ESPACIO TRIBUCAN
“La competencia de emprender” (Segunda Parte)
En la sección anterior les hemos presentado algunas de las reflexiones sobre educación desarrolladas por distintos organismos europeos y mundiales. El debate de fondo ha sido decidir qué ciudadano queremos educar para el futuro. En todos los programas, estudios, y propuestas elaboradas en los últimos años aparece de una manera u otra el hecho de que debemos educar en el emprendimiento, en la iniciativa y en la autonomía personal. No se trata de educar a futuros empresarios. Se trata de educar a personas que tomen las riendas de su vida, acometan proyectos de cualquier signo que sean satisfactorios a nivel personal y que a la vez reviertan en el bien social. Este futuro ciudadano ha tenido que adquirir, una vez finalizada la educación obligatoria, tres elementos esenciales que le ayudarán a enfrentarse con los recursos necesarios a una sociedad cada vez más compleja y en constante cambio:
- Capital cultural: entendido como realización y desarrollo personal, es decir, ser capaces de perseguir objetivos personales y de aprender a lo largo de la vida.
- Capital social: es el nivel de la inclusión y de la ciudadanía activa, la participación como ciudadanos responsables, solidarios y activos en la sociedad.
- Capital humano: es la aptitud para el empleo, que se concreta en ser capaces de obtener un buen puesto de trabajo en el mercado laboral.
Para realizar cualquiera de estos tres objetivos es necesario tener un espíritu emprendedor. Así la competencia de aprender a emprender se convierte en un eje transversal a todo el sistema educativo. Como ven nos vamos alejando de la identificación directa del emprendimiento con la iniciativa esencialmente económica. A pocos se les escapa que espíritu emprendedor ha sido capitalizado por el mundo empresarial, y a la vez se ha extendido una cierta reticencia cuando hablamos de emprendimiento en la escuela porque todos relacionamos al emprendedor con el hombre de negocios (con intenciones puramente económicas), pero si volvemos a los diccionarios nos encontramos que emprender significa “Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño. Se usa más comúnmente hablando de los que encierran dificultad o peligro”. Y es desde esta definición desde donde debemos partir a la hora de reflexionar sobre esta competencia y su inclusión en las escuelas e institutos.
La LOE ha adaptado la noción de competencia al sistema educativo español. La competencia de “autonomía e iniciativa personal” incluye el concepto de espíritu emprendedor. Las experiencias de aprendizaje que deben proporcionarse al alumno a través de las distintas materias de la educación obligatoria y la misma organización de la escuela deben favorecer el desarrollo de esta competencia. A efectos del análisis podemos sintetizar los factores de esta competencia en los siguientes:
- Valores y actitudes personales como responsabilidad, perseverancia, conocimiento de uno mismo, autoestima, creatividad, sentido crítico.
- Elegir, imaginar proyectos, desarrollar las opciones y planes personales
- Transformar las ideas en acciones, desarrollando proyectos
- Visión estratégica, motivación, sana ambición
- Actitud positiva hacia el cambio y la innovación
- Habilidades de relación, cooperación y trabajo en equipo
- Aptitudes para el liderazgo de proyectos
- Creatividad y confianza
En síntesis, la autonomía y la iniciativa personal suponen ser capaz de imaginar, emprender, desarrollar y evaluar acciones o proyectos individuales o colectivos con creatividad, confianza, responsabilidad y sentido crítico”.
No nos queremos extender más en los documentos y estudios de las distintas instituciones educativas. Sólo deseamos que sean conscientes de la importancia que se le está dando a nivel mundial a la competencia de aprender a emprender. Una sociedad que cuente con individuos emprendedores, centros educativos emprendedores e instituciones emprendedoras tiene muchas más posibilidades de avanzar y progresar hacia un mundo más justo, solidario y libre. En el libro que hemos escrito para la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía, hemos denominado a este anhelo de construir un mundo mejor como el Gran Proyecto Humano. Podemos formar a personas que sean emprendedoras y además solidarias, ¿quién no desea esto para sus hijos?
Equipo de movilización educativa