como hemos expuesto María de la Válgoma y yo en "La magia de escribir", insistimos demasiado en el momento asimilador, receptivo de la educación, y descuidamos el momento expresivo, productivo, activo, creador. Esto se ve con claridad, por ejemplo, cuando hablamos de la lectura. Repetimos que hay que leer, insistimos en el placer de leer, y ahí nos quedamos. Tenemos que preguntarnos ¿y para qué hay que leer? Ese segundo paso es el que ahora me interesa. Hay que leer para adquirir una serie de competencias: pensar, explicar, convencer, seducir, razonar, aclarar, dirigir el comportamiento, sentir, percibir la realidad de manera diferente, crear, en suma.
Hay algo más. George Steiner, uno de los grandes humanistas de nuestro tiempo, llamó la atención sobre lo que llama “el gran escándalo de la cultura”. El refinamiento artístico, la sensibilidad literaria, la cultura, no hace mejores a las personas. “Los nazis que se conmovían con los matices de una interpretación de Beethoven o de Mozart, eran incapaces de conmoverse con los llantos de los condenados”. Esta es una de limitaciones del arte, es una de las razones de que el marco ético, el que nos saca de la selva y pone en su lugar a todas las demás actividades del ser humano, sea la creación más determinante de la inteligencia humana. Todo lo demás es maravilloso, pero sectorial.  Por último, introducir un paradigma creador dentro de la enseñanza permitiría resolver el problema de la separación entre ciencias y humanidades. No se trata  de cambiar programas, sino de introducirlos todos dentro de una idea de la inteligencia activa, que crea, inventa, resuelve, emprende, se atreve.
 
No pararon ahí los viajes de esta movida semana, porque el jueves marché a Oviedo, para participar en unas Jornadas sobre Educación y Familia, organizadas por Jose Manuel Fernández, uno de esos beneméritos activistas educativos que tanto hacen a favor de la educación. Forma parte del grupo de entusiastas del programa Filosofía para niños, junto a Félix García Moriyón, Chema Sánchez Alcon, y otros muchos con los que me gustaría contar en EpC. Me pidieron que hablara sobre “La movilización educativa”. Puse como ejemplo lo que podría ser una buena enseñanza de EpC, tema que había salido ya en las entrevistas previas con la prensa, y que volvió a salir en el coloquio.  En El País había salido un reportaje sobre los primeros objetores de conciencia de la asignatura y, como no, apareció la referencia a la homosexualidad.

Creo que alguien está atemorizando a los padres de una manera torpe e indecente.


jam @ 12:04


7 mayo 2007



La semana ha sido también muy movida. El libro de texto de 2º-3º de la ESO está terminado. Ahora me queda por completar el trípode: el libro del profesor y el libro de los padres. En el libro del profesor me gustaría convencerle de la importancia de la asignatura y facilitarle su tarea. El libro es demasiado extenso, por razones que ya he explicado, para una asignatura de 35 horas. Por eso quiero proponerle varios “itinerarios” más o menos amplios, según se imparta en 2º o en 3º. Estoy muy ilusionado con el libro para los padres. No sé aún cómo lo haré. ¿Será un libro de texto también con actividades y tareas? ¿Será más “narrativo”? ¿Será “conspirador”?

Vuelvo a la semana. El lunes 23 tuve dos auditorios muy distintos. Por la mañana hablé a los alumnos de un Instituto de Madrid acerca de la inteligencia y los sentimientos. Por la tarde, a empresarios, financieros e inversores, sobre la gestión del riesgo, titulé a la conferencia "Invertir en tiempos de incertidumbre". Siempre me ha interesado el empeño del ser humano en prever el futuro. Desde los echadores de cartas a los coolhunter, todo el mundo quiere saber a qué atenerse. El proyecto y la promesa son dos compromisos para determinar el futuro.

El día 24 fue especialmente complicado. Por la mañana di una conferencia en unas jornadas sobre EpC organizadas en Oviedo   y dirigidas por Victoria Camps. Estaba dirigido a profesores. Expliqué mi idea de la asignatura como un curso básico de ética que arranca en la educación emocional y termina en la política. En el coloquio, la única nota en contra la dio un profesor que negó la posibilidad de una ética universal.  Se está produciendo un fenómeno sorprendente. El consenso en temas éticos en muy grande. La democracia se basa en valores éticos, y también la seguridad social, el sistema educativo, las seguridades jurídicas. Vivimos en un estado de derecho impregnado de ética, y eso produce dos efectos contradictorios y ambos falsos: o se piensa que la ética no hace falta o se piensa que la ética no es posible, porque los temas éticos se relacionan con aquellas cosas en las que no hay consenso: aborto, eutanasia, relaciones sexuales, biotecnologías. ¿Y todo lo demás?

