01 02 03 04 05 06 07 08 09 10
13 febrero 2007
EL PAIS de ayer incluye dos informaciones sobre EpC. Los obispos anuncian un documento "muy duro" sobre esta asignatura. Algunos prelados ya han pedido a sus fieles que ejerzan la objeción de conciencia, cosa que "ha sido asumida con entusiasmo por la asociación Profesionales por la Ética", que está estudiando denunciar "la ilegalidad de los contenidos de esta materia curricular ante diferentes instituciones e instancias judiciales españolas y europeas". Jaime Urcelay, portavoz de esa asociación apela a un dictamen del Consejo de Estado para decirle al gobierno que "no puede formar parte de los aspectos básicos del sistema educativo la difusión de valores que no estén consagrados en la Constitución". No salgo de mi asombro. ¿Qué valores no constitucionales figuran en el “decreto de enseñanzas mínimas" del Ministerio? ¿A cuento de qué viene esa inquina contra esa asignatura? Sospecho que la asignatura les trae sin cuidado, y que lo único que quieren es utilizarla como arma para otra batalla, la de enseñanza de la religión. Espero con interés ese duro documento, que leeré con toda atención e imparcialidad. Para ver si hay algún aspecto de este asunto que se me haya escapado. Lo único que puedo decir es que el libro que estoy escribiendo es un texto de ética que estoy dispuesto a defender ante la Conferencia Episcopal, ante Profesionales para la Ética, ante el Tribunal de Derechos Humanos o ante cualquier lector crítico. La otra información se refiere al primer manual de EpC, a punto de ser publicado por la editorial catalana El Serbal. Una de las cosas más interesantes de esta asignatura es que como no tiene precedentes, nadie sabe como van a ser los libros de texto. Parece ser que los temas que trata son: los derechos humanos, la contaminación, la tortura, los derechos de las mujeres, el cambio climático, y la inmigración. Espero que sea estupendo.
jam @ 11:07
19 febrero 2007
Me han invitado a un debate en TV sobre EpC con el cardenal Cañizares. Me parece estupendo que en vez de hacer confusas acusaciones catastrofistas participe en un debate público.
Releo el libro de Martha Nussbaum "El cultivo de la humanidad" (Paidos, Barcelona, 2005). Martha Nussbaum es una pensadora especialmente atractiva para mí. Es una gran experta en cultura griega. Recuerdo una conversación que tuve con Emilio Lledó –que es también un helenista experto y apasionado- en la que me comentó su admiración por ella. Pero, además, se ha ido dedicando cada vez con más profundidad a la ética, y a los problemas contemporáneos, colaborando con Amartya Senn, premio Nobel de Economía, y otra de las figuras señeras del pensamiento ético actual. En este libro Nussbaum quiere “argumentar a favor de una norma particular de ciudadanía y establecer propuestas educacionales a la luz de ese ideal”. No quiere hacer “propuestas tan abstractas que resulten inútiles”. Me interesa sobre todo el capítulo II, titulado “Ciudadanos del mundo”, que comienza con una cita de Diógenes Laercio, referida a Diógenes el Cínico: “Cuando alguien le preguntaba de dónde venía, él decía: “Soy ciudadano del mundo”. Insistió en definirse en función de aspiraciones y preocupaciones más universales. Los estoicos que siguieron su ejemplo desarrollaron más plenamente su imagen del kosmopolités, argumentando que, en efecto, cada uno de nosotros habita en dos comunidades: la comunidad local de nuestro nacimiento y la comunidad del razonamiento y aspiraciones humanas. Es en esta comunidad, fundamentalmente, donde se encuentra la fuente de nuestras obligaciones morales y sociales. Respecto de valores morales fundamentales tales como la justicia, “debemos considerar a todos los seres humanos como nuestros conciudadanos y habitantes de la misma localidad” (Plutarco; Sobre la fortuna de Alejandro, 329 AB. Seneca: Sobre el ocio, 4,1) Esta actitud influyó en la tradición filosófica a través sobre todo de Cicerón, quien volvió a elaborarla para hacerla compatible con un nivel especial de lealtad a la propia región o grupo local. Las ideas estoicas influyeron en la república norteamericana a través de Thomas Paine, y también de Adam Smith y Kant, que a su vez incidieron en los Padres Fundadores más tarde. El pensamiento estoico fue una importante influencia formativa para Emerson y Thoreau. En otras culturas también se ha dado: Tagore, Appiah, filósofo ghanés. (78)
Nuestra tradición multicultural viene de Grecia. Heródoto investigó la posibilidad de que Egipto y Grecia pudieran enseñar algo a Atenas sobre valores sociales. La toma de conciencia de la diferencia cultural hizo surgir un intenso y complejo debate sobre si nuestros valores morales y políticos más importantes existen en la naturaleza de las cosas o únicamente por costumbre. Admitir que las costumbres de Atenas no eran universales se convirtió en un prerrequisito para la indagación socrática. La indagación ética requiere un clima en el que los jóvenes sean alentados a ser críticos con sus costumbres, y esta crítica requiere la conciencia de que la vida contiene otras posibilidades. Sintieron mucha curiosidad por Esparta, cuyo ciudadano ideal era seguidor obediente de las tradiciones, sometido incondicionalmente a ellas. Los atenienses rechazaron esa falta de libertad, y también las críticas espartanas que preveían la decadencia ateniense precisamente por su indagación crítica. Aristóteles instruía a sus alumnos para que reunieran información sobre 153 formas de organización política, abarcando el mundo entero. Su “Política” es transcultural y desarrolla un proyecto de gobierno que en cierto modo es crítico con las tradiciones atenienses.
