ESPACIO TRIBUCAN
Los emprendedores sociales
En nuestra anterior visita a Pamplona el pasado día 30, fuimos conscientes de la necesidad de ampliar
la noción que se tiene habitualmente del emprendimiento.
Emprender es la capacidad de elaborar un proyecto -vital, educativo, político, social, económico- y ponerlo en práctica.
Necesitamos emprendedores en todos los dominios de la realidad. Por ejemplo, en los años 80,
William Drayton introdujo la noción de "Emprendedor social" y creó una organización
conocida como Ashoka, que se dedica a seleccionar y apoyar económicamente a los emprendedores sociales. Drayton ha establecido un proceso
de selección muy riguroso en el que aplica cuatro criterios: Creatividad; capacidad emprendedora; impacto social de la idea; y la fibra ética,
que es un criterio de honradez. Este último es muy importante porque la naturaleza de los proyectos que tiene que poner en marcha exige que el emprendedor
sea una persona que inspire confianza. Hay muchos emprendedores sociales, pero, tal vez, el más conocido sea el Premio Nóbel Muhammad Yunus
fundador del Grammeen Bank en Bangladesh. Este economista ideó un sistema de microcréditos para que personas sin recursos pudieran iniciar un pequeño
negocio que les permitiera sobrevivir a ellos y a sus familias.
Hay algunas características que tienen en común los emprendedores sociales con éxito, que deberíamos tener en cuenta en los programas
educativos que desarrollen la competencia de emprender: Tienen disposición para corregir el punto de vista propio; disposición para
compartir los méritos, disposición para deslindarse de las estructuras dominantes, disposición para
atravesar fronteras disciplinares, disposición
para trabajar pacientemente, y por encima de todo, un fuerte impulso ético.
Hace unos años escribí un libro sobre economía que se titulaba "La creación social"
donde definía la "empresa social" como aquella cuyo proyecto es exclusivamente social, pero que aprovecha los mecanismos
económicos del mercado.
Su primer objetivo es crear algo valioso para la sociedad. El rendimiento económico, aunque importante, es secundario. Este tipo de
empresas destacan por ser muy innovadoras, funcionan creando redes, aprovechando las estructuras ya existentes y dando un fuerte impulso al
capital humano como centro neurálgico de una organización que intenta hacer de este mundo un lugar más habitable y digno.
Si están ustedes interesados en este tipo de empresas, les proponemos la lectura de un libro muy interesante titulado "Como cambiar
el mundo. Los emprendedores sociales y el poder de las nuevas ideas" de David Bornstein. Está publicado en la editorial Debate.