Entre avión y avión estoy leyendo un interesante –aunque farragoso y mal traducido libro- de Amy Gutmann, titulado "La educación democrática" (Paidos, 2001) que trata de los problemas filosóficos que plantea el derecho de educar. ¿Quién es el titular de ese derecho? Gutmann estudia varias tesis: El Estado, los padres, el individuo, la sociedad democrática. Por la tarde comienzo el miniciclo de conferencias sobre “El cerebro que aprende” en la Fundacion March. Hay una primera sesión para profesores, y una segunda para el público en general.

 
Miércoles 25. Por la tarde di una conferencia organizada por FERE en Zaragoza. Me contaron las fricciones que la FERE ha sufrido con el episcopado por la cuestión de EpC. Expliqué a los padres que el concepto de ciudadanía era de procedencia política, y que eso indicaba que el curso se estaba refiriendo a una ética de la convivencia, más que a una ética privada. Y que esa ética pública no se enfrenta a la religión, sino que la protege.

Jueves 26. De nuevo en la Fundación March. Después de haber explicado el día anterior el modo como el cerebro –es decir, la neurología- determina nuestra personalidad, en esta expliqué como la personalidad determina nuestro cerebro. Hablé del entrenamiento como exclusiva humana. El sujeto elabora un proyecto e intenta adquirir las competencias necesarias para realizarlo. La libertad es un proyecto. Y la justicia. Todas las creaciones humanas derivan de un proyecto creador. Por esta razón me ha interesa organizar todo el curso de EpC sobre la noción de proyecto.
El proyecto es una irrealidad con que nos seducimos desde lejos. Como he explicado en muchas ocasiones el Gran Proyecto Humano –la ética- tiene envergadura metafísica. Estamos intentando redefinirnos como especie, y pasar de ser animales listos a ser seres dotados de dignidad. Y estamos en camino. Con motivo de EpC –y con la polémica sobre al homosexualidad- la iglesia católica ha vuelto a recordar que toda su teología moral está basada en la idea de “naturaleza”. Creo que esto sólo se sostiene si se admite la teoría de la naturaleza que expuso Tomás de Aquino: La ley natural es opus rationis, obra de la inteligencia, en el sentido de que la inteligencia está dando contenido a nuestra naturaleza. Esto es algo muy parecido a lo que hace siglos dijo Pico della Mirandola en su “Discurso sobre la dignidad del hombre”, cuando hace decir a Dios: "Hombre no te he dado una especie fija, como a los peces o a los pájaros, para que tu misma la definas". Cito de memoria. Como Válgoma y yo defendimos en "La lucha por la dignidad", lo que estamos explicando no es solo la genealogía de la ética. "Es una aventura metafísica: la aparición de una nueva esencia humana”. La ética se basa en un axioma constituyente –que como todos los axiomas no se pueden demostrar, sino que hay que aceptarlos como el cimiento que se acepta para construir el edificio- y que dice: “El hombre es un ser dotado de dignidad individual, es decir, de valor intrínseco”.

Por fin pude irme a ver el mar, sobre el que llovía. Llover sobre el mar parece una colosal redundancia de la naturaleza.  Aproveché la pausa para terminar de escribir un artículo sobre EpC que me había pedido Rafael Díaz de Salazar, uno de nuestros grandes expertos en sociología de la religión, para la revista Iglesia Viva. Han hecho un monográfico sobre la Epc al que han titulado "Educación para la ciudadanía y universalismo ético" También colaboraron J.A Martínez Camino y la Comisión permanente de la CEE.  Estoy deseando dedicarme a otros trabajos y a otras lecturas.


jam @ 13:37


8 mayo 2007


Hoy , he participado en Ávila en unas jornadas organizadas por el Ministerio en colaboración con el Consejo de Europa, sobre EpC. Lo interesante es que la mitad de los participantes eran profesores del resto de Europa. Expliqué la accidentada historia de esta asignatura en España, y mi propuesta de texto. En esta ocasión me habían pedido que me centrase en el aspecto concreto de mi propuesta, y así lo hice. Insistí en la necesidad de conseguir que nuestros alumnos se den cuenta de que viven mantenidos por la urdimbre social, que les protege, y a la que tienen que proteger.