Los filósofos estoicos hicieron de la ciudadanía universal un elemento central del programa educativo. Séneca lo resume así: la educación debería hacernos conscientes de que cada uno es miembro de “dos comunidades: una que es verdaderamente grande y común (....) en la que no tomamos en cuenta un sector u otro, sino que medimos los limites de nuestra nación por medio del sol; la otra comunidad es la que nos ha sido asignada por nacimiento”. El punto importante es que “bajo ninguna circunstancia deberíamos poner en primer lugar nuestra lealtad por ninguna forma de gobierno, por ningún poder temporal, pero sí por la comunidad moral constituída por todos los seres humanos". De esta forma, la idea de ciudadano del mundo viene a ser precursora y origen de las ideas de Kant. “Nuestro comportamiento debería estar siempre marcado por el respeto a la dignidad de la razón y la elección moral de todos los seres humanos, sin importar donde ha nacido cada persona ni su posición, género o condición social". No se trata tanto de una idea política como de una idea moral que restringe y regula la vida política.
Cicerón explica lo que esto significa para la vida política en "Sobre los deberes". Nos exige colocar la justicia por encima de la conveniencia política. Este libro es uno de los más influyentes de la tradición filosófica de occidente. Modelo de la doctrina de la guerra justa de Hugo Grocio y el pensamiento político de Kant.
jam @ 10:49
22 febrero 2007
Participé en el debate televisivo producido por IBECOM. No pudo asistir el cardenal Cañizares. Intervinimos Lola Abelló (presidenta de Ceapa), Alejandro Tiana, Vicente Fernández (Catedrático de bachillerato), Emilio Díaz, en representación de FERE, Benigno Blanco, Presidente del Foro de la Familia, y Jaime Urcelay, presidente de Profesionales para la Ética. Las posturas estuvieron claras desde el principio: Lola, Alejandro y yo defendimos la EpC; Vicente expresó todas las dudas que hay entre el profesorado; Emilio mantuvo una sensata postura: la FERE no siente entusiasmo por la asignatura, pero una vez que está en la Ley lo que pretende es aprovechar bien la ocasión, impartirla de la mejor manera posible, dentro del proyecto educativo de los centros de FERE. Benigno y Jaime estuvieron tajantemente en contra. Son sus argumentos los que me interesa considerar con atención. ¿Tendrán razón en lo que dicen? Desde el Foro de la Familia continúan diciendo que la educación moral es responsabilidad de los padres, y que, por lo tanto son ellos los que deben decidir acerca de esta asignatura. Les parece una intromisión del Estado, y están dispuestos a la objeción de conciencia. Temas que les parecen inaceptables:
- El decreto ministerial reduce la ética a derecho.
- Los temas de “construcción de la identidad” no pueden incluirse en un currículo oficial.
- No se puede enseñar una “moral fuerte” desde un programa estatal.
- El programa tiene un sesgo relativista, y en algunos casos claramente ideológico. Por ejemplo, “al decir que hay que criticar los prejuicios homófobos” se está ya dando por supuesto que los que no admiten la homosexualidad son “homófobos” y que esto es malo.
Jaime Urcelay repitió los argumentos que aparecen en los documentos de “Profesionales para la Ética”, volvió a decir que esto era resucitar la “formación del espíritu Nacional”, afirmación que me pareció inaceptable y así se lo dije; también consideró que eran injerencias en la vida privada tratar temas como “la formación de la conciencia moral”, y otros que afectan al sentido de la vida. Además, volvió a repetir que hay que permitir que los padres elijan entre religión y ética. Fue una postura que se aceptó durante años y que siempre me pareció disparatada. ¿Por qué no elegir entre religión y matemáticas? Porque tratan de cosas heterogéneas. Pues lo mismo sucede con la religión y la ética. La ética es el marco normativo en el que pueden vivir las religiones. Y en el que pueden convivir entre sí y con las personas laicas. Benigno Blanco insistió en el “derecho de los padres” a elegir la educación moral y religiosa de sus hijos. Me parece que esa frase se utiliza como un latiguillo, sin analizar. ¿Cuál es el contenido de ese derecho? Le pregunté a Blanco si los padres tenían derecho a educar a sus hijos en la ideología nazi, y me dijo que no. Entonces, el derecho de los padres no es absoluto, estará regulado por algún precepto. ¿Religioso? No, porque una religión puede enseñar cosas inaceptables. Tendrá que ser un criterio ético.