Me gustó hablar a profesores con experiencia. En el coloquio intervino una profesora francesa de origen español. Explicó que llevaba cuatro años dando esta asignatura y que, a pesar de que exige mucho trabajo, estaba entusiasmada. Los beneficios para los alumnos y para el centro de enseñanza habían sido tan notables que el resto de los profesores colaboraban animosamente con la asignatura, intervenían, daban clases, organizaban actividades conjuntas. Ojalá hubiera podido contar su experiencia en todos los institutos españoles. Después, vino a hablar conmigo un profesor portugués que me dijo que en su país la educación para la ciudadanía tiene que darla forzosamente el tutor –que allí se llama algo así como el director del aula- y que esa decisión, que estaba fundamentada en la mayor cercanía del tutor a los alumnos, le planteaba un problema: él era profesor de ciencias naturales y no se consideraba capacitado para impartir esa asignatura. Un par de profesoras españolas –tutora una y otra de un departamento de orientación- vinieron a decirme que creían que las tutorías y los departamentos podían colaborar con EpC. Por supuesto. En ese sentido hablo de “asignatura radial”. Por último, un profesor austriaco me dijo que le había sorprendido mucho la definición que yo daba de ética, porque a él le habían enseñado que la moral era el sistema normativo, y la ética la deliberación personal. Justifiqué telegráficamente mi posición. Como estaba en un contexto europeo y cosmopolita, piropearé a Ávila en francés: Ávila estaba "féerique", hádica, es decir, como de cuento de hadas.

Me interesa mucho lo que sucede en Francia. De Sarkosy no me gusta su idea de un Ministerio de la Identidad Nacional, pero me gusta su deseo de dignificar la figura del docente, y me sorprende que, siendo conservador, quiera seguir la estela de la tercera vía de Blair. En el último número de "Le Monde de l’èducation" leo varias cosas relacionadas con la EpC. En primer lugar una entrevista  con Monique Canto-Sperber , directora de la Ecole normal superior y una especialista en ética, a la que sigo desde hace tiempo, y que tiene un interés especial para estas páginas porque ha intervenido en el estudio sobre las “competencias educativas” que está en el origen de la EpC.  Habla de la simultanea tendencia a la individualización y a la socialización de las sociedades modernas, que ella ha intentado conjugar en su libro "Les régles de la liberté". Reconoce su deuda con la moral griega. “La concepción de Aristóteles según la cual el acto justo es el que se realiza en la claridad del pensamiento y la rectitud del deseo, me parece un territorio cuyas riquezas no han sido aun exploradas”. “La ética está por todas partes, pero su éxito no es más que una fachada y reposa sobre un malentendido. Se ha sustituido la reflexión moral por recetarios morales, y cuando una ética  elude la reflexión moral, se convierte en un moralismo. Deja de ocuparse de la complejidad de los comportamientos humanos. Entre las tareas mas importantes de la ética está la de definir una moral internacional. Lo he intentado en "Le Bien, la Guerre ete la Terreur" ”.

Leo tambien la reseña del libro “Ecole et citoyenneté, un défi multiculturel”, de Yves Lenoir (Armand Colin) ¿Qué ciudadanos debe formar la escuela, y como? La revistas Terrain dedica su numero 48 a la enseñanza de la moral “aunque sea a través de la noción de ciudadanía”.

He  corregido las pruebas con Javier Rambaud, que es el editor responsable de este libro. Por lo general, suelo estar muy seguro de mis libros. Los termino, los mando a la editorial, y se acabó. Con este, las cosas han sucedido de otra manera. Todavía  me hubiera gustado leerlo una vez más. Asegurarme de que no hay un error o una vaguedad. ¿Habré aprovechado bien la estupenda oportunidad que he tenido? Tengo mucho interés en leer los demás libros de texto. ¿Y si son mejores? En ese caso, si sólo se tratara de mí, me encantaría retirarlo o recomendar otro. Le di el esquema del curso de 4º de la ESO que puede quedar muy interesante y útil.


jam @ 13:25


10 mayo 2007


El miércoles di la conferencia inaugural del Congreso Español de Documentación. Es decir, me olvidé de la EpC por unas horas. El título de la conferencia fue: "Instrucciones para sobrevivir al exceso de información". Siempre me ha fascinado la memoria y las instituciones de la memoria –bibliotecas, archivos, museos. Por eso suelo participar en congresos de bibliotecas, sobre todo escolares, de museos y de informática, un nuevo modo de manejar la memoria. Les hablé de las nuevas necesidades que el exceso de información  está provocando. Nadie sabe ya lo que se sabe, y esto hace que necesitemos expertos para todo. Comenté dos hechos que me parecen interesantísimos: el funcionamiento de Google y el funcionamiento de la Wikipedia. Ambos tienen que ver con el tema de la inteligencia social, que tanto me interesa. Google selecciona el acceso a las páginas atendiendo al número de visitas, y Wikipedia basa la garantía de su información en la esperanza de que los lectores vayan corrigiéndola. Si dijera que estos procedimientos nos ilustran mucho sobre la elaboración de normas y costumbres sociales, tal vez les parezca que exagero. Pero a mí me parece que no.

Hoy he ido  a dar una charla sobre inteligencia a los alumnos del Instituto Alpagés de Aranjuez. Me  he encontrado con unos profesores entusiastas, alegres, con unos alumnos que habían trabajado como negros para hacer una exposición titulada “Rebeldes”, en la que se hacía la historia de la ciencia, de los científicos y, en especial, de las científicas. Fue un rato estupendo y he salidoí de allí entusiasmado y lleno de esperanza. Nos quejamos mucho de la enseñanza pero yo conozco cientos de iniciativas espléndidas, de profesores y profesoras brillantes, inventivas, y de alumnos ejemplares. Hacemos muy mal el marketing educativo. Debíamos dar a conocer esa labor callada y magnífica. Esa podía ser una de las funciones de Movilizacion Educativa.


jam @ 13:54


14 mayo 2007


Los compromisos, como las letras de cambio, vencen inexorablemente. Hace un año, Álvaro Marchesi me pidió que escribiera un librito sobre “La competencia social y ciudadana”, para una colección que va a dirigir en Alianza sobre las competencias. Durante ese año hemos estado revisando en Movilizacion Educativa  muchísima documentación sobre este asunto,  pero ahora llega el momento de ordenarla y ponerla en limpio. Lo que me interesa es subrayar que no se reduce a unas “habilidades sociales”, como suele hacerse; ni a una “educación emocional”, sino que se trata de una educación ética. Al hablar de convivir “bien”, debemos hacer énfasis en el “bien”. ¿A qué nos referimos con esa palabra?

Este viernes pasado  participé en una mesa redonda sobre “Educación de la persona, educación del ciudadano, educación del creyente” en Valladolid.  Estaban presentes cinco o seis obispos, cosa que me alegró. En la mesa intervinieron Mariano Álvarez, catedrático de filosofía y Olegario González de Cardedal. Cardedal es partidario, con todas las cautelas que son sensatas, de la EpC.  Álvarez, a quien el asunto le pillaba más de lejos, reconoció que los programas del Ministerio son un cajón de sastre. Expliqué mi visión de la asignatura, y como Cardedal se había referido al “derecho de educar” expliqué que el derecho de educar es compartido entre padres, estado y sociedad civil, y que es la ética como marco de referencia –marco trabajado, elaborado, justificado entre todos- el que fijaba, en esto como en tantas otras cosas, las atribuciones de cada uno. Pretendí dar un mensaje optimista de colaboración. El cristianismo ha colaborado brillantemente a la ética universal. Después, Cardedal me preguntó si estaba todavía en las tesis de “Dictamen sobre Dios”, lo que le parecía mal porque creía que yo reducía la religión a ética. Le contesté, agradeciéndole de verdad la posibilidad del debate. Nos alargamos, el público lo pasó bien, Cardedal y yo también. En fin, fue un final  muy interesante, que hubiera podido prolongarse mucho tiempo. Ojalá los obispos se den cuenta de que colaborar sería bueno para todos.

 Ayer estuve en la tertulia de Pepa Fernández, en Radio Nacional, con un tema importante “La corrupción”. Me interesa porque será uno de los temas del curso de 4º. Es llamativo que la metáfora de la corrupción y todo el ámbito que despierta haya sido utilizado continuamente en la vida moral. Corromper es romper la integridad, es favorecer la pudrición. Una sustancia puede degenerar, disgregarse, pudrirse desde dentro. Es un deterioro íntimo.

Leo en LA RAZON que FERE ha advertido a los colegios religiosos los problemas y peligros que tiene hacer objeción de conciencia.

Llevo toda la semana dando vueltas a lo que está pasando en Irlanda. La participación en un gobierno conjunto de los dos grandes enemigos es, sin duda, una buena noticia.


jam @ 10:52


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