El debate no sirvió para nada. No se estaba discutiendo el tema sino otros asuntos con motivo de este tema. Lo demuestra el hecho de que esos temas que les parecen inaceptables se han estado estudiando en la asignatura de Filosofía y de Ética, sin que haya suscitando nunca ninguna protesta.
Me parece muy bien que planteen la objeción de conciencia, y que se plantee con ese motivo un serio debate educativo. Eso siempre es bueno, si se hace con seriedad. En primer lugar, porque el tema de la objeción de conciencia, de la desobediencia civil y de otras conductas que apoyándose en una ley “contravienen las leyes”, es una trascendental y difícil norma ética, aceptada como cláusula de salvaguarda para defender a minorías. Es una gran creación ética, no religiosa. Cuando una confesión religiosa apela a la objeción de conciencia, está apelando, pues, a una norma ética. En segundo lugar, este debate exigiría a todos los participantes que contestaran a las siguientes preguntas:
- ¿Creen que existe una ética universal o que la moral cristiana es la única aceptable?
Si existe una ética universal, debe enseñarse. Si sólo es válida la moral cristiana, la carga de la prueba corresponde a quien mantiene esa opinión, que debe dar argumentos convincentes, universalmente aceptables. Este asunto es más complicado de lo que parece. Supone, de entrada, el enfrentamiento con otras religiones y con las personas no creyentes a las cuales declara incapaces de regular éticamente su comportamiento. Me parece muy bien que quieran meterse en esta polémica, pero me temo que conduciría a una ruptura de la comunicación con otras religiones y con las personas de buena voluntad.
- ¿Creen que la Declaración de los derechos humanos es aceptable, y debe ser conocida, respetada, y practicada por nuestros alumnos?
- ¿Creen que la escuela pública puede ser o debe ser “éticamente neutra”?
- ¿Creen que se puede ser “buen ciudadano” aunque no se sea religioso?
Me parece que sería estupendo un cambio de estrategia y que las religiones trabajaran –como han hecho a lo largo de la historia- para perfeccionar una ética universal. Una parte importante de esa ética procede de las propuestas de los grandes maestros espirituales. ¿Por qué no intentar que esa influencia cale en un mundo laico? Hans Küng y otros muchos teólogos cristianos están defendiendo esa ética universal. La ética laica no es enemiga de las religiones. Ha sido su gran protectora. No olvidemos que el reconocimiento del derecho a la libertad de conciencia, el derecho de todas las religiones a ser respetadas, no es, ni por esencia ni por historia, un precepto religioso, sino un precepto ético. La religión cristiana rechazó ese principio hasta el Vaticano II, no lo olvidemos. La objeción de conciencia sobre este asunto no creo que prospere, porque no tiene ningún apoyo documental en los programas ministeriales –tampoco lo tiene en mi libro de texto y supongo que lo mismo ocurrirá con otros-, y se basa en un juicio previo de supuestas intenciones doctrinarias. Tiene además consecuencias prácticas inmediatas. Si los alumnos no van a clase, ¿qué van a hacer durante ese tiempo? ¿Volverse a sus casas? ¿Estar en el patio? ¿Se va a exigir que se les habilite un aula y un profesor? La asociación de “Profesionales para la Ética” está diciendo a los padres que "lo peor que les puede pasar es que sus hijos suspendan esa asignatura y que eso no tiene ninguna importancia" ¿Es sensato ese consejo?
jam @ 12:27
28 febrero 2007
Participo en el Congreso sobre “Adolescencia y familia”, celebrado en Salamanca. Lo organizaba la Consejería de Familia de la Junta de Castilla y León. La adolescencia no es un fenómeno biológico sino cultural. Las culturas occidentales la han ampliado mucho por cuestiones éticas. Deseamos que la etapa formativa de los jóvenes se amplíe lo más posible. Pero no hay que olvidar que se trata de una etapa formativa. Una parte importante de los problemas que plantea esta edad se debe a que los adultos inventamos una etapa educativa, pero después no nos atrevemos a educar, con lo que creamos una especie de territorio de nadie. Como en otras ocasiones me he opuesto a la demonización del adolescente. Es cierto que es una edad conflictiva, es cierto que hay adolescentes detestables, pero también es verdad que hay un número grande de adolescentes estupendos, por ejemplo, acaba de darse un Premio de la Caixa para iniciativas solidarias de los jóvenes. Surgió el tema de la educación para la ciudadanía debido a que se consideró que debemos educar a nuestros jóvenes en valores éticos fuertes, hacer que sepan que están integrados dentro de una red de derechos que los protegen, y de deberes que les exigen, y educarles en el respeto y la responsabilidad. Todo el mundo ha estado de acuerdo en la necesidad de este tipo de enseñanza. Esto no sólo ocurre en España. En Estados Unidos el “Center for Civic Education” ha lanzado una campaña para promover la educación cívica. Propone que se de la asignatura Civics and government a lo largo de todos los cursos (de 7 a 17 años). Pretende movilizar una “red de educadores cívicos” en cada uno de los Estados. La información puede verse en: http://www.civiced.org/index.php?page=campaign_to_promote_civic_education
jam @ 13:11
1 marzo 2007
He dado la conferencia inaugural de unas Jornadas sobre “Políticas Locales de Mediación Ciudadana", organizadas por la Diputación de Barcelona. Los sistemas de mediación se están implantando como una herramienta eficaz para resolver problemas de convivencia, sin necesidad de plantearlos en los Tribunales. Se empezaron a utilizar en conflictos de intereses económicos (con sistemas de mediación o de arbitraje), y en la actualidad se han ampliado a temas familiares, vecinales y educativos. Se trata, en realidad, de un proyecto ético de resolución de los conflictos, que se realiza mediante el diálogo, el convencimiento y la apelación a normas básicas de convivencia. Puede hablarse de diferentes modos o etapas de hacerlo: el diálogo es el nivel básico de comunicación; la negociación es un acuerdo con contraprestaciones; la mediación es un diálogo o una negociación dirigida por un tercero que no está implicado en el problema; la solución la toman los propios interesados. El arbitraje concede al mediador facultades decisorias.
En los Centros Escolares se utilizan grupos de mediadores, para que los mismos alumnos intervengan en la resolución de los conflictos que surgen entre ellos. Da buenos resultados y colabora una pedagogía de la resolución pacífica de conflictos, del entendimiento, de la justicia, y de la paz. Por eso, en el curso de EpC trato en varias unidades de los procesos de mediación y de resolución pacífica de conflictos. El diálogo o la mediación son instrumentos para buscar las mejores soluciones, y contribuye a crear un espacio –“el tercer espacio” como lo denomina Joan Fernández en su libro "Sobre los conflictos"- que favorece la convivencia justa. No es suficiente para fundar unos principios éticos, porque, como ya he adelantado en muchas ocasiones, para cumplir esa función el diálogo de todos los afectados tiene que estar regido por el principio ético de buscar la justicia. Pero en el terreno de la conflictividad diaria, la mediación resuelve muchos problemas y evita muchas desdichas. La Diputación de Barcelona ha publicado documentación sobre casos concretos. Son conflictos por malos olores, molestias de distinto tipo, instalaciones de aire acondicionado, etc. Según mi información, el ruido es uno de los motivos más frecuentes de conflictos ciudadanos, por eso es uno de los temas para debate que he incluido en el libro de texto. Que los alumnos reconozcan el problema, reflexionen y argumenten sobre él, me parece educativa y socialmente muy provechoso.
En el avión vuelvo a leer los nuevos ataques de diversas asociaciones contra la asignatura. Se ha presentado la "Guía para la Objeción de Conciencia", que no acabo de entender. Consideran absolutamente inaceptables que la asignatura “hable de la condición humana, la identidad personal o la construcción de la conciencia moral, porque esto supone una intromisión ilegítima del Estado en la educación moral de los alumnos”.
Durante años ha habido una asignatura de Ética donde se trataba la vida moral, el desarrollo del juicio moral, las teorías éticas, los problemas derivados del mundo personal, y una asignatura de filosofía en la que se estudiaba la reflexión filosófica sobre el ser humano, el proceso de humanización y la conciencia moral. ¿Por qué no se ejerció la objeción de conciencia contra esos contenidos y se recomienda ahora? No tiene explicación lógica sino estratégica. Los temas de la condición humana, la identidad personal, y la construcción de la conciencia moral son temas que están en cualquier libro de psicología evolutiva, y, además, son temas de imprescindible e inevitable calado pedagógico. ¿De donde sacan que no hay que introducir cuestiones morales en la enseñanza? La asignatura trata sólo de enseñar el contenido de los derechos humanos, considerados como fundamento de una ética universal. Lo que hacen estas organizaciones es oponerse a la enseñanza de los derechos humanos. Y este asunto es demasiado grave. Espero que la Conferencia Episcopal no se deje meter en esos huertos.
jam @ 11:06
01 02 03 04 05 06 07 08 09 10